Mostrando entradas con la etiqueta CRISTIANOFOBIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CRISTIANOFOBIA. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2019

En España puedes asaltar una capilla pero quieren castigar la oposición al islamismo

n grupo musulmán lanza un proceso judicial contra la libertad de expresión

En España puedes asaltar una capilla pero quieren castigar la oposición al islamismo

Hace años que la izquierda mantiene un curioso doble discurso en materia religiosa: promueve el odio al Cristianismo, tachándolo de retrógrado y machista, pero se muestra amistosa con el Islam.
La incoherente fascinación de la izquierda con el Islam
Con la misma ligereza con la que te acusan de un delito de “micromachismo” si dedicas un piropo a una mujer, la izquierda defiende el uso del velo islámico y no se atreve a criticar la discriminación atroz que sufren las mujeres en los países de mayoría musulmana. Y mientras aquí en Occidente hace todo lo posible por arrancar nuestras raíces cristianas, la izquierda considera respetable que haya países que tienen el Islam como religión oficial y que tratan a las minorías religiosas como ciudadanos de segunda, o incluso las someten a persecución. Así mismo, la izquierda llama “libertad de expresión” a cualquier ofensa gratuita contra los cristianos, incluso a las más bestias, y a la vez llama “islamofobia” al mero hecho de criticar el Islam.
Proceso judicial a un dirigente de Vox por oponerse al islamismo
El último ejemplo de esta doble vara de medir lo hemos tenido en España estos días. Una organización musulmana denunció a Javier Ortega Smith, secretario general del Vox, acusándole de “un delito de odio” por haber pronunciado estas palabras en un acto público:
Nuestro enemigo común, el enemigo de Europa, el enemigo de la libertad, el enemigo del progreso, el enemigo de la democracia, el enemigo de la familia, el enemigo de la vida, el enemigo del futuro se llama la invasión, se llama la invasión islamista“.
Obsérvese que Ortega habló de “islamista”, adjetivo que se usa para hacer referencia al extremismo islámico. Pero ni así. Por lo visto, ahora ya no sólo quieren que nos callemos toda crítica al Islam: tampoco quieren que nos opongamos a su versión más extremista. Ayer multitud de medios publicaron que la Fiscalía investigará a Ortega para comprobar si existe ese “delito de odio”. Es decir, que se van a emplear recursos públicos en investigar si una persona cometió la osadía de meterse con el islamismo. ¿Esto sigue siendo España o estamos en Irán? La pregunta es muy adecuada si tenemos en cuenta que el creador de esa asociación musulmana fue candidato del partido ultraizquierdista Podemos y ha hecho declaraciones cristianófobas en las redes sociales.
La izquierda defendió el asalto contra una capilla católica…
Entraba dentro de lo previsible que algunos musulmanes intenten trasladar a España un entorno de intolerancia a toda crítica al Islam como el que existe en la mayoría de los países islámicos. Lo que resulta llamativo de este caso es la ausencia de críticas desde la izquierda a ese intento de censura de ideas. Recordemos que cuando la concejala de Podemos Rita Maestre fue juzgada por asaltar una capilla católica, políticos y medios de izquierdas se escandalizaron de que esos hechos fueran a juicio e incluso justificaron el asalto con los más burdos argumentos. Finalmente, fue absuelta en una polémica sentencia que dio barra libre para asaltar cualquier iglesia. Recordemos, además, que el pasado mes de octubre los partidos de izquierda apoyaron despenalizar las vejaciones a los creyentes, los ultrajes a España y las injurias a las Fuerzas Armadas. Medios afines a esos partidos se refirieron a esa votación como un avance en la libertad de expresión.
… pero ahora calla ante este ataque contra la libertad de expresión
Sin embargo, la cosa cambia si el ofendido es el radicalismo islámico. Cuando una asociación musulmana intenta censurar una crítica al islamismo, la izquierda política y mediática se queda silenciosa como una tumba. Es más: ayer los medios progres cargaban sus tintas no contra la asociación denunciante, sino contra el político denunciado. Cada vez que la Asociación de Abogados Cristianos hace una denuncia contra actos de cristianofobia, los medios de izquierdas hablan de “grupo ultracatólico”. Ayer ningún medio progre llamó “grupo ultraislámico” al que intenta impedir el derecho de crítica al islamismo. Antes bien, las noticias parecían diseñadas para dar a entender que el mero hecho de ser investigado por la Fiscalía ya convierta a Ortega en culpable. Ni presunción de inocencia, ni libertad de expresión ni tolerancia. Cuando se trata del Islam, la izquierda cambia el relativista “todo vale” por un autoritario “cállate la boca”.

viernes, 28 de julio de 2017

Podemos y PSOE convierten la memoria histórica en cristianofobia




Podemos, PSOE, Memoria Histórica, Progres, Odio, Cristianos, El Partido Socialista y Ahora Madrid han llegado a un acuerdo que da un nuevo significado a la ideológica Ley de Memoria Histórica. El compromiso alcanzado por estos dos partidos pretende forzar al cambio de nombre de varios colegios e institutos de Madrid para, según ellos, devolverles sus nombres originales. Pero esta maniobra encierra una clara trampa: todos los nombres que pretenden quitar tienen inspiración católica. Solamente dos de ellos no cumplen este requisito, se trata de un fusilado por los republicanos en Madrid durante la Guerra Civil –Rufino Blanco- y un literato conservador al que dejaron morir de hambre los frentepopulistas -Palacio Valdés-.

Los centros que centran este ataque contra los nombres religiosos son el instituto Isabel la Católica y los colegios Santa María, Nuestra Señora de la Almudena, San José de Calasanz, Ermita del Santo y Padre Poveda. Justifican el cambio de nombre en que los centros deben recuperar su denominación originaria, pero no es cierto. Solamente plantean esta cuando se refiere a algún personaje histórico admirado por la izquierda.



Las ideológicas propuestas de PSOE y Podemos
Para le Colegio Santa María pretenden devolverle el nombre de Príncipe de Asturias. Era la denominiación que tenía en 1913 cuando el centro escolar abrió las puertas. Pocos años después quedó adscrito a la Escuela de Formación del Profesorado Santa María, de la que tomó el nombre. En 1931, la Segunda República le cambió el nombre por el de Ruiz Zorrilla -político radical de los gobiernos del sexenio democrático-, y tras la guerra recuperó el nombre de Santa María.

El Instituto Isabel la Católica fue inaugurado en 1928 y se denominó Instituto-Escuela Sección Retiro. Así permaneció hasta la Guerra Civil, momento en el que el edificio pasó a tener un uso militar. Poco antes el edificio pasó a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Una vez acabada la guerra se reconstruyó y amplió y volvió a tener un uso docente, ya con su actual nombre, el de Isabel la Católica. Sin embargo, pese a que nunca tuvo ese nombre mientras fue centro de estudios, el PSOE y Podemos quieren rebautizarlo con el nombre de Pablo Iglesias.

El Colegio Nuestra Señora de la Almudena pretende ser bautizado como Lope de Rueda, actor y dramaturgo del siglo de oro. El San José de Calasanz, según socialistas y podemitas, debería cambiar su nombre por el de Rosario Acuña. Una mención que recuerda a la escritora de finales del siglo XIX y primeros años del XX, que se vinculó a los movimientos sufragistas tomando el modelo de las líderes inglesas de esta corriente de pensamiento como Emmeline Pankhurst.

El Colegio Rufino Blanco también debería perder su nombre, según la propuesta de PSOE y Podemos. Este es otro caso de intento de ocultación de uno de los crímenes cometido por los republicanos durante la Guerra Civil en el Madrid republicano. Blanco fue un escritor, pedagogo y periodista de prestigio inernacional. Durante las dos primeras décadas del siglo XX quiso introducir en España las más modernas técnicas pedagógicas europeas. Pero fue detenido al iniciarse la Guerra Civil acusado de ser católico murió asesinado en Aravaca el 3 de octubre de 1936.

Para el Colegio Ermita del Santo pretenden el nombre de Tirso de Molina, sacerdote, dramaturgo y poeta. El caso del Colegio Jaime Vera es muy llamativo puesto que proponen el cambio de un antiguo dirigente socialista. Para sustituirlo proponen el nombre de Emilio Castelar, último presidente de la Primera República. Pero en este caso no deben tener muy claro eso de devolver al centro educativo su nombre inicial porque cuando el colegio fue construido por Primo de Rivera e inaugurado en 1929 se dedicó al general carlista Zumalacárregui.

Dentro de la idea de acabar con los nombres religiosos y en la línea de ocultar la persecución religiosa que se vivió en España en los años treinta encontramos el caso del Colegio Padre Poveda, que quieren sustituir por el de Alfredo Calderón, uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza. El Padre Poveda fue el creador de la congregación de las Teresianas y fue asesinado por milicianos del Frente Popular el 28 de julio de 1936.

El último de los cambios que proponen implica la retirada del nombre del Colegio Palacio Valdés para que pase a llamarse Ramón López Rumayor. Es decir, quitar el reconocimiento a un literator del realismo comprometido con los principios religiosos para dárselo a un empresario que cedió, durante la Segunda República, los terrenos para la construcción del grupo escolar.


La propuesta ha sido desarrollada por los grupos municipales socialista y podemita en el Ayuntamiento de Madrid. Pero para que se lleven a la práctica debe ser aprobada por el Ejecutivo regional que preside Cristina Cifuentes, una dirigente política que no se ha mostrado nunca especialmente partidaria de la defensa de los sentimientos religiosos y que llegó a proponer que el PP abandonase en su ideario las referencias al humanismo cristiano.