jueves, 27 de mayo de 2021

A TEJERO NUNCA LO INDULTARON

 




El indulto de esos sediciosos catalanes, una decisión firme que el presidente del Gobierno ya tomó hace meses con toda seguridad, va a exigir muchas toneladas de vaselina retórica al objeto de tratar de minimizar los daños colaterales al otro lado del Ebro.

Una empresa de la que deberá encargarse el polifacético mercenario Redondo. Si eso de apostar jamones no fuera tan inelegante, yo me jugaría uno, y de Jabugo, a que el decreto aparecerá en el BOE el 1 de agosto, coincidiendo con la célebre Operación Salida.

Ya saben, con todos los telediarios advirtiéndonos de que la DGT recuerda la importancia crítica de llevar siempre puesto el cinturón de seguridad a fin de evitar accidentes mortales. Y como en el viejo oficio de la propaganda política está todo inventado, tampoco hace falta ser un Willi Münzenberg redivivo para adivinar por dónde irán los tiros exculpatorios del hiperactivo Redondo.

Como se acaba de advertir, nunca me juego jamones, pero si uno no fuera exquisito, habría envidado otro Jabugo a que Redondo y sus escribidores de guardia saldrán a vender el pollino apelando a la analogía falsaria con el 23-F. Y en tromba.

Por eso se me antoja tan procedente recordar que el padre intelectual de los sublevados de octubre, hoy injustamente repudiado por sus hijos putativos, el también hiperventilado Tejero Molina, y contra lo que con toda probabilidad nos trataron de hacer creer los amanuenses de Redondo, nunca fue indultado. Jamás.

Así, y pese al perfil bajo que tanto Felipe González como Alfonso Guerra adoptaron durante aquella histórica noche de autos, el primer presidente socialista del Gobierno de España no aceptó luego la solicitud formal de indultar a Tejero, demanda que presentó en su nombre una llamada Archicofradía de la Celeste, Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced. Tejero, en consecuencia, tuvo que pasar 15 años a la sombra antes de gozar de la libertad condicional.

El otro, Armada, sí obtuvo el indulto del presidente y líder del PSOE. Pero es que Armada, algo que seguro no recordará Redondo, había pedido el perdón cinco veces. No una, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino cinco veces.

¿Cuántas veces ha pedido perdón Junqueras, Iván?

Libertad Digital

Los jueces advierten: los indultos "complican" la entrega de Puigdemont a España

 El Supremo critica "la ausencia de apoyo" del Gobierno a las instancias judiciales "en el campo internacional": "Se está debilitando sibilina e intencionadamente nuestra credibilidad".



 

El anuncio de Pedro Sánchez del eventual indulto a los separatistas catalanes que prepara el Gobierno, con la oposición frontal de la Fiscalía y del Supremo, no sólo pone en jaque el Estado de Derecho y el orden constitucional, en clave interna.

La polémica medida de gracia con la que el Ejecutivo socialista premiará a los 12 líderes políticos que promovieron el procés de Cataluña, en octubre de 2017, tendrá consecuencias negativas en el ámbito internacional sobre la extradición de Carles Puigdemont a España.

 

Fuentes del Supremo apuntan a ESdiario que la comparecencia de Sánchez desde Bruselas tachando de "venganza y revancha" el cumplimiento íntegro de las penas impuestas en la sentencia firme del Alto Tribunal "no parece casual".

"Se trata de desautorizar la proporcionalidad de la respuesta judicial" a la secesión "para debilitar las peticiones de entrega por cooperación internacional" y "nuestra posición ante el TJUE (el Tribunal de Justicia de la Unión Europea)", que deberá resolver sobre el futuro judicial de Puigdemont, señalan las mismas fuentes. "Precisamente por eso las habrán exigido" los interesados, añaden.

Una vez que la Eurocámara dio luz verde al suplicatorio del Supremo para levantar la inmunidad al expresidente de la Generalitat -y prófugo de la Justicia española-, el Alto Tribunal reactivó la órdenes de extradición de Puigdemont.

La devolución del político catalán a España para ser juzgado por encabezar el referéndum ilegal del 1-O depende, ahora mismo, de las más altas instancias judiciales europea  y de la Justicia belga, en último término.

El documento de la UE sobre Puigdemont avaló la tesis defendida por la Justicia española y consideró que los hechos por los que España le reclama eran anteriores a su condición de parlamentario europeo y, por lo tanto, no podían quedar protegidos por una inmunidad posterior.

Sin embargo, ahora, tras las declaraciones de Sánchez, los jueces consideran que se produce una evidente "ausencia de apoyo" exterior del Gobierno a su labor. "Es más bien debilitar, sibilina e intencionadamente nuestra credibilidad", se lamentan.

Sin garantías de que no volverá a pasar

En el Supremo, que este mismo miércoles ha emitido un contundente informe negativo sobre los indultos que planea el Gobierno de Pedro Sánchez, entienden que "la generosidad para indultar debe ir acompañada de garantías de que no volverá a pasar. Bien por cesión de la contraparte, bien por imperio de la ley y su obligado cumplimiento" y "no estamos en eso", sentencian las fuentes consultadas por ESdiario.

"Se sigue adoctrinando en el desafecto, se pierde la campaña diplomática internacional, se jactan de que volverán a hacerlo y se les premia con perdonarles el cumplimiento de la pena, se abandona a la población españolista de Cataluña...", aseguran.

"Esta Sala no puede hacer constar en su informe la más mínima prueba o el más débil inidicio de arrepentimiento. Ni siquiera flexibilizando ese requerimiento legal (...) podríamos atisbar una voluntad de reencuentro con el orden jurídico menoscabado" por los delitos cometidos por los condenados, ha recordado el tribunal en un documento donde, también, se ha referido expresamente a los turnos de última palabra de los entonces acusados, donde varios de ellos volvieron a "hacer un llamamiento a la movilización ciudadana pacífica, democrática y permanente".

"Esas palabras son la mejor expresión de las razones por las que el indulto se presenta como una solución inaceptable para la anticipada extinción de la responsabilidad penal. De hecho, expresan una actitud antidemocrática" y vulneradora de los "derechos fundamentales de aquellos otros ciudadanos que no comulguen con esos principios o esa conciencia individual" del independentismo en Cataluña, ha expuesto Manuel Marchena.

miércoles, 26 de mayo de 2021

Indultos insultantes

 

Si el Gobierno nos impone ver con ‘naturalidad’ los indultos a los separatistas porque serían legales, no podrá ver con la misma ‘naturalidad’ la aministía y la independencia porque son ilegales

El Gobierno ha decidido vacunar preventivamente a los españoles contra la indignación que pueda suponer la concesión de indultos parciales a los líderes separatistas catalanes. Por eso ha lanzado un globo sonda, para que los ciudadanos vayan asimilando que está próxima su decisión de excarcelar a Oriol Junqueras, Jordi Sánchez y demás mártires del independentismo. Este martes Pedro Sánchez lo admitió sin complejos desde Bruselas, y vino a justificar eventuales medidas de gracia alegando que el Gobierno debe actuar sin ánimo de venganza ni revancha. La textualidad es hiriente porque en la práctica está convirtiendo la hipotética concesión de los indultos en un fraude de ley. Perdonar por motivos políticos a un sedicioso no arrepentido que promete reincidir equivale a legitimar y convertir sus delitos en meras actividades políticas, lo cual es una perversión. Sánchez pretende poner una venda en los ojos de los españoles y claudicar ante el victimismo de unos golpistas creyendo que su política para apaciguarles terminará disolviendo su chantaje. Pero el único motivo de fondo es contentar a ERC para garantizarse la continuidad de la legislatura. Sin más.

Lo primero que cabe preguntarse es por qué la sociedad española y su Gobierno deberían ser generosos con quienes no desean ni reclaman el indulto, o con quienes se jactan de reincidir y delinquir. ¿Qué motivo puede alegar cualquier Gobierno en una democracia sólida para favorecer a quien pisotea la seguridad jurídica, el valor de la ley común y la voluntad de la soberanía nacional sin un mínimo compromiso de rectificar? La soberanía nacional engloba a todos los españoles, no a una parte de los catalanes, y el ‘derecho a decidir’ nos corresponde a todos. Aún el Gobierno no ha dicho que vaya a indultarlos, pero lo ha sugerido. Incluso, líderes socialistas lo piden abiertamente, y es notorio que la ‘amnistía’ y la ‘autodeterminación’ son dos exigencias irrenunciables de los presos. Pero conciliar la legalidad con esas aspiraciones es imposible. Por eso, la única solución de Sánchez pasa por una sumisión de la democracia a las imposiciones de unos golpistas, y eso, además de muy peligroso, es inasumible.

Tampoco consta que ningún Gobierno conceda indultos contra el criterio de la Fiscalía y del Tribunal sentenciador. El Supremo aún no se ha pronunciado. Pero dada la conducta de los condenados, no tendría lógica que su pronunciamiento fuese favorable. Los jueces no están para justificar amnistías encubiertas ni para amparar la arbitrariedad del Gobierno. Además, conviene recordar que si un indulto no está motivado convenientemente, puede ser recurrido e incluso revocado por los Tribunales. Ni siquiera Sánchez tendría patente de corso por más que la medida de gracia sea competencia exclusiva del Gobierno o que el criterio de los jueces no sea vinculante. Una cosa es indultar con razones, y otra abusar de la ley para obtener réditos políticos.

Cuando un Gobierno pide contemplar con «naturalidad» un indulto porque es una figura legal, no miente. Pero en sentido contrario, entonces será imposible asumir con esa misma naturalidad una ‘mesa de diálogo’ que aborde dos figuras ilegales como la amnistía y la autodeterminación. Para Sánchez, la ‘naturalidad’ es lo que él diga y le convenga. Y si los condenados no reconocen la legalidad hoy, ¿es creíble pensar que la vayan a reconocer una vez excarcelados? No existe ningún compromiso expreso de que no promoverán la independencia una vez que sus penas queden en papel mojado. Al revés. El peligro persiste porque ellos lo jalean. No merece ser indultado quien solo exige de España una humillación y la renuncia a seguir siendo una nación. Sería como si el Gobierno les pidiese perdón por su golpismo y aceptara que los jueces fueron culpables de dictar un fallo injusto y represivo. Demasiado insultante todo, incluso para Sánchez.


Indulto/insulto

 

El indulto es la cláusula no escrita de un pacto negociado a despecho de la razón, de la dignidad y de la justicia

Ignacio Camacho

Algo grave sucede en un país cuyo presidente del Gobierno considera una «venganza» las sentencias del Tribunal Supremo. Curioso criterio que compartirán sin duda muchos presos cuyas peticiones de indulto han ido a parar al sumidero. Convictos que no se han alzado contra la Constitución ni han intentado fracturar las bases de convivencia del Estado, y que tienen motivos para sentirse objeto de un flagrante agravio. Pero, claro, ellos no han podido negociar un pacto para sostener a un líder al frente de un poder precario. A ver quién les convence ahora de que la política no hace acepción de personas y les niega a unas los privilegios que concede a otras. Así funciona. Como un mercado de favores en

 el que lo importante consiste en disponer de una posición lo bastante cómoda para garantizarse transacciones satisfactorias. El resto es desparpajo y retórica. Los que hacen falta para presentar un acto de arbitrariedad como un generoso, indoloro gesto de concordia.

El precio de la investidura de Sánchez era, entre otras contrapartidas, el de la gracia a los dirigentes separatistas. En esa cláusula no escrita reside la posibilidad de que este Ejecutivo pueda dirigir una legislatura relativamente tranquila. A despecho de la razón y de la justicia. «Me fío de su necesidad, no de su voluntad», dijo hace poco Rufián en el Congreso, con esa crudeza de quien se sabe dueño de la situación y de los tiempos. El mensaje era nítido: se han acabado los pretextos. El presidente está en aprietos y los soberanistas son conscientes de que el mandato depende ahora de ellos. Le toca cumplir sin remedio. Hay que poner en la calle a los reos y ya pueden los expertos en propaganda ir inventando tesis y argumentos para justificar como mejor sepan el desafuero. Explicaciones que no van a colar, no cuelan de hecho, pero es lo de menos. Al independentismo le traen al fresco los principios del Estado de derecho.

Y Sánchez se va a humillar. Ya ha empezado a balbucear ese patético relato de la concordia de saldo. Si la opinión pública no estuviese tan familiarizada con sus engaños, en vez de vergüenza casi cabría sentir lástima de verlo pasar este trago. Hay un montón de funcionarios, juristas, profesores y abogados, buscando la manera técnica, procesal, de edulcorarlo. No podrán. Es demasiado indecoroso, demasiado denigrante, demasiado vejatorio, demasiado amargo. No para él sino para los ciudadanos cuya inteligencia está menospreciando. Ese indulto es en realidad un insulto a la nación entera, la que vivió en abierta zozobra los días del referéndum y la revuelta. Y muchos españoles, incluso de entre los que contemplan con cierta simpatía al Gobierno de izquierdas, van a rechinar los dientes cuando vean salir a Junqueras con menos de un tercio de la condena. Conocida la factura de la Presidencia, falta por ver la de esta ofensa. Se pagará en papeletas.


martes, 25 de mayo de 2021

Sánchez normaliza las relaciones con Cataluña: apoya los indultos y activa la mesa de diálogo

 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo Europeo. (Reuters)© EFE El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo Europeo. (Reuters)

Empieza a marcarse la coreografía del baile que llevará a la vuelta a la mesa de diálogo. La investidura de Pere Aragonès como presidente de la Generalitat inaugura una nueva etapa y el Gobierno ya se prepara para ella. El primer paso será la visita del nuevo ‘president’ al Palacio de la Moncloa. En el segundo paso el Gobierno espera la reactivación de la mesa de diálogo. Y el hilo musical serán, entre otros puntos, los indultos a los líderes del ‘procés’ condenados. En los tres pasos hay avances en las últimas horas.

Aragonès ya había señalado que deseaba que la mesa volviera al trabajo a ser posible antes del verano, pero también señalaba que un paso previo positivo sería una reunión con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. "Tendría toda la lógica que hubiese una reunión previa con los dos presidentes y que luego pudiésemos arrancar la mesa”, explicaba este lunes en una entrevista en Rac1. Es el primer paso hacia una normalización institucional que permita abrir camino a la mesa.

© Proporcionado por El Confidencial

Marcos Lamelas. Barcelona

Sánchez ha confirmado que mantendrá un encuentro con el presidente de la Generalitat, siguiendo el protocolo marcado tras la elección de cualquier presidente de comunidad autónoma, y que después se reactivará la mesa. “Evidentemente, al señor Pere Aragonès le recibiré en el Palacio de la Moncloa como corresponde, y cuando la señora Ayuso sea elegida por la Asamblea de Madrid, también", ha señalado el presidente del Gobierno en una rueda de prensa celebrada este martes en Bruselas tras la finalización de la reunión del Consejo Europeo. El presidente ha pedido no especular sobre el marco de dicha reunión, y ha insistido en que se trata de un encuentro que se debe celebrar por respeto y “cortesía institucional”, como se recibe a cualquier otro presidente autonómico recién elegido.

“La última reunión de la mesa de diálogo entre ambos gobiernos fue hace 15 meses y es verdad que ha sido porque tuvimos una pandemia que nos impidió que pudiéramos volver a reunirnos y también por la inestabilidad política e institucional que sufrió Cataluña a lo largo de demasiados meses y que se materializó en unas elecciones el pasado 14 de febrero y la constitución de un Gobierno antes del 26 de mayo. Una vez celebremos esa reunión entre ambos presidentes lógicamente pondremos en marcha la mesa de diálogo”, ha explicado Sánchez, que ha insistido que “nada tiene que ver una cosa [el encuentro previo de los presidentes] con la otra [la reactivación de la mesa]”.

© Proporcionado por El Confidencial

Marcos Lamelas. Barcelona

“Tenemos la ambición de propiciar el reencuentro entre catalanes y entre catalanes y el conjunto de compatriotas en España y por lo tanto vamos a propiciar sin duda alguna cuando sea posible celebrar esa mesa de diálogo”, ha añadido el presidente del Gobierno, que ha explicado que “un acierto de la anterior legislatura” en Cataluña fue tener una mesa de diálogo entre partidos políticos en el Parlament. “Al igual que se tiene que producir un diálogo entre ambos gobiernos, el de España y el de Cataluña, también debe producirse un diálogo entre las fuerzas políticas catalanas, porque hay que recordar que hay muchas otras personas en Cataluña que no piensan ni tampoco comparten el proyecto independentista”, ha señalado Sánchez, que ha subrayado que “todos los que abogan por el diálogo también deben practicarlo en sus propias sedes, sus propios parlamentos, con aquellos que no comparten su hoja de ruta independentista”.

Indultos

Sánchez también ha hablado sobre los indultos a los presos del ‘procés’, señalando que tiene “muy claro que la decisión” la tomará teniendo “muy presente valores constitucionales como la concordia, el entendimiento, la superación de la crisis y el encuentro”. “Lo que para mí no son principios constitucionales son la venganza o la revancha”, ha señalado Sánchez en una rueda de prensa.

“Yo apoyé al Gobierno de España en 2017 con el 155, que suspendía la autonomía, para defender la integridad territorial del país porque era una cuestión de Estado”, ha explicado el presidente del Gobierno, que ha señalado que “ojalá” tuviera “en este y otros asuntos la lealtad que tuvo el partido socialista” con el Gobierno de Mariano Rajoy durante la crisis de 2017. Sánchez ha recordado también que se trata “de once expedientes distintos, no de uno”. “Por lo tanto cada uno de ellos, a pesar de que las condenas que se le imputan son las que son, cada uno tiene su realidad, sus circunstancias”, ha subrayado. “Lo más importante para mí es que aunque hay partidos políticos que defienden otras tesis, en los valores constitucionales no se encuentran ni la venganza ni la revancha”, ha señalado el presidente del Gobierno, que ha pedido “mirar al futuro”.

© Proporcionado por El Confidencial

Agencias

Sobre la amenaza del PP de bloquear la renovación del Consejo General del Poder Judicial si se producen los indultos, Sánchez ha dicho que es una "excusa" y que los populares llevan diez años obstaculizando los nombramientos en el órgano de gobierno de los jueces.

No cerrará el grifo con Marruecos

Además de Cataluña, Marruecos ha sido el otro tema recurrente en la rueda de prensa del presidente del Gobierno. Preguntado por si cerrará el grifo de ayudas económicas debido a la actitud del país vecino en los últimos días, cuando permitió la llegada de miles de inmigrantes irregulares a Ceuta, Sánchez ha sido lacónico: "No". El Ejecutivo aprobó el pasado martes un paquete de 35 millones de euros para ayudar a Marruecos a controlar las fronteras.

El presidente confía en recomponer las relaciones con el país africano, pero ha reiterado —como ya aseguró este lunes a su llegada a la reunión europea— que estas se deben basar en "el respeto mutuo", con especial atención a la preservación de la integridad territorial de España.

Indultos, la ofensa final

 Indultos, la ofensa final

No existe justificación para perdonar a quien no se arrepiente y amenaza con reincidir

Luis Ventoso

Sucedió. No fue un mal sueño. Todavía no se han cumplido ni cuatro años del mayor ataque contra la unidad de España desde los días de la II República. El 1 de octubre de 2017, las autoridades autonómicas catalanas, máxima representación del Estado allí, organizaron un referéndum ilegal de independencia pese a todas las advertencias, ruegos y resoluciones del Gobierno español y los tribunales. El 27 de octubre proclamaron finalmente una República catalana. La extrema gravedad de la amenaza obligó a aplicar por primera vez el 155 de la Constitución -con el apoyo del PSOE de Sánchez-, siendo intervenida la autonomía a fin de salvaguardar la unidad de España. Los líderes del golpe fueron encarcelados en prisión preventiva en noviembre

 de 2017. La sentencia del Supremo, más bien contemporizadora, condenó en octubre de 2019 al cerebro de la insurrección, Oriol Junqueras, exvicepresidente de la Generalitat, a 13 años de cárcel y otros tantos de inhabilitación, por sedición y por malversación de dinero público. Las penas restantes oscilaron entre 9 y 12 años.

Ahora el Gobierno se prepara para indultar a los promotores de aquel golpe, según ha adelantado con un globo sonda a través de su cauce mediático habitual. En paralelo pretende abaratar el delito de sedición. Los indultos supondrían un insulto al sentir de la mayoría de los españoles y un imperdonable error político, por los siguientes motivos: 1) Los presos a los que Sánchez pretende indultar no han pedido perdón y además amenazan con repetir. Ni siquiera se han dignado a responder cuando el Supremo les ha consultado su punto de vista respecto a sus propios indultos. 2) Todo indica que el Supremo se opondrá a la medida de gracia, con lo cual si Sánchez sigue adelante tendremos al Ejecutivo enfrentado abiertamente al primer tribunal de la nación. 3) Estos delincuentes, condenados a penas de diez años de cárcel y más, ni siquiera han cumplido cuatro. Liberarlos supondría un agravio para otros ciudadanos presos por delitos menos graves. 4) Si te declaran una República para romper España y acto seguido los premias con un indulto, estás tendiendo una alfombra roja para que reincidan. 5) El indulto supondría una desautorización expresa del Gobierno al Rey, pues obligaría al jefe del Estado a rubricar algo en total contradicción con su histórico discurso del 3 de octubre de 2017, que fue crucial para frenar la embestida independentista. Felipe VI lo expresó nítidamente aquella noche: «Estas autoridades [las de la Generalitat separatista] de una manera clara y rotunda se han situado al margen del derecho y la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional». ¿Es admisible que ahora Sánchez contradiga al Rey y los indulte por su conveniencia personal?

No existe justificación para el indulto. Atiende solo al interés de Sánchez por mantener la alianza con los separatistas que lo sostienen en el poder. La sociedad civil debería oponerse a esta burla. Empezando por una intelectualidad por desgracia casi siempre acobardada a la hora de defender a su país.


El Gobierno multipartido que domina Pedro Sánchez, reta al Supremo y a la fiscalía. Indultará a los “presos políticos catalanes”

 



Según el ministro de Justicia, el indulto entra dentro de la normalidad judicial e inccluso sin mostrar arrepentimiento.

Desde La Moncloa estudian una reforma del Código Penal que reduciría la pena prevista para el delito de sedición.  Cuestión esta menos que imposible.  Pedro Sánchez, agoniza.

 

En medio de un cambio de tendencia en los pronósticos electorales, que señalan un descenso de cerca de un millón de votos del PSOE en favor del PP, el Gobierno sopesa la conveniencia y los tiempos para tomar una de las decisiones más complicadas de la legislatura: indultar a los presos del juicio del ‘procés catalán’.

 

 

La salida de la cárcel de los políticos y líderes independentistas, que fueron en su día condenados a entre 9 y 13 años de prisión, ayudaría a recomponer la relación del Ejecutivo con sus socios catalanes y a reforzar su mayoría parlamentaria. Hoy por hoy, inexistente.

 


Con todo, desde Moncloa saben que este paso traería una notable contestación por parte de la oposición y de parte de la opinión pública, por lo que valoran el momento más adecuado para darlo. Según publica el diario ‘El País’, ese momento podría llegar en verano, una época de menor control parlamentario y con muchos españoles saboreando unas vacaciones en la recta final de la pandemia, gracias a los buenos datos de vacunación.

 

En contra de la Fiscalía y del Supremo

 

Pero los sondeos no son el único obstáculo del Gobierno para optar por los indultos; enfrente tendrá también al Poder Judicial. La Fiscalía ya se pronunció en su día contra las medidas de gracia a los líderes del ‘procés’ y, en los próximos días, el Ejecutivo recibirá también el dictamen del Tribunal Supremo, que se espera también desfavorable a conceder los indultos.

 

De esta forma, Sánchez se enfrenta a tomar la decisión contra el criterio de la Justicia, algo de lo que existen pocos precedentes. Sin ir más lejos, en la segunda mitad de 2020, el Ministerio de Justicia dio luz verde a 18 indultos, de un total de 1.664 solicitudes, y todos ellos contaban con el plácet de la Fiscalía o del Supremo.

 Blog de Juan Pardo.