lunes, 16 de octubre de 2017

A prisión Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, los agitadores del independentismo

 La magistrada, que ha acordado la medida a petición de la Fiscalía, considera que el asedio a la Guardia Civil no fue una concentración pacífica.
Jordi Sánchez y Jordi Cuixart 
 
 
La juez ha enviado a prisión sin condiciones a los líderes soberanistas Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de la ANC y Òmnium respectivamente, los agitadores en la calle del proceso independentista. La magistrada, que ha acordado la medida a petición de la Fiscalía, considera que el asedio a la Guardia Civil no fue una concentración pacífica.
Así lo ha expuesto la juez en el auto por el cual ha acordado la libertad con medidas cautelares para el mayor de los Mossos d'Esquadra Josep Lluis Trapero, y para la intendente Teresa Laplana. Los cuatro han sido citados a declarar por segunda vez tras el nuevo atestado de la Guardia Civil incorporado a la causa sobre los incidentes ocurridos durante registros y detenciones a miembros del Govern que planeaban el referéndum ilegal y la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre.
Como ya hicieran en su primera declaración, los dos acusados se han negado a responder a las preguntas del Ministerio Público. Sànchez ha contestado a su letrado mientras que Cuixart se ha acogido a su derecho de no declarar, según informan fuentes jurídicas.

Alentaron a la masa

Según el último atestado de la Guardia Civil, ambos fueron responsables de «alentar a la masa» llamando a la protesta frente a la Consejería de Economía -de donde los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil no pudieron salir en casi 24 horas- y ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC).
Tanto en su entrada a primera hora de la mañana como su retorno a las 18.00 horas de esta tarde Sánchez y Cuixart han sido recibidos con aplausos por una veintena de diputados y senadores del PdeCAT al grito de 'No esteu sols' (No estáis solos) entre gran expectación mediática. Ellos han respondido con saludos y el puño en alto en señal de victoria.
  • Cuixart, la industria del independentismo Cuixart, la industria del independentismo
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    Fuente:ABC

    domingo, 15 de octubre de 2017

    Lluis Companys, en la Guerra civil y bajo su régimen de terror se ejecutó a más de 8.000 personas

         
    Tal día como hoy, el 15 de octubre de1940, moría fusilado en el castillo de Montjuic, en Barcelona, Lluís Companys i Jover, el principal dirigente del separatismo catalán durante la Segunda República.
    El fusilamiento de Companys, uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), le convirtió en uno de los mayores mitos de la causa separatista. Y para convertirlo en su mártir, el nacionalismo catalán no tuvo reparos en ocultar sus crímenes. Y muestra clara de esa descarada labor de ocultación y blanqueamiento es la biografía que publica en su web la presidencia de la Generalidad: el texto omite los muertos provocados por el golpe de Estado separatista encabezado por Companys -de hecho, dicha web ni siquiera lo cita como un golpe e incluso lo justifica alegando “la involución conservadora del régimen republicano y las amenazas contra la autonomía catalana”-, y también oculta los miles de asesinatos cometidos bajo su mando en la Guerra Civil. Esta misma falsificación de la historia es la que le imponen a los niños en las escuelas públicas catalanas. Como la Generalidad no lo cuenta, os lo contaré yo.
    En 1934 encabezó un golpe separatista contra la Segunda República
    Después de la victoria del centro-derecha en las primeras elecciones con voto femenino celebradas en la historia de España, en noviembre de 1933, Companys encabezó un golpe de Estado separatista contra la Segunda República el 6 octubre 1934. El líder de ERC exigió al Ejército que se pusiese bajo su mando, algo a lo que el capitán general de Cataluña, el general Domingo Batet, se negó, manteniéndose fiel al gobierno de la República y declarando el Estado de Guerra. Esa misma noche, partidarios del golpe separatista salieron armados a las calles -entre ellos grupos paramilitares de partidos de izquierda equipados con fusiles- y levantaron barricadas. Cuando un grupo de militares fieles a la República acudieron a la Rambla de Santa Mónica a leer el bando declarando el Estado de Guerra, los separatistas iniciaron los combates disparando contra los soldados, provocando un muerto y varios heridos.

    Mozos de Escuadra detenidos por su participación en el golpe de Estado del 6 de octubre de 1934
     
    El golpe, apoyado por los Mozos de Escuadra, dejó 107 muertos
    Además de recibir el apoyo de los citados grupos paramilitares y de algunos miembros de la Guardia de Asalto, los separatistas emplearon en el golpe como fuerza armada a los Mozos de Escuadra. Los combates terminaron al día siguiente cuando los separatistas se rindieron al Ejército. El general Batet empleó la fuerza imprescindible para controlar la situación con el mínimo derramamiento de sangre posible. En las 10 horas que duró, el golpe de Companys dejó 107 muertos. Él y su gobierno fueron sometidos a juicio por el Tribunal de Garantías Constitucionales y condenados a 30 años de prisión por rebelión militar. Companys fue encerrado en el penal del Puerto de Santa María (Cádiz). A pesar de su condena, sólo estuvo en prisión 16 meses. Nada más llegar al poder el Frente Popular en febrero de 1936 mediante unas elecciones amañadas, el nuevo gobierno de extrema izquierda decretó una amnistía urgente a todos los encarcelados por los golpes de Estado de Cataluña y Asturias de 1934, a pesar de ser responsable de sangrientas rebeliones armadas contra la República que se saldaron con numerosos muertos.
    Lluís Companys -en el centro de la foto- y otros miembros del gobierno catalán tras su detención una vez fracasado el sangriento golpe de Estado que perpetraron el 6 de octubre de 1934 contra la Segunda República
     
    Las ‘purgas’ de Companys incluyeron el asesinato de miembros de ERC
    Unos meses después de haber sido puesto en libertad, Companys pasó de ser un golpista a hacer frente al alzamiento militar del 18 de julio de 1936, con el que dio comienzo la Guerra Civil Española. En vez de encarcelar a los alzados como habían hecho con él, Companys hizo fusilar a 199 militares que participaron en el golpe en Barcelona. Fue solo el comienzo de más de tres años en los que Cataluña se convirtió en el escenario de una feroz represión contra derechistas, católicos y contra todo aquel que le estorbaba. De hecho, entre los ejecutados incluso hubo 90 miembros de su propio partido, ERC, una situación pasmosamente parecida a lo ocurrido en la Alemania nazi en la “noche de los cuchillos largos” y en la URSS durante las purgas de Stalin.
    Ejecutó a más gente en 3 años que la Inquisición española en siglo y medio
    Las cifras son escalofriantes: bajo las órdenes expresas o con el consentimiento de Companys fueron asesinadas más de 8.000 personas por sus ideas políticas o creencias religiosas, muchas de ellas sin juicio previo. El terror de Companys, un político abiertamente cristianófobo, se cebó especialmente con los católicos: fueron asesinados 4 obispos, 1.536 sacerdotes (el 30% del clero catalán) y miles de seglares por el mero hecho por ser católicos. Cualquier excusa valía para justificar esos crímenes: un religioso discapacitado fue ejecutado por el mero hecho de saber latín. El alcalde de Lérida, el catalanista Juan Rovira y Roure, fue fusilado por haber organizado una cabalgata de Reyes. Para que nos hagamos una idea de la magnitud de estos crímenes, simplemente señalaré que en la Cataluña gobernada por Companys y en poco más de tres años fueron asesinadas más personas que por la Inquisición española en 140 años en todo el Imperio español (entre 1540 y 1700 los ejecutados por ese tribunal fueron unos 3.000 en todos los territorios de la Corona española, según los datos de los que se dispone hoy en día).

    Cuadro representando la ejecución de los mártires hospitalarios de Calafell, en Tarragona, el 30 de julio de 1936
     
    Convirtió a Cataluña en una dictadura de extrema izquierda
    Además se las ejecuciones, Companys prohibió el culto católico (preguntado por una revista francesa por su posible restauración, se jactó de que “todas las iglesias han sido destruidas”), y envió a muchos presos políticos a campos de concentración, en los que a menudo los más débiles o los que no podían trabajar eran asesinados sin más. Por otra parte, bajo el régimen de terror de Companys fueron destruidos más de 7.000 edificios religiosos en Cataluña, provocando la destrucción, el robo y el expolio de una gran parte del patrimonio histórico y artístico de Cataluña. En la práctica, Companys actuó como un tirano totalitario, con absoluto desprecio por los derechos humanos, convirtiendo de hecho a Cataluña en una dictadura de extrema izquierda.
    El tirano, elevado a los altares del separatismo catalán
    A pesar de su sangriento golpe de Estado contra la Segunda República, a pesar del terror que desató durante la Guerra Civil, el hecho de haber muerto fusilado -el mismo método de represión que él usó contra sus rivales- hace que hoy muchos le absuelvan de sus crímenes, dedicándole homenajes institucionales y blanqueando su figura en los libros de texto escolares. También se le dedican a él las calles que se le niegan a la amplia mayoría de las víctimas de su golpe de 1934 y de su ola de terror durante la Guerra Civil, víctimas que hoy son condenadas al ostracismo y al olvido. Como ya dije aquí hace dos años, que el nacionalismo haya canonizado a este salvaje es una muestra más de hasta qué punto esa ideología falsifica la historia y eleva a sus altares a cualquier antidemócrata con tal de que haya profesado un profundo odio a España.

    @elentirvigo

    sábado, 14 de octubre de 2017

    Con su oferta de impunidad a Puigdemont el gobierno se estaría saltando el Código Penal

    La vicepresidenta plantea un indulto encubierto si Puigdemont rectifica

    Con su oferta de impunidad a Puigdemont el gobierno se estaría saltando el Código Penal

         
    José Alejandro Vara comentaba ayer el anuncio que la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, hizo el jueves en le recepción del Palacio Real con motivo del 12 de octubre.
    Puigdemont culmina su golpe separatista, un crimen que no puede quedar impune
    Cataluña: esto es lo que casi nunca explican algunos medios españoles e internacionales
    Concederían un indulto encubierto a Puigdemont si niega lo ocurrido
    Lo que anunció la vicepresidenta es lo siguiente: “Si Carles Puigdemont responde al requerimiento del Gobierno con un ‘no’, es decir, si afirma que no ha proclamado la independencia, todo volvería la situación previa al 6 de septiembre. Como recordaréis, fue ese día cuando el Parlamento catalán aprobó las llamadas leyes de desconexión, en una sesión plagada de irregularidades y en la que se violaron los derechos de la oposición para ejercer su labor parlamentaria. Así pues, lo que plantea la vicepresidenta sería, de hecho, un indulto encubierto, algo a todas luces ilegal. Para colmo, ayer Soraya invitó a Puigdemont al Congreso de los Diputados para abordar una reforma de la Constitución. Esto ya es el colmo. Esa invitación se la dirige a un golpista. El sitio en el que debería comparecer Puigdemont no es el Congreso, sino ante un tribunal.
    Rajoy dijo el miércoles que Puigdemont “incumplió la ley” y “las sentencias de los tribunales”
    Llegado el caso de que Puigdemont decida recular y decir que no ha hecho lo que todo el mundo le vio hacer, cómo explicaría el gobierno la concesión de ese indulto encubierto, que implicaría dejar impunes los graves delitos cometidos en este golpe separatista. Recordemos que en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados el pasado martes -y me remito a la crónica publicada por La Moncloa-, Mariano Rajoy afirmó en referencia al gobierno catalán:
    El pasado 1 de octubre el gobierno autonómico incumplió la ley, las sentencias de los tribunales, su propia legalidad y además soliviantó las calles para simular una legitimidad democrática de la que carecían sus decisiones.
    En su intervención, Rajoy tachó de “acto de insumisión” la aprobación de esas leyes de desconexión en el Parlamento catalán. Y ya al margen de las clarísimas calificaciones jurídicas hechas por Rajoy, el presidente del Gobierno valoró políticamente la actuación del gobierno catalán del siguiente modo:
    Los gobernantes de esa comunidad, ha argumentado, han usado su posición institucional “para perpetrar un ataque desleal y muy peligroso contra nuestra Constitución, la unidad de España, el propio Estatuto de Cataluña y, lo que es peor, contra la convivencia pacífica entre ciudadanos”. La violación de la ley ha tenido como consecuencias “el desorden, la división entre catalanes y finalmente la huida de empresas”, ha señalado.
    Lo que dice el Artículo 408 del Código Penal
    Llegados a este punto, y como promovieron una reforma del Código Penal hace solo dos años, supongo que en el ejecutivo se han leído el Artículo 408, relativo al delito de omisión del deber de perseguir delitos:
    La autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables, incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años.”
    Rajoy no puede alegar que no tenga conocimiento de esos delitos: han sido públicos y notorios y han aparecido en medios de todo el mundo. Él mismo ha reconocido en sede parlamentaria que considera que Puigdemont violó la le y de forma grave, pues lo hizo con el fin de “perpetrar un ataque desleal y muy peligroso contra nuestra Constitución” y contra “la unidad de España”. Es decir, que si Rajoy garantiza impunidad a Puigdemont, entonces el presidente del Gobierno tendría que sentarse también en el banquillo. Y en función de cómo se materialice esa oferta de impunidad a los golpistas -si para llevarlo a cabo, por ejemplo, se ocultasen o destruyesen los cuerpos del delito-, Rajoy también tendría que responder también de un posible delito de encubrimiento (Art. 451 del Código Penal), castigado con pena de prisión de seis meses a tres años.
    Hace un año Rajoy juró “guardar y hacer guardar la Consticución”
    A esto tengo que añadir que el 31 de octubre de 2016, al tomar posesión de su cargo al inicio de su segundo mandato, Rajoy juró “cumplir fielmente las obligaciones como presidente del Gobierno, con lealtad al rey; guardar y hacer guardar la Consticución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”. Si se cumple lo anunciado por la vicepresidenta, me pregunto con qué derecho seguiría en el cargo un presidente que juró -con las manos puestas en la Constitución y en la Biblia- “guardar y hacer guardar la Consticución”, si después otorga impunidad a alguien que -según sus propias palabras- perpetró “un ataque desleal y muy peligroso contra nuestra Constitución, la unidad de España, el propio Estatuto de Cataluña y, lo que es peor, contra la convivencia pacífica entre ciudadanos”. Por otra parte, ¿no es un contrasentido exigirle a Puigdemont que vuelva a la legalidad si el gobierno se la salta para ofrecerle impunidad?

    viernes, 13 de octubre de 2017

    Los discípulos de Goebbels


    Los discípulos de Goebbels – Manuel del Pozo

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    ¿Por qué acaudalados empresarios catalanes han respaldado a los perroflautas de la CUP que quieren convertir Cataluña en una comuna marxista-leninista? ¿Cómo es posible que miles de catalanes se hayan creído a pie juntillas la Arcadia feliz prometida por el iluminado Carles Puigdemont? ¿Por qué se han tragado sin rechistar las burdas mentiras de que “España nos roba” y de que “España no nos quiere”?¿Por qué los jóvenes están dispuestos a echar por tierra su presente y su futuro saliéndose de Europa? ¿Cómo es posible que miles de ciudadanos sensatos de Cataluña participasen en un referéndum ilegal dando su respaldo al golpe de Estado perpetrado por la Generalitat?
    Los secesionistas han copiado la estrategia de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda de Hitler, que logró que la sociedad alemana cerrara los ojos ante el exterminio masivo ejecutado por los nazis. Goebbels es el autor de aquella famosa frase de que “si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
    Los independentistas han logrado crear una atmósfera en la que nadie quiere asumir el riesgo de denunciar la violencia totalitaria del secesionismo, ya que ésta puede recaer sobre ti y sobre tu familia. A través del miedo es como una persona normal se convierte en cómplice y en verdugo del totalitarismo. Esta situación se vivió hace años en el País Vasco y ahora se repite con el catalanismo más radical.
    ¿Por qué los ciudadanos alemanes permitieron y colaboraron con el exterminio judío? Ésta es la ingenua pregunta que un alumno del Instituto Cubberley, en California, le hizo al profesor Ron Jones en 1967. Para responder, el educador puso en marcha un experimento real que ha sido objeto de varios documentales y películas, y de una afamada obra de teatro.
    El movimiento de La Ola
    La Ola fue el nombre del movimiento que Jones organizó en sus aulas y cuyo lema era: “El poder de la comunidad, el poder de la raza, el poder de la acción”. Creó un símbolo (una ola marina), un saludo, un carné y, por supuesto, una pegatina que todos los integrantes del grupo debían llevar en sus camisas. Ron Jones demostró cómo jóvenes estudiantes podían convertirse en pequeños nazis, y eso que en aquella época (1967) triunfaban los pensamientos libertarios de los hippies y las movilizaciones antiguerra del Vietnam.
    A pesar de estas ideas revolucionarias, el concepto del grupo totalitario propuesto por el profesor acaba conquistando a los jóvenes alumnos y llevándoles a un extremismo despiadado. Vivieron en primera persona una mutación similar a la que llevó a la sociedad alemana a cerrar los ojos ante el exterminio judío. Causa estupor cómo los alumnos, que tenían la clase llena de pósteres del Che Guevara, abrazaron en pocos días y con tanto entusiasmo el señuelo totalitario urdido por el profesor. Jones consiguió manipular a los chavales a base de retorcer el lenguaje, de repetir las mismas mentiras una y otra vez, y de revestir conceptos como nación y comunidad con una tela imaginaria que resultó tremendamente atractiva para los alumnos. El movimiento La Ola tomó vida propia, los jóvenes se sintieron parte de un grupo exclusivo, eran superiores al resto de alumnos del Instituto, surgieron los chivatos, se delataba a los que osaban disentir de las normas del grupo…
    Estafadores ideológicos
    Este experimento demostró cómo con una buena dialéctica se puede manipular a un colectivo, especialmente a jóvenes que todavía no tienen bien apuntalada su personalidad ni sus ideales, y que necesitan canalizar sus frustraciones, sus desencantos o sus anhelos. Los políticos independentistas catalanes se han destapado como unos estafadores ideológicos que han logrado convencer a miles de catalanes de que la independencia es el auténtico paraíso en la tierra, el bálsamo de fierabrás capaz de solucionar todos los problemas. El más puro populismo, en versión secesionista. Los independentistas prometieron que aumentaría el empleo, subiría el nivel de vida de los catalanes y habría mejor sanidad, mejor educación y mayores pensiones.
    También dijeron a sus seguidores que Cataluña era tan importante para España y para Europa que finalmente acabarían aceptando una independencia ordenada. Y que habría un aluvión de empresas que elegirían Cataluña como destino de sus inversiones.
    Todo esto se ha derrumbado como un castillo de naipes, con la masiva salida de empresas de Cataluña y con el rechazo unánime de todos los países al reconocimiento de su ilegal proceso de independencia.
    ¿Pero cómo lograron que estas burdas mentiras se convirtieran en dogmas para miles de ciudadanos de Cataluña? Lo hicieron utilizando los diez principios de la propaganda nazi creados por Joseph Goebbels:
    1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
     2. Principio de transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
    3. Principio de la exageración y desfiguración. Convetir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
    4. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
    5. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente. De aquí viene la famosa frase de Goebbels: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
     6. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa.
    7. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas.
    8. Principio de silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
    9. Principio de la transfusión. La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
    10. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.
    Es terrorífico observar lo vigente que siguen hoy en día estos principios de la propaganda nazi. El separatismo catalán es un claro ejemplo de ello.
    Origen: Expansion

    Tras celebrar el centenario del genocidio rojo, Izquierda Unida rechaza celebrar la Hispanidad

    La formación de extrema izquierda apoya la 'leyenda negra' antiespañola

    Tras celebrar el centenario del genocidio rojo, Izquierda Unida rechaza celebrar la Hispanidad

         
    La coalición comunista española no deja pasar la oportunidad de demostrar su hispanofobia y su apoyo a la mentira histórica. Hoy también lo ha hecho con motivo del Día de la Hispanidad.
    España no cometió ningún genocidio en América: lo que hizo fue poner fin a uno
    Lenin: números, datos e imágenes de los crímenes del primer dictador comunista
    IU ensalza la ‘resistencia indígena’ de los perpetradores de sacrificios humanos
    En un tuiteo publicado esta mañana, la formación de ultraizquierda ha publicado un mensaje despreciando el papel de España en América y diciendo que hoy no tienen nada que celebrar.     
    En su mensaje, Izquierda Unida ensalza lo que llama “resistencia indígena”, una de las grandes mentiras históricas de la extrema izquierda. Como ya señalé esta mañana, diversos pueblos indígenas fueron aliados de los españoles, que se enfrentaron -eso sí- al Imperio azteca, entre cuyas prácticas estaba el exterminio de decenas de miles de personas cada año mediante brutales sacrificios humanos. ¿Ese genocidio azteca, frenado por el Imperio español, es lo que Izquierda Unida ensalza como “resistencia indígena”?
    Hace dos semanas IU rindió homenaje al primer genocida comunista
    Se da la circunstancia de que el pasado 30 de septiembre, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, participó en un homenaje del Partido Comunista de España al golpe de estado bolchevique de 1917, perpetrado por los comunistas después de perder las primeras elecciones convocadas en la democracia rusa surgida tras el derrocamiento del Zar.
     
    El homenaje se hizo ante un gran retrato de Lenin, el primer dictador comunista, bajo cuyo régimen se creó la primera gran red de campos de concentración de la historia: el tristemente famoso Gulag. Hay que recordar, además, que Lenin fue el primer genocida comunista: en seis años su dictadura asesinó a más de un millón de personas por motivos políticos y religiosos, y entre 3,8 y 6 millones de personas murieron de hambre a causa de las requisas masivas ordenadas por los bolcheviques. Fue el comienzo de un genocidio comunista que ha provocado 100 millones de muertos en diversos países, y eso en menos de un siglo. Unos crímenes por los que los comunistas nunca han pedido perdón. Al contrario: en 2014 Izquierda Unida pretendía que la Unión Europea persiguiese a los anticomunistas, es decir, a los demócratas que denunciamos la feroz represión y las atrocidades perpetradas por aquellos que comparten ideología con IU.

    La fuga de empresas de Cataluña amenaza con volverse irreversible

    Empresarios y analistas coinciden en que harán falta años de estabilidad para que las compañías se planteen volver
     
    “La decisión de algunas empresas de cambiar su sede social no tiene efectos reales sobre nuestra economía”, aseguró Carles Puigdemont el martes en el Parlament. Pero en contra de las palabras del president de la Generalitat, la marcha de una cuarentena de compañías medianas y grandes supone un duro golpe. Solo el valor en Bolsa de las cotizadas equivale al 40% del PIB catalán. Y lo peor de todo es que, según coinciden analistas y empresas, esta mudanza amenaza con ser, por lo menos a medio plazo, irreversible. Siguiendo el ejemplo de lo que ocurrió en Quebec tras el éxodo empresarial que siguió a sus propias tensiones secesionistas, Cataluña se enfrenta al vértigo de perder de forma definitiva lo más granado de su sector financiero e industrial.
    Sede de la editorial Planeta, en Barcelona. Vídeo: Puigdemont, en su declaración en el Parlament, el martes (ATLAS).

     

    Al anunciar su marcha de Cataluña estos últimos días, algunas empresas decían irse por un periodo indeterminado durante la actual situación de incertidumbre política e inseguridad jurídica; pero muchas de ellas, en conversaciones privadas, admitían no haber tomado una decisión temporal, sino firme. Y que mucho tendrían que cambiar las cosas en los próximos años para que se plantearan volver.
    “Lo ocurrido es una catástrofe para Cataluña y su economía. Dudo mucho que ninguna empresa vaya a volver, por lo menos después de un periodo de no menos de tres o cinco años de absoluta tranquilidad”, sintetiza Juan Ignacio Sanz, experto en banca de la escuela de negocios barcelonesa de ESADE.

    El cambio de domicilio social no implica por ahora el traslado de plantas de producción o grandes cantidades de trabajadores. Y tampoco se espera que tenga en el corto plazo un gran impacto sobre las arcas autonómicas: el impuesto de sociedades es recaudado por el Gobierno central, y tanto da en qué lugar de España esté radicada la empresa. El mayor golpe afecta a la reputación para Cataluña, una comunidad que parecía idónea para hacer negocios y en la que ahora surgen dudas sobre la seguridad jurídica de la que gozan sus empresas.
    El hipotético viaje de vuelta a Cataluña es poco probable para las empresas industriales, pero menos aún para las financieras. CaixaBank y Sabadell, que suman un valor en Bolsa de más de 33.000 millones de euros, tomaron la decisión de trasladarse a la Comunidad Valenciana doblemente presionados: por una parte, por la fuga de depósitos y el castigo de los mercados que estaban sufriendo; y por otra, por el miedo a una hipotética independencia catalana en la que quedarían fuera del paraguas del Banco Central Europeo (BCE). Incluso aunque la situación se tranquilizara, es dudoso que fueran a arriesgarse a afrontar un nuevo cambio de sede, con la necesaria autorización del supervisor bancario europeo. “Si el BCE dijera que hay riesgo de inestabilidad, no les dejaría volver. Van a tener que esperar unos cuantos años sin ningún tipo de inestabilidad para que se puedan volver a plantear un nuevo cambio de sede”, concluye el profesor de ESADE.
    Entre las empresas que se van, algunas disponen de importantes complejos en sus nuevos domicilios sociales. Es el caso del Sabadell, Gas Natural o Planeta. Estos vínculos harán más difícil el retorno de estas compañías a Cataluña, incluso aunque se plantearan la posibilidad de volver. Algo parecido ocurre con las multinacionales, menos vinculadas sentimentalmente a un territorio concreto, y por lo tanto menos proclives a volver.
    Desde sectores soberanistas catalanes se acusa al Gobierno de haber presionado a grandes empresas a cambiar de domicilio social como método para boicotear el procés. Y como muestra de ello citan el decreto impulsado por Economía la semana pasada que flexibiliza los trámites para que una empresa haga las maletas. Desde el Ministerio de Economía niegan la mayor. “No es una situación ni deseable ni agradable. A nadie beneficia lo que estamos viviendo. Pero tuvimos que actuar porque las empresas nos pedían ayuda para facilitar su traslado porque se lo reclamaban sus inversores”, aseguran fuentes del departamento que encabeza Luis de Guindos.
    Los despachos de abogados de Barcelona han tenido esta semana una sobrecarga de trabajo por los cambios de domicilios sociales. Y los expertos consultados también aseguran que la vuelta no será fácil, pese a que, desde un punto de vista estrictamente jurídico, no habría grandes dificultades para revertir la decisión de abandonar Cataluña. “Pero si trasladas la estructura de la toma de decisiones, es más complejo volver por las implicaciones fiscales que conlleva. Y porque, desde nuestra experiencia en la gestión empresarial, ninguna empresa es partidaria de realizar modificaciones de este tipo en cortos períodos de tiempo”, asegura Rubén Vázquez, abogado mercantilista del Despacho Briz Jurídico Tributario, especializado en derecho tributario y corporativo.

    El recuerdo de Quebec

    La situación de estos días de Cataluña recuerda a la que vivió la provincia canadiense de Quebec entre 1980 y 1995, años en los que se celebraron dos referendos de independencia. De los ocho bancos que había en Quebec, solo uno mantuvo su sede en esta provincia de habla francesa. Unas 700 empresas se fueron; nunca volvieron. Frente a Montreal, que perdía compañías a chorros, Toronto fue la gran beneficiada.
    La huida empresarial es especialmente complicada para una comunidad como Cataluña, altamente endeudada —por lo que necesita de la confianza internacional para obtener financiación a buen precio— y con unas empresas volcadas al sector exterior, que exportan sobre todo al resto de España y a la Unión Europea. “Las empresas más proclives a volver serán aquellas cuya mayor parte de la actividad se sitúe en Cataluña. Pero esas son las menos importantes. Cuando se toma la decisión de abandonar una zona por su inestabilidad política es prácticamente irreversible. ¿Para qué vas a volver a tener la sede social allí, si no te supone ninguna ventaja ni económica ni institucional ni políticamente?”, se pregunta desde Londres Daniel Lacalle, profesor de Economía Global del IE Business School.

    Mimos en los nuevos destinos

    Hace años, Barcelona soñó con convertirse en una importante plaza financiera. Pero en unos pocos días Cataluña ha perdido los dos únicos grandes bancos que le quedaban: CaixaBank y Sabadell se trasladan a la Comunidad Valenciana. “Las comunidades autónomas de recepción van a mimar a las empresas recién llegadas para que se queden. Y a Barcelona puede pasarle como a Montreal, que tras el éxodo empresarial de los ochenta y noventa está cerca de la irrelevancia”, asegura Juan Ignacio Sanz, profesor del ESADE.
    El traslado del domicilio social y fiscal implicará también el cambio de estructura directiva. “A corto y medio plazo es posible que, con las facilidades que les están dando las autoridades municipales y regionales de destino, las empresas acaben también trabajando con proveedores locales”, asegura un directivo de la patronal Foment del Treball.

    jueves, 12 de octubre de 2017

    El abuelo de Puigdemont se refugió en la Sierra de Cádiz huyendo de los comunistas


    El abuelo de Puigdemont se refugió en la Sierra de Cádiz huyendo de los comunistas – José María Aguilera


    El Archivo Histórico Provincial descubre el asilo en Benaocaz de Francisco Puigdemont con su cuñado, párroco de la iglesia del pueblo
    En una circular fechada el 14 de noviembre de 1938 se refleja su presencia como refugiado procedente de la zona roja
    El abuelo de Carles Puigdemont, Francisco, se refugió en Benaocaz junto a su hermano político Juan Olivares.
    El abuelo de Carles Puigdemont, Francisco, se refugió en Benaocaz junto a su hermano político Juan Olivares. – LA VOZ
     

    JOSÉ MARÍA AGUILERA Cádiz 
    Carles Puigdemont, el ‘molt honorable president’ de la Generalitat de Cataluña, carga sobre sus espaldas con un pasado familiar reflejo de esta España heterogénea. El principal instigador de la independencia de su región enraíza con el oriente andaluz, con Jaén y Almería, origen de su abuela materna Manuela Ruiz Toledo. Carles Casamajó, su abuelo, su «referente» y de quien hereda el nombre como homenaje, se enamoró de esta sureña muchos años antes de que se perdiera su pista en un campo de concentración para republicanos en Noé, cerca de Toulose.
    Pero el ‘president’ también tenía su abuelo paterno, quien bajó por necesidad al sur aunque por motivos radicalmente opuestos. Francisco Puigdemont Padrosa regentaba una pastelería familiar en Amer (Girona), hogar y lugar de nacimiento de Carles en el 62. Francisco, de profundas convicciones religiosas (su hijo Josep le recordaba llorando cuando quemaron la iglesia de Santa María), tuvo que huir de la zona roja evitando así luchar a favor de los republicanos.
     
    En un primer instante, dio el salto a Francia, donde le retuvieron y mandaron de vuelta a España. Entonces, como han descubierto los investigadores delArchivo Histórico Provincial de Cádiz, Francisco Puigdemont varió abruptamente su trayectoria para refugiarse en la sierra gaditana junto a su cuñado, el cura Juan Oliveras Galcerán, hermano de su mujer.
    Circular cedida por el Archivo Histórico Provincial de Cádiz
    Circular cedida por el Archivo Histórico Provincial de Cádiz– LA VOZ
    Esta nueva pieza de la historia se cimenta en una circular del alcalde de Benaocaz, el pueblo que dio asilo al abuelo del ‘President’ y a su tío-abuelo en su huida de los comunistas. El regidor José María Aragón envía este escrito al gobernador civil para informarle de los refugiados que se encontraban hospedados en su localidad, sólo ellos dos, además de señalar que los gastos de manutención los sufragaba su ‘hermano político’, que ocupaba el cargo de párroco de la iglesia benaocaceña.
    La misiva viene fechada del 14 de noviembre de 1938 y corresponde a un fondo de la junta provincial de beneficiencia, un organismo que controlaba las obras benéficas ya desde el siglo XIX. Una formalidad burocrática para mantener el control sobre los refugiados en la zona nacional y que ha desvelado la presencia de Francisco Puigdemont en la Sierra de Cádiz.
    El abuelo fue destinado poco tiempo después a un penal de Burgos, donde se encargaría de suministrar alimentos a los por entonces ‘enemigos rojos’, y en 1940 regresaba a su pastelería en Amer. Volvía a su tierra con dos uniformes negros de la Falange, que regaló a dos de sus hijos: Josep (11 años) y Xavier (12), el padre de Carles Puigdemont. Este último, que nacería 22 años después, se convertiría en un crítico acérrimo del franquismo y en el principal impulsor de la ruptura con España. Pero esta historia aun está por escribir.
    Carta enviado al Gobierno Civil por el alcalde de Benaocaz.
    Carta enviado al Gobierno Civil por el alcalde de Benaocaz.– LA VOZ

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