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sábado, 4 de abril de 2020

Las “oenegés” alertan contra el Presidente Viktor Orban pero no por las muertes masivas de ancianos españoles.



La Unión Europea acaba de declarar la guerra a Viktor Orban por defender a su Patria. Lo hace porque el mandatario magiar ha proclamado un Estado de alarma, convalidado por el Parlamento, que le otorga poderes absolutos de manera indefinida mientras dure la crisis sanitaria.
¿Les suena de algo la situación de excepcionalidad política decretada por Hungría? Sí. Es la misma que decretó Pedro Sánchez en España hace dos semanas, siendo prorrogada después por las Cortes españolas. Procedimiento que contempla la Constitución española como también lo hace la húngara que ha otorgado poderes excepcionales al presidente Orban.
Pero, ¿por qué la Unión Europea se irrita con Viktor Orban y no con Pedro Sánchez si ambos se han investido con poderes absolutos para gobernar con el mismo procedimiento constitucional y legal?
Es muy sencillo. Pedro Sánchez usa el Estado de alarma decretado para anunciar que abrirá las fronteras a la inmigración africana e islámica a la que otorgará sanidad universal gratuita, además de conceder ayudas económicas y sanitarias a nuestros vecinos del Sur como Marruecos (mientras este país anuncia su hostilidad hacia España cerrando el paso fronterizo a los españoles, declarados los “apestados” de Europa). Pedro Sánchez no ha hecho cierre total de fronteras; siguen entrando pateras africanas. Pedro Sánchez defiende no una economía protectora del bien social, sino una planificación liberticida de raigambre comunista que roba las herencias de los ancianos que mueren, que succiona a las Pymes con impuestos de Renta e IVA o que mata a los hogares con el recibo de la luz. Pedro Sánchez está fomentando un europeísmo vacuo y plañidero del poder de las naciones del Norte sobre las del Sur donde España, que ya perdió su Soberanía industrial y económica y fue sometida a Tribunales extranjeros antinacionales, se achanta ante Alemania. Pedro Sánchez gastará 100 mil millones de euros en cambio climático, centenares de millones en chiringuitos feministas y otros tantos en inmigración subsidiada con pagas de 600 euros mensuales a los “menas”. Pedro Sánchez, como buen progre, con tanta porquería gubernativa y despilfarradora en favor de las ideologías disolventes y untadas es bendecido por las élites de Bruselas.
Viktor Orban en cambio es nacional-patriota, y el feminismo como la ideología de género están proscritas de los fondos públicos. Ha decretado un cierre absoluto de fronteras que ya practicó con la crisis de los “refugiados” de 2015 cuando alertó de la falacia buenista que vestía como falsos refugiados a los inmigrantes traídos a Europa bajo tutela de mafias en comandita con las ONGs a sueldo de George Soros. Del mismo modo ha “militarizado” toda su Nación poniendo las empresas al servicio de la economía nacional para fabricar productos sanitarios esenciales y de primera necesidad. Castigará con penas carcelarias a los que rompan la cuarentena poniendo en riesgo la vida y la salud así como a los medios de comunicación que se rían de la epidemia o extiendan informaciones intoxicadoras sobre la labor del gobierno. En Hungría ya no hay ciudadanos; hay soldados al servicio de una guerra, y así lo ha proclamado el Presidente. Orban ha logrado, para aprobar el decreto de fortalecimiento del poder ejecutivo que le otorga poderes excepcionales, la mayoría holgada en el Parlamento. Un procedimiento absolutamente legal.
“Amnistía Internacional” o el “Comité Helsinki” han denunciado severamente a Orban. “El poder ilimitado no es un remedio”, han dicho. Es necesario “el control parlamentario”, han remachado. La Alta Comisionada de la ONU para los “derechos humanos”, la sempiterna enchufada Michelle Bachelet (ex presidenta socialista chilena) ha alertado de “los poderes ilimitados de Orban” contra los derechos humanos. La Comisión Europea se une al coro de críticas contra Orban y su portavoz de Justicia le recuerda que Hungría debe respetar las leyes europeas sobre derechos humanos.
La pregunta es: ¿por qué, contra España siendo que Pedro Sánchez ha convertido España en una dictadura bolivariana que ya amenaza a la propiedad privada por boca de Pablo Iglesias, no hay críticas? ¿Por qué instituciones y organismos que se proclaman “neutrales” y defensores de “derechos humanos” atacan a Naciones conservadoras y patrióticas como Hungría y dejan hacer y deshacer al único gobierno europeo –el español- donde hay comunistas peligrosos controlando el CNI, relacionados con narcodictaduras asesinas y que proclaman la abolición de la propiedad privada?
Se les ve el plumero a nuestros progres. Ponen la ideología sectaria, marxista y anticristiana por encima de la vida y la salud. Oenegés, Unión Europea y ONU se revelan hoy más que nunca en su función de asentamiento de la hegemonía internacional del ideario globalista o marxista cultural que pasa por inyectar en la vena de los Estados a los gobernantes feministas, proinmigracionistas, anti-familia y anti-Estado/Nación como Pedro Sánchez derribando a los patriotas como Viktor Orban.
A nuestros organismos internacionales de “derechos humanos” las muertes masivas de ancianos en residencias de mayores españolas les dan igual. Para esto no hay las alertas que sí lanzan contra Viktor Orban por querer defender su Patria. Pero Hungría a día de hoy tiene 585 contagiados y 21 fallecidos, y España va por los 10 mil muertos y los 100 mil contagiados.
Más importante que la vida y la salud de las personas es la cruzada internacional marxista y buenista contra los gobernantes patriotas y conservadores como Orban que son, por cierto, los que menos muertos están cosechando en una pandemia global de consecuencias impredecibles.
José Miguel Pérez

viernes, 31 de mayo de 2019

De tiranos a socialdemócratas: así se disfrazó el comunismo de la antigua Europa marxista





Diez antiguos partidos únicos son socios del Partido de los Socialistas Europeos

De tiranos a socialdemócratas: así se disfrazó el comunismo de la antigua Europa marxista

La izquierda europea acusa sin cesar de “fascista” y “ultraderechista” a todo partido conservador que discute los dogmas progresistas. Pero casi nadie llama nunca “comunista” a esa izquierda.
Sin embargo, en la Europa central y oriental que estuvo sometida al yugo soviético durante décadas hay muchos motivos para llamar “comunistas” a los que hoy se dicen socialdemócratas. Y es que allí muchas formaciones políticas que hoy se presentan como socialdemócratas son herederas de partidos que ejercieron el poder en las dictaduras comunistas, con excepciones como los partidos comunistas de la República Checa, Georgia, Moldavia, Bielorrusia y Rusia, que son directos herederos de sus predecesores, además del Partido Socialista de Rumanía, hoy denominado así porque le prohibieron usar el término “comunista”. Veremos a continuación qué disfraces eligieron otros partidos únicos de las dictaduras comunistas europeas, entre ellos diez miembros del Partido de los Socialistas Europeos.
El dictador comunista albanés Enver Hoxha en el desfile del 1 de mayo de 1983. Su partido único, el Partido del Trabajo de Albania (PPSH), se convirtió en un partido socialdemócrata en sólo 24 horas tras la caída del comunismo (Foto: ATA).
Albania: el partido único se convirtió en socialdemócrata en 24 horas
La pequeña república bañada por las aguas del Mar Adriático fue uno de los estados más herméticos del mundo durante la dictadura comunista de Enver Hoxha, que se mantuvo fiel al estalinismo. En aquella época el Partido del Trabajo de Albania (PPSH) ejerció el poder absoluto en el país. Tras la caída del comunismo, el PPSH se disolvió el 12 de junio de 1991, y al día siguiente se formó el Partido Socialista de Albania (PPSh), actualmente asociado al Partido de los Socialistas Europeos. Tras una gran pérdida de apoyos en la primera mitad de la década de 1990, el nuevo partido ganó las elecciones parlamentarias de 1997, 2001, 2013 y 2017. Una curiosidad: el Partido Socialista de Albania copió el logotipo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), también miembro del Partido de los Socialistas Europeos.
Alemania: de comunistas opresores a socialistas “democráticos” el mismo día
En la Alemania Oriental, controlada por Moscú, el partido único fue el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED): el 16 de noviembre de 1989 cambió su nombre por Partido del Socialismo Democrático (PDS), una cínica denominación teniendo en cuenta la brutal opresión que ejerció el SED en la RDA, que convirtió al país en una gran prisión. En 2005 el PDS pasó a llamarse Partido de la Izquierda (Die Linkspartei), y en 2007 dio lugar a su marca actual, La Izquierda (Die Linke), un partido de extrema izquierda asociado a la Izquierda Unitaria Europea. Los vínculos entre esta nueva marca y el antiguo partido único de la RDA son tan evidentes que el antiguo periódico oficial del SED, Neues Deutschland, es hoy propiedad de Die Linke y mantiene la misma cabecera y la misma línea editorial filocomunista.
El Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), partido único de la Alemania comunista, se transformó en “Partido del Socialismo Democrático” (PDS) el mismo día de su disolución. El periódico oficial del SED, “Neues Deutschland”, sigue siendo hoy el periódico oficial de la actual marca electoral del PDS, Die Linke (Foto: DDR Museum).
Bulgaria: el Partido Comunista se hizo socialdemócrata… y se alió con los nuevos comunistas
Durante la dictadura comunista, el partido único de este país fue el Partido Comunista de Bulgaria (BCP). El mismo día de su disolución, el 3 de abril de 1990, se transformó en Partido Socialista de Bulgaria (BSP). Su primer presidente fue Aleksandar Lilov, el último presidente del BCP y uno de los máximos dirigentes de la dictadura comunista. El partido logró la mayoría absoluta en las elecciones constituyentes convocadas en 1990 tras la caída del comunismo, consiguiendo 211 de los 400 escaños de la Asamblea Nacional, pero pasó a la oposición un año después tras las primeras elecciones legislativas. El BSP, que forma parte del Partido de los Socialistas Europeos, volvió a gobernar en 1994, 2005 y 2013 formando coaliciones izquierdistas. El nombre de Partido Comunista de Bulgaria fue adoptado por una nueva formación de carácter marxista-leninista en 1996, que ha venido aliándose con el BSP en todas las elecciones parlamentarias desde 2001, en coaliciones a las que también se han sumado partidos como la Unión de Comunistas de Bulgaria y el Partido de los Comunistas Búlgaros.
Croacia: el partido único se disfrazó de socialdemócrata
Aunque se mantuvo independiente de la URSS, en Yugoslavia hubo también una dictadura comunista, cuyo partido único era la Liga de los Comunistas de Yugoslavia. Su rama croata era la Liga de los Comunistas de Croacia (SKH), que se disolvió el 3 de noviembre de 1990, transformándose en el Partido Socialdemócrata de Croacia. El nuevo partido ganó las elecciones en 2000 y en 2011. Está asociado el Partido de los Socialistas Europeos.
Eslovaquia: el partido único se transformó en “izquierda democrática”
Durante la dictadura comunista, en el territorio eslovaco ejerció como partido único el Partido Comunista de Eslovaquia (KSS), que era la sección eslovaca del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ). Tras la Revolución de Terciopelo que llevó a la caída del comunismo en Checoslovaquia, el KSS se disolvió el 22 de noviembre de 1990 y ese mismo día formó el Partido de la Izquierda Democrática (SDL), asociado al Partido de los Socialistas Europeos. En 2004 el SDL se integró en el partido Dirección-Socialdemocracia.
Eslovenia: el partido único se disfrazó de “Renovación Democrática”
Igual que en Croacia, la sección local del partido único de la dictadura comunista, la Liga de los Comunistas de Eslovenia, se disolvió el 4 de febrero de 1990, formando ese mismo día el Partido de la Renovación Democrática. A pesar de ese nombre, el partido no hizo una declaración distanciándose de su pasado comunista hasta 2006. Actualmente se hace llamar Social Demócratas, y forma parte del Partido de los Socialistas Europeos. Es un partido minoritario.
Estonia: el Partido Comunista se hizo “laborista democrático”
Tras la invasión soviética de esta República Báltica en 1940, el Partido Comunista de Estonia (EKP) se hizo con el poder, actuando como la rama estonia del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). El EKP se dividió en 1990 entre los partidarios de la independencia de Estonia y los partidarios de mantener los vínculos con la URSS. En 1992, la facción partidaria de la independencia formó el Partido Laborista Democrático Estonio (EDTP), que acabó asociándose con otros partidos comunistas y de ultraizquierda en el Partido de la Izquierda Europea en 1995. En 2004 se convirtió en el Partido de la Izquierda Estonia (EVP). Hoy en día es un partido marginal. La facción del EKP fiel a la URSS acabó siendo ilegalizada tras apoyar el golpe de Estado prosoviético de agosto de 1991.
La cúpula del Partido Socialista Obrero Húngaro (MSzMP) en el desfile del 1 de mayo de 1961 en Budapest. Ese partido único se hizo socialdemócrata el mismo día de su disolución (Foto: Sziklai Dezső).
Hungría: el partido único se hizo socialdemócrata el día de su disolución
Durante la dictadura comunista, el partido único del país fue el Partido Socialista Obrero Húngaro (MSzMP), formado en 1956 tras la reorganización del Partido Obrero Popular Húngaro a raíz de la revolución anticomunista que sacudió el país ese año. Tras la caída del comunismo, el MSzMP se disolvió el 7 de octubre de 1989, y ese mismo día sus dirigentes decidieron fundar el Partido Socialista de Hungría (MSZP), cuyo primer presidente fue Rezső Nyers, hasta entonces presidente del partido único y último dictador comunista de Hungría. El MSZP forma parte del Partido de los Socialistas Europeos.
Letonia: del ilegalizado Partido Comunista al Partido Socialdemócrata
Tras la invasión soviética de Letonia en 1940, el Partido Comunista de Letonia (LKP) se hizo con el poder, convirtiéndose más adelante en la rama letona del PCUS. El LKP fue ilegalizado tras la independencia de Letonia en 1991. Un poco antes de que eso ocurriese, una parte del partido se escindió para acabar formando el Partido Socialdemócrata de Letonia (LSP), de ideología comunista y nacionalista, acabó integrándose en 1999 en el Partido Socialdemócrata de los Trabajadores de Letonia (LSDSP), que forma parte del Partido de los Socialistas Europeos como observador, y que siempre ha sido muy minoritario y a día de hoy no tiene representación en el Parlamento letón.
Lituania: la Navidad que convirtió a comunistas en laboristas “demócratas”
Igual que en Letonia, la invasión soviética de Lituania en 1940 llevó al poder al Partido Comunista de Lituania (LKP). Ejerció como el partido único en el territorio lituano como la rama local del PCUS, declarándose independiente de éste el 24 de diciembre de 1989, durante la Revolución Cantada que devolvió su independencia a Lituania. En esas mismas fechas navideñas, los dirigentes del LKP fundaron el Partido Democrático Laborista de Lituania (LDDP), de ideología comunista, que en 2001 se acabó integrando en el Partido Socialdemócrata de Lituania (LSP), que en la actualidad es muy minoritario en el país y forma parte del Partido de los Socialistas Europeos.
Montenegro: el partido único de convirtió en “socialista democrático” y no ha abandonado el poder
Igual que ocurrió en Croacia, la sección local del partido único de la dictadura comunista, la Liga de los Comunistas de Montenegro, se disolvió el 22 de junio de 1991 y ese mismo día formó el Partido de los Socialistas Democráticos de Montenegro (DPS). El nuevo partido siguió dominando el Parlamento de Montenegro por mayoría absoluta hasta 1998, y desde entonces ha seguido estando en el gobierno mediante coaliciones. Está asociado al Partido de los Socialistas Europeos.
El décimo congreso del Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR) en julio de 1986. Ese partido único se convirtió en “Socialdemocracia de la República de Polonia” 24 horas después de su disolución (Foto: Yuri Somov / RIA Novosti).
Polonia: el partido único se convirtió en socialdemócrata en 24 horas
Durante la dictadura comunista impuesta por Stalin en Polonia, el partido único era el Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR). Desaparecido en 1990, sus antiguos dirigentes crearon una nueva marca sólo un día después de la disolución del PZPR: la Socialdemocracia de la República de Polonia (SRP), hoy socio del Partido de los Socialistas Europeos. El primer presidente de la SRP fue Aleksander Kwaśniewski, que había sido ministro de la dictadura comunista. El nuevo disfraz socialdemócrata fue muy eficaz: Kwaśniewski acabó convirtiéndose en presidente de Polonia sólo seis años después de la caída del comunismo, mediante una coalición llamada Alianza de la Izquierda Democrática (SLD). Aunque no tiene representación en el Parlamento polaco, esta marca fue en coalición con partidos de diverso signo en las elecciones europeas del pasado domingo, logrando un escaño en Bruselas para otro antiguo dirigente de la dictadura comunista: Leszek Miller.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Hungría: la izquierda se junta con los racistas del Jobbik contra el conservador Viktor Orbán


El partido, antisemita y favorable a Irán, dice haber adoptado un giro centrista

Hungría: la izquierda se junta con los racistas del Jobbik contra el conservador Viktor Orbán






Existe la a menudo errónea costumbre de etiquetar como “extrema derecha” a todo movimiento extremista que recurre a un discurso patriótico. Un nuevo ejemplo vuelve a desafiar ese esquema.
Un partido turanista, anticapitalista y contrario a la Unión Europea
En 2003 se fundó un nuevo partido en Hungría: el Jobbik Magyarországért Mozgalom (Movimiento por una Hungría Mejor), también conocido como Jobbik. Durante años ha sido considerado como uno de los partidos más radicales de eso que algunos llaman “extrema derecha”. Durante años se ha destacado como un partido antisemita y antigitano. Una de las tesis más peculiares de este partido ha sido su defensa del turanismo, una corriente ideológica que considera que los húngaros están emparentados con los pueblos turcomanos. Por este motivo, el Jobbik ha reclamado estrechar lazos con Turquía y ha apoyado al gobierno de Erdogan. Además, como otros movimientos similares, el Jobbik es antiliberal y anticapitalista y también contrario a la Unión Europea. En mítines del Jobbik incluso se ha quemado la bandera europea.
Miembros de la Guardia Húngara en una marcha celebrada en Budapest. Esta organización paramilitar, vinculada al Jobbik, fue ilegalizada en 2009 pero ha seguido actuando bajo otros nombres (Foto: Orange Files).
El antisemitismo del Jobbik
El Jobbik tiene algunas similitudes con el fascismo clásico, incluyendo la creación de milicias. En 2007 miembros del Jobbik formaron la Magyar Gárda (Guardia Húngara), un grupo paramilitar que fue ilegalizado en 2009, a pesar de lo cual ha seguido actuando con otros nombres, a menudo en mítines del Jobbik. En noviembre de 2012 un diputado del Jobbik, Márton Gyöngyösi, provocó un escándalo cuando reclamó crear listas negras de judíos, incluyendo a los miembros del Parlamento, invocando la “seguridad nacional”. En 2013, el Jobbik hizo una manifestación contra la celebración del Congreso Mundial Judío en Budapest; en la marcha, el dirigente del Jobbik Gábor Vona declaró: “Los conquistadores israelíes, estos inversores, deberían buscar otro país en el mundo por sí mismos porque Hungría no está a la venta”. En 2015, un dirigente local del Jobbik, Tibor Ágoston, fue condenado por calificar el Holocausto como “Holoestafa”. Estas declaraciones han provocado una gran indignación. Hay que recordar que el Holocausto acabó con la vida de cientos de miles de judíos húngaros. Igual que hacen ciertos grupos de extrema izquierda, el Jobbik conjuga este antisemitismo con su apoyo acusaciones de “genocidio” contra el Estado de Israel.
Jobbik: a favor de la dictadura islámica de Irán y contra Estados Unidos
El partido también coincide con otros grupos de extrema izquierda y extrema derecha en su afinidad a la Rusia de Putin y su antiamericanismo. Por ejemplo, en 2011 el Jobbik hizo una manifestación de apoyo a Irán frente a la Embajada de Estados Unidos en Budapest. En la web del Jobbik se publicó el discurso del diputado Márton Gyöngyösi en esa protesta: Occidente, subordinado a los intereses sionistas, ha estado realizando una campaña de propaganda indirecta durante décadas contra la antigua y orgullosa nación persa, amante de la libertad y la independencia”. El diputado del Jobbik incluso hizo una referencia elogiosa a esa dictadura islámica por apoyar a dos grupos terroristas marcadamente antijudíos: El único delito de Irán es que en el Líbano democrático ella ayuda a Hezbollah y Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza como resultado de una elección democrática, y apoya constantemente la lucha de los palestinos sufrientes contra el terror sionista que los ocupa. Esta es la razón por la cual el pueblo persa y sus líderes son considerados parias a los ojos de Occidente al servicio de los intereses israelíes“. Gyöngyösi acabó su discurso con estas palabras: Dios bendiga al pueblo persa, a todos los que aman la paz en el mundo, ¡Dios los bendiga!”
El diputado Márton Gyöngyösi es uno de los dirigentes que capitanean el supuesto giro centrista del Jobbik. En 2011 encabezó una manifestación a favor de la dictadura islámica de Irán, y en 2012 reclamó crear listas negras de judíos en Hungría (Foto: rofimedia.cz).
La izquierda húngara, encantada con el supuesto giro centrista del Jobbik
En 2018 el Jobbik puso en marcha una nueva estrategia para adoptar una imagen centrista, capitaneada primero por Gábor Vona y ahora por Tamás Sneider. Medios internacionales difundieron este supuesto cambio. Sin embargo, y como la propia web del partido indica, el ya citado Márton Gyöngyösi es actualmente vicepresidente del Jobbik. ¿Ha pasado de pedir listas negras de judíos y de apoyar a Irán a convertirse en un centrista en unos pocos años? A pesar de que existen serias dudas sobre el cambio de rumbo de ese partido, su nuevo traje centrista le ha venido bien a la izquierda. En marzo se anunció un acuerdo entre el Jobbik y los izquierdistas de Lehet Más a Politika (LMP) para presentar al publicista Róbert Puzsér como candidato conjunto a la alcaldía de Budapest. El LMP forma parte del Partido Verde Europeo. En abril la eurodiputada alemana Ska Keller, copresidenta del Partido Verde Europeo, fue preguntada sobre esa alianza entre el Jobbik y el LMP, y si esta alianza significará la expulsión del LMP de su Partido. Heller fue incapaz de dar una respuesta clara y se limitó a decir: “es una locura”.
Gábor Vona era el presidente del Jobbik cuando este partido inició su aparente giro centrista en la primavera de 2018. En 2013, Vona encabezó una manifestación del Jobbik contra el Congreso Mundial Judío en Budapest (Foto: AFP PHOTO/Peter Kohalmi).
La izquierda y el Jobbik: “anti-Orbanismo a cualquier precio”
La retirada de la candidatura de Róbert Puzsér, apoyada por el Jobbik y el LMP, ha provocado que otro partido de izquierda se muestre interesado en aliarse con el Jobbik. Ayer Gergely Karácsony, líder de Párbeszéd (un partido de izquierda verde), reconoció que “estamos discutiendo con el Jobbik y LMP para una oposición total”. Karácsony fue candidato a la presidencia de Hungría el año pasado en la coalición formada por Partido Socialista de Hungría (MSZP) y Párbeszéd, consiguiendo un 12% de los votos. Orbán ganó las elecciones de una forma rotunda. El Jobbik fue segunda fuerza con el 20% de los votos. Parece que la oposición húngara está dispuesta a dejar a un lado las diferencias ideológicas para vencer a Orbán. El Visegrád Post ha calificado esta coalición como “anti-Orbanismo a cualquier precio”.
Miembros de la Nueva Guardia Húngara en un acto del Jobbik en marzo de 2013 (Foto: Botos Tamás).
Una operación apoyada por el influyente diario progresista The Washington Post
Los contactos entre el Jobbik y la izquierda no son recientes. En marzo de 2018, antes de las últimas elecciones parlamentarias ganadas por el Fidesz de Orbán, el diario progresista estadounidense The Washington Post ya apostó por una alianza entre la izquierda y el Jobbik: Superficialmente, al menos, las divisiones ideológicas solas parecerían insuperables. Los dos partidos de oposición más grandes provienen de lados opuestos del espectro político: el partido de extrema derecha Jobbik y los socialistas de centro-izquierda”, señalaba Griff Witte en la noticia. Además, aseguraba que el Jobbik “ha tratado de ganar terreno en el centro, disculpándose por su pasado perjudicial e incluso moviéndose hacia la izquierda, haciendo hincapié en los llamamientos a la justicia económica y la igualdad salarial. La conversión parece hacer posible lo que antes era impensable: la cooperación entre Jobbik y tres partidos más pequeños de centro izquierda, incluidos los socialistas“.
El izquierdista Karácsony, dispuesto a cooperar “incluso con el diablo”
Este apoyo de un periódico muy influyente en el mundo y la incapacidad de vencer a Orbán ha ido acercando posiciones entre el Jobbik y la izquierda. En enero, el semanario húngaro conservador Figyelő denunciaba que la oposición está dispuesta a bailar con el diablo para vencer a Orbán, y añadía: “Las recientes controversias antisemitas relacionadas con el Jobbik lo muestran claramente: su remisión anunciada hace unos años es solo una actuación”. El semanario recordaba que antes de las elecciones parlamentarias de 2018, Karácsony ya había declarado: “Debemos cooperar con todos, incluso con el diablo”, en una velada referencia al Jobbik. En febrero, Karácsony hizo una polémica declaración negando que hacer listas negras de judíos sea nazismo, al ser preguntado por la polémica propuesta antisemita hecha por el Jobbik en 2012.
El izquierdista Gergely Karácsony, líder del partido progresista Párbeszéd, fue el candidato de la coalición de izquierdas entre ese partido y el Partido Socialista Húngaro en las elecciones parlamentarias húngaras de 2018, consiguiendo un 12% de los votos. Ayer mismo reconoció que su partido mantiene contactos con el Jobbik para presentar candidaturas conjuntas a las elecciones locales (Foto: Orange Files).
Dos socios de Podemos tienen vínculos con el partido verde que flirtea con el Jobbik
Cabe preguntarse qué posición adoptará la izquierda europea ante estos contactos. Los socios españoles del LMP son los ultraizquierdistas de Equo e ICV, ambos socios electorales de Podemos. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, lanzó una “alerta antifascista” contra el partido liberal-conservador Vox tras lograr 12 diputados en las elecciones regionales de Andalucía de diciembre de 2018. El líder de Vox, Santiago Abascal, se ha mostrado afín a Viktor Orbán. De hecho, tanto Vox como Orbán se consideran amigos de Israel. Además, Vox y Orbán han mostrado su apoyo a Donald Trump. Ambos están muy lejos del antisemitismo y del antiamericanismo de la extrema izquierda y de los movimientos neonazis. ¿Seguirá la izquierda española presumiendo de antifascismo mientras sus franquicias húngaras flirtean con el Jobbik? Recordemos que los comunistas griegos de Syriza, aliados de Podemos, han gobernado con los antisemitas de ANEL, un partido similar al Jobbik: una alianza que ningún medio izquierdista puso en entredicho. ¿Acaso los racistas dejan de serlo cuando se alían con la izquierda?
Foto principal: Miembros de la Nueva Guardia Húngara en una asamblea del Jobbik en marzo de 2014. Aunque la Guardia Húngara fue ilegalizada en 2009, ha seguido actuando bajo otras denominaciones (Foto: Orange Files).