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viernes, 19 de octubre de 2018

Según el diario de Escolar el Colegio José Calvo Sotelo de Madrid tiene un nombre ‘franquista’

El diputado derechista fue asesinado por socialistas antes de la Guerra Civil

Según el diario de Escolar el Colegio José Calvo Sotelo de Madrid tiene un nombre ‘franquista’

El diario digital de ultraizquierda que dirige Ignacio Escolar se columpió alegremente este jueves en su sección “Memoria histórica” con una noticia sobre un colegio público de la ciudad Madrid.
El digital reconoce que Calvo Sotelo fue asesinado antes de la Guerra Civil…
La noticia en cuestión se titula así: El Gobierno de Madrid se niega a cambiar el nombre franquista de un colegio porque “pone en riesgo la convivencia”. Cuando leí el resto de la noticia no pude evitar echarme unas risas: resulta que el colegio se llama José Calvo Sotelo, el diputado de derechas asesinado por un pistolero del PSOE unos días antes de la Guerra Civil española. En este caso, el digital de ultraizquierda no puede alegar ignorancia sobre ese crimen, aunque oculte la filiación política de los asesinos: “José Calvo Sotelo fue un diputado monárquico asesinado cinco días antes del golpe de Estado de 1936 y considerado como un “mártir” del Movimiento Nacional”, dice la noticia.
… pero insiste en aplicarle la Ley de Memoria Histórica
A pesar de reconocer que Calvo Sotelo fue asesinado antes de la Guerra Civil, el digital de Escolar apela al Artículo 15.1 de la Ley de Memoria Histórica de 2007, que afirma que las “administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura. En ese diario no aclaran a cuento de qué ha de aplicarse una ley referida a la Guerra Civil y al franquismo para censurar el nombre de una persona asesinada antes de esos acontecimientos. Indiferente a los hechos históricos, en su cuenta de Twitter la redactora de la noticia enmarca a Calvo Sotelo entre los “vestigios del franquismo”. ¿Quién será el próximo señalado? ¿El Cid, el Gran Capitán?
Varios lectores han criticado la manipulación de Eldiario.es, sin que el digital les haya hecho caso: “Era un político de derechas, no un político franquista. ¿Cómo iba a serlo si fue asesinado antes del alzamiento?”, comenta uno. Hay que ser un ignorante para decir que Calvo Sotelo era franquista. Como iba a ser franquista si le asesinaron antes del golpe de estado? Es de locos, o mas bien deberia decir que es el resultado de la mezcla a partes iguales de sectarismo y diarrea mental”, afirma otro. Personalmente creo que hay algo peor que ignorancia o un problema mental detrás de esa manipulación. Lo que evidencia la noticia de Eldiario.es es muy mala fe.
Eldiario.es ya ha tachado más veces de ‘franquista’ a Calvo Sotelo
De hecho, no es la primera vez que el diario de Escolar se columpia al hablar de este colegio. El año pasado, Eldiario.es dijo que ese centro lleva el nombre de “un ‘mártir’ del franquismo”. Casualmente, la redactora de la noticia era la misma que escribió la noticia de ayer. En otras noticias publicadas por ese digital de ultraizquierda (por ejemplo, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) se tacha de “franquistas” tanto a José Calvo Sotelo como a José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, que estaba en prisión cuando estalló la Guerra Civil y que fue fusilado después de una farsa judicial el 20 de noviembre de 1936. Empieza a ser indignante la insistencia de la izquierda en llamar “franquistas” a asesinados por la izquierda, para prohibir que se les recuerde. Eso, más que “memoria histórica”, apesta a negacionismo izquierdista.

sábado, 14 de julio de 2018

Vox recuerda a José Calvo Sotelo en el único homenaje del 82 aniversario de su asesinato













Vox recuerda a José Calvo Sotelo en el único homenaje del 82 aniversario de su asesinato

Ayer viernes se cumplieron 82 años del asesinato de José Calvo Sotelo, político de derechas asesinado en 1936 por pistoleros de PSOE: un crimen que desencadenó la Guerra Civil Española.
Le está quitando calles el mismo PSOE al que pertenecían sus asesinos
Se da la circunstancia de que hace dos meses se celebraron los 125 años del nacimiento del político gallego, natural de Tuy: un aniversario olvidado por los políticos y silenciado por la amplia mayoría de los medios de comunicación (algunos incluso le llaman “franquista”, a pesar de haber sido asesinado antes del franquismo). Y todo esto mientras ayuntamientos gobernados por el PSOE, como el de Oviedo y el de Alicante, retiran su nombre del callejero en aras de la Ley de Memoria Histórica, a pesar de que el dirigente de derechas fue asesinado antes de los hechos a los que se refiere esa ley (la Guerra Civil y el franquismo).
Homenaje de Vox en la Plaza de Castilla
En cualquier otro país sería un escándalo que el partido al que pertenecían los asesinos de un político (y sus medios afines) se dedicasen a ocultar su recuerdo y a borrar su nombre de las calles. En España este ultraje es posible por una ley sectaria aprobada por un gobierno PSOE y mantenida por un gobierno del PP, a pesar de que tenía una mayoría absoluta para derogarla o al menos modificarla. Con este panorama, no es de extrañar un hecho: hoy Vox ha sido el único partido que ha rendido homenaje al político asesinado en 1936. En Google he buscado noticias de otros homenajes, aunque no fuesen de partidos, y ni rastro. El homenaje de Vox contó con la presencia de Santiago Abascal y varios jóvenes, que depositaron unos ramos de flores con los colores de la bandera de España en el monumento a Calvo Sotelo ubicado en la Plaza de Castilla, en Madrid. Podéis ver aquí el vídeo publicado por Vox de este homenaje:




viernes, 13 de abril de 2018

El Ayuntamiento de Oviedo llama ‘franquista’ a Calvo Sotelo, asesinado antes de la Guerra Civil

Cambian la calle dedicada al diputado asesinado en 1936 por miembros del PSOE

El Ayuntamiento de Oviedo llama ‘franquista’ a Calvo Sotelo, asesinado antes de la Guerra Civil

El Ayuntamiento de Oviedo anunciaba este martes que “ha colocado esta mañana las dos primeras placas que sustituyen los nombres de las calles franquistas”. Y ha empezado con Calvo Sotelo.
El gobierno local, formado por el PSOE, Somos Oviedo -la marca local de Podemos- e Izquierda Unida, ha renombrado “21 calles y plazas que durante 80 años inundaron nuestras calles de forma indigna”, según el comunicado publicado por el Ayuntamiento. La misma nota dice que dichas calles eran “símbolos que de forma indigna ensalzaban la dictadura”.
Calvo Sotelo fue asesinado por miembros del PSOE antes de la Guerra Civil
Se da la circunstancia de que esa calle estaba dedicada a José Calvo Sotelo, diputado conservador español y uno de los líderes de la oposición, secuestrado y asesinado el 13 de julio de 1936 por guardias de asalto y miembros del PSOE. Tras matarle de un tiro en la nuca, sus asesinos abandonaron su cadáver en el Cementerio del Este en Madrid, de madrugada. Muchos historiadores consideran que este crimen de Estado fue el detonante de la Guerra Civil española.

El cadáver de José Calvo Sotelo, abandonado en el Cementerio del Este en Madrid el 13 de julio de 1936.
La Ley de Memoria Histórica sólo se refiere a la Guerra Civil y al franquismo
Hay que recordar que estas retiradas de nombres de calles se hace en aplicación de una Ley de Memoria Histórica cuyo objeto, según su Artículo 1, es “reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura. Como he dicho, Calvo Sotelo fue asesinado antes de la Guerra Civil. Llamarle “franquista” es una muestra de ignorancia o de mala fe, y quitar su calle apelando a esa ley es un fraude de ley. Llamadme mal pensado, pero el hecho de que este cambio lo haya hecho el PSOE, el partido en el que militaban varios de los asesinos de Calvo Sotelo -concretamente, el autor del tiro mortal fue Luis Cuenca Estevas, miembro de las Juventudes Socialistas– no parece para nada un acto de recuperación de la memoria histórica ni un intento de ampliar derechos hacia quienes padecieron persecución o violencia. Más bien, lo que parece es un intento de tapar un asesinato simplemente porque lo cometió alguien del PSOE. Espero que el gobierno local de Oviedo tenga que responder ante la Justicia por este fraude.

miércoles, 19 de julio de 2017

Oviedo. Así se promociona la Guerra Civil: Federico García Lorca por Calvo Sotelo


La calle José Calvo Sotelo de Oviedo se llama ahora Federico García Lorca.
No está al cambiar a un asesinado por otro, pero tiene algo de siniestro el hecho de que a 200 metros de allí, en la capital del Principado, calle de la Magdalena, una placa recuerda que allí nació el socialista Indalecio Prieto.
Precisamente fueron los guardaespaldas de Indalecio Prieto (policías y guardias civiles) quienes asesinaron a José Calvo Sotelo de un tiro en la nuca (ETA innovaba poco).
El ayuntamiento de Oviedo es otra de las grandes obras de Pedro Sánchez. El alcalde socialista que quería el cargo manda menos que un hombre en su casa, y quien dirige Oviedo, de verdad, es una podemita ultra, es decir, ultra-sectaria. Quien, además, manda como siempre manda Podemos: en clave guerracivilista. Gracias, como en Madrid, Valencia, Zaragoza, etc., al tuercebotas de Pedro Sánchez.
Pero podían haber honrado a García Lorca sin ofender a Calvo Sotelo. Quizás sea cosa de su carácter -como el chiste del escorpión- pero la mala leche de los muchachitos de Pablo Iglesias, y la necedad del PSOE nos lleva a la Guerra civil. En Oviedo y en toda España.

Hispanidad

martes, 18 de julio de 2017

El 18 de julio no fue un golpe a la democracia: ya la habían matado al asesinar a Calvo Sotelo

La Guerra Civil española no fue una lucha entre demócratas y antidemócratas

El 18 de julio no fue un golpe a la democracia: ya la habían matado al asesinar a Calvo Sotelo

      
Tal día como hoy en 1936, guarniciones y ciudades de la España peninsular se unieron al alzamiento iniciado por fuerzas militares el día anterior en África. Empezaba la Guerra Civil Española.
Cosas que posiblemente no te han explicado sobre la Segunda República
Esto es lo que dijo entonces de la Segunda República la izquierda que ahora la ensalza
Después de tantos años, y con los datos que conocemos a día de hoy, ya va siendo hora de revisar dos mitos: que el 18 de julio fue un golpe contra la República y que el bando contrario defendía la democracia. Ciertamente, fuerzas como la Falange o los Requetés, que aportaron un considerable contingente de voluntarios a las filas de los alzados, no tenían ninguna simpatía ideológica por el sistema democrático. Sí que lo tenía la derecha parlamentaria, muchos de cuyos simpatizantes también se sumaron al alzamiento. La derecha parlamentaria, especialmente la CEDA, creía en la democracia pero fue expulsada de ella por una izquierda muy radicalizada.
La radicalización de la izquierda y su desprecio por la democracia
De hecho, esa izquierda radical demostró un escaso respeto por la democracia. Recordemos que en 1917 los comunistas habían abortado la naciente democracia rusa con un golpe de Estado, tras el que instauraron una brutal dictadura que en seis años asesinó a más de un millón de personas por motivos políticos o religiosos, emprendiendo una brutal represión contra las iglesias cristianas y lanzando una política de incautaciones que acabó matando de hambre a entre 3,8 y 6 millones de personas. En Alemania, la recién nacida República de Weimar tuvo que enfrentarse en sus primeros meses de vida a un golpe de Estado de los espartaquistas (así se llamaban entonces los comunistas alemanes) que se saldó con miles de muertos y estuvo a punto de empujar al país a una Guerra Civil. Otro país democrático, la Segunda República polaca, tuvo que hacer frente a una invasión bolchevique, ordenada por Lenin para imponer el comunismo en el resto de Europa. En Alemania, el Partido Comunista Alemán y el Partido Nacional-Socialista compitieron en matonismo para desestabilizar la República de Weimar, un objetivo en el que incluso se unieron desde las instituciones: de 241 cuestiones votadas en el Reichstag y en el parlamento de Prusia en 1929 y 1930, nazis y comunistas votaron juntos en el 70% de las ocasiones.
El extremismo antidemocrático del PSOE de Largo Caballero
En España, el panorama que presentaba la izquierda no era mucho mejor. Había una izquierda democrática, llamada “burguesa” por sus vecinos de escaño socialistas y comunistas, que de demócratas tenían poco o nada. En 1910 Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE, ya había amenazado de muerte desde la tribuna de las Cortes al dirigente conservador Carlos Maura: “hemos llegado al extremo de considerar que antes que Su Señoría suba al poder debemos llegar al atentado personal”. Ya en los primeros meses de la República, ante la mera posibilidad de que la falta de apoyos parlamentarios obligase a disolver el primer gobierno de izquierdas, el socialista Francisco Largo Caballero, entonces Ministro de Economía, amenazó con una guerra civil en unas palabras pronunciadas el 23 de noviembre de 1931: “No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”. Cada vez más radicalizado, en febrero de 1933 Largo Caballero advirtió de lo que pasaría si el PSOE no ganaba las elecciones: “Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. En julio Largo Caballero se declaró partidario, sin rodeos, de una dictadura socialista, y en el periódico oficial del PSOE lo proclamaron a toda plana:

Segunda página de la edición de El Socialista, periódico oficial del PSOE, del 25 de julio de 1933
En noviembre de 1933, poco antes de las primeras elecciones en las que podrían votar las mujeres, el líder del PSOE abogaba por una “dictadura del proletariado”, con el argumento de que una mayoría burguesa en las urnas sería una “dictadura”:

Página 2 de la edición de El Socialista, periódico oficial del PSOE, del 15 de noviembre de 1933
El PCE se proponía instaurar una dictadura comunista ya en 1932
La posición del Partido Comunista de España, a las órdenes de Moscú (es decir, de Stalin) era casi idéntica a la del PSOE. El 7 de agosto de 1931, el diario Pravda, órgano oficial del Partico Comunista de la URSS, afirmó que el gobierno de republicanos y socialistas en España era “tan parecido a una dictadura militar como un huevo a otro”. En la misma línea, Manuel Hurtado Benítez, delegado del PCE ante el XII Pleno de la Internacional Comunista, declaró en 1932: “La contrarrevolución encarnada en Azaña y Largo Caballero se desenmascara más y más ante las masas” (…) El Partido Comunista de España consciente de la responsabilidad histórica que pesa sobre él, lucha con todas sus fuerzas por el derrumbamiento del poder burgués y por la instauración en España del poder de los Soviets.. Es decir, que el PCE no tenía el más mínimo interés en sostener un régimen democrático: pretendía, sin rodeos, imponer una dictadura comunista en España.
 
El PSOE llamó a una ‘bendita’ guerra tras perder las elecciones de 1933
El 19 de noviembre de 1933 la CEDA ganaba las elecciones con 115 escaños, seguida del Partido Radical, con 102, y el PSOE, con 59. Sin esperar a que se formase un gobierno, los anarquistas de la CNT iniciaron el 8 de diciembre un sangriento levantamiento golpista (disfrazado de huelga general), que se saldó con 89 muertos y 163 heridos, atentados con explosivos, destrucción de archivos, quema de iglesias, atentados contra vías férreas, puentes, líneas telegráficas y telefónicas y el descarrilamiento provocado del tren rápido Barcelona-Sevilla en Punzol (Valencia), un atentado terrorista que asesinó 23 pasajeros, dejando 38 heridos. Las amenazas de la izquierda de lanzar una insurrección armada si la CEDA llegaba al gobierno tras ganar las elecciones llevaron al Presidente de la República, Alcalá Zamora, a ignorar los resultados electorales y encomendar la formación de un gobierno a Lerroux, líder del Partido Radical. A pesar de ello, la izquierda continuó con sus amenazas. El 25 de septiembre de 1934, el periódico del PSOE decía en portada: “Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía. En período revolucionario no hay país que no esté en guerra. Bendita la guerra contra los causantes de la ruina de España“.
Finalmente la CEDA llegó al poder y el PSOE respondió con un golpe de Estado
La CEDA se resignó ante la situación forzada por la violencia izquierdista, pero en otoño pidió a Lerroux poder entrar en el gobierno. Ante la llegada al gobierno de la derecha que había ganado las elecciones, el 5 de octubre el PSOE cumplió sus amenazas y dio un golpe de Estado, disfrazado de huelga general revolucionaria y que sólo tuvo cierto éxito en Asturias. Ya sólo en el principado, la intentona golpista se saldó con varios cientos de muertos, entre ellos 300 militares y agentes de las fuerzas del orden y 33 sacerdotes y religiosos asesinados por los golpistas, que además destruyeron 17 iglesias y 40 edificios religiosos, así como docenas de fábricas, puentes, casas y edificios públicos. En Cataluña, Lluís Companys, dirigente de ERC, aprovechaba para dar un golpe separatista que se saldó con 107 muertos. De cara a las siguientes elecciones de febrero de 1936, buena parte de los mensajes de la izquierda iría encaminado a prometer una amnistía general, es decir, la impunidad para los golpistas.
 
La izquierda amañó las elecciones de 1936 para hacerse con el poder
Hace poco los historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García han probado con documentos oficiales que en febrero de 1936 la izquierda dio un pucherazo en toda regla para hacerse con el poder. Lo que vino después de esa masiva trampa electoral fue una ola de violencia sin precedentes, resumida el 16 de junio de 1936 desde la tribuna de las Cortes por José María Gil Robles, jefe de la CEDA: “Habéis ejercido el poder con arbitrariedad y total ineficacia. Los datos estadísticos lo prueban: desde el 16 de febrero hasta el 15 de junio último un resumen numérico arroja los siguientes datos: iglesias totalmente destruidas, 160; asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos e intentos de asalto, 251; muertos, 269; heridos de diferente gravedad, 1.287; agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan, 215; atracos consumados, 138; tentativas de atracos, 23; centros políticos y particulares destrozados, 69; idem asaltados, 312; huelgas generales, 113; huelgas parciales, 228; periódicos totalmente destruidos, 10; asaltos a periódicos e intentos de asaltos y destrozos, 33; bombas y petardos que estallan, 146; recogidos sin estallar, 78″,
El secuestro y asesinato de un líder derechista amenazado por el PSOE
Ese mismo día, el dirigente del partido derechista Renovación Española, José Calvo Sotelo, respondía al clima de violencia y a las amenazas de la izquierda: “Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a un rey castellano: ‘Señor, la vida podéis quitarme pero más no podéis”. Y es preferible morir con gloria a vivir con vilipendio”. Su intervención era contestada con una amenaza por la diputada comunista Dolores Ibárruri: “Este hombre ha hablado por última vez”. No sería la última amenaza lanzada desde los escaños de la izquierda en las Cortes contra la oposición de derechas. En la sesión parlamentaria del 1 de julio, el diputado del PSOE Ángel Galarza amenazaba a Calvo Sotelo: “Pensando en Su Señoría, encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida”. A pesar del tumulto que se formó, el diputado socialista se negó a retirar sus palabras. El 13 de julio se cumplió la amenaza: fuerzas policiales afines al PSOE y a las órdenes del gobierno secuestraban a Calvo Sotelo en su domicilio, tras haber intentado secuestrar al jefe de la oposición, Gil Robles. Poco después, le mataron de un disparo en la nuca.

El forense, doctor Piga, de bata blanca, ante el cadáver de José Calvo Sotelo
El crimen decantó a muchos a favor de la rebelión contra el Frente Popular
 
Los implicados en el crimen no fueron castigados. En lugar de eso, el gobierno del Frente Popular detuvo en las horas siguientes a docenas de personas de derechas. Tras el crimen, Gil Robles denunció que los escoltas de Calvo Sotelo -miembros de un cuerpo armado del Estado- habían recibido órdenes de desampararle. El diputado Juan Ventosa Calvell, de la Lliga Regionalista Catalana, había denunciado antes del 13 de julio que contra Calvo Sotelo se preparaba un atentado y que se habían cursado “órdenes para que se deje impune”. Antes de este crimen, y en reacción al caos que reinaba en España, algunos militares ya estaban preparando un alzamiento.
Además de los mandos más bien conservadores o incluso afectos al carlismo o a la Falange, entre ellos también había militares tan afectos a la República como el general Gonzalo Queipo de Llano, que había sido Jefe del Cuarto Militar del presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, e incluso masones como los generales Aranda, Muñoz Castellanos y Cabanellas; este último, por ser el general de más edad de los alzados, llegó a asumir la jefatura de la Junta de Defensa Nacional de Burgos. El asesinato de un dirigente de la oposición les proporcionaría un gran respaldo entre una parte considerable de la opinión pública, pues muchos españoles que hasta entonces tenían dudas, se dieron cuenta de que el país se dirigía hacia una dictadura socialista. En una sociedad española en pleno estado de ebullición debido a la violencia política y a la inacción del gobierno del Frente Popular, ese asesinato fue el tiro de gracia a una democracia ya moribunda, y el detonante de la Guerra Civil. Así lo entendió incluso el propio editor del diario “El Socialista”, Julián Zugazagoitia, al enterarse del asesinato por Luis Cuenca, autor del disparo que acabó con la vida de Calvo Sotelo: “Ese atentado es la guerra”.

Representación artística de los mártires hospitalarios de Calafell, que murieron asesinados por milicianos rojos en esta población de Tarragona el 30 de julio de 1936.
Con su odio, la izquierda empujó a muchos católicos a apoyar a los alzados
Al estallar la guerra, la izquierda desató una salvaje persecución contra los católicos, asesinando a 13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas, (muchas de éstas, además, violadas), además de a miles de laicos. Esta persecución provocó una gran conmoción entre muchos católicos, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Ante esa reedición de la persecución cristianófoba bolchevique de 1917, muchos católicos de otros países ofrecieron su ayuda al bando nacional, incluso llegando voluntarios portugueses, franceses, irlandeses, ingleses, belgas, rusos blancos, rumanos y de otros países. La mayoría de los que combatían con el bando nacional no lo veían como una lucha entre la democracia y la dictadura, sino entre la civilización occidental cristiana y el comunismo. Pensemos que en aquellos momentos ya se habían iniciado las purgas estalinistas en la URSS, y Stalin ofreció su ayuda a la República durante la contienda.
 
El del Frente Popular no fue un gobierno ni legítimo ni democrático
Teniendo en cuenta estos hechos, es absurdo seguir afirmando que el 18 de julio de 1936 había un gobierno legítimo y democrático en España. El del Frente Popular no era un gobierno legítimo -pues llegó al poder gracias a un pucherazo masivo, hoy más que probado-, y no actuó como un gobierno democrático, sino como una banda de gángsters, concediendo total impunidad a la violencia izquierdista e incluso amparando el asesinato de uno de los líderes de la oposición. La situación de España antes del 18 de julio de 1936 se parece mucho a la situación de Venezuela con el régimen de Maduro, con un gobierno que viola los derechos civiles y se salta la legalidad para echar a la oposición del juego político, conduciendo a la sociedad a unas cotas de violencia propias de un país en guerra. En uno y otro caso ya no procede hablar de democracias, sino de dictaduras de facto. Es comprensible, por una cuestión de mera supervivencia, que en una situación así haya gente que ya no vea más salida que rebelarse. Lo que resulta hipócrita es que esa rebelión la critique la misma izquierda que ensalza el golpe de Asturias de 1934, o que clame contra la dictadura franquista la izquierda que ensalza a un dictador tan brutal como Lenin, que en solo seis años asesinó a diez veces más gente que el régimen de Franco en cuatro décadas.
La Guerra Civil no fue una lucha entre demócratas y antidemócratas
Por otra parte, es una mentira decir que la Guerra Civil fue una contienda entre demócratas y antidemócratas, o entre buenos y malos. En ambos bandos había personas que tenían la esperanza de que España volviese a una cierta normalidad democrática, pero tanto en el bando nacional como en el republicano la voz cantante la llevaban personas que no creían en la democracia. Demonizar a unos y santificar a otros es un insulto a todas las víctimas inocentes de ambos bandos. Lo indignante es que en un país democrático se prohiba honrar a las víctimas del bando republicano y a la vez se levanten monumentos y se dediquen calles a totalitarios de izquierda como Largo Caballero, Negrín, Companys, Carrillo o La Pasionaria, responsables de miles de asesinatos durante la Guerra Civil en la zona roja. Recordemos, como señaló Luis del Pino hace cuatro años, que ya sólo en una provincia, Madrid, y en un mes, noviembre de 1936, el bando republicano asesinó a más gente que la Inquisición española en más de 300 años. Lo mismo se puede decir de los más de 8.000 asesinados en Cataluña durante la rienda bajo la responsabilidad de Companys. Además, entre los asesinatos perpetrados bajo las órdenes de los señalados había incluso niños, como los 50 ejecutados por los comunistas en Paracuellos.

martes, 23 de mayo de 2017

Así manipula TVE el asesinato de Calvo Sotelo



El cadáver de José Calvo Sotelo, abandonado en el Cementerio del Este el 13 de Julio de 1936

Así manipula TVE el asesinato de Calvo Sotelo

La semana pasada el segundo canal de Televisión Española emitió el documental “La ciudad del recuerdo”, que recorre el interior y la historia del Cementerio de la Almudena, en Madrid.
Así secuestraron y mataron a Calvo Sotelo, cuyo recuerdo ha ordenado borrar Carmena
La izquierda utiliza a Franco como alfombra para ocultar el pucherazo del Frente Popular
TVE atribuye el asesinato de Calvo Sotelo a “un exaltado”
El documental se puede ver completo aquí. En el minuto 24:27, el narrador afirma lo siguiente:
“Esta sobria sepultura del Cementerio Civil contiene los restos del teniente José del Castillo, militar republicano, asesinado en Madrid el 12 de julio de 1936 por cuatro pistoleros de extrema derecha. Pocas horas después del crimen, un exaltado de las milicias socialistas asesinó al diputado de derechas José Calvo Sotelo. Fue enterrado en la parte católica, junto a la capilla.”
Puedes ver el fragmento en cuestión aquí:

Lo de atribuir crímenes de la izquierda a “exaltados” es una de las más persistentes manipulaciones de la historia que se viene dando en España desde hace años. En el caso de Calvo Sotelo, el reportaje de TVE no explica cómo apareció el cuerpo de Calvo Sotelo en el Cementerio del Este (como se denominaba entonces el que hoy se conoce como Cementerio de la Almudena). ¿Un solo “exaltado” llevó el cadáver hasta el camposanto? La omisión de ese dato no parece meramente casual.
En el asesinato participaron policías republicanos
Y es que el diputado de derechas fue transportado y asesinado en la camioneta nº17 de la Guardia de Asalto, el vehículo que podéis ver en esta foto:
La Guardia de Asalto era un cuerpo policial a las órdenes del gobierno de la República, entonces en manos del Frente Popular, una coalición integrada por el PSOE, el Partido Comunista de España y otros partidos y sindicatos de izquierda. Esa camioneta nº17 se presentó primero en el domicilio del dirigente de Renovación Española Antonio Goicoechea y, después, en el del líder de la CEDA, Gil Robles, pero hallándose ambos ausentes, los guardias de asalto y milicianos del PSOE que ocupaban el vehículo fueron a por Calvo Sotelo. Uno de sus captores se identificó como guardia civil. Hay que recordar que por su condición de diputado, Calvo Sotelo tenía inmunidad parlamentaria. Tras ser detenido, sus captores le llevaron en la citada camioneta, en la que Luis Cuenca Estevas, miembro de las Juventudes Socialistas, le asesinó de un tiro en la nuca. A continuación, en la madrugada del 12 al 13 de julio de 1936, los asesinos abandonaron el cadáver en una mesa del depósito del Cementerio del Este. Los guardias de asalto dijeron a los vigilantes del cementerio que el cadáver era de un sereno muerto asesinado en un atentado.
Los escoltas de Calvo Sotelo habían recibido órdenes de desampararle
Así pues, no estamos ante un crimen cometido por un simple “exaltado” que actuó de forma aislada. El secuestro y asesinato de Calvo Sotelo fue un crimen de Estado cometido por fuerzas policiales al servicio del gobierno del Frente Popular. Esta calificación se ve reforzada por la revelación hecha por Gil Robles, el jefe de la CEDA, en la reunión de la diputación permanente de las Cortes dos días después del atentado. Gil Robles denunció que Calvo Sotelo, días antes de ser asesinado, le había comentado que su escolta había recibido orden de desampararlo en caso de atentado: “Individuos de mi escolta, que no pertenecen ciertamente a la Policía, sino a uno de los Cuerpos armados, han recibido una consigna de que en caso de atentado contra mi persona procuren inhibirse.”
Reescriben la historia para acomodarla a las tesis de la izquierda
Si TVE manipula estos hechos es porque la naturaleza de ese crimen echa por tierra la visión izquierdista sobre la Guerra Civil, según la cual el gobierno frentepopulista era un gobierno legítimo -algo que casa difícilmente con un crimen de Estado, y eso por no hablar del pucherazo de 1936- y la situación de España en el verano de 1936 no daba pie, ni por asomo, a un alzamiento militar. Cabe recordar que tras ser informado sobre el crimen por el propio autor del disparo, el editor del diario El Socialista Julián Zugazagoitia comentó: “Ese atentado es la guerra”. Es decir, que la propia izquierda sabía lo que provocaba con un atentado de esas características.
Los fusilamientos en el Cementerio del Este que no menciona TVE
Por otra parte, el documental de TVE habla también sobre los fusilamientos que tuvieron lugar en la muralla del Cementerio del Este: “Durante los primeros años de la dictadura, entre 1939 y 1944, una parte de la muralla del cementerio se transformó en paredón de fusilamiento. Se estima que cerca de 3.000 personas murieron aquí, víctimas de la represión.” Curiosamente, TVE sólo cita los asesinatos cometidos aquí por el régimen franquista, pero no los cometidos por los republicanos durante la Guerra Civil. Un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia de la República, jubilado antes de tiempo por el gobierno del Frente Popular, declaró lo siguiente (según cita César Alcalá en “Las checas del terror: la desmemoria histórica al descubierto”): “me consta que, sobre todo en los primeros meses, eran hallados en las calles de la capital y en sus alrededores, con preferencia en la Casa de Campo y en las tapias del cementerio del Este, cientos de víctimas inmoladas por los sicarios de las checas, que funcionaban con conocimiento y con beneplácito de los Poderes Públicos“.
Por ejemplo, el 19 de noviembre de 1936 fueron asesinados 53 guardias civiles en las tapias del Cementerio del Este, procedentes de la Checa anarquista de Spartacus, situada en el Convento de las Salesas Reales, dirigida por el teniente García Munilla y que funcionaba como un lugar para torturar específicamente a miembros de la Benemérita declarados desafectos al Frente Popular. El 29 de junio de 1939, ya acabada la guerra, el diario Abc publicó una esquela dedicada a aquellos guardias civiles, citando sus nombres:
El 7 de noviembre de 1936 fue asesinado en las tapias del Cementerio del este el Capitán de Ingenieros Vicente Gil Lázaro, tras ser sacado de la Cárcel de Porlier (donde actualmente se halla el Colegio Calasancio), en Madrid. Aquí su esquela, publicada en Abc el 6 de junio de 1939:
Los civiles Joaquín Reyes López, de 63 años, y Faustino Mantecón Cepedano, de 37, ambos casados y con hijos, fueron sacados de sus domicilios en la noche del 11 de noviembre de 1936 y asesinados también en las tapias del Cementerio del Este. Aquí su esquela, publicada en Abc el 9 de noviembre de 1939:
María de los Dolores Falquina García de Pruneda, vicepresidenta de la Juventud Femenina de Acción Católica en la parroquia de San José, en Madrid, fue también fusilada el 3 de octubre de 1936 en las tapias del Cementerio del Este tras pasar por la Checa de Fomento con su padre Antonio y su primo Jorge García de Pruneda, que fueron asesinados dos días antes que ella en Puerta de Hierro. Aquí la esquela publicada en Abc el 30 de septiembre de 1939, incluyendo sus nombres:
Son sólo algunos ejemplos de los asesinatos obviados por TVE, como si no hubiesen existido, simplemente porque los asesinos eran del bando izquierdista de la Guerra Civil Española.