miércoles, 21 de noviembre de 2018

Las socialistas que se opusieron al voto femenino en 1933: «La mujer es histerismo»

Se cumplen 85 años desde que la mujer pudo votar por primera vez en unas elecciones en España


Mujeres zaragozanas votan en las elecciones generales de 1933, las primeras con sufragio universal -

Madrid, 21 de noviembre de 1933, hace hoy justo 85 años. En los quioscos de toda España puede verse la portada de ABC con una gran fotografía en la que aparecen cuatro mujeres. Dos de ellas sujetan orgullosas una papeleta junto a una urna y las otras dos posan sonrientes. Fue un momento histórico: la mujer acababa de votar por primera vez en la historia de este país. Sin embargo, pesar de esta imagen, no fue ni mucho menos un camino sencillo. Hasta llegar a este punto, encontró la oposición de no pocos sectores sectores de la sociedad, reticentes a que ellas adquirieran ese derecho.
Portada del 20 de noviembre de 1933
Portada del 20 de noviembre de 1933- ABC
Entre las que manifestaron reticencias iniciales estaba Margarita Nelken, la famosa política madrileña nacida en 1894, que no era más que una joven treintañera cuando ganó su escaño en las Cortes de la Segunda República. ¿Por qué partido? Por el Partido Socialista. Fue también elegida en las elecciones de 1933 y 1936, siendo la única mujer que consiguió las tres actas parlamentarias en el régimen anterior al estallido de la Guerra Civil, donde además combatió en los frentes de Extremadura y Toledo y donde se incorporó al Partido Comunista de España (PCE).
A pesar de este currículo, fue una de las voces más activas contra el sufragio universal, pero no la única socialista abiertamente contraria. En las discusiones parlamentarias sobre la concesión a las mujeres del derecho a votar en las Cortes Constituyentes de 1931, el diputado Hilario Ayuso del Partido Republicano Federal –el mismo que formaría después el Frente Popular junto al PSOE–, propuso una enmienda por la que los varones pudieran hacerlo desde los 23 años, pero las mujeres desde los 45.
Fue este un momento clave en la historia de España en el que Partido Republicano Radical (PRR), de fuerte tendencia anticlerical, quiso ir un poco más allá en su oposición y propuso retrasar la votación, por el peligro que creía que suponían para la República que las mujeres ejercieran su derecho al voto.

No votar «hasta la menopausia»

A partir de este momento, las perlas que se escucharon en el Congreso por parte de algunos diputados de izquierda y otros de las diferentes tendencias socialistas resultarían impensables hoy en día. Desde que «la mujer es histerismo y se deja llevar por la emoción y no por la reflexión crítica» (Roberto Novoa, de la Federación Republicana Gallega), hasta que «el histerismo impide votar a la mujer hasta la menopausia» (Hilario Ayuso, del Partido Republicano Federal). O la propuesta del diputado Eduardo Barriobero, del Partido Republicano Democrático Federal, que pedía excluir de dicho derecho a las 33.000 monjas que existían en España.
Margarita Nelken, en 1930
Margarita Nelken, en 1930- Miguel Andrés
Lo llamativo de esto es que dos de las tres diputadas que había en el Congreso en 1931, ambas de tendencia socialista, se mostraron en contra de conceder el sufragio a la mujer. Por un lado la mencionada Nelken, que había ingresado en el PSOE poco antes, y por otro Victoria Kent, diputada del Partido Radical Socialista.
«Es necesario que las mujeres que sentimos el fervor democrático, liberal y republicano pidamos que se aplace el voto de la mujer», aseguró Kent en el Congreso el 1 de octubre de 1931. Una declaración que para nada ayudaba al empoderamiento de la mujer en un momento tan importante y que arrancó los aplausos de todos sus compañeros de partido. Tanto ella como Nelken sostenían que la mujer española carecía en aquel momento de la suficiente preparación social y política como para votar responsablemente, debido a que estaba muy influenciada por la Iglesia.
La consecuencia última de esta reflexión era que su voto, de ser así, podía ir a parar a los partidos conservadores. Es decir, que las dos famosas diputadas socialistas no querían que las mujeres votaran, porque creían que sus votos no serían para los partidos de izquierdas. Puro oportunismo político que basaban en que un grupo de católicas acababa de entrega un millón y medio de firmas al presidente de las Cortes, pidiendo que «se respetaran los derechos de la Iglesia» en la Constitución. Pero donde además se quería dar a entender que los hombres sí estaban preparados política y socialmente para votar por el hecho de haber nacido hombres.

Clara Campoamor

Frente a ellas, y frente a un buen grupo de otros diputados republicanos y socialistas, incluidos los de su propio partido, se encontraba una figura clave de la historia contemporánea de España: Clara Campoamor. «¿De qué se acusa a la mujer? ¿De ignorancia? Si se trata de analfabetismo, las estadísticas afirman que, desde 1886 a 1910, el número de analfabetos entre las mujeres ha disminuido en 48.000, mientras que en los hombres en menos proporción. La curva ha seguido así hasta hoy, un momento en que la mujer es menos analfabeta que el hombre», contestaba esta a Victoria Kent, sentenciando que «la mujer fue eliminada de los derechos políticos porque las leyes habían sido detentadas por el hombre». «No olvidéis –añadía– que no sois hijos solo de un varón».
Victoria Kent, en 1930
Victoria Kent, en 1930- ABC
Fueron unas sesiones tensas en un congreso que acabó dividido ante esta cuestión. Hubo muchos diputados que defendieron el voto femenino con argumentos como que «la única manera de arrancar a la mujer de las garras del confesionario es concederle el voto». Otro opinaron que «esta sabrá separar sus sentimientos religiosos del ejercicio de sus deberes ciudadanos» y «que el voto de la mujer no solo no perjudicará, sino que representará un extraordinario refuerzo para la República». Así como que, «para que la mujer se vea comprometida con este nuevo régimen, es preciso concederle este derecho».
Por suerte, el 1 de octubre de 1931, el derecho al sufragio femenino no solo no fue aplazado, sino que la propuesta de que los hombres votaran al cumplir los 23 años y las mujeres a los 45 no salió adelante. Ambos sexos ejercerían su derecho al sufragio a los 23 años tras una votación que acabó con 161 votos a favor y 121 en contra.

«¡Eso es impropio de una mujer!»

Durante esta se produjo un curioso incidente que ABC destacaba en sus páginas. Cuando Clara Campoamor iba a votar, una espectadora del Congreso le gritó desde la tribuna: «¡Eso es impropio de una mujer!». Tras llamarle la atención, le preguntaron a la alborotadora las razones de su crítica a la diputada defensora del voto femenino. La respuesta de esta, de nuevo a gritos y provocando las risas de los presentes, fue: «Creía que era la Victoria Kent la que iba a votar».
Clara Campoamor, en 1931
Clara Campoamor, en 1931- ABC
Kent, por su parte, aún hizo un último intento para conseguir que se aplazara el sufragio femenino, presentando dos meses después una disposición transitoria que pedía que las mujeres no depositar su papeleta en unas elecciones generales hasta haberlo hecho dos veces en unas municipales. La propuesta de Kent fue rechazada, esta vez con un margen mucho más estrecho: 131 votos en contra por 127 a favor. Entre estos últimos se encontraban, entre otros, gran parte de los diputados del Partido Radical Socialista, todos los parlamentarios de la Agrupación al Servicio de la República –como Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala–, muchos miembros de la izquierda republicana más radical y la diputada del PSOE Margarita Nelken.
Tras esta votación, el derecho al sufragio femenino fue aprobado finalmente por las Cortes Constituyentes el 9 de diciembre de 1931. Como dijo Wenceslao Fernández Flórez en las crónicas parlamentarias de ABC que le hicieron famoso, «para orgullo de la superioridad masculina, estamos seguros de que ellas nunca podrán superar nuestros absurdos».

La otra Memoria Histórica de la que no se habla

Asesinatos en el Bilbao de 1936: Altuna-Mendi, Cabo Quilares y cárceles de la ciudad. La otra Memoria Histórica de la que no se habla.
El 25 de septiembre de 1936, desde que las sirenas de la ciudad de Bilbao anunciaron la presencia de la aviación nacional, las turbas, entre las que figuraban gran número de mujeres, se dispusieron, de acuerdo con los guardianes de los presos, al asesinato en masa de estos últimos.
Y así, una vez terminado el bombardeo, se dirigieron hacia los muelles de la ría próximos a la factoría de Altos Hornos, en que se hallaban fondeados los barcos Altuna-Mendi y Cabo Quilates, convertidos en prisión; algunos grupos se trasladaron en gabarras a bordo de los buques, y en el Cabo Quilates comenzó la matanza en las primeras horas de la noche, siendo asesinados sobre cubierta la mayoría de los presos, y otros en la misma bodega, sobre la que se hizo fuego desde fuera, pereciendo de este modo 41 detenidos. En el Altuna-Mendi, después de obligar a los presos, bajo la amenaza de una ametralladora, a permanecer varias horas con los brazos en alto, se asesinó a tiro de fusil, pistola y pistola ametralladora a 29 detenidos.
También en Bilbao, en la noche del 2 de octubre de 1936, un grupo de marineros, e individuos que se titulaban oficiales de Marina de la dotación del acorazado rojo Jaime I, subieron a bordo del barco-prisión Cabo Quilates, y, con la aquiescencia de los guardianes, asesinaron a 38 presos, a los que previamente despojaron de sus alhajas y objetos personales de algún valor.
En la misma capital bilbaína fueron asesinados el 4 de enero de 1937, en las distintas cárceles, un total de 209 presos, realizando los asesinatos fuerzas del Ejército rojo, constando la participación activa de varias compañías de los batallones Asturias (7º de la UGT), Fulgencio Mateos y Malatesta, perfectamente uniformadas, con armamento completo, y a las órdenes de sus jefes, respondiendo desde una de las cárceles el comandante del batallón Malatesta al presidente del Gobierno vasco, que le pedía una explicación acerca de los sucesos que estaban ocurriendo, que “cuando el pueblo se convenciese de que no quedaba un fascista en la cárcel cesarían las matanzas”.
(…) Finalmente, el presidente del Gobierno vasco, José Antonio Aguirre, que no había tomado ninguna medida para evitar estos crímenes, ni desplegado ninguna energía para cortarlos una vez iniciados, encargó al Secretario de Guerra que cesara la matanza, concluyendo ésta a los pocos minutos; debiendo tenerse en cuenta que esta orden sólo se dio a las cuatro horas de comenzados los crímenes y ante las apremiantes instancias de los funcionarios de Prisiones, que suplicaban la intervención de la Autoridad.

La Gaceta

LOS TONTOS DEL AYUNTAMIENTO DE SABADELL

Carlos Herrera, sobre el Ayuntamiento de Sabadell: «Tanto tonto concentrado en tan poco espacio llama la atención»
Un informe del Ayuntamiento de Sabadell ha propuesto retirar el nombre de Antonio Machado de una plaza de la ciudad por considerar al poeta «españolista y anticatalanista», así como de Quevedo, Calderón de la Barca, Bécquer y otros escritores, ejemplos, a su juicio, del «modelo pseudocultural franquista».
El estudio, ha sido elaborado por el historiador Josep Abad y el consistorio lo ha remitido ya a las entidades de la ciudad para que propongan modificaciones. Personajes como Goya, Luis de Góngora, José de Espronceda, Ramón de Campoamor, Tirso de Molina, Leandro Fernández de Moratín, Tirso de Molina o Mariano José de Larra, Agustina de Aragón, Bailén, Dos de Mayo, Numancia, Covadonga, Pizarro, Rif, Tetuán, Dolores Ibárruri “La Pasionaria” y Rafael de Riego también se quedarían sin calle.
Carlos Herrera, en su programa matinal, no ha eludido el tema y ha reaccionado tirando de ironía y sarcasmo. «Dicen que el calor reblandece las meninges. Es posible. Este verano nos estamos divirtiendo mucho», ha comenzado el famoso locutor durante su programa en COPE. «Hoy asistimos a una de las ocurrencias más delirantes y fascinantes. En Sabadell quieren quitar una plaza a Antonio Machado por ser «españolista» y «anticatalán». Tanto tonto concentrado en tan poco espacio llama la atención. En este consistorio gobiernan ERC, CUP, Iniciativa, Podemos…¡Fíjese usted la reunión de pastores que hay allí!. ¿No va a estar la oveja muerta?», comenta entre risas.
«No le estoy vacilando. Es un informe para ver cómo aplican la infausta Ley de Memoria Histórica que confeccionó el Gobierno de Zapatero y que este Gobierno de lilas del PP no se ha atrevido a quitar de en medio. Y en nombre de la cual se están haciendo barbaridades», ha opinado.
«’Modelo pseudocultural francista’, dicen. Eso debe de ser que cuando Góngora andaba fantaseando con el lenguaje en su tiempo ya intuía que iba a haber una Guerra Civil en España en los años 30 del siglo XX y que la iba a ganar un bajito que después se iba a quedar cuarenta años en el poder. Es para darse de baja», ha concluido Herrera.
Carlos Herrera ( ABC )

UN RUFIAN FILOFASCISTA

Nunca Gabriel Rufián ha sido más rufián que hoy, y eso que lleva  años haciendo méritos para obtener el güines de la indecencia verbal en un parlamento, porque hasta antiguos militantes o simpatizantes de ETA como Francisco Letamendia tuvieron más dignidad formal  cuando defendía sus tesis en la tribuna del  Congreso  que la  del charnego independentista que actúa como si estuviese en la barra de un club de alterne y se considerase el chulo del personal que allí trabaja.
Es cierto que el nivel de algunos parlamentarios que aposentan sus cuartos traseros en los escaños de la Carrera de San Jerónimo deja mucho que desear en el fondo y en la forma de sus intervenciones, porque cuando se ha leído poco la huella de la ignorancia no hay quien la disimule.
Sin embargo la dignidad parlamentaria, que no es otra cosa que la educación de quienes deben saber comportarse en la sede de la soberanía popular, generalmente la mantienen unos y otras, excepción hecha de ese diputado de Ezquerra Republicana que hace honor a su apellido comportándose cada día con la indecencia de la que esta revestida su mente y su conciencia.
Confunde el hemiciclo con la pista de un circo, que sería el lugar más adecuado para que  cuando se retire o le retiren de la política, actúe contando chistes verdes,  porque la criatura no da para más, y su vis de matón de barrio convierte sus intervenciones en insultos ad hominem a sus adversarios políticos,  pero ignora que las ofensas que les dirige son  los calificativos que mejor le cuadran a él.
Hoy  ha  calificado a José Borrel de indigno, hooligan y filofascista, aunque en el fondo se estaba haciendo un autorretrato,  porque a Rufián le cuadran estos tres calificativos, incluido el de fascista, ya que su comporta miento y el de sus amigos independentistas catalanes hace tiempo que empezó a parecerse al de las juventudes hitlerianas.
Al final el más rufián del congreso ha sido expulsado del hemiciclo por no atender las tres llamadas al orden que le ha hecho la residente del Congreso Ana Pastor, porque en este Parlamento no nos falta de nada, aunque ninguno supera a este indigente intelectual y moral  que se viste en Zara, se alimenta en un Burger y defeca dos veces por semana en el Parlamento..
Diego Armario
viñeta de Linda Galmor
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martes, 20 de noviembre de 2018

PSOE y Podemos aprueban los insultos a España pero así reaccionan si criticas sus leyes favoritas


Montan un escándalo por un acto crítico con la Ley de Violencia de Género

PSOE y Podemos aprueban los insultos a España pero así reaccionan si criticas sus leyes favoritas

El pasado sábado se celebró en Alcobendas (Madrid) una mesa redonda sobre la custodia compartida. Durante el acto se pidió la derogación de la Ley de Violencia de Género.
Criticar una ley es un derecho, y criticar ciertas leyes es una necesidad
Hasta aquí nada anormal en un país democrático. O bueno, sí que lo hay: en una democracia una ley no debe discriminarte por tu sexo, algo que viola abiertamente el Artículo 14 de la Constitución. En una democracia tampoco debería ser admisible una ley no deber violar el derecho a la presunción de inocencia, amparado por el Artículo 24 de nuestra Carta Magna. En un país democrático una ley no debe prejuzgar a los acusados sobre premisas ideológicas muy discutibles, afirmando que todo maltrato entre pareja es una “manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”. Y desde luego una ley no debe desamparar a las víctimas de la violencia doméstica cuando la agresora es una mujer. Hace falta una ley que ampare a todas las víctimas de la violencia, sin distinciones de sexo, sin prejuzgar a los acusados y sin violar sus derechos constitucionales. Pero el feminismo izquierdista no quiere una ley justa y democrática: quiere una ley que genere odio hacia el hombre, que le ayude a promover su guerra contra el sexo masculino.
Socialistas y podemitas demuestran su intolerancia hacia la discrepancia
Criticar una ley que incurre en las citadas injusticias no sólo es un derecho, sino también una necesidad moral. Pero se da la circunstancia de que esa ley injusta y discriminatoria fue hecha por el PSOE y es apoyada por Podemos. Se trata de dos partidos políticos que se han dedicado a criticar todo tipo de leyes. Por supuesto, están en su derecho. Lo curioso del caso es que ambos partidos no toleran que nadie critique las leyes que a ellos les gustan. A modo de ejemplo, el PSOE ha criticado que el ayuntamiento “permita actos que cuestionan la Ley contra la Violencia de Género”, como si un gobierno municipal tuviese autoridad para prohibir un acto porque en él se pida la derogación de una ley. A estas críticas se ha unido Podemos, algo nada extraño si tenemos en cuenta que el partido de ultraizquierda apoya a una dictadura como la venezolana. Por lo visto, en el PSOE y en Podemos no se han leído el Artículo 20 de la Constitución, que ampara la libertad de expresión y prohíbe la censura previa. Criticar una ley forma parte del derecho a la libertad de expresión en cualquier país democrático. De hecho, un país en el que no se puede criticar una ley es cualquier cosa -una dictadura socialista, por ejemplo- menos una democracia.
Hace sólo un mes PSOE y Podemos apoyaron legalizar los ultrajes a España y la apología del terrorismo
Lo curioso del caso es que precisamente sean el PSOE y Podemos quienes se muestra intolerantes ante el derecho a criticar leyes. Hace un mes, el PSOE apoyó una propuesta de Podemos para legalizar los ultrajes a España y la apología del terrorismo. La propuesta también incluía legalizar las amenazas a las Fuerzas de Seguridad y a las Fuerzas Armadas y las vejaciones a los creyentes. Es decir, que los mismos que no toleran que se critiquen sus leyes favoritas, son los que sí admiten que se insulte a España, se ensalce a terroristas y se amenace a policías y militares. Con estos posicionamientos, la izquierda española está dejando muy claro cuál es su modelo de sociedad. No un modelo democrático, por supuesto. Lo que quieren es un régimen en el que ellos puedan hacer y decir lo que les dé la gana, incluso las mayores infamias, y los demás no podamos abrir la boca. Lo mismo que pasa en dictaduras socialistas como Cuba, Venezuela o Corea del Norte.
¿Por qué un hombre tiene que ocultar su rostro para poder opinar en libertad?
Podemos es un partido que ha apoyado abiertamente a un concejal condenado por agredir a una embarazada y que ha apoyado a los salvajes que dieron una paliza a dos mujeres y a sus parejas en Alsasua. El PSOE es un partido que mantuvo durante años en su cargo a un diputado condenado en 1992 por agredir a su esposa. Que estos partidos se presenten como defensores de las mujeres es el colmo del cinismo. Pero más indignante aún es que el PSOE se queje de que uno de los ponentes de esa mesa redonda iba encapuchado. Se trataba de “Un Hombre Blanco Hetero”, un youtuber que se ha hecho famoso por su ingenio para cuestionar la ideología de género. Lo que debería preguntarse el PSOE no es por qué había un hombre encapuchado en esa mesa. Lo que debería preguntarse es por qué un hombre tiene que ocultar su identidad para poder expresarse en libertad, pues ese youtuber ha recibido muchas amenazas de muerte precisamente por discutir las mismas tesis ideológicas que promueve el PSOE. Pidan a sus colegas de ideología que dejen de amenazar y de agredir al que discrepa, y ese hombre no tendrá que ocultar su rostro por miedo a que le partan la cara por decir cosas que son del todo legítimas.

¿Por qué gana Susana en Andalucía? Gracias a Canal Sur

SUSANA DIAZ


No se me olvida la impresión que me produjo el ver a Silvio Berlusconi en persona. Lo que me chocó sobre todo fue contemplar su rostro cubierto de crema de maquillaje. Y no estaba en un estudio de televisión.
Fue entonces cuando me enteré de que el magnate, dueño de cadenas televisivas, iba siempre maquillado. Desde la mañana a la noche. ¿Por qué? Muy sencillo: para dar bien en la televisión, para tener una imagen atractiva y favorable en la pequeña pantalla.
Berlusconi, que llegó a ser jefe del Gobierno en Italia, se convenció de que el principal vehículo de comunicación en el país eran las cadenas de televisión, alimento informativo y cultural de los grandes sectores de población. Y se dedicó a cuidarlas. Hasta el punto de que llegó a controlarlas prácticamente todas: las privadas, la mayoría de su propiedad, y la RAI, la televisión pública, en su condición de presidente del Ejecutivo.
Por eso mismo, le daba absolutamente igual que le criticaran, denostaran y descalificaran, de una forma general, periódicos y radios. Sabía que su alcance, y por tanto su influencia, resultaba sensiblemente inferior al impacto de la televisión.
Esta reflexión viene a cuento de la pregunta, estos días tan repetida en casi todos los medios, de por qué Susana Díaz sigue ganando elecciones en su tierra, y por tanto volverá a hacerlo el 2 de diciembre, y previsiblemente repetirá presidencia.
¿Cómo se explica que el socialismo esté a punto de alcanzar el récord de cuarenta años gobernando en Andalucía, un dato que solamente ha conseguido la CDU en Baviera?
¿A qué se debe que, siendo aquella tierra una de las regiones de Europa menos desarrolladas, con menor nivel de vida, con más paro, sin embargo el partido que gobierna repita victoria en las urnas una vez tras otra?
¿Cómo es posible, en fin, que, a pesar de casos tan graves como la estafa de los ERE's, y de escándalos como el reciente de las facturas en clubs de alterne, el voto al partido socialista siga siendo la opción mayoritaria de los andaluces?
He llegado a la conclusión de que es sobre todo por desconocimiento, por ignorancia, por falta de información en fin.
Tengo para mí que los andaluces, masivamente hablando, apenas se enteran de casi nada que pueda afectar negativamente a la Junta, a su presidenta, a los consejeros, o al PSOE andaluz.
El motivo es que la televisión masivamente implantada en Andalucía es Canal Sur, convertida en la televisión de la Junta.
Y Canal Sur lo hace francamente bien. Sabe sintonizar con las sensibilidades y gustos de la población, que cuida sin cesar. Y, por si fuera poco, cuenta con una muy buena cobertura técnica, de forma que llega, además de las capitales, a todos los pueblos del territorio. Por eso tiene tan buenas cifras de audiencia.
Canal Sur es el alimento informativo y cultural de una amplia mayoría de andaluces, que son los que el 2 de diciembre volverán a hacer del PSOE el partido más votado, y ratificarán a Susana Díaz como presidenta.
Para entenderlo mejor, es algo semejante a lo que ocurre en Cataluña con TV3. Controlada y manejada desde la Generalitat, se ha convertido en el alimento informativo y hasta ideológico de gran parte de la población. Y, por ello, ha sido el motor principal de la difusión y promoción del independentismo. Y lo sigue siendo.

editor@elconfidencialdigital.com

REGENERAR, NOS DIJERON


REGENERAR, NOS DIJERON
EL PSOE llegó al poder, aupado por Podemos y otras formaciones, con la regeneración política como bandera. Entre todos echaron con una moción de censura al PP tras la sentencia del ‘caso Gürtel’ porque «había que limpiar la vida política». O eso nos dijeron.
No han pasado seis meses de aquello y, por ejemplo, tenemos que: el Poder Ejecutivo -el Gobierno- controla el Poder Judicial tras otro nombramiento político de su Consejo General. Y, como afirmó Sánchez el viernes, ahora el Poder Ejecutivo -el Gobierno- va a hurtar al Legislativo su capacidad de control, al no presentar los Presupuestos de 2019 porque no puede sacarlos adelante.
Gobernará con decretos leyes y, aunque es cierto que éstos se deben convalidar en el Congreso, admitan que es un subterfugio -habría que analizar si inconstitucional: «El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior (art. 134.3)»- que ensucia el resto de labor del Ejecutivo.
En otras palabras, el Gobierno socialista controla el órgano jurisdiccional de la Justicia y, a la vez, neutraliza la labor fiscalizadora del Parlamento. Pongan nombre a esto, pero ninguno va a resultar muy agradable.
Tampoco tiene un afán regenerador el principal apoyo del Ejecutivo. Desde que Sánchez está en La Moncloa, Unidos Podemos ha tenido que tragar con la tesis plagiada del presidente, con el descenso a las cloacas de la ministra de Justicia, con las sociedades patrimoniales del ministro de Ciencia y de la secretaria de Estado de Deporte y tragará con la de la ministra de Economía; se ha sumado al pasteleo del Poder Judicial y se ha apuntado el primero a aceptar el ninguneo al Congreso con la no presentación de los Presupuestos. Por citar sólo algunos casos.
Cuando se les pregunta por todo esto, Sánchez e Iglesias responden que su misión es devolver a los españoles lo que Rajoy les arrebató con los recortes. La razón puede ser loable, pero en democracia el fin nunca justifica los medios. Regenerar la política es mucho más que apartar de ella la corrupción.
Vicente Lozano ( ElMundo )
viñeta de Linda Galmor