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domingo, 27 de octubre de 2019

La Policía Nacional paga las consecuencias de la cobardía del PSOE ante el separatismo

El PSOE mira hacia otro lado mientras los agentes son acosados y atacados

La violencia separatista que sufre la Policía en Cataluña ante el cobarde silencio de Sánchez

Anoche, la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Cataluña sufrió un nuevo asedio a manos de una turba de separatistas violentos, que provocaron graves incidentes a lo largo de la noche.
La Policía Nacional y los Mozos de Escuadra, asediados y agredidos por los separatistas
Tanto los agentes de la Policía Nacional como de la Brigada Móvil (BRIMO) de los Mozos de Escuadra que acudieron en su ayuda tuvieron que soportar de todo: huevos, pedradas, lanzamiento de adoquines, botes y botellas, además de puñetazos y patadas. Los separatistas también se cebaron con los vehículos policiales, provocándoles diversos desperfectos. El grave episodio de violencia se saldó con dos detenidos y cuatro policías heridos. Tanto la Policía Nacional como la Policía catalana se vieron desbordadas. Podéis ver aquí un vídeo que recopila diversas imágenes de estos altercados que circularon anoche en las redes sociales:
Torra sigue sin condenar la violencia separatista y Sánchez calla ante los ataques a la Policía
Estos graves incidentes llevan repitiéndose durante las últimas dos semanas sin que el Gobierno catalán de Quim Torra condene la violencia separatista, e incluso criticando abiertamente a los antidisturbios de la propia Policía catalana por limitarse a hacer su trabajo. Lo que está pasando en Cataluña es la continuación violenta del golpe separatista del 1-O, con el mismo objetivo: suspender la vigencia de la legalidad española en Cataluña. Esta vez ya han dejado de intentar fingir que son pacíficos y los separatistas ya están actuando con unos métodos copiados del terrorismo callejero de los proetarras vascos. Ante esta situación, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sigue sin tomar ninguna medida y anoche ni siquiera dedicó un mísero tuiteo a los policías que estaban siendo asediados y agredidos en Barcelona. Algo propia de un cobarde.
La actitud de Sánchez: prepotente ante los pacíficos y cobarde ante los violentos
Hay que recordar que esta misma semana el Gobierno impuso unas condiciones propias de un estado de excepción -sin declararlo- en la Basílica católica del Valle de los Caídos con la excusa de la profanación de la tumba de Francisco Franco. El Gobierno impidió acceder al templo a los pacíficos monjes benedictinos que custodian la abadía, violando los Acuerdos entre España y la Santa Sede, e impidió a la familia del difunto tomar fotografías de la profanación, incluso prohibiéndoles acceder con móviles tanto a la basílica como al panteón en el que fue nuevamente inhumado el féretro con los restos del General ferrolano. Sin embargo, este mismo Gobierno se niega a declarar el estado de excepción en Cataluña, a pesar de los graves episodios de violencia separatista y de la complicidad del Gobierno catalán con los violentos. Cabe ya preguntarnos, visto lo visto, si estamos ante un simple caso de cobardía o ante algo peor. Porque cuando un Gobierno se cruza de brazos ante hechos tan graves como los que están ocurriendo en Cataluña, ya no sólo cabe llamarle cobarde, sino también cómplice.

viernes, 26 de mayo de 2017

Colau quiere poner una placa sobre las 'torturas' en la Jefatura Superior de Policía

Verdadera Izquierda


 

Colau, Barcelona, Policia, tortura, Ada Colau continúa empeñada en lo que el Ayuntamiento de Barcelona califica como “labor de recuperación de la memoria histórica”. La última iniciativa de Barcelona en Común consiste en colocar una placa en la comisaría de Policía de la Vía Layetana para -dicen- “recordar las torturas” durante el régimen de Francisco Franco.

La medida está enmarcada en un plan municipal que, con un presupuesto de dos millones de euros, busca reformar la Vía Layetana y “hacerla más agradable al peatón y al vecindario”. Así, con la excusa de “la mejora de las aceras, el impulso de caminos escolares y la ampliación de los pasos de peatones”, Colau y su equipo pretenden “dar a conocer la historia de la represión en Barcelona”. Para ello identificarán con una placa la “represión policial” que -a su juicio- se produjo en el edificio del número 43 de la Vía Layetana, donde en la actualidad se encuentra la Jefatura Superior de la Policía Nacional.
"Por esta jefatura han pasado hombres y mujeres de los movimientos sociales a los que se les han vulnerado sus derechos y que han sido salvajemente torturados", no han tenido reparos en señalar la concejal del distrito de Ciutat Vella, Gala Pin, y el comisionado de Programas de Memoria, Ricard Vinyes.



En un claro desafío al Cuerpo han afirmado que tratarán de llegar a un acuerdo con quienes detentan la Jefatura para “poder explicar la historia del edificio con plafones”, pero que si no logran alcanzar un pacto “lo explicarán en las aceras con la instalación de atriles”. Esto implicaría importantes problemas de seguridad, ya que la entrada a la comisaría suele estar custodiada por uno o dos agentes de la Policía Nacional.

Los dos millones de euros irán también destinados a otra intervención relacionada con la memoria histórica: la retirada de la estatua de Antonio López, marqués de Comillas, y el cambio de nomenclatura de la plaza que lleva su nombre porque -a su juicio- “el nombre actual ha creado un ambiente de rechazo entre los vecinos”. Han asegurado que, antes de finalizar este año, la escultura será trasladada al museo Frederic Marès.


Cabe recordar que, el pasado mes de abril, el Gobierno de Ada Colau acordó ceder la antigua comisaría de la Policía Nacional de Lesseps a los okupas que llevaban tomándola ilegalmente desde el año 2015. Barcelona en Común y el PSC llegaron a un acuerdo con el colectivo antisistema Tres Lliris por el que pueden hacer uso de la instalación durante los próximos cuatro años.