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jueves, 3 de octubre de 2019

La UE condena los crímenes del comunismo y los fans de la ‘memoria histórica’ se enfadan

Fuera caretas: desde los 'Foros de la Memoria' acusan a la UE de 'anticomunismo'

La UE condena los crímenes del comunismo y los fans de la ‘memoria histórica’ se enfadan

El 19 de septiembre el Parlamento Europeo condenó los crímenes y genocidios cometidos por los regímenes totalitarios instaurados por el comunismo y el nacional-socialismo durante el siglo XX.
“Los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones”
La resolución de condena (se puede leer aquí) fue aprobada dos días después del 80º aniversario de la invasión soviética de Polonia, prevista en el pacto secreto firmado por Hitler y Stalin en agosto de 1939 y por el que ambos dictadores se repartieron tanto Polonia como Lituania, Estonia, Letonia y Finlandia. La resolución recuerda que los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”. Así mismo, el texto condena en los términos más enérgicos los actos de agresión, los crímenes contra la humanidad y las violaciones masivas de los derechos humanos perpetrados por los regímenes comunista, nazi y otros regímenes totalitarios”. Condena, también “toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, en la Unión”.
La UE critica que Rusia siga “ensalzando el régimen totalitario soviético”
Por otra parte, la resolución afirma que Rusia sigue siendo la mayor víctima del totalitarismo comunista y que su evolución hacia un Estado democrático seguirá obstaculizada mientras el Gobierno, la élite política y la propaganda política continúen encubriendo los crímenes comunistas y ensalzando el régimen totalitario soviético; pide, por tanto, a la sociedad rusa que acepte su trágico pasado”. Además, el Parlamento Europeo pide “que el 25 de mayo (aniversario de la ejecución del capitán Witold Pilecki, héroe de Auschwitz) sea declarado Día internacional de los héroes de la lucha contra el totalitarismo, que será una muestra de respeto y un homenaje hacia todos aquellos que, al luchar contra la tiranía, demostraron su heroísmo y su sincero amor por la humanidad”. Como ya expliqué en este blog, Pilecki fue miembro de la resistencia polaca contra la Alemania nazi y después contra la ocupación soviética de Polonia: fue ejecutado por los comunistas en 1948.
Los ‘Foros por la Memoria’ acusan a la UE de promover el anticomunismo
Curiosamente, ciertas entidades españolas que se han pasado años clamando por la llamada “memoria histórica” se han mostrado indignadas contra esa resolución de la Eurocámara. El pasado viernes, la Federación Estatal de Foros por la Memoria arremetía contra la resolución mediante un manifiesto en el que acusa a la Unión Europea de “promover burdamente el anticomunismo”, como si rechazar una ideología totalitaria y antidemocrática como ésa fuese algo malo. El manifiesto afirma que “en la lectura del texto nos encontramos con una serie de manipulaciones y tergiversaciones históricas de inspiración ultra-reaccionaria, en un intento de equiparar fascismo y comunismo, minimizando los crímenes del nazismo. Esto último es mentira: la resolución cita cuatro veces el Holocausto y media docena de veces al nazismo, condenándolo expresamente.
Llaman ‘libertadores’ a los soviéticos que sembraron media Europa de dictaduras comunistas
Por si quedaba alguna duda, el manifiesto de los citado Foros acaba resultando ser una apología descarada del comunismo. Afirma, por ejemplo, que la resolución europea pone al mismo nivel a invasores y a libertadores, a los SS que custodiaban el campo de aniquilación de Auschwitz con el Ejército Rojo, que lo liberó. Esto es el colmo. Hay que recordar, puesto que estos individuos parecen haberlo olvidado, que el NKVD soviético instaló gulags en antiguos campos de concentración alemanes, como por ejemplo Sachsenhausen. Los gulags instalados por los soviéticos en las zonas que ocuparon no sólo encerraron a prisioneros de guerra alemanes o criminales nazis: también encerraron a socialdemócratas alemanes, por el mero hecho de ser rivales de los comunistas.
En Polonia los soviéticos apresaron, torturaron y asesinaron a muchos miembros de la resistencia polaca contra el nazismo, con masacres como la de Uroczysko Baran, en la que fueron asesinados entre 1.300 y 1.800 prisioneros polacos a manos del NKVD. A eso hay que añadir que Stalin impuso dictaduras comunistas en todos los países ocupados por el Ejército Rojo: la “liberación” consistió en cambiar la dictadura nazi por la dictadura soviética. De hecho, en países supuestamente “liberados” por la URSS, los soviéticos se portaron como una fuerza ocupante, demostrando cotas de crueldad tan elevadas como las plasmadas en la violación masiva de 100.000 mujeres y niñas polacas a manos de soldados del Ejército Rojo, motivo por el cual en Polonia recuerdan la ocupación soviética con la expresión “Czerwona Zaraza” (la Plaga Roja).
Los ‘Foros por la Memoria’ demuestran que no se han leído la resolución
Hay otros aspectos del citado manifiesto de los Foros por la Memoria que muestran hasta qué punto sus autores ni siquiera se han leído la resolución que critican. Por ejemplo, afirman que “la resolución interesadamente olvida los Juicios de Nüremberg”, pero la realidad es que cita dos veces esos juicios, primero en el punto E para recordar que “los crímenes del régimen nazi fueron evaluados y castigados gracias a los juicios de Núremberg”, y después en el punto 8 para pedir “la traducción de los procedimientos de los juicios de Núremberg a todas las lenguas de la Unión”.
La entidad izquierdista calumnia a Polonia y a las Repúblicas Bálticas
Más adelante el manifiesto izquierdista se adentra ya en el terreno de la calumnia, afirmando que en Lituania, Estonia, Letonia o Polonia se ha llevado a cabo “la rehabilitación y el elogio histórico del fascismo y la glorificación de los colaboracionistas con el nazismo”, una mentira grotesca, y más teniendo en cuenta, por ejemplo, que en Polonia se celebran cada año multitud de eventos para recordar a los patriotas polacos que combatieron a los alemanes, y que en ese país la apología del nazismo está prohibida por la ley. Es especialmente indignante ver una reacción tan furibunda contra una condena de crímenes de lesa humanidad en una organización que dice defender la “memoria histórica”, pero se la niega a las víctimas del genocidio comunista, muchas de ellas asesinadas por el régimen soviético, que sí que colaboró con los nazis -incluso mediate la entrega por el NKVD a la Gestapo de unos 4.000 judíos y comunistas alemanes que habían huido a la URSS-, y cuyo Ejército Rojo incluso desfiló con los alemanes en Polonia tras la agresión conjunta y coordinada de ambas potencias contra esa Nación.
El fundador de esa entidad es un militante del Partido Comunista de España
A decir verdad, esos Foros nunca han ocultado sus tendencias ideológicas. El fundador de los Foros es militante del Partido Comunista de España. Su actual presidente también ha sido militante del PCE, y hace sólo unos días participó en la fiesta de ese partido, celebrada el pasado fin de semana en Rivas Vaciamadrid. Por si alguien no lo sabe, el PCE es una formación de extrema izquierda que nunca ha condenado los crímenes de las dictaduras comunistas e incluso a día de hoy continúa apoyando a algunas de ellas, como es el caso de Cuba. Tal vez ese extremismo ideológico explique ciertas ocurrencias salvajes de dicha entidad. En 2010 esos Foros pidieron la voladura del Valle de los Caídos, equiparando la cruz cristiana de ese monumento con la esvástica nazi del estadio de Nüremberg: son los mismos que ahora se quejan de que se equiparen el comunismo y el nazismo… En enero de este año, la web de los Foros publicaba un artículo tachando de “mito” la persecución religiosa en el bando republicano durante la Guerra Civil Española, y eso a pesar de que está documentado el asesinato de miles de sacerdotes y religiosos por razón de su fe. Y luego grupos como ése se dedican a lanzar acusaciones de “negacionismo” y de “revisionismo”. Menuda cara. ¿Se dan cuenta de que por mucho menos que eso, ellos mismos piden ilegalizar a otros?
Foto: Fotograma de la película polaca ‘Katyn’ (2007) que muestra la masacre de 22.000 oficiales, policías, funcionarios, sacerdotes e intelectuales polacos a manos de los soviéticos en abril y mayo de 1940.

jueves, 14 de febrero de 2019

Guerra Bolchevique: así es como Polonia frenó el avance del comunismo en Europa

Hoy se cumplen 100 años del inicio de esa guerra que acabó en victoria polaca

Guerra Bolchevique: así es como Polonia frenó el avance del comunismo en Europa

Tal día como hoy, el 14 de febrero de 1919, fuerzas polacas y bolcheviques protagonizaban el primer combate de una guerra hoy olvidada por muchos: la Wojna Bolszewicka o Guerra Bolchevique.
También conocida como Guerra Polaco-Soviética, esta contienda duró dos años y enfrentó a Polonia con la Rusia soviética. La República polaca había recuperado su independencia el 11 de noviembre de 1918, tras el final de la Primera Guerra Mundial. Habían pasado 123 años después de que tres potencias se repartiesen su territorio en 1795: el Imperio austríaco, el Reino de Prusia y el Imperio ruso. Sin embargo, el fin de la Guerra Mundial no significó el inicio de un periodo de paz.
Fragmento de un cartel polaco de 1920, con el lema “Do broni” (A las armas). El soldado polaco aparece con un escudo redondo como el de los espartanos, haciendo frente a un enemigo superior en número. Un símbolo del espíritu guerrero de los polacos y de la identificación que hizo la propaganda polaca entre esta guerra y la Batalla de las Termópilas, ambas decisivas para frenar la invasión de Occidente.
Los planes de Lenin para extender el comunismo por Europa
Los bolcheviques aspiraban a recuperar parte de los territorios del antiguo Imperio ruso que se habían perdido con el final de la Guerra Mundial y la caída del zarismo, entre ellos las Repúblicas bálticas, Finlandia, Bielorrusia, Ucrania y gran parte de Polonia. Pero los planes de Lenin iban más allá: la ofensiva bolchevique pretendía extender el comunismo por toda Europa. El escenario era propicio para los planes expansionistas del primer dictador comunista. En 1918 estalló en Finlandia una guerra civil que enfrentó a conservadores contra comunistas, recibiendo estos últimos, sin éxito, el apoyo de los bolcheviques rusos. En enero de 1919 estalló el Levantamiento Espartaquista en Alemania, protagonizado por los comunistas aprovechando la descomposición del país tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. En marzo de ese año se proclamó la efímera República Soviética Húngara, que sólo duraría unos meses. En mayo estalló en Rumanía la rebelión bolchevique en Bender, y en agosto comenzó en Italia la serie de revueltas del Biennio Rosso, inspiradas en la Revolución bolchevique de Rusia. Europa parecía un polvorín.
En este lugar del Cementerio Parroquial de Szczuczyn descansan los restos de los seis primeros soldados polacos que cayeron en la lucha contra el comunismo el 16 de enero de 1919. Un mes después comenzó la Guerra Polaco-Soviética, cuando el Ejército polaco frenó el avance bolchevique en Szczuczyn (Foto: Ministerio de Defensa de Polonia).
Los primeros caídos en la lucha de Polonia contra el comunismo
La ofensiva bolchevique para extender el comunismo por Europa empezó en noviembre de 1918, en cuanto Lenin tuvo noticias del estallido de la Revolución Alemana que derrocó a la monarquía en ese país. En los meses siguientes Estonia, Lituania, Letonia y Bielorrusia fueron cayendo en manos de los bolcheviques. Polonia tenía el enemigo a sus puertas: sería la siguiente en caer, junto con Ucrania. Aquel primer combate de las fuerzas polacas contra las bolcheviques el 14 de febrero de 1919 se produjo en la localidad bielorrusa de Mosty, cerca de Szczuczyn. La localidad había estado en manos alemanas durante la Primera Guerra Mundial, y al terminar ésta, en noviembre de 1918 el teniente Bolesław Lisowski fundó una organización militar polaca, la Samoobrona Szczuczyńska (Autodefensa de Szczuczyn), formada por 60 hombres armados con pistolas y escopetas con el fin de defender la localidad frente a los bolcheviques.
Los alemanes aún tenían presencia militar en Szczuczyn cuando llegó el Ejército Rojo a la localidad, concretamente por la finca Lebiodka, el 16 de enero de 1919. En el primer enfrentamiento entre los bolcheviques y los voluntarios de la Samoobrona Szczuczyńska resultaron muertos seis soldados polacos: el alférez Stefan Krydel, el cabo primero Stanisław Szalewicz, el cabo Józef Mejłun y los ulanos Julian Libich, Wiktor Szkop y Stanisław Wojciechowski. Fueron los primeros caídos en la lucha de Polonia contra el comunismo. Sus cuerpos aún reposan en una tumba común en el Cementerio Parroquial de Szczuczyn, junto a una gran cruz de madera, en tierra polaca, junto a una losa de granito en el que se lee la palabra “Bohaterowie” (Héroes). El 14 de febrero, con los alemanes en retirada, el Ejército polaco logró frenar el avance de los bolcheviques.
El Jefe del Estado polaco, Józef Piłsudski, pasando revista a las tropas polacas en la Plaza Łukiska de Vilna, el 19 de abril de 1919. Piłsudski fue el gran artífice de la victoria polaca en esta guerra, aunque no vio materializarse su sueño de la “Międzymorze”, una federación de naciones que fuese desde el Mar Negro hasta el Mar Báltico, creando un gran muro de contención contra el bolchevismo.
La liberación de Vilna y de Kiev y la ‘Międzymorze’ soñada por Piłsudski
En marzo de 1919 el Ejército polaco pasó al ataque, capturando Vilna (entonces parte de Lituania, pero ciudad cuya población era mayoritariamente polaca) el 21 de abril. En enero de 1920, fuerzas polacas y letonas vencieron a los bolcheviques en la Batalla de Daugavpils, en Letonia. El 24 de abril de 1920 empezó una ofensiva conjunta de las fuerzas polacas y ucranianas en Ucrania, logrando expulsar a los bolcheviques de Kiev el 7 de mayo. El Jefe del Estado polaco, Józef Piłsudski, tenía en mente la creación de una federación denominada “Międzymorze” (Entremares), que federase a los antiguos territorios de la Confederación Polaco-Lituana (Polonia, Lituania, Ucrania y Bielorrusia), lo que crearía un sólido muro estratégico contra el expansionismo bolchevique desde el Mar Negro hasta el Mar Báltico, pero finalmente la idea no cuajó.
La ofensiva bolchevique de 1920 y la escasa ayuda exterior a Polonia
A finales de mayo de 1920, el Ejército Rojo contraatacó. El 13 de junio capturó Kiev, desatando una brutal represión contra el pueblo ucraniano. El 19 de julio cayó Grodno, en Bielorrusia. Finalmente, el Ejército Rojo invadió suelo polaco. Los aliados de Polonia eran muy escasos. Francia y el Reino Unido enviaron asesores militares, entre los que estaba Charles de Gaulle, que lideraría a las fuerzas de la Francia Libre en la Segunda Guerra Mundial. Francia también envió tanques Renault FT-17 a Polonia, siendo ésta la primera guerra en la que las fuerzas acorazadas tuvieron un papel importante. Hungría, un país históricamente hermanado con Polonia, se ofreció a enviar 30.000 jinetes en apoyo de sus aliados polacos, pero el gobierno checoslovaco se negó a permitirles pasar por su territorio. Además, un grupo de 16 voluntarios estadounidenses, un canadiense y cuatro pilotos polacos formaron la 7ª Escuadrilla Kościuszko, denominado así en honor al militar polaco que había combatido a favor de los americanos en la Guerra de Independencia de Estados Unidos.
Algunos de los pilotos de la 7ª Escuadrilla Kościuszko junto a un biplano Ansaldo A.1 Balilla. Subidos al tren de aterrizaje están Władysław Konopka (izquierda) y Kenneth M. Murray (derecha). Delante del avión aparecen, de izquierda a derecha: Jerzy Weber, Antoni Poznański, Zbigniew Orzechowski, Edward C. Corsi, George M. Crawford, John C. Speaks, Elliott W. Chess, Earl F. Evans, John I. Maitland, Aleksander Seńkowski y Thomas H. Garlick.
La Batalla de Varsovia: el “Milagro del Vístula”
El 10 de agosto de 1920 los bolcheviques cruzaron el Vístula. El día 14 el Ejército polaco logró contener el avance rojo en Ossów, a sólo 23 kilómetros de Varsovia, en una acción heroica en la que falleció el sacerdote Ignacy Skorupka, que animó a avanzar a los soldados empuñando un crucifijo. Parecía que Polonia iba a sucumbir, pero el día 15, en una durísima batalla, el Ejército polaco hizo un movimiento sorpresivo y su caballería puso en fuga a los bolcheviques, desbaratando la ofensiva del Ejército Rojo. El 15 de agosto se celebra el día de la Asunción de la Virgen, por lo que en Polonia conocen esa victoria en la Batalla de Varsovia como “el Milagro del Vístula”. En su honor, cada 15 de agosto se celebra el día de las Fuerzas Armadas polacas. La victoria polaca fue tan demoledora que la Rusia bolchevique temió que Polonia, enardecida, invadiese Rusia. El gobierno de Lenin pidió la paz, y en octubre se declaró un alto el fuego. Finalmente, Rusia y Polonia firmaron el Tratado de Riga el 18 de marzo de 1921, que delimitaba la frontera entre ambos países de forma muy parecida a como había sido en 1772.
Cuadro “Cud nad Wisłą” (Milagro del Vístula), pintado por el polaco Jerzy Kossak en 1930. La obra representa la victoria polaca en la Batalla de Varsovia el 15 de agosto de 1920. En el cuadro vemos a las fuerzas militares polacas, que también incluían a mujeres (abajo en el centro) y jóvenes scouts (abajo a la izquierda), cargando contra los bolcheviques. En el centro del cuadro aparece el capellán militar Ignacy Skorupka levantando el crucifijo en su famosa acción del 14 de agosto de Ossów, en la que encontró la muerte. En lo alto del cuadro, entre las nubes, aparece la Virgen María. Que esta inesperada y difícil victoria coincidiese con el día de la Asunción de María fue interpretado por los polacos como un signo de la divina providencia.
Lo que Europa debe al sacrificio y la valentía de los polacos
La derrota soviética a manos de Polonia tuvo unas consecuencias históricas muy importantes. Lenin abandonó sus planes expansionistas y adoptó la política de “socialismo en un solo país”. Gracias al sacrificio y valor de los polacos, el imperialismo comunista fue frenado y no regresó hasta la Segunda Guerra Mundial, dos décadas después. Por otra parte, esta guerra fue más que un enfrentamiento territorial, pues en ella chocaron dos visiones diametralmente opuestas de la sociedad y del mundo: Polonia es un país fervientemente católico, y Rusia estaba sometida a un régimen comunista y ateo. Para Polonia esta victoria fue una reafirmación en su identidad nacional como país cristiano. Y precisamente tal vez por ello, esta guerra tan decisiva en la historia de Europa ha sido olvidada por muchos, salvo por los polacos. Edgar Vincent, uno de los representantes británicos en Polonia durante aquella guerra, escribió años después: “La historia de la civilización contemporánea no conoce un evento de mayor importancia que la batalla de Varsovia, 1920, y ningún otro cuyo significado haya sido más menospreciado”.
Soldados polacos tras la victoria de la Batalla de Varsovia del 15 de agosto de 1920, mostrando las banderas capturadas a los bolcheviques.
Bibliografía:
Foto principal: fotograma de la película polaca “1920 Bitwa warszawska” (2011) sobre la Batalla de Varsovia de 1920. El capellán militar Ignacy Skorupka animó a los soldados polacos a luchar empuñando un crucifijo. Murió en el combate de Ossów el 14 de agosto de 1920. Fue la primera escaramuza que terminó en victoria polaca durante la ofensiva soviética que fue desbaratada el 15 de agosto en Varsovia, lo que hoy se conoce como el “Milagro del Vístula”.

lunes, 7 de enero de 2019

STALIN Y SU IDEA DEL COMUNISM



En una de sus reuniones, Stalin (dictador soviético 1878-1953) solicitó que le trajeran una gallina. La agarró fuerte con una mano y con la otra empezó a desplumarla. La gallina desesperada por el dolor, intentó fugarse, pero no pudo. Así logró quitarle todas las plumas y les dijo a sus ayudantes: “Ahora observen lo que va a suceder”.
Puso a la gallina en el piso y se alejó de ella un poco y agarró en su mano un puño de trigo mientras sus colaboradores observaban asombrados cómo la gallina, asustada, adolorida y sangrando, corría detrás de Stalin mientras este le iba tirando puños de trigo y daba vueltas en la sala.
La gallina lo perseguía por todos lados. Entonces, Stalin mira a sus ayudantes, quienes están totalmente sorprendidos y les dice: “Así de fácil se gobierna a los estúpidos.
Vieron cómo me persiguió la gallina a pesar del dolor que le causé. Así son la mayoría de los pueblos, persiguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan por el simple hecho de recibir un regalo barato o algo de comida para uno o dos días.

viernes, 13 de abril de 2018

Katyn: 75 años de mentiras y de negacionismo comunista sobre la masacre de 22.000 polacos

Comunistas y nacionalistas rusos siguen negando la verdad sobre esos crímenes

Katyn: 75 años de mentiras y de negacionismo comunista sobre la masacre de 22.000 polacos

Este viernes se cumplen 75 años del anuncio, por parte de Alemania, del descubrimiento de unas fosas comunes en el bosque de Katyn, que contenían los cadáveres maniatados de miles de polacos.
AVISO: este artículo contiene imágenes que pueden herir tu sensibilidad
La matanza se produjo a causa de una orden firmada por Stalin
Como recordaréis, Alemania y la URSS habían invadido Polonia en septiembre de 1939, repartiéndose el país en virtud del protocolo secreto adjunto al Pacto Pacto Ribbentrop-Mólotov, un protocolo por el que Hitler y Stalin se repartían Polonia, las Repúblicas Bálticas y Finlandia. En la zona de ocupación soviética el NKVD, la policía secreta de Stalin, instaló prisiones en Białystok, Grodno, Brześć, Głębokie, Wilejka, Baranowicze, Pińsk, Łuck, Równo, Drohobycz, Tarnopol, Stanisławów y Lwów. En ellas fueron recluidas miles de militares y civiles polacos, desde prisioneros de guerra hasta miembros de la resistencia polaca, incluyendo a intelectuales, empresarios, sacerdotes y diversos elementos que fueron etiquetados como “contrarrevolucionarios”. El 5 de marzo de 1940 Stalin firmó una orden, redactada por Lavrenty Beria, jefe del NKVD, ordenando la ejecución de esos prisioneros, que se llevó a cabo en los meses de abril y mayo de 1940. En la orden de Stalin se especificaba la cifra de prisioneros que debían ser asesinados: 18.632. Esta cifra incluía:
  • 1.207 oficiales del Ejército polaco.
  • 5.141 policías.
  • 347 personas clasificadas como espías y saboteadores.
  • 465 funcionarios y propietarios de fábricas y de terrenos agrícolas.
  • 5.345 miembros de la resistencia polaca y prisioneros tachados como elementos contrarrevolucionarios.
  • 6.127 fugados.

Los restos de un oficial polaco cuyo cuerpo fue hallado en las fosas del bosque de Katyn
Los soviéticos organizaron la matanza como una operación de bandera falsa
La matanza de los prisioneros se organizó en tres campos especiales: Kozelsk (más de 4.410 ejecutados, según la documentación soviética), Starobelsk (más de 3.739 ejecutados) y Ostashkov (al menos 6.314 ejecutados). Finalmente, y según los datos recopilados por el Instituto de la Memoria Nacional de Polonia, fueron ejecutados al menos 21.768 prisioneros polacos en Katyn, Kharkov, Smolensk, Kalinin, Moscú y otras localizaciones. El objetivo de la masacre era liquidar a la cúpula intelectual y social de la República de Polonia, para que así el país fuese más fácil de someter a las nuevas autoridades comunistas.
Como ya os conté aquí en febrero, uno de los encargados de las ejecuciones fue el oficial del NKVD Vasily Blokhin, que hoy en día es considerado el asesino más prolífico de la historia: asesinó personalmente a 7.000 prisioneros polacos, en su mayoría miembros de la Policía Estatal y del Cuerpo de Protección Fronteriza de Polonia, asesinados en la prisión del NKVD en Kalinin, siendo enterrados sus cadáveres en fosas comunes en Miednoje. Para las ejecuciones se emplearon pistolas alemanas Walther, que los alemanes habían entregado en grandes cantidades a sus aliados soviéticos en la invasión de Polonia. Blokhin consideraba más fiables y cómodas estas pistolas que las soviéticas Tokarev TT-30 para la ejecución masiva de prisioneros, pero lo que determinó la elección de esas armas fue que eran las pistolas reglamentarias de la Gestapo, de forma que si se descubría la masacre, la URSS podría culpar a Alemania alegando las pruebas de balística. Estamos, así pues, ante una gran matanza que fue planificada por los soviéticos como una operación de bandera falsa.

Una de las fotos difundidas en 1943 de los cuerpos hallados en las fosas del bosque de Katyn
Stalin dijo a Sikorski que los prisioneros había huido a Manchuria
El hallazgo de las fosas de la matanza de Katyn fue posible debido a que los alemanes invadieron la URSS en 1941, y los lugares donde se perpetraron las ejecuciones quedaron bajo el dominio del Tercer Reich. Con el permiso de los alemanes, la Cruz Roja Polaca examinó el lugar, identificando a más de 4.000 oficiales polacos que habían sido capturados por los soviéticos en 1939. El hallazgo de las fosas provocó un terremoto político en el bando aliado. El Primer Ministro del Gobierno polaco en el exilio, el general Wladyslaw Sikorski, había viajado a Moscú el 3 de diciembre de 1941 y le había preguntado a Stalin por el paradero de miles de oficiales polacos que habían sido hecho por los prisioneros en 1939 y que no habían vuelto a sus casas. Stalin había mentido a Sikorski, diciendo que esos prisioneros se habían escapado y se habían ido a Manchuria, a más de 6.000 kilómetros de Polonia. Tras conocerse el hallazgo de las fosas de Katyn, la URSS cambió su versión y Stalin culpó a los alemanes de la masacre.

El general Wladyslaw Sikorski, Primer Ministro del Gobierno polaco en el exilio
El Reino Unido y Estados Unidos apoyaron la mentira de Stalin
Sikorski se reunió con el Primer Ministro británico, Winston Churchill, el 15 de abril de 1943, indicándole que había pruebas que apuntaban a la autoría soviética de la matanza. Churchill se puso del lado de Stalin y aconsejó a su homólogo polaco no remover el asunto, en un intento de no tensionar las relaciones entre los aliados. Con todo, Sir Owen O’Malley, embajador británico ante el Gobierno polaco en el exilio, remitió a su Gobierno un informe sobre la masacre de Katyn el 24 de mayo de 1943, confirmando la culpabilidad de los soviéticos. El informe fue acogido con irritación por Churchill y su gabinete, que habían decidido apoyar públicamente la versión soviética. Estados Unidos también dio por buena la mentira de Stalin, llegando a ocultar varios intentos de que se conociese la verdad, como el informe sobre Katyn redactado por el teniente coronel John H. Van Vliet en 1945, que fue clasificado y desapareció misteriosamente de los archivos del Pentágono. El propio teniente coronel destapó lo ocurrido en 1950.
La muerte de Sikorski en extrañas circunstancias
A pesar de las presiones de los británicos y los americanos, Sikorski pidió que la Cruz Roja Internacional llevase a cabo una investigación de lo ocurrido. Churchill y Roosevelt se opusieron, creyendo que una investigación bajo la jurisdicción alemana no tendría garantías de veracidad. A raíz de esa petición de Sikorski, la URSS rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno polaco en el exilio el 25 de abril de 1943, acusándole de colaborar con los alemanes. El 4 de julio Sikorski y su hija morían al estrellarse su avión nada más despegar de Gibraltar, un hecho que dejó descabezado al Gobierno polaco en el exilio y a las fuerzas militares polacas en Occidente. Las extrañas circunstancias del accidente -si es que lo fue- y lo oportuno que resultó para Stalin hacen que aún hoy éste sea uno de los hechos más controvertidos de la Segunda Guerra Mundial, sin que todavía se haya determinado exactamente a qué se debió la caída del avión. Los documentos secretos del Gobierno británico sobre el accidente no se desclasificarán hasta 2050.

Vista aérea de las fosas del bosque de Katyn, tras su hallazgo en 1943
La dictadura comunista de Polonia censuró la verdad durante décadas
Tras el final de la guerra, Stalin impuso en Polonia un gobierno títere de la URSS. Aunque el Gobierno comunista polaco conocía los documentos del NKVD ordenando la masacre de prisioneros polacos, insistió en seguir apoyando la versión soviética. La versión real de lo ocurrido fue objeto de censuras y represalias. La enciclopedia de la República Popular Polaca ni siquiera incluyó una entrada sobre Katyn, y en la cruz en homenaje a los prisioneros de Katyn que se colocó en el cementerio de Powązki, en Varsovia, no se inscribió ninguna fecha, ya que la auténtica (1940) habría señalado a los soviéticos. A pesar de ello, los defensores de la verdad sobre lo ocurrido siguieron luchando por darla a conocer. El 21 de marzo de 1980 hubo una manifestación contra las mentiras sobre Katyn en la Plaza del Mercado de Cracovia, durante la cual se suicidó Walenty Badylak, un antiguo soldado del Armia Krajowa, la principal organización de la resistencia polaca, fiel al Gobierno polaco en el exilio.
La Casa Blanca guardó silencio hasta que la URSS reconoció su autoría
En diciembre 1952, el Congreso de Estados Unidos organizó una comisión especial sobre la masacre de Katyn, que emitió un documento, el informe Madden, en el que reconocía la autoría soviética y recomendaba al Gobierno de Estados Unidos presentar ese caso ante la ONU, algo que no llegó a ocurrir, ya que la Casa Blanca guardó silencio al respecto hasta que la URSS reconoció los hechos, una actitud totalmente incomprensible. En cuanto a la URSS, durante décadas negó la verdad sobre lo ocurrido e insistió en culpar a los alemanes. El 13 de abril de 1990 la URSS admitió por fin la verdad y culpó de lo ocurrido al estalinismo. Durante una visita del dictador comunista polaco Wojciech Jaruzelski a Moscú, Mijaíl Gorbachov le entregó los documentos de los archivos soviéticos que demostraban que la matanza había sido cometida por miembros del NKVD soviético. El 25 de agosto de 1993, tras la caída de la Unión Soviética, el presidente ruso Boris Yeltsin pidió perdón a Polonia por la matanza durante una visita al cementerio de Powązki en Varsovia.

Cadáveres de los oficiales polacos en las fosas de Katyn en 1943
Comunistas y nacionalistas rusos siguen negando la verdad sobre Katyn
A pesar del reconocimiento oficial de la verdadera autoría de la masacre por parte de la URSS, muchos comunistas y nacionalistas rusos siguen negando la verdad y culpando a Alemania. Ésa es la posición oficial, entre otros, del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), una formación política que sigue ensalzando al genocida Stalin, e incluso del Partido Comunista Polaco. En Rusia se puso en marcha un portal web, katyn.ru, dedicado a intentar justificar la versión soviética de la masacre. Entre otras cosas, esa web ha tachado de “difamatoria película antirrusa” el largometraje “Katyn” dirigido en 2007 por el cineasta polaco Andrzej Wajda, que relata con gran veracidad los hechos reales de la matanza. Además, en diversos blogs y foros de Internet de la extrema izquierda se siguen defendiendo las mentiras de Stalin sobre la matanza, incluso tachando la verdad sobre lo ocurrido como “mentiras del fascismo”.
Un miserable artículo del líder de Podemos sobre Katyn
Otros comunistas afirman que no hay pruebas concluyentes al respecto e intentan restar importancia a la matanza. En un artículo escrito en 2010 para la revista Viento del Sur, el hoy líder del partido ultraizquierdista español Podemos, Pablo Iglesias Turrión, escribió: “Aunque la mayoría de las fuentes coinciden en atribuir la responsabilidad de las ejecuciones de Katyn al ejército soviético, todavía se mantiene cierta polémica alrededor de la autoría de la masacre. Algunos historiadores y politólogos, especialmente en Rusia, sostienen que la versión soviética original que acusaba a la Wehrmacht del crimen resulta más verosímil.” Según Iglesias, que la responsabilidad concreta de aquella matanza fuera o no de la URSS es secundario a nuestros propósitos (el artículo hablaba sobre la película “Katyn” de Andrzej Wajda), e intentaba restar importancia a la posible autoría soviética afirmando que “en aquel contexto los crímenes de guerra no eran extraños a ningún bando”. El artículo terminaba con una declaración en la que Iglesias demostraba su afinidad a la mentira comunista sobre aquella masacre: No nos merecemos que, como en Katyn de Wajda o como en las televisiones y radios dominadas por los propagandistas de la derecha, la Historia la interpreten los vencedores“. Lo que no se merecen las víctimas de Katyn y sus familiares es que tantos años después, algunos fanáticos totalitarios sigan negando la verdad sobre aquella masacre cometida por los soviéticos, una forma de negacionismo que merece ser equiparada con la que llevan a cabo los nostálgicos del nazismo.