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domingo, 10 de octubre de 2021

Sánchez contra Fu Manchú y sus sicarios

 Somos una anomalía en los países de nuestro entorno, porque no hay un caso igual de sistemático obstruccionismo gubernamental.


La propaganda gubernamental, que es ciertamente muy eficaz, convierte la política española en una especie de folletín o película de serie «B» donde solo hay buenos y malos. La realidad es que el relato parece surgido de la imaginación de un mediocre guionista. La perseverancia en la mentira es el rasgo más destacado. Por ello, escuchamos día tras día un conjunto de fabulaciones contra el PP que tienen como único objetivo conseguir votos. Este sábado, el gris y anodino Illa, la fracasada esperanza socialista para presidir el gobierno catalán, acompañado por el ignoto Espadas o Cuchillos, nunca recuerdo bien el nombre, que es el alcalde de Sevilla y líder del paupérrimo socialismo andaluz, arremetía contra los populares porque son el partido del no. Nunca hay un atisbo de autocrítica en nuestra clase política, porque no parece que Sánchez haga ningún esfuerzo por alcanzar acuerdos con el principal partido de la oposición. Es más, hace tiempo que estoy convencido de que no tiene el más mínimo interés porque le viene bien en su estrategia. La idea es presentar a Sánchez como un héroe y a Casado como un villano. En estos tiempos que tanto gustan las películas de superhéroes, cualquier día el inquilino de la Moncloa aparece vestido de «Capitán España».

Hace unos años, las aventuras del perverso doctor Fu Manchu hacían las delicias de medio mundo. Hoy no entrarían en el terreno de lo políticamente correcto merecerían la más feroz censura. El escritor inglés de novelas de misterio Sax Rohmer creó un personaje que se convertiría en el arquetipo de un genio criminal. Enfrente tenía como rival a Sir Denis Nayland Smith que le combatía con éxito y salvaba siempre al mundo. No hay duda de que es lo que le sucede a Sánchez, que es un héroe que quiere salvar a España de los riesgos de que caiga en manos de la malvada derecha, liderada por Casado que está acompañado por sicarios y aliados como Santiago Abascal. Es la conspiración de las derechas que están al servicio de los poderosos, aunque les votan las clases trabajadoras, supongo que afectadas por una epidemia extraña que les hace perder el sentido común. Nuestro Fu Manchú hispano es un auténtico doctor No que solo sabe pensar en negativo y es incapaz de vislumbrar la grandeza del gran proyecto socialista comunista.

En cambio, nuestro sir Denis Nayland Smith cuenta con el poder de la palabra y su arma principal es el BOE donde espera convencer a funcionarios, jóvenes, pensionistas…. para que le voten masivamente en el 2024, pues ahora parece que quiere forzar que sea a principios de año en lugar de finales del anterior. Otra arma definitiva es la seducción, como ya se vio en su viaje a Estados Unidos, porque lo más importante es la imagen. Al igual que el enemigo de Fu Manchú contaba con el apoyo de la policía imperial de la India o de Scotland Yard, entre otros cuerpos según cada novela, nuestro héroe dispone de un montón de agentes dispuestos a expandir la palabra revelada por todo el territorio nacional. El hombre que derrotó la pandemia y hará lo mismo con la crisis económica tiene rival en las derechas que merecen la humillación de la derrota. Con su alianza con la izquierda política y mediática, la máquina repartidora de dinero de los PGE y unos socios tan ejemplares como los comunistas, antisistema, independentistas y bilduetarras no parece que su rival, el doctor No de la política española, pueda conseguir la victoria.

España no merece sufrir la trama diabólica de Casado y sus sicarios, porque necesitamos ser adoctrinados en las bondades del socialismo y el comunismo. No hay más que constatar los esfuerzos presidenciales por transmitir las buenas nuevas por el territorio nacional. Unos días toca hacer frente al volcán y se fue a La Palma para que viéramos que ni el fuego infernal es capaz de detenerle. Otras veces se va a la Unión Europea para defender con éxito nuestros intereses dando lecciones a esos bárbaros del Norte. Como bastión del progresismo se enfrenta a las peligrosas derechas del centro y el sur de Europa. Cuando conviene, como el sábado, resuelve de un plumazo presupuestario el grave problema de la salud mental. Y qué hace Casado, pues decir que no, no y no. No parece que sea un superpoder capaz de derrotarle o por lo menos eso dicen los voceros del socialismo en su campaña para explicarnos las bondades del pensamiento único.

Más allá de este relato folletinesco del bien contra el mal, la realidad es que el gobierno socialista comunista está muy cómodamente instalado en impedir cualquier acuerdo con los populares. Es verdad que somos una anomalía en los países de nuestro entorno, porque no hay un caso igual de sistemático obstruccionismo gubernamental. No quiero decir que el PP siempre tenga la razón. Los revolucionarios franceses establecieron el Culto de la Razón para reemplazar al catolicismo, pero Robespierre, durante su breve pero terrible dictadura, quiso sustituir aquella majadería por otra parecida, aunque sin éxito, que fue el culto al Ser Supremo que era un nuevo deísmo que quería imponer como la religión estatal de la nueva República Francesa. El primer cónsul, Napoleón Bonaparte, los prohibió, acertadamente, en 1802 con su ley de Cultos del 18 Germinal.

Por tanto, la política no debería ser un folletín estructurado a partir de un simplón argumento de buenos que luchan contra los malos o un nuevo deísmo sanchista donde el líder está dotado de todos los atributos y virtudes, entre ellos tener siempre la razón, y su rival se erigirse en un perverso malvado que quiere ir en contra del progreso. Esta estrategia no hace más que radicalizar la política, abrir una gran brecha e impedir el auténtico progreso de la nación.

Francisco Marhuenda

jueves, 16 de septiembre de 2021

El valor de la bandera de España

 Todo sirve para fortalecerse en aras de avanzar hacia la secesión mientras se exprime la vaca española


Es triste ver como un funcionario retiraba ayer la bandera de España para que el presidente catalán compareciera solo con la senyera. Es una imagen que muestra el disparate nacional. No hay duda de que las cosas se han hecho rematadamente mal desde que se aprobó la Constitución y estamos ante un efecto no deseado del Estado de las Autonomías. La situación actual es una catástrofe. España vive instalada en un desorden institucional y sufre a unos independentismos y nacionalismos cada vez más crecidos que se dedican al chantaje sistemático del gobierno de turno. Cuando sus votos no son necesarios, se dedican a invernar a la espera de su oportunidad, algo que siempre llega. Durante décadas, unas autonomías han sido leales con el conjunto, aunque han reclamado recursos y competencias, algo razonable, mientras que otras se han dedicado a promover, con mayor o menos intensidad, la secesión. El caso más grave es Cataluña, pero no hay que olvidar la situación en otros territorios. A esto hay que añadir las formaciones regionalista que exacerban el victimismo para conseguir compensaciones y fortalecerse electoralmente.

Los seres humanos somos egoístas y es evidente que se ha trasladado la idea de que lo importante es pensar en la respectiva comunidad autónoma. No hay duda de que parten de una posición ventajosa las que están gobernadas por independentistas o nacionalistas, porque tienen una mayor capacidad de chantaje. Al final, las dirigidas por populares o socialistas acaban siendo siempre leales al bien común. La voracidad de las otras no tiene límite, porque todo sirve para fortalecerse en aras de avanzar hacia la secesión mientras se exprime la vaca española y se venden los productos en el suculento mercado nacional. El caso catalán es sangrante. El desprecio a la bandera española muestra el nivel que se ha alcanzado. Lo lógico hubiera sido que Aragonés informara sobre la mesa de diálogo con las dos banderas a sus espaldas, como había hecho Sánchez. Nadie hubiera entendido que pidiera que se retirara la senyera. Estaríamos ante un escándalo mayúsculo. La parte positiva es que el presidente del Gobierno estuvo firme y claro. Las posiciones son muy distantes y nada se puede negociar o aceptar al margen de la Constitución. Es algo evidente, pero es bueno recordarlo cuantas veces sea necesario.

martes, 10 de agosto de 2021

La estafa del recibo de la luz

 El coste de la electricidad es una enorme injusticia y un lastre para la competitividad de las empresas


Hay que llamar a las cosas por su nombre. Es lo mejor. El recibo de la luz es una auténtica estafa legal que perpetran los diferentes gobiernos con absoluta impunidad. No es culpa de las eléctricas, sino de los incompetentes que lo han convertido en un contenedor para camuflar decisiones políticas que deberían estar en los Presupuestos. La chapuza no es culpa del actual gobierno, que hace lo contrario de lo que prometía cuando estaba en la oposición, sino de los anteriores, tanto socialistas como populares. No importa, porque en la ineficacia y mala praxis coinciden todos. Lo habitual desde la izquierda política y mediática es atacar a las eléctricas. No hay nada más cómodo que utilizar la propaganda populista para culparlas de algo de lo que no son responsables, porque el coste de la generación eléctrica es una parte muy pequeña, alrededor del 30 por ciento, del recibo mientras que el resto son los pufos gubernamentales. Lo normal es que fueran a cargo de los Presupuestos, pero es más cómodo esconderlos en el recibo y no asumir el coste de incrementar el déficit público.

El sesgo ideológico hace que se pierda la objetividad y la izquierda ataca a un sector que genera una enorme riqueza a nuestro país y en el que trabajan centenares de miles de españoles. El coste de la electricidad es una enorme injusticia que soportamos sin que el gobierno haga nada. Es un lastre para la competitividad de las empresas que comporta que estén en peores condiciones que las de otros países. La realidad es que un gobierno serio tardaría pocos minutos en resolver el problema convirtiendo esos pufos en partidas presupuestarias. Es tan fácil como coger el último recibo y quitar aproximadamente la mitad de lo que pagamos. Es lo que realmente tendríamos que abonar mensualmente. En lugar de tantas chorradas que escuchamos y leemos o soportar la propaganda populista gubernamental intentando hacer malabarismos para engañarnos una vez más, lo coherente es ordenar los ingresos y gastos del Estado con una buena técnica presupuestaria. Es algo que deberían saber, porque es lo que enseñan los buenos profesores de Economía. Como siempre me gusta recordar, el problema es que hay demasiados economistas que han bebido de los conceptos intervencionistas del comunismo, el socialismo o el franquismo.


sábado, 29 de mayo de 2021

Las empresas públicas, un botín de los partidos para colocar amigos

 Algún día habrá que tomarse en serio la gestión de las empresas públicas y participadas


Un escándalo, pero en ningún caso menor a lo que hemos vivido durante décadas con las empresas públicas o con participación estatal. El PSOE y el PP las consideran un botín para colocar a amigos, con mayores o menores méritos, porque es el derecho del ganador. Ha sido un tema relativamente pacífico y se han perpetrado auténticos disparates, porque la formación y trayectoria profesional eran irrelevantes. Es algo que nos retrotrae, incluso, al clientelismo romano o las redes de amigos y familiares tan características desde entonces. No hay que olvidar que el Estado es la mayor agencia de colocación de este país y lo habitual es que se actúe de forma arbitraria salvo en los funcionarios de oposición, aunque este gobierno lo ha resuelto bajando el nivel. Es lo habitual en la izquierda y ya lo hizo en el pasado con el acceso a las cátedras y titularidades en la Universidad. La calidad no importa, sino comerse el pastel con zafia glotonería. En esta ocasión, el gobierno se ha tenido que tragar su orgullo y asumir la imposición de los independientes para que el socialista Marc Murtra no tenga competencias ejecutivas y sea un presidente florero.

Los méritos de Murtra, un preclaro ejemplo de la elite pijo progre catalana, son un auténtico arcano. No creo que nunca los conozcamos. No pertenece al socialismo de los obreros llegados con las oleadas migratorias del siglo XX. Es un chico bien, como tantos que he conocido en mi tierra, adscrito al PSC y con una buena formación, al menos es ingeniero industrial y tiene un master en Administración de Empresas por la Universidad de Nueva York. Lo habitual en los proletarios. Es experto en tecnologías y socio en empresas. Hay que reconocer que el perfil no es malo, aunque el problema es el fondo y la forma de lo que ha sucedido. Por supuesto, cuando llegue el PP será despedido de forma fulminante y habrá sido un presidente florero breve, porque asistiremos al asalto que se produce después de unas elecciones. Más allá de Murtra que, dicho respetuosamente, es una anécdota y me alegro sin conocerlo por el cargo que le ha tocado en la lotería gubernamental, algún día habrá que tomarse en serio la gestión de las empresas públicas y participadas. No me importa si es el PP o el PSOE, porque es un escándalo que se realicen nombramientos políticos en empresas que deberían ser gestionadas profesionalmente.

Francisco Marhuenda


miércoles, 12 de mayo de 2021

Sánchez y el cambio de ciclo

 Sánchez y el cambio de ciclo

Nada más contraproducente para el PSOE que ir a las urnas en un momento en que el PP, según las encuestas, se encuentra en una buena posición



FRANCISCO MARHUENDA

Es evidente que el resultado de las elecciones madrileñas tuvo un enorme impacto nacional y fue un duro golpe para el PSOE. En este sentido se ha interpretado como una derrota personal de Sánchez. Hasta el 4-M parecía que los socialistas completarían sin problemas esta legislatura y continuarían la siguiente, pero en el PP algunos creen que La Moncloa está al alcance de la mano. La verdad es que no veo a Sánchez tan mal porque la campaña de vacunación ha entrado en un buen ritmo, espera la llegada de los fondos europeos y, sobre todo, como buen resistente, agotará la legislatura.

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Los últimos tiempos demuestran que dos años en política son una eternidad. El presidente del gobierno se ha librado de Iglesias y cabe esperar que las relaciones con Yolanda Díaz serán menos convulsas y más ordenadas. El carácter de las personas influye mucho en las relaciones humanas e institucionales. ¿Tiene algún sentido convocar elecciones este año? La realidad es que sería absurdo, porque le conviene ganar tiempo. Es lo que juega claramente a su favor.

La contención de la covid, gracias a la vacunación, permitirá iniciar la recuperación. Sánchez ha aguantado lo peor de la pandemia y ahora emergerán los problemas económicos. Por tanto, nada más contraproducente que ir a las urnas en un momento en que el PP, según las encuestas, se encuentra en una buena posición. No sería lógico antes de recibir los recursos europeos, porque, sean suficientes o no, implicarán un impulso fundamental para nuestra maltrecha economía. En ese sentido, desaprovecharlo electoralmente sería absurdo.

Hacer previsiones siempre es tan incierto como arriesgado, pero es bastante probable que dentro de dos años, cuando toca ir a las urnas, estemos mucho mejor que ahora y Sánchez pueda capitalizar la recuperación. Todas las crisis económicas son diferentes y esta lo es en mayor medida que la anterior. Es más grave y todavía no conocemos el alcance real mientras se mantengan los ERTE, pero no hay riesgo de entrar en una crisis de deuda soberana gracias al apoyo firme y decidido del BCE.

Lo fundamental para el gobierno es acertar en la aplicación de los recursos, porque no podemos repetir los graves errores del «Plan E». Por ello, Sánchez tendrá que ser muy socialdemócrata e ignorar las pretensiones radicales de sus socios podemitas. No hay que desincentivar la inversión. Por ello, es muy aventurado asegurar el cambio de ciclo.


jueves, 29 de abril de 2021

La «jubilación» de Pablo Iglesias

 

El fascismo no ha regresado, porque en España no existió más allá de la marginalidad en el contexto de una dictadura militar


FRANCISCO MARHUENDA

Uno de los aspectos más interesantes de esta campaña es la posible «jubilación» forzosa de Pablo Iglesias. Es algo que puede venir de la mano de dos mujeres con fuerte personalidad: Isabel Díaz Ayuso y Mónica García. Las encuestas muestran que camina con paso firme a la irrelevancia, porque ni conseguiría gobernar ni superar a su peor enemigo que es Errejón y su partido.



En primer lugar, Ayuso, que ahora concita toda su animadversión y está adornada de todos los males, ya conocen ustedes el simplismo del populismo y su búsqueda de enemigos exteriores, consigue ganar claramente y contará con una cómoda mayoría con el apoyo parlamentario de Vox.

La sobreactuación del macho alfa de la izquierda populista muestra la deriva patética de su declive. Cuando se escucha el griterío de sus soflamas ofreciendo un panorama apocalíptico se puede pensar que no se puede pasear por las calles, porque están tomadas por milicias vestidas de uniforme que persiguen a los disidentes.

Esto es lo que sucede en su admirada Venezuela. El fascismo no ha regresado, porque en España no existió más allá de la marginalidad en el contexto de una dictadura militar. El partido único, que era una peculiar amalgama de formaciones e ideologías, no era más que una marioneta al servicio de Franco y no cumple las condiciones que permitirían asignarlo a esta categoría.

Cuando se habla de la dictadura fascista siento pena ante la profunda ignorancia de los que dicen esa estupidez. No se trata de blanquear a un régimen autoritario, sino de ser precisos terminológicamente en el terreno histórico y del derecho constitucional. El problema es que decir tonterías sale gratis. En el caso de Iglesias es más lamentable, porque sabe perfectamente que el franquismo no encaja en la definición de un sistema fascista.

A esto hay que añadir su desfachatez intelectual al apoyar a los regímenes autoritarios de Cuba, Venezuela o Irán mientras arremete contra el centro derecha acusando a sus dirigentes de fascistas. Al varapalo que recibirá de Ayuso se une el ser humillado electoralmente por Mónica García, que le doblará en escaños y votos.

En su concepción egocéntrica resulta incomprensible que no se hubiera sometido gozosa a su voluntad y subsumido en una lista conjunta. En el caso de confirmarse esa irrelevancia solo le quedará esa «jubilación» forzosa, aunque económica y profesionalmente muy jugosa, porque tiene la vida resuelta dedicándose al activismo y a lo televisivo. No es un tema baladí.


domingo, 25 de abril de 2021

La manipulación de la violencia en campaña

La elección es entre el progreso y la libertad que representa Ayuso y el desastre que llegaría de manos de Iglesias



Los ciudadanos somos, a veces, como marionetas en manos de intereses partidistas. Es fácilmente comprobable con el enredo organizado por «las cartas con balas». En primer lugar, hay que condenar que un loco, no cabe otro término, envíe una amenaza de estas características. Es cierto que me preocupan mucho más los que lo hacen y no avisan. Por fortuna, el ministro del Interior, la directora de la Guardia Civil y el líder de Podemos se encuentran entre las personas más protegidas de nuestro país. A pesar de ello, es repugnante que sean amenazados. Tras expresar mi rechazo más claro y contundente, hay que recordar que en esto de las amenazas hay ciudadanos de primera y de segunda. Lo digo con conocimiento de causa, porque he recibido tantos insultos y amenazas, al igual que otros compañeros periodistas, que las trato con manifiesta indiferencia. Ya saben ustedes el dicho de «perro ladrador, poco mordedor». Hasta me río de los correos que recibo. Otro grupo de segunda son los dirigentes de Vox o el PP que pueden ser insultados con absoluta impunidad, sus sedes pintadas con amenazas y sus actos electorales boicoteados sin que veamos el «escándalo» en la izquierda política y mediática.

Monasterio estuvo muy divertida cuando el viernes dijo «Iglesias, cierre la puerta al salir» que es lo mismo que éste hizo, cuando era vicepresidente, con su soberbia habitual, a Iván Espinosa de los Monteros en una comisión parlamentaria. No recuerdo que ningún editorial, artículo o comentario de izquierdas condenara el trato recibido por el portavoz del tercer grupo del Congreso de los Diputados. En cambio, ahora han salido todos como plañideras descalificando a Vox e intentando reeditar el cordón sanitario que en su día sufrió el PP en Cataluña. Es algo muy habitual en la izquierda. A nadie le escandaliza el poder de los comunistas, los populistas, los independentistas y los bilduetarras, pero en cambio hay que atacar al PP y Vox para impedir que Ayuso siga siendo la presidenta de la comunidad.

El esperpento llega al extremo de utilizar sistemáticamente las instituciones, una vez más con el fervoroso aplauso de la izquierda mediática, como se vio ayer llevando a un mitin a la directora de la Guardia Civil con el fin de aprovechar el tirón de «las cartas con balas». Por cierto, tengo mucho interés en ver cómo acaba la investigación sobre el indeseable que las envió y la sorpresa que causa que no haya ningún control en el servicio de Correos. Esto es lo más preocupante, incluso para los sufridos trabajadores de la empresa pública, porque podrían haber sido cartas bomba.

La izquierda y especialmente Podemos tenían un problema de movilización electoral. El debate fue un desastre y reforzó a Ayuso, hasta el extremo de que la propia encuesta organizada por el panfleto podemita le otorgaba un 58 por ciento frente al 30 logrado por el «gran timonel». Lo peor para Iglesias es el varapalo electoral que le puede dar Mónica García. Es una gran humillación y «a grandes males, grandes remedios». La solución ha llegado de la mano de «las cartas con balas» y hacer más bronco, todavía, la campaña insufriblemente agresiva diseñada por Iglesias. La izquierda mediática se olvida de los ataques que desató contra los periodistas y los medios de comunicación, pero sobre todo que la crispación llegó de la mano del nacimiento de Podemos. Tras el lío organizado en la Ser, algo que siento por Àngels Barceló, porque es una gran periodista y una buenísima persona, ahora hemos entrado en un todo vale para conseguir movilizar a la izquierda con el espantajo de que llega Vox. Por cierto, a Monasterio le importa poco, ya que está acostumbrada a los insultos y descalificaciones de los machos alfa de la izquierda.

Se ha dicho que es una formación indigna de tener funciones de gobierno, algo que no se dice de Podemos, los independentistas o los herederos de ETA. Los que quieren acabar con la democracia que llaman burguesa, la Constitución y la monarquía son para ellos más dignos que Vox. Por cierto, todos esos que les ríen las gracias, hacen editoriales, columnas o artículos, que viven cómodas vidas burguesas y disfrutan del capitalismo lo pasarían muy mal si gobernara el populismo de Iglesias. Es lo que sucedió en Venezuela. Las elites pijo-progres no se inquietaron con la llegada del golfo de Chávez y el indeseable de Maduro, pero luego perdieron sus medios de comunicación, sus empresas y sus comercios. Las clases medias venezolanas, incluidos los presentadores de televisión y los periodistas, no estaban preocupados porque creían que no iba con ellos, ya saben que es muy chic ser de izquierdas, hasta que lo perdieron todo. Los abogados se quedaron sin sus despachos, los profesores fueron depurados y los médicos expulsados de sus plazas. Fue la gran aportación del populismo bolivariano, del que se beneficiaron tantos podemitas, a la democracia y las libertades.

La «batalla de Madrid» es la última trinchera frente a este comunismo intervencionista que quiere gobernar con Gabilondo como presidente. La elección es entre el progreso y la libertad que representa Ayuso y el desastre que llegaría de manos de Iglesias. La una defiende la democracia y el otro la cuestiona porque es un instrumento inútil que impide el triunfo de su concepción totalitaria. Por ello, espera que el radicalismo y los ataques a Vox movilicen a la izquierda, con la inestimable ayuda de los periodistas que muestran una inquietante miopía. No se dan cuenta de que perderán mucho si tenemos un gobierno socialista comunista en Madrid. Hay quien piensa que el papel de Iglesias no sería relevante, pero olvidan que Más Madrid, aunque tenga una cara más amable, es exactamente lo mismo. La manipulación del repugnante incidente de «las cartas con balas» busca estigmatizar a Vox, movilizar a sus votantes y, sobre todo, impedir que Ayuso pueda gobernar. Es una consecuencia de su victoria en el debate electoral.


sábado, 30 de enero de 2021

El revolcón del TSJC al independentismo

 La arbitrariedad y el oscurantismo del gobierno independentista no tiene parangón en los países de nuestro entorno.

Los independentistas querían aplazar las elecciones al 30 de mayo, porque les beneficiaba en sus cálculos electorales. Nada que ver con una preocupación ante la pandemia. No creo que nadie sea tan ingenuo para creerse seriamente que ERC y JxCat antepondrían los intereses de los ciudadanos a los suyos. No son de esa clase de políticos. Como era más que previsible, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña decidió ayer tumbar el decreto del gobierno catalán y mantener la cita electoral para el 14 de febrero. Los magistrados tardaron menos de dos horas, porque el tema siempre ha estado muy claro para cualquier jurista que no esté ofuscado por el fanatismo partidista. Cuando suceden estas cosas, me pregunto si a los osados autores de este bodrio les tocó el título de licenciado en Derecho en una tómbola. No hay otra explicación. No hace tanto tiempo pudimos comprobar la concatenación de despropósitos jurídicos que se realizaron alrededor del proceso para imponer la independencia. Es verdad que los cabecillas de la trama, unos recién salidos de la cárcel gracias al regalo del tercer grado y otros fugados de la Justicia, tienen ahora la suerte de que España está gobernada por una coalición socialista-comunista que es muy sensible y deferente con los que quieren destruirla.

La arbitrariedad y el oscurantismo del gobierno independentista no tiene parangón en los países de nuestro entorno. No hay ningún atisbo de exageración en mis palabras. La utilización sistemática de los recursos públicos para favorecer a los fieles con la causa por medio de subvenciones, colocaciones, concesiones y todo tipo de mamandurrias es, simplemente, espectacular. Ni siquiera los socialistas, siempre proclives a convertir las administraciones públicas en una gran agencia de colocación, son capaces de llegar a esos extremos. El intento de aplazar las elecciones, que es un proceso que no se puede interrumpir, salvo por un escenario catastrófico, y menos sin un sustento legal, es un claro ejemplo de cómo interpretan la democracia. Estos «demócratas del adoctrinamiento» controlan las instituciones como si fueran un cortijo al servicio de sus ideas partidistas, sus asociaciones y esa burguesía nacionalista que utilizaba el saludo romano durante la época de Franco. En cierta ocasión estaba comprando libros en los Encantes y en un montón encontré varios sobre el Valle de los Caídos y otros folletos de contenido «patriótico». Lo más divertido es que tenían el sello de una conocida empresa de ascensores, ya desaparecida, cuyo propietario era un gran amigo de Pujol. La familia propietaria había transitado del franquismo al nacionalismo y ahora al independentismo.


jueves, 14 de enero de 2021

Iglesias, el gran demagogo


  • Lo que dice y hace ahora, salvo en los casos que le interesa por
  • motivos electoralistas, nada tiene que ver con lo que alardeaba cuando
  • estaba en la oposición

  • Una cosa que siempre me ha llamado la atención es la obsesión comunista por
  • el culto a la personalidad. Estamos ante una pintoresca colección de
  • “narcisos” históricos encantados de haberse conocido. Esto les conducía a un
  • machismo desenfrenado, porque habían sido cuidados con gran mimo, algo
  • habitual en los casos de padres separados, por sus madres, abuelas y tías
  • abuelas. El rol que veían esos comunistas narcisistas era, precisamente, el de
  • la mujer encargada de las tareas del hogar mientras que el padre era el sufrido
  • luchador contra el zarismo, los señores de la guerra chinos o el franquismo. La
  • Unión Soviética estaba llena de calles, plazas y ciudades con el nombre de
  • Stalin, que era “el padrecito de los pueblos” y, como buen comunista ruso, era
  • un genocida sin escrúpulos y, además, un machista irredento. A su muerte, le
  • sucedió Jrushchov que se encargó de purgar el pasado y dar a conocer el
  • horror del estalinismo con el que había colaborado con gran fervor. En su
  • informe secreto en el XX Congreso (1956) hizo un balance pormenorizado de
  • los abusos de poder y arbitrariedades que había cometido su amado líder. Una
  • de las faltas graves fue el culto exorbitado a la personalidad. ¡Qué sorpresa!
  • En 1961, con motivo del XXII insistió en la condena a ese culto y a los
  • crímenes del fallecido dictador.
  • Jrushchov sería destituido en 1964 acusado, precisamente, de haber restaurado
  • el culto a la personalidad, así como de abuso de poder y errores de gestión.
  • Estos tres aspectos caracterizan, junto a las actuaciones criminales, la
  • corrupción y la persecución de la disidencia, a los dirigentes comunistas
  • siempre que han instaurado sus dictaduras. Nuestro querido y admirado
  • vicepresidente Iglesias es un comunista de manual, aunque sin haber
  • alcanzado todavía el sueño de imponer un régimen autoritario bolivariano, que
  • es ahora lo que se lleva en el comunismo cañí hispano. Y como buen
  • demagogo, la incoherencia forma parte de su activismo asambleario. Lo que
  • dice y hace ahora, salvo en los casos que le interesa por motivos electoralistas,
  • nada tiene que ver con lo que alardeaba cuando estaba en la oposición. No hay
  • más que escuchar lo que decía: “podemos asegurar a los ciudadanos de este
  • país que se les va a bajar la factura de la luz” o “hace falta ya un gobierno
  • patriota que diga que la luz es un derecho”. Desde luego, es un modelo de
  • coherencia comunista y demagogia populista. El político que despreciaba a
  • Sánchez y le miraba por encima del hombro ahora se sienta feliz en el consejo
  • de ministros.

sábado, 2 de mayo de 2020

“Las fantasías de Calviño”


La vicepresidenta económica debería abandonar el
Olimpo de las grandes teorías, los artificios
contables y el maquillaje macroeconómico para
bajar al mundo real de los mortales
La vicepresidenta económica y la ministra de Hacienda comparecieron ayer
para explicarnos un Programa Nacional de Reformas y una actualización del
Programa de Estabilidad con su cuadro macroeconómico que no hacen otra
cosa que certificar una maquillada debacle. La ausencia de autocrítica y el
exceso de propaganda gubernamental es irritante. La metáfora de la orquesta
del Titanic es muy útil en estas circunstancias, aunque sin el heroísmo de los
músicos que siguieron actuando en lugar de salvar sus vidas.
Los nuestros sobreviven con buenos sueldos públicos y sin hacer recortes o
apretarse el cinturón. Al final, el transatlántico se hundió. Más allá de los mitos,
la realidad es que la economía se hunde. Calviño nos explica unos informes que
serán papel mojado en unos días, aunque lo haga con la seguridad de alta
funcionaria de la UE. Al igual que Ribera es el sector pijo progre que conoce la
economía real gracias a los libros que ha leído o los informes que ha hecho y
ahora le hacen.
Estoy seguro de que tendrá algún amigo que no será técnico comercial del
Estado o funcionario del grupo A e incluso conocerá a comerciantes de su
barrio con los que empatizará por la tragedia que sufren. Con Gonzalo Anes
hablábamos de los fríos economistas que saben mucha teoría y matemáticas,
tienen buena memoria y conocimientos superficiales de la Historia de la
Economía, que siempre son muy útiles.
Calviño debería abandonar el Olimpo de las grandes teorías, los artificios
contables y el maquillaje macroeconómico para bajar al mundo real de los
mortales. Los datos que presentó son un descarado ejercicio de optimismo que
no engañan a nadie. El sistema económico se ha colapsado. La recuperación
en V asimétrica cayendo la economía entre un 15 y 20 por ciento del PIB y
superando el 20 por ciento del paro es una teoría delirante.
El gasto público se dispara, bajan los ingresos tributarios, la mayor parte de
empresas entran en pérdidas y se tienen que sobreendeudar para sobrevivir, la
campaña turística será residual, las exportaciones han caído… me gustaría
conocer de donde sale esa pintoresca teoría de la V asimétrica y por ello estoy
releyendo a Cameron y Neal para ver si encuentro algún antecedente. ¿Qué
ritmo de crecimiento espera? Lo mejor es que 2020 es malo, pero el 2021 tiene una pinta fantástica.Claro que de una fantasía de Calviño.

 OPINION DE FRANCISCO MARHUENDA