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jueves, 6 de diciembre de 2018

Inda: “A ver Pablo, querido mierda, aquí el único machista, explotador y odiador eres tú”

Eduardo Inda habla sobre Pablo Iglesias tras asegurar que todo los males de Podemos y de la izquierda son de las "basuras de Inda".


Pablo Iglesias anda con un cabreo monumental tras el batacazo de Podemos, con la marca blanca propuesta por Teresa Rodríguez, en las elecciones andaluzas. Hasta Monedero ha salido pidiendo que rueden cabezas por el fracaso podemita en Andalucía.
Y cómo siempre que Podemos hace algo mal, que es lo habitual, Iglesias tiene que buscar un chivo expiatorio. Este lunes ha arremetido contra Eduardo Inda, director de OKDIARIO, al que ha culpado de todos los males de su partido y del auge de VOX.
“Pablo Iglesias me sigue teniendo bien presente en sus oraciones”, asegura Inda. “Al punto, que me ha culpado de la debacle de Podemos en tierras andaluzas. Dice que toda la culpa es de la ‘basura de Eduardo Inda'”, recalca. Pero el líder de Podemos ha ido más allá. Ha imputado al director varios delitos: “iglesias ha dicho que yo incito al odio, que mi discurso es machista, ha dicho que voy contra los derechos de los trabajadores…”, asegura Eduardo Inda.


“Querido mierda, he de decirte que si hay alguien machista eres tú. Tú fuiste el que dijo que azotaría hasta que sangre a Mariló Montero“, recuerda Inda, que también rememora el episodio, en sede parlamentaria, en el que Iglesias dijo que Andrea Levy “se calentaba” con el diputado podemita Miguel Vila. “Por tanto, lecciones de machismo, ni una. Tú eres un cavernícola”, sentencia Inda.
Iglesias también ha asegurado que Inda va contra los derechos de los trabajadores. “Mira quién fue a hablar. El que tiene a Echenique, que pagaba en negro a su asistente y no le dio de alta en la Seguridad Social”, recuerda Inda. “El que paga menos del SMI a sus trabajadores en Podemos, y el que en La Tuerka también pagaba a lo ‘Echenique’, en b”, asegura el director de OKDIARIO.

“Lo que en el fondo quieres, querido Pablo, es ponerme en la diana, que me partan la cara por la calle”, asevera Inda que tiene claro quién será el culpable si algún día es agredido por un fanático de Podemos. El director de OKDIARIO le da un consejo a Iglesias tras mostrarse tan nervioso y preocupado por el auge de VOX y la pérdida del poder de la izquierda en Andalucía: “Lo que te pediría es que, intelectualmente, te laves tu sucia boca… y también desde el punto de vista físico, porque no se pueden tener los dientes tan negros y tan horribles como los tienes tú, y siendo millonario te puede buscar los mejores dentistas”.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

EL PSOE PAGA EL ENTREGUISMO SÁNCHISTA


El primer choque con la realidad de las urnas, este último domingo en Andalucía, ha dado la razón a quienes, desde dentro y fuera del PSOE, venían advirtiendo del craso error cometido por Pedro Sánchez al mantener una alianza objetiva con unas formaciones de corte nacionalista, embarcadas en un proyecto de ruptura de España y que sólo pretendían, como se ha demostrado, eludir la acción de la Justicia mediante el justiprecio de sus votos.
Que el líder de un partido con vocación de Estado, enmarcado en la moderna izquierda democrática europea y, sobre todo, inscrito en el marco constitucional haya creído que su victoria en las primarias socialistas era una especie de patente de corso frente a sus electores, que le autorizaba a pactar con quienes se encuentran en la antípodas del tradicional ideario socialdemócrata sólo se explica desde la ambición política personal.
Sin duda, la candidata socialista andaluza, Susana Díaz, habrá tenido buena parte de la responsabilidad en el cataclismo que ha sufrido el partido en el que fue su gran feudo y su principal granero de votos, pero ni el presidente del Gobierno ni quienes conforman el actual núcleo dirigente del PSOE pueden lavarse las manos ante lo sucedido y, muchos menos, exigir la cabeza de la candidata sin poner primero las suyas en el tajo de la dimisión.
Cabría esperar una rectificación de la política entreguista de Sánchez, pero mucho nos tememos que, haciendo de la necesidad virtud, el inquilino de La Moncloa pretenda agitar el espantajo del fascismo para eludir la lógica interpretación de los hechos y buscar en el discurso del miedo, tan manoseado por la izquierda española, los apoyos perdidos para la aprobación de los Presupuestos del Estado.
Como si a los separatistas catalanes o a los herederos del terrorismo vasco les fuera a impresionar una de esas campañas propagandísticas en las que han sido maestros. Y lo mismo reza para la mayoría del cuerpo social, vacunada de retórica tremendista y veterana en «cordones sanitarios» que siempre, en pura lógica democrática, acaban en nada.
Escuchar a los nuevos jefes socialistas y, especialmente, a la vieja izquierda comunista que hoy representa Podemos alertar de que la democracia está en peligro sólo puede provocar un desdén irónico en ese mismo cuerpo social que asiste desde hace dos años a los ataques inmoderados contra el sistema constitucional, contra sus principales instituciones, como la Monarquía, y contra la integridad territorial de la Nación por parte, precisamente, de quienes ahora se rasgan las vestiduras por la emergencia de un partido de derecha populista, trasunto de los que se mueven en el otro extremo del marco ideológico.
VOX podrá gustar más o menos, pero no es una formación fascista, ni mucho menos, que pretenda la destrucción del ordenamiento constitucional. Pero es que, además, Pedro Sánchez insiste en el error de pretender el apoyo de los nacionalistas y de los proetarras sin poder pagar el precio que ellos han puesto. Comprendemos que el poder y sus fastos puedan nublar la realidad, más si en rededor se mueven profetas de la confusión, como el director del CIS,
José Félix Tezanos, pero no hasta el punto de no acusar lo ocurrido en Andalucía, donde una parte del cuerpo electoral socialista ha decidido quedarse en casa para no tener que refrendar con su voto una política que no desean para su país y otra, directamente, se ha pasado a VOX o a Ciudadanos. Pedro Sánchez tiene que convocar elecciones y liberar a su partido de la hipoteca nacionalista. O esperar un hundimiento mayor.
La Razón
viñeta de Linda Galmor

lunes, 3 de diciembre de 2018

El PSOE abre la puerta a que Díaz dimita y no ve “sensato” darle la presidencia de la Junta a Ciudadanos

La presidenta andaluza advierte de que los socialistas tienen que hacer una reflexión en su conjunto


La dirección federal del PSOE ha abierto la puerta a Susana Díaz para que dimita de sus cargos orgánicos si no logra mantener la presidencia de la Junta de Andalucía. La candidata socialista obtuvo este domingo el peor resultado de la historia en el principal granero de votos del partido. Y lo más grave: la mayoría absoluta de la suma de PP y Ciudadanos con la extrema derecha de Vox reduce las posibilidades de que los socialistas mantengan el Gobierno en la única comunidad autónoma en la que no se ha producido una alternancia en el poder desde la restauración de la democracia.
"Eso forma parte de nuestra responsabilidad. Nosotros como dirigentes sabemos lo que tenemos que hacer siempre", ha afirmado José Luis Ábalos a la pregunta específica de si Díaz debería presentar su renuncia como secretaria general de la federación andaluza. "Nuestro papel está subordinado al éxito de nuestro proyecto político y siempre estamos a disposición de la organización que con generosidad siempre nos ha otorgado la confianza. Y con esa generosidad estamos siempre a disposición de lo que diga la organización", ha incidido el secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento. Siguiendo la misma línea, Ábalos ha hecho hincapié en que la dirección federal se va a "implicar absolutamente" tanto en el proceso para intentar retener el Ejecutivo de Andalucía, como en la "necesaria regeneración" de la federación andaluza.
Los socialistas no contemplan de ningún modo dar la presidencia de la Junta a Juan Marín, el candidato de Ciudadanos, para excluir a Vox de un acuerdo que decida el Gobierno de Andalucía. “El PSOE se abstuvo para facilitar la investidura de Mariano Rajoy [en 2016]. Hay ahí un precedente que nos costó mucho a esta organización, pero se hizo. Todavía no he visto sacrificios en el otro lado". "No me parece muy sensato" ha reflexionado Ábalos sobre la posibilidad de salir en socorro de Ciudadanos "simplemente para evitarle un coqueteo con la ultraderecha".
El PSOE centrará la presión en Ciudadanos, el partido que ha sostenido la presidencia de Díaz esta última legislatura. "Si Ciudadanos cree que lo importante, con tal de acceder al poder, es que puede ir con la extrema derecha… No sé si regeneración y reconquista son sinónimos. Nosotros vamos a intentar liderar la solución. Ciudadanos fue la fuerza más votada en Cataluña y renunció a liderar una solución. Es curioso que siendo la tercera en Andalucía pretenda hacer lo que no hizo en Cataluña siendo la primera", ha zanjado el responsable de Organización.

"Si hubiera perdido me habría ido", replica Díaz

“El PSOE tiene que hacer una reflexión en su conjunto si queremos reforzar las instituciones e impedir que otros la debiliten”, ha replicado Susana Díaz a Ábalos. La presidenta de la Junta en funciones ha avisado a Ferraz de que las andaluzas son la primera cita con las urnas que abren el ciclo electoral de 2019 con europeas, municipales, autonómicas y puede que generales. Díaz ha justificado en su victoria en las elecciones, por más de siete puntos respecto al PP, las razones de que no haya decidido dimitir pese a haber cosechado los peores resultados de la historia del PSOE en la comunidad con 33 escaños (14 menos que en 2015), lo que pone en jaque la reedición de su Gobierno.
“Si hubiera perdido me habría ido” ha afirmado. La dirigente socialista insiste en que su margen respecto del resto de partidos políticos es un aval para liderar las conversaciones para lograr la investidura y ha rechazado apoyar al candidato de Ciudadanos, Juan Marín. “Lo lógico es que el tercero apoye al primero”, ha señalado. Díaz rechaza de plano la posibilidad de un Gobierno de derechas apoyado por Vox y ha llamado al resto de partidos a que frenen a la extrema derecha. “Si a los demás solo les importa el poder a toda costa, ellos sabrán”, ha sostenido en clara referencia al partido de Albert Rivera.
Líderes territoriales entre los que se encuentran partidarios y críticos de Díaz en las primarias del año pasado, que perdió frente a Pedro Sánchez pese a partir con el apoyo del establishment del partido, destacan que los resultados de Díaz colisionan con el discurso que manejó en las primarias socialistas. "Yo quiero un PSOE ganador", era uno de sus lemas más recurrentes. Sin embargo, Sánchez fue reelegido con más de la mitad de los votos de la militancia. Cuadros del PSOE también recalcan que Díaz ha adelantado la fecha de estas elecciones autonómicas apenas tres meses con el fin de mejorar sus expectativas en Andalucía. Ya lo hizo en las elecciones de 2012, en una maniobra que se interpretó como una manera de evitar un mayor crecimiento de Podemos.
"Yo creo que los compañeros de Andalucía son lo suficientemente responsables e inteligentes para llevar adelante su proceso y aportar lo mejor de sí mismos. No hay que anticipar nada en un proceso que en principio se presume muy abierto y que tiene que ver en buena medida con la gobernabilidad de Andalucía", ha zanjado Ábalos sobre el futuro de Díaz.
“Algo habremos hecho mal”, ha reconocido Díaz, sin especificar, tras la reunión de la ejecutiva autonómica. En el PSOE muchos consideran que la campaña de Díaz, con marcado acento regional, no ha beneficiado a los intereses de la formación y que ha sido eclipsada por los discursos en clave nacional de otros partidos. “En la izquierda hay un sentimiento español que muchos no quieren escuchar y las veleidades con el independentismo no sientan bien”, arguyen. Sin embargo, consideran precipatda la exigencia de una dimisión por entender no solo que no arreglaría los problemas del partido, sino que los agravaría. "Andalucía ha sido la primera comunidad donde se ha sentido la réplica del terremoto catalán", insisten. "La comunidad ha girado a la derecha como lo ha hecho España, que Díaz dimita no resolverá la actual coyuntura política a corto plazo", sostienen.
EL PAIS




EL FINAL DE 40 AÑOS DE UN RÉGIMEN SOCIALISTA

En Andalucía, cuatro décadas después, las urnas han sido adversas al PSOE y, en cierto modo, a la izquierda en general. Simplemente, significa el final de un régimen y un cambio histórico para una comunidad española que, prácticamente, desde que se recuperó la democracia no había conocido otro tipo de gobierno y en la que ahora se abre la posibilidad de experimentar una nueva política y un nuevo estilo de gestión que corrija las innegables, por evidentes, carencias de una de las regiones con más proyección de futuro de España, pero a la que se había hecho tascar el freno del populismo y del sectarismo ideológico.
Ni siquiera se puede hablar en puridad de una «amarga victoria» de la candidata socialista, Susana Díaz, porque, si bien ha sido la más votada, su retroceso se ha producido frente a una derecha fragmentada en tres partidos, que, en conjunto, ha sumado el 50 por ciento de los votos emitidos y tienen una mayoría absoluta más que suficiente en escaños, 59, incluso tras haber pagado el peaje que impone nuestro sistema electoral a la fragmentación del sufragio.
Tres partidos, PP, Ciudadanos y VOX, que, pese a sus diferencias programáticas, comparten un proyecto para una España unida y, sobre todo, operan sobre una base social homogénea, que ha enviado con sus votos un mensaje inequívoco: el de la voluntad de un cambio profundo en Andalucía. No parece probable que esos votantes, que son reflejo de los del resto de España, no acusen en próximas convocatorias electorales cualquier paso en falso de sus dirigentes.
Era evidente, de hecho ha formado parte notable de la campaña socialista, que la secretaria general del PSOE andaluz iba a agitar el fantasma de la extrema derecha de VOX, como muleta tras la que parapetarse, una legislatura más, en la Junta de Andalucía.
Pero se trata de una argucia política, por otra parte ya manoseada por los socialistas con sus apelaciones a tender «cordones sanitarios» frente a la derecha que representaba el Partido Popular, que debería tener el menor recorrido. VOX, en efecto, representa un extremo del arco ideológico, pero en la misma medida que lo hace la extrema izquierda de Podemos, con la que el PSOE no ha tenido el menor reparo en pactar, tanto a la hora de apoyarse en sus votos, como cuando se ha tratado de entregarle el poder en ayuntamientos como los de Madrid o Barcelona.
Con una diferencia notable, VOX no pone en duda ni la soberanía nacional ni los principios de la democracia representativa. El partido que preside Santiago Abascal ha irrumpido en la política española, tal vez, bruscamente, pero hay que suponer que lo ha hecho para quedarse. Hay, sin embargo, un claro vencedor en estos comicios autonómicos, al menos, en lo que tienen de proyección en el panorama político general.
Nos referimos al nuevo presidente del Partido Popular, Pablo Casado, que, pese al escaso tiempo transcurrido desde el proceso de primarias, ha sido determinante en los buenos resultados de los populares andaluces. Casado, en efecto, se ha volcado en esta campaña como nunca lo había hecho un dirigente nacional del partido, ha dado un respaldo inequívoco a su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, y, sin duda, ha contribuido decisivamente a que el Partido Popular andaluz mantuviera su segunda posición en un Parlamento autonómico cada vez más fragmentado, y en unos momentos de profundos cambios políticos y de tensiones sociales en la vida pública española y europea. Pablo Casado ha salido reforzado en el envite andaluz y puede afrontar los próximos desafíos electorales con mayor seguridad, aunque sin perder de vista que ahora disputa su espacio ideológico natural con otros dos partidos.
Pero el hecho evidente, por el que pocos apostaban, es que el líder del PP andaluz puede ser el próximo presidente de la Junta, por poco que Ciudadanos respete la lógica de los resultados y que VOX actúe dentro de la responsabilidad institucional. Sin duda, no va a ser fácil afrontar ese acuerdo postelectoral, pero, en definitiva, es por lo que han votado los andaluces, para que el PSOE salga del Gobierno.
En este sentido, la situación que se abre al Partido Socialista y, sobre todo, a su secretario general y actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es muy compleja. Una vez más, bajo su liderazgo, los socialistas han conseguido empeorar los peores resultados de su historia –en Andalucía se han quedado por debajo del 30 por ciento de los votos–, lo que sólo confirma su tendencia descendente de los últimos años.
Una situación de caída libre que no puede ya explicarse en la irrupción de Podemos, puesto que la formación que preside Pablo Iglesias también se halla en franco retroceso y no consigue rentabilizar ni el mal momento socialista ni la fagocitación de Izquierda Unida. Que en Andalucía haya perdido la izquierda su hegemonía de décadas, debería hacerle repensar sus amistades con el nacionalismo disgregador.
La Razón

Susana Díaz abre fuego contra Sánchez por sus pactos con los separatistas y descarta la dimisión

Susana Díaz: “El PSOE tiene que hacer una reflexión en su conjunto si queremos fortalecer su papel”


Susana Díaz no va a dimitir y, de forma implícita, carga contra Pedro Sánchez por los pactos con los que llegó a La Moncloa. El comité regional de esta mañana celebrado en Sevilla la ha confirmado en el cargo de secretaria general, con el fin que intente formar gobierno, y aunque Ferraz abre la puerta a un posible adiós de la líder del PSOE andaluz, Díaz parece dispuesta a plantear otro 1 de octubre del 2016 y abrir fuego plantando cara a la dirección federal.
En respuesta a OKDIARIO sobre las palabras del secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, esta misma mañana, abriendo la puerta a la dimisión de Díaz, diciendo que la ejecutiva federal debe implicarse en hacer una reflexión en Andalucía, la aún presidenta andaluza ha respondido atacando a Pedro Sánchez diciendo que “el PSOE tiene que hacer una reflexión en su conjunto si queremos fortalecer su papel”.
Susana Díaz ha vuelto a repetir palabras de su mentor Felipe González asegurando que habían entendido el mensaje de los andaluces, pero acto seguido a vuelto a actuar como jefa del cortijo al decir que “el PSOE sigue siendo el partido de Andalucía” y reivindicando que la región “es de izquierdas” pese a que PP, Ciudadanos y VOX han obtenido nueve escaños más que las fuerzas de izquierda.
La secretaria general del PSOE de Andalucía se ha mostrado orgullosa de haber ganado en “ocho de cada diez pueblos” pero ha reconocido que “no puedo estar contenta”. Asegura que esos votantes “se van a sentir representados” y advierte que “continúo siendo la Presidenta”. Además, cumpliendo con lo que se comprometió en campaña, ha anunciado que a partir de hoy llamará al resto de candidatos constitucionalistas, haciendo hincapié en que dejará al margen a VOX, para intentar formar gobierno y lograr una investidura que le permita repetir en el cargo

ANDALUCÍA DICE ” NO ” A LA IZQUIERDA




Los votantes andaluces han puesto fin a casi cuatro décadas de gobierno hegemónico del PSOE, con unos resultados sorprendentes por la espectacular caída de la izquierda en su conjunto, que pierde 17 escaños respecto a 2015 -14 el PSOE, que queda por debajo del 30% de los votos, y tres la confluencia de Podemos e IU-, y el auge inesperado de Vox, que, con 12 escaños, puede ser el detonante del cambio en Andalucía.
La izquierda ha pagado muy caro sus divisiones internas, los discursos frentistas y la corrupción masiva en la Junta, aunque es cierto que las dimensiones de su derrota no eran previsibles. Cataluña ha sido también determinante del voto de muchos andaluces, y también de una gran parte de la abstención en la izquierda, que no han entendido el compadreo de Sánchez con un separatismo que siempre ha tenido el desprecio hacia Andalucía como santo y seña de su teoría del conflicto con España.
Esta derrota no es sólo de Susana Díaz, sino también de Sánchez, aprendiz de brujo que jugó a dividir la derecha promoviendo la crispación nutriente del voto a Vox y se ha topado con una derrota histórica, otra de las que jalonan el lamentable paso de Sánchez por Ferraz. Para él habría sido ideal un retroceso de Susana Díaz, pero manteniendo el poder con Podemos. Los cálculos han fallado a los estrategas de Ferraz. La abstención es el voto de castigo a la izquierda.
Lo que ha sucedido es la manifestación de una Andalucía desconocida para los circuitos oficiales y que ha eclosionado con una quiebra del statu quo dominado por el socialismo. Sin embargo, no todo se explica por la abstención, porque los partidos del centro-derecha y de la derecha han sumado más votos que en 2015, hasta llegar a una mayoría absoluta de 59 escaños y 50% de los votos, lo que quiere decir que ha habido una clara voluntad de cambio en el voto de los andaluces.
Un cambio que también apunta al resto de España, porque el PSOE no debe ignorar que el mensaje de los andaluces es que su política en Cataluña no se perdona. Sánchez vive por encima de sus posibilidades y ha tenido que ser Andalucía la que dé el puñetazo en la mesa para decir que el rey está desnudo. Si los dirigentes del PP y de Cs interpretan correctamente los resultados, deben articular una alternativa de gobierno que habrá de contar con los votos de Vox.
El partido dirigido por Abascal tiene en su mano propiciar el cambio en Andalucía, porque no hay opción viable sin sus votos. Su mérito histórico será dar paso a ese cambio, no bloquear la oportunidad que tiene Andalucía de soltar el lastre de décadas de socialismo inoperante. Sus propuestas radicales sobre inmigración son tema de debate en unas elecciones nacionales y no tendría sentido que condicionaran la formación de un gobierno que, por lógica electoral, debe presidir Juan Manuel Moreno.
La izquierda se escandalizará con el posible apoyo de Vox a Moreno, pero debería recordar que Sánchez es presidente gracias a los votos de Bildu -es decir, ETA- y de los golpistas catalanes. Resultaba patético escuchar ayer a socialistas y populistas alarmarse de la llegada de «la extrema derecha», en vez de analizar su tremendo batacazo. En esto, el PSOE no puede dar lecciones de ética política.
En el campo del centro-derecha, el PP retrocede siete escaños, pero se mantiene holgadamente como segunda fuerza, por encima del 20%. No solo evita ser desbordado por Cs, sino que permite a Casado superar el trance de Andalucía con la vista puesta en que su partido gane, por vez primera en la historia de la democracia, la presidencia de Andalucía.
Por su parte, Cs ha tenido un éxito incuestionable, alcanzando la tercera plaza y mejorando sus resultados, pero no ha desbancado a los populares, que era su objetivo estratégico a nivel nacional. Empieza ahora el procesamiento de los resultados por los partidos. La izquierda ha certificado en su feudo histórico un fin de ciclo maquillado por la moción de censura contra Rajoy, pero que ahora revela la decrepitud ideológica y programática de Sánchez.
El centro-derecha tendrá que gestionar la aparición de Vox y asumir que el votante de derechas ya no se siente cautivo de sigla alguna. España vivió ayer una nueva transición democrática -la que pone a Andalucía en puertas de un nuevo futuro- y que debería provocar un inmediato adelanto electoral, porque Sánchez y el PSOE han sufrido la peor derrota imaginable.
ABC

miércoles, 28 de noviembre de 2018

El PSOE ignora la corrupción en su programa electoral

Susana Díaz y Pedro Sánchez, durante el mitin celebrado este martes en Marbella.


Sólo Ciudadanos y Adelante Andalucía abordan medidas contra la "corrupción política" en sus propuestas y el PP opta por la "transparencia"
'Corrupción', 'fraude' o 'regeneración democrática' son términos que no existen en el documento del PSOE de cara a las elecciones andaluzas; solo 'transparencia' puede encontrarse ocho veces
El programa del PSOE andaluz para las elecciones del 2 de diciembre no incluye ni una sola medida para luchar contra la corrupción política. Ni siquiera recoge la palabra en sus 140 páginas. Tampoco se refiere a 'regeneración democrática' ni utiliza términos similares, pues cuando alude a la regeneración es para hablar de "espacios" o "áreas urbanas", y usa el vocablo "evasión" para abordar el tema de la fiscalidad, pero nunca "fraude".
En su preámbulo, bajo el eslogan "Más Andalucía", el PSOE andaluz se centra en hacer un balance de logros y presentar sus "propuestas en positivo" a la vez que critica a la oposición en fechas preelectorales, cuyos dirigentes regionales y nacionales han aportado únicamente "descalificación, desprecio clasista e insulto". "Las derechas han convertido nuestra comunidad en su campo de batalla y a los andaluces en el blanco de sus ataques", sostiene el programa electoral. Como si los candidatos de los demás partidos y las propias formaciones no tuvieran nada que ver con Andalucía, el documento continúa: "Nos desprecian porque no admiten que los andaluces votemos en libertad y porque ignoran la sabiduría de un gran pueblo al que siempre han mirado por encima del hombro".
Las críticas que se han hecho a su gestión o contra la continuidad de un gobierno socialista en la Junta de Andalucía después de 36 años son consideradas "componendas, bloqueos institucionales y vetos", y en su reflexión de arranque el documento elude toda referencia a la corrupción, a pesar de ser una de las principales preocupaciones de los andaluces según los sondeos.
La palabra "transparencia" sí aparece en el texto un total de ocho veces, pero vinculada a distintas áreas. Por un lado se refiere a "una administración pública al servicio del progreso de Andalucía", pero también más adelante habla de transparencia en "los mercados", en la gestión de "tierras agrarias públicas", en las "operaciones quirúrgicas" o en la "delimitación y deslinde" del territorio. Recoge también la creación de una "Unidad de Transparencia Urbanística" y, en el punto 569 sobre 'Datos abiertos' señala que los "servicios y los datos de la Junta de Andalucía será abiertos por defecto" y se apuesta "por la transparencia, rendición de cuentas y acercamiento a la ciudadanía".
Bajo el epígrafe 'Un programa de reformas para el progreso de Andalucía' se podría atisbar vagamente una declaración de intenciones sobre cierta regeneración institucional, pues alude a una "nueva etapa" en la que "deben abordarse una serie de reformas institucionales relacionadas con la educación, la investigación, la regulación empresarial, los valores [...]" y considera el nuevo modelo de desarrollo, en términos generales, "una meta compleja y ambicioso. Compleja, porque afecta a aspectos simbólicos y procesos (regulación institucional, valores, motivaciones...) sobre los que es más difícil actuar que sobre los aspectos meramente físicos o materiales".
Habla de "cambios en las reglas del juego" y de "resistencias por parte de los actores afectados", pero sin concreciones, salvo para confirmar que el objetivo es dar solución "al principal problema estructural que tiene Andalucía: el desempleo".
Finalmente el PSOE de Andalucía estima "fundamental luchar contra la evasión fiscal y contra la planificación fiscal agresiva de empresas y personas con rentas altas, evitando el desarrollo de mecanismos de elusión fiscal".

PP-A

El PP andaluz tampoco profundiza en el concepto de 'corrupción política', a pesar de sus reiteradas denuncias contra el PSOE y el Gobierno andaluz en este sentido. La palabra "corrupción" es utilizada tres veces en todo su programa, que consta de 412 páginas, y dos de ellas para decir lo mismo: "Hay que dotar de más medios a la lucha contra la corrupción atendiendo de manera especial a los juzgados que instruyan macrocausas".
En el apartado 'Nuestro compromiso con Málaga' el PP señala que tras casi 40 años de socialismo en Andalucía no se ha logrado la convergencia e introduce por primera y única vez el argumento de la "corrupción política", pero sólo para realizar una crítica: "A todo esto se suma, los casos de corrupción política que hemos ido descubriendo en los últimos diez años y que confirman que para el socialismo, la Junta de Andalucía sólo ha sido el instrumento con el que mantenerse, a toda costa, en el poder".
Dedica el PP andaluz el apartado 'Una Administración Moderna, Ágil, Transparente y con unas Cuentas Saneadas' a varias propuestas relacionadas con lo que puede considerarse regeneración democrática y lucha contra la corrupción, aunque no se especifica así. Propone la eliminación de "estructuras duplicadas e innecesarias y despolitizar la Administración". También considera "absolutamente necesario" que se reduzca el número de altos cargos de la Junta y su correspondiente gasto, prometiendo una bajada de al menos un 25% y la publicación de todos los datos sobre puestos directivos, estructura y retribuciones.
Los 'populares' proponen la creación de una Ley de Buen Gobierno y Estatuto del Alto Cargo y la limitación de mandatos, una mayor transparencia y control de los incentivos y ayudas públicas, así como de la propia labor de la Intervención General y la actividad contractual de la Administración pública de la Junta de Andalucía.
En el programa del PP-A, la "regeneración" también es sólo minera, forestal o urbana, y el "fraude", que aparece en siete ocasiones, atañe a temas fiscales, de contratación y políticas activas de empleo, donde sí abunda y plantea propuestas para "solucionar la grave situación de caos administrativo, de escándalos y de casos de fraude que han llevado en los últimos años a una casi absoluta parálisis de estas políticas".
Entre otras medidas, aboga por promover "una gestión eficaz y eficiente en el otorgamiento de ayudas e incentivos al empleo y a empresas, estableciendo procedimientos efectivos y exhaustivos de control y seguimiento, con objeto de evitar posibles fraudes y/o abusos de poder".
La palabra "transparencia" es utilizada 15 veces aplicada a la gestión presupuestaria, a la gestión de los fondos públicos, a un Pacto andaluz por el Agua, a la Cultura o a la Oferta Pública de Empleo.

Ciudadanos

Sólo Ciudadanos y la confluencia de izquierdas Adelante Andalucía entran de lleno en propuestas contra la corrupción política y utilizan esta expresión para realzar sus iniciativas entre los 300 puntos que presentan.
Así, la formación naranja alude a la "corrupción" en 39 ocasiones, comenzado por presentarse como "la primera oposición útil en cuatro décadas" para afirmar que la regeneración democrática, la reactivación económica y el estado del bienestar "han sido los tres grandes pilares de las reformas que ha exigido y defendido Ciudadanos desde el Parlamento andaluz después de décadas de clientelismo, corrupción y mala gestión". Sostiene el programa electoral de esta formación que el PSOE "no ha sido capaz de impulsar una sola medida contra la corrupción hasta que ha llegado Cs", que ha dado soporte al gobierno de Susana Díaz hasta la ruptura del pacto, poco antes del anuncio electoral.
Dedica todo un apartado, el segundo, a propuestas de "regeneración para acabar con la corrupción" tras cuatro décadas de gobierno del PSOE "que dejan un panorama desolador de corrupción, redes clientelares y caciquismo" y recuerda el documento el fraude con el dinero destinado a la formación de los desempleados o los ERE, "con 3.000 millones extraviados y 196 imputados". Según Ciudadanos, "el PSOE deja una herencia de 30 procedimientos judiciales, casi 600 imputados socialistas y más de 4.000 millones bajo sospecha"
Proponen una auditoría para que los andaluces "sepamos cuánto dinero público se ha ido por el agujero negro de la corrupción y para eliminar duplicidades, chiringuitos y redes clientelares, e invertirlo en educación, sanidad y fomentar el empleo". Apuestan por eliminar los aforamientos políticos en Andalucía como lo hemos hecho en otras partes de España y aseguran que los votos de Cs "no servirán para apoyar al PSOE ni por activa ni por pasiva".
Reducción de cargos públicos, "los políticos imputados por corrupción se irán a su casa", la creación de una Oficina Andaluza de Lucha contra el Fraude y la Corrupción "para fiscalizar cada euro público o la protección de todas las personas que denuncien irregularidades, casos de corrupción u órdenes ilegales de sus superiores son algunas de las propuestas incluidas en el programa electoral de Cs que recoge 5 veces el término "regeneración" referido a la democracia o las instituciones, 14 la palabra "fraude" y 24 alusiones a la "transparencia".

Adelante Andalucía

Adelante Andalucía, en el preámbulo de su programa, califica el resultado de las cuatro décadas de gobierno socialista como un "un entramado institucional opaco y plagado de corrupción", por lo que destaca un apartado específico a la 'Transparencia' y otro a la 'Higiene democrática' recogidos en el tercer punto: 'Unas instituciones limpias, sin privilegios y al servicio de la gente'.
Así, proponen mejorar el Portal de Transparencia, elaborar un informe anual sobre la corrupción en Andalucía, siguiendo la recomendación de la Comisión Europea para que lo realicen los órganos de control externo, poner en marcha una oficina independiente "para prevenir y erradicar el fraude y la corrupción en Andalucía, así como un protocolo de protección a funcionarios" y todas las personas que denuncien la corrupción política.
Pretenden establecer un régimen de incompatibilidades de altos o directivos públicos y "asegurar la corresponsabilidad de los partidos políticos en casos de cargos condenados por corrupción". También prevé, en el apartado 'Justicia para la regeneración democrática', abrir un debate público "tendente a la eliminación de los aforamientos".
En siete ocasiones se alude al "fraude" y se apuesta por modificar la administración tributaria "y avanzar hacia una hacienda integrada para mejorar la información disponible y dar certidumbre al control de los recursos", lo que permitiría "luchar contra el fraude fiscal y eliminar la elusión y evasión fiscal".
El término "transparencia" surge en 47 ocasiones a lo largo de las 224 páginas y 1.642 propuestas de Adelante Andalucía y la "regeneración democrática" dos veces.
ELMUNDO