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jueves, 11 de octubre de 2018

El Gobierno austriaco ordena el cierre de siete mezquitas y la expulsión de 60 imanes

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El Gobierno austriaco ha lanzado una ofensiva contra el “islamismo político” y ha anunciado el cierre de siete mezquitas acusadas de difundir ideas extremistas. El Ejecutivo se plantea, además, la deportación de hasta 60 imanes que reciben salarios desde Turquía, una decisión calificada por Ankara de "islamófoba" y "racista".

"Las sociedades paralelas, el islam político y el extremismo no tienen cabida en Austria", ha justificado la decisión en una rueda de prensa en Viena el canciller conservador, Sebastian Kurz, que gobierna en coalición con el ultraderechista FPÖ, cuyo líder y segundo del Ejecutivo, Heinz-Christian Strache, lleva años haciendo campaña contra el islam y los migrantes. Un discurso de tintes xenófobos que se intensificó con la llegada masiva de refugiados en 2015 y que ha aupado a los ultranacionalistas al Gobierno con promesas de cierre de fronteras y recortes en las ayudas a los peticionarios de asilo, propuestas compartidas por el partido democristiano de Kurz.

Las medidas anunciadas “son solo el principio”, ha avisado Strache, quien ha recalcado que el Ejecutivo no tolerará “'el discurso del odio bajo la apariencia de la religión’. En Austria viven cerca de 700.000 musulmanes (la población total es de 8,8 millones de habitantes).

La decisión de cerrar siete mezquitas se ha acelerado a raíz de la publicación en abril de unas imágenes en las que un grupo de niños recreaba con uniformes militares -posando incluso como cadáveres amortajados con banderas turcas- la batalla de Galípoli, en lo que entonces era el Imperio Otomano (hoy Turquía) durante la Primera Guerra Mundial. Las fotografías han alimentado un debate recurrente en Austria sobre las ideas y los valores que se divulgan en algunas mezquitas, con el terrorismo islamista que ha golpeado a otros países europeos como telón de fondo.

Con el control de los templos musulmanes y la migración entre las prioridades de su agenda, el Gobierno de Kurz aplica ahora de forma tajante una ley aprobada en 2015 que prohíbe cualquier financiación extranjera de predicadores y lugares de culto musulmanes para limitar la influencia foránea sobre la comunidad islámica austriaca. La normativa, aprobada por el anterior Gobierno de conservadores y socialdemócratas, exige también que de forma paulatina las prédicas sean en alemán y que los imanes se formen en Austria.

Sobre las mezquitas que se cerrarán en distintos lugares del país -cuatro en Viena, dos en la región de Alta Austria y una en Carintia- pesa la acusación, en un caso, de difundir ideas ultranacionalistas turcas y, en otros seis, de promover una versión ultraconservadora del islam.

En concreto, se cerrará una mezquita en Viena vinculada a ideas turcas de extrema derecha y otras seis de una pequeña asociación árabe que difundía ideas cercanas al salafismo, una corriente musulmana que defiende una lectura e interpretación literal del Corán.

La asociación minoritaria que gestiona esas seis mezquitas con prédicas próximas al salafismo -la llamada Comunidad Religiosa Árabe- será, además, disuelta, anunció el Gobierno en una comparecencia del canciller, vicecanciller y dos ministros a primera hora de la mañana. La asociación islámica mayoritaria en el país, la Comunidad de Culto Musulmán (IGGiÖ, en sus siglas en alemán), ha colaborado en las investigaciones y ha confirmado al menos una de las mezquitas a clausurar no tenía por permisos para funcionar.

El ministro del Interior, el ultranacionalista Herbert Kickl, ha asegurado que hasta 60 predicadores de la asociación austro-turca ATIB podrían ser deportados junto a sus familias -en total, alrededor de 150 personas- por violar la ley que prohíbe a los imanes recibir fondos y salarios desde el exterior. ATIB, que cuenta con unos 100.000 miembros, es conocida por su proximidad al partido islamista turco AKP del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien se encuentra en plena campaña para las elecciones del 24 de junio.

La propia ATIB ha reconocido la financiación exterior, pero argumenta que la falta de predicadores en Austria les lleva a recurrir a religiosos formados en Turquía. Su salario es sufragado por las autoridades religiosas dependientes del Gobierno turco. En Ankara, el portavoz de la presidencia, Ibrahim Kalin, ha criticado con dureza el cierre de las mezquitas y la expulsión de los religiosos.

“El cierre de siete mezquitas en Austria y la deportación de imanes es consecuencia de las políticas populistas, racistas e islamófobas de este país”, ha escrito Kalin en su cuenta de Twitter.

Las relaciones entre Turquía y Austria son tensas desde la represión lanzada por Ankara tras la intentona golpista contra Erdogan en julio de 2016. Kurz, además, ha acusado reiteradamente a Erdogan de polarizar a la población turca de Austria y ha vetado un posible mitin de su campaña electoral en territorio austriaco. Alrededor de 360.000 habitantes de la república alpina son de origen turco, y unas 117.000 conservan un pasaporte de ese país.

La oposición liberal y socialdemócrata austriaca ha aprobado en líneas generales la decisión del Ejecutivo, mientras que Los Verdes (extraparlamentarios) lamentan el momento del anuncio, ya que, a su juicio, beneficiará a Erdogan en las elecciones presidenciales que se celebran el día 24.

miércoles, 10 de octubre de 2018

La condición de un diputado polaco a Arabia Saudí si quiere tener mezquitas en Varsovia

"En Europa del Este no queremos ver perdidos nuestros valores cristianos"

La condición de un diputado polaco a Arabia Saudí si quiere tener mezquitas en Varsovia

El pasado mes de julio ya os hablé aquí de Dominik Tarczyński, un diputado conservador polaco que no tiene ningún complejo a la hora de hablar sobre temas incómodos para la izquierda.
Ayer Voices of Europe publicó una interesante entrevista con Tarczyński. Ante la censura que están sufriendo los conservadores -por ejemplo en redes sociales como Twitter y Facebook, pero también en muchos medios de comunicación y a través de ciertas leyes-, el diputado polaco anima a abordar las redes socialas y hacer blogs, y añade: “Tenemos que luchar contra ello. Tenéis que entender que estamos luchando contra una enorme máquina que se ha construido durante años”.
“Occidente ha perdido su alma. El alma de Polonia sigue viva”
En cuanto a las diferencias entre la Europa occidental y la oriental, Tarczyński es muy claro: “Valores. Una nación que está perdiendo sus valores está perdiendo su alma. Esto es lo que está pasando ahora en Polonia. Nuestra alma está viva, el alma del oeste está muerta. En Europa del Este no queremos ver perdidos nuestros valores cristianos. Occidente ha perdido su alma. El alma de Polonia sigue viva“. Pero Tarczyński no se conforma con que su país se encierre en sí mismo para mantener vivos esos valores: vamos a cambiar la Europa. Eso es lo más importante. Vamos a reorganizar la Unión Europea”. ¿Y en qué sentido? El diputado polaco del partido Ley y Justicia lo explica sin andarse con rodeos: Vamos a hacer que Europa regrese al Cristianismo. Esto es lo que somos“.
Pide que “Arabia Saudita decida ser diversa y nos permita construir allí una Catedral”
Tarczyński matiza que no quiere limitar la libertad religiosa de las personas: Si los políticos decidieran convertirse en musulmanes, no me preocupa. Ya sabes que Polonia y Europa, la mayoría de los estados de Europa son democráticos y cualquiera puede creer lo que quiera, pero en Polonia lucharé por el cristianismo por lo que mis ancestros luchaban. Es por lo que luchó mi abuelo”. El abuelo de Tarczyński, Józef Albiński, participó en la resistencia polaca contra la ocupación alemana y después fue uno de los “soldados malditos” que lucharon contra la ocupación soviética.
El diputado polaco añade: “Quiero ser un europeo. Y europeo no significa diverso, europeo significa cristiano europeo, esto es lo que es para nuestro continente. A menos que, bueno, Arabia Saudita decida ser diversa y nos permita construir allí una Catedral”. Tarczyński insiste en este punto: “Puedo pagarla, no me importa. En serio, si quieren tener mezquitas en Varsovia, tendrán que dejarme pagar por la catedral en Arabia Saudí. Yo pagaré por ella.
En Arabia Saudí las iglesias, las biblias y los crucifijos están prohibidos
La condición del diputado polaco tiene un difícil cumplimiento. Y es que mientras la monarquía saudí financia mezquitas en diversos países de Europa, adscritas al wahabismo -la corriente más fundamentalista del Islam suní-, en Arabia Saudí no sólo está prohibida la construcción de iglesias -ni siquiera capillas en las embajadas-, sino también el mero hecho de poseer una Biblia o un crucifijo, algo que se castiga con la expulsión del país si eres un extranjero, y con penas más severas si se trata de un ciudadano saudí. Además, si un musulmán cambia de religión puede ser ejecutado. Los cristianos del país tienen que reunirse en privado y de forma clandestina si quieren practicar su religión, con el permanente riesgo de ser arrestados. ¿Por qué permitimos en Europa que una brutal dictadura islámica como ésa instale centros de proselitismo fundamentalista en nuestro suelo? Esto no es diversidad: es un caballo de Troya.

Mezquita tártara de Kruszyniany, en Polonia (Foto: Polimerek / Wikimedia)
Así es la pequeña comunidad musulmana de Polonia
Hay que decir que en Polonia hay sólo cinco mezquitasen España son casi 1.400– y sólo una de ellas tiene minarete, la de Gdansk. En el país hay una pequeña minoría musulmana muy arraigada e integrada desde hace 600 años, los tártaros, que tienen su propia lectura del sunismo. Históricamente han sido muy valorados en el Ejército polaco, en cuyas filas lucharon contra los turcos, generalmente en unidades de caballería y derramando su sangre por su Patria junto a los demás nativos polacos. Esta pequeña comunidad tártara ha tenido algunos conflictos con polacos conversos al Islam y con inmigrantes musulmanes, generalmente adscritos al wahabismo. Actualmente, Arabia Saudí no controla ninguna de las mezquitas de Polonia.