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martes, 1 de febrero de 2022

Sánchez engorda su legión de asesores y bate récords: 785 en el Gobierno y 370 a su servicio

 Los Gobiernos de Pedro Sánchez ocupan el primer y segundo lugar en número de asesores, mientras que en el tercero se encuentra un Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Gobierno de coalición PSOE-Podemos. Europa Press

A Leónidas le bastaron 300 espartanos para hacer frente a las huestes de Jerjes y los persas, compuestas por cientos de miles de soldados. Lejos de las cifras espartanas, el Gobierno de Pedro Sánchez parece no tener nunca suficientes asesores a su servicio y, tal y como se refleja en los registros oficiales de personal, sigue batiendo récord tras récord. Vozpópuli ha revisado toda la serie histórica de estos registros y ha constatado que el Gobierno de Sánchez cuenta con 785 asesores, una cifra nunca antes alcanzada por un gobierno español.

Los datos corresponden a julio de 2021, últimos de los que se tiene registro. Es la primera vez que un Gobierno supera la barrera de los 700 asesores. Pero es que, en esta ocasión, el Ejecutivo roza los 800. Si analizamos la serie histórica, vemos que en segunda posición está otro gobierno de Pedro Sánchez. En enero de 2019, el Ejecutivo registraba un total de 670 asesores.

En tercer lugar, se halla otro Ejecutivo socialista: el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero acumuló 648 asesores en 2010, la cifra más alta hasta la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa. Es decir, que con Sánchez hay 137 asesores más en el Gobierno que con el anterior presidente mejor acompañado, su compañero de partido Zapatero.

Entre los Gobiernos populares, el que más personal eventual acumuló fue Mariano Rajoy, que en enero de 2018, meses antes de la moción de censura del renacido Sánchez, contaba con 599 asesores. O sea, 186 menos que ahora. En el caso de José María Aznar, solo hay datos entre 2002 y 2004. En este período, el que más eventuales se contabilizan es 2002, con 460 asesores.

¿Cuántos asesores hacen falta para que este país funcione? Pues lo cierto es que si se echa un vistazo a los datos, nuestro país ha podido seguir prestando sanidad y educación pública e incluso más y mejores trabajos con menos consultores y asesores. La media de asesores en estos 19 años ha sido de 572. Por tanto, lo normal es que trabajen para el Ejecutivo 213 'escuderos' menos de los que necesitan Pedro Sánchez y sus ministros.

Un presidente, 370 asesores

Las necesidades del Ejecutivo no paran de crecer. En enero de 2021 eran 764 los 'escuderos intelectuales' del Gobierno, y en julio han pasado a ser 785. Uno de los grandes responsables de este crecimiento es Pedro Sánchez, que pasa de 361 a 370 asesores.

Cabe recordar que Sánchez tenía 338 asesores en 2019 y 306 en 2020. Si regresamos al pasado, solamente hay dos presidentes que hayan requerido de más eventuales. El líder indiscutible es José Luis Rodríguez Zapatero. Fue en 2010, época de los 'brotes verdes' que no aparecían por ninguna parte. Zapatero contrató entonces a 432 personas para asesorar solo a Presidencia. A continuación se sitúa el presidente Rajoy en 2018, que contaba con 429 asesores. El bronce sería para Sánchez.

Ministerios que más aumentan sus asesores

En enero de 2020 había 17 ministerios. El aumento de ministerios por el pacto de coalición entre PSOE y Podemos tiene un impacto directo en el número de asesores. Un caso paradigmático es el Ministerio de Sanidad. En enero de 2020, esta cartera contaba con 12 asesores. Estamos ante poco más que un equipo titular de fútbol para asesorar en materia sanitaria, de consumo y derechos sociales, competencias que antes formaban parte del Ministerio del Paseo del Prado.

Lo que ha ocurrido con la escisión del Ministerio de Sanidad en tres órganos es un crecimiento exponencial de personal asesor. Así, en julio de 2021, se registran 16 asesores solo para el Ministerio de Sanidad, 12 solo para el Ministerio de Consumo y 20 solo para el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. Es decir, que donde antes había 12 asesores, ahora hay 48.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pasa de 306 asesores en 2020 a 370 en 2021, por lo que aumenta en 64. Y eso que en 2020 el Ministerio de Presidencia englobaba también la cartera de Igualdad, que en 2021 contabiliza 17 asesores.

El Ministerio de Ciencia es otro buen ejemplo. En 2020, contando también con las competencias en Universidades, tenía 11 asesores. En 2021, el Ministerio de Universidades registra nueve asesores, y el de Ciencia mantiene 11. Una vez más, hay metástasis de asesores, pasando de 11 a 20 para las mismas funciones.

VOZPÓPULI

lunes, 24 de mayo de 2021

El Gobierno dispara a niveles récord el gasto en asesores elegidos a dedo

 


La partida asignada a contratar personal de confianza de los altos cargos sigue subiendo y alcanzó los 17,5 millones de euros en el primer trimestre del año.

Foto;El Director del Gabinete de  la Presidencia del Gobierno Ivan Redondo

El Gobierno se ha gastado 17,5 millones de euros en los tres primeros meses del año en abonar la nómina que recibe el ejército de asesores de que dispone frente a los 14,6 millones liquidados en el mismo periodo del ejercicio anterior y, por ejemplo, los 11,7 millones utilizados en 2018 cuando el PP estaba aún en La Moncloa. Este repunte supone un nuevo récord en el gasto del personal contratado a dedo en este periodo en términos absolutos (unos tres millones más) y también en términos relativos ya que crece casi un 20% (19,4% exactamente).

Este incremento en la cuarta ola de la pandemia del coronavirus se ha producido en plena inacción de la actividad política y también económica. El Ejecutivo ha consumido en solo tres meses casi el 30% de los créditos presupuestarios asignados a esta partida sin que haya una razón económica o administrativa evidente, ya que la actualización salarial de todo el personal a cargo de las Administraciones Públicas se fijó en un 0,9%. Hace un año, el alza fue del 3,3% con un aumento salarial del 2,3% coincidiendo con el récord de ministerios (22 más la presidencia del Gobierno) para dar entrada a Podemos en el Ejecutivo.

Por tanto, aunque no hay información oficial detallada, es muy probable que se haya producido un nuevo incremento del número de ‘enchufados’. Se trata del personal de confianza que los altos cargos eligen sin criterios profesionales o académicos y sin tener en cuenta mérito alguno, salvo la relación personal o con el partido en muchos casos. En el primer trimestre de 2019 este gasto subió también un 20%, pero se produjo con un alza de los salarios públicos del 2,5%.

Vozpopuli

domingo, 7 de marzo de 2021

Sánchez y Calvo acapara el 47% de los 730 asesores a dedo del Gobierno

 

Contenido solo para suscriptoresABC 

Redondo controla un gobierno paralelo con cientos de asesores

La mitad de los 730 cargos a dedo del Ejecutivo trabajan directamente para La Moncloa: la coalición ha aumentado en 126, un 20%, los 618 cargos eventuales de Rajoy para completar la estructura diseñada por el jefe de gabinete de Sánchez ,Iván Redondo

Trescientos cuarenta y siete. Es el número de asesores nombrados a dedo que han sido acomodados en los distintos departamentos que orbitan directamente en torno a la Presidencia de Pedro Sánchez. Una macroestructura de hombres y mujeres de confianza, a imagen de un gobierno paralelo, que ha ido ganando en dimensión a medida en que lo hacía la ambición de su jefe de gabinete, Iván Redondo. El arquitecto de esta corte de La Moncloa y de quien, a su vez, pende la mayoría de los consejeros adscritos al palacio.

La cifra hay que buscarla bien en la última edición del Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, un informe de carácter semestral que se difundió

 en fiestas, vísperas de Reyes, y al que el Gobierno no ha dado mayor propaganda. En él, los 347 aparecen asociados al Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática de Carmen Calvo, que comparte la sede monclovita y en sí no tiene más de 16 consultores, de modo que los cientos restantes se encuadran en lo que predica un asterisco minúsculo a pie de página, que indica el dato clave de que el inflado «personal eventual» del departamento «Incluye Área de la Presidencia del Gobierno». Por si fuera poco, hay que hacer constar que faltaría sumar entre 39 y 41 asesores más, los del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional, que se han computado en todas las legislaturas siempre en este paquete, hasta que en 2019 se decidió sacarlos a otro epígrafe. Quizás para no disparar aún más ese número de 347, que se hubiera elevado a 389 cargos de confianza en el complejo de La Moncloa.

Presidencia es pues un área de ínfulas faraónicas. Como lo es la masa total de consultores de que se ha hecho rodear la coalición PSOE-Podemos con sus 23 Ministerios, en los que este documento -que muestra una foto exhaustiva, aunque de julio de 2020- permite descubir que se acumulan 730, 112 más que en 2019, cuando el Ejecutivo era monocolor, cien por cien socialista.

Ese número de 730 es un récord absoluto, un 20% por encima de los 604 asesores que dejaron Mariano Rajoy y sus ministros tras el abrupto fin de su mandato en 2018; los 641 que tenían Jose Luís Rodríguez Zapatero y los suyos en el momento de su marcha o los 455 que se contaban en el tramo final de José María Aznar en 2004.

Megalomanía y desconfianza

Pero lo llamativo es que casi la mitad, un 47,5%, de esa cámara de 730 cargos de elección discrecional, cuya característica común es que ninguno es funcionario de carrera del Estado -así lo especifica el Boletín- haya sido escogido para guiar y aconsejar al jefe del Ejecutivo en políticas medulares de país. Seguridad Nacional. Exteriores. Prospectiva y Estrategia a largo plazo. Por cierto, competencias todas estas de Redondo, formalmente titular del «Gabinete de la Presidencia del Gobierno» y artífice del decreto que en enero del año pasado reconfiguró, expandió y amplificó la telaraña de poder de Sánchez. Y la suya propia.

«Lo que han hecho es superpotenciar los gabinetes», explica Jordi Solé, presidente de la Federación Española de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (Fedeca) que, a título personal y como ejemplo, lamenta que «no se entiende muy bien para qué el presidente del Gobierno necesita una Oficina Económica si tiene un Ministerio de Economía y otro de Hacienda... se crea, se sobredota, se potencia, todo con gente de tu confianza, no digo que sean amigos o cajeros. De confianza».

A su juicio, este modo de proceder revela «una muestra de desconfianza hacia tu Administración». A saber: «El personal eventual, ¿qué hace?, ¿para qué sirve?... ¿es un personal que prepara información para los ministros y los altos cargos?, para eso tienen a los funcionarios. ¿Por qué tienen que duplicar personal?... ¿qué le tiene que explicar un asesor del ministro al ministro sobre cosas de su Ministerio?… para eso tiene toda una estructura». Otra cosa, añade Solá, «es que hagan cosas que tienen que ver con la política, lo que -subraya- queda al margen de la opinión de Fedeca y entra en la de los ciudadanos, porque si un señor ministro necesita una especie de comisario político que le controle el ministerio, como ciudadanos no lo entendemos».

Para el PP, primer partido de la oposición, rodearse de 347 asesores «es no tener los pies en la tierra, no dedicarse a los problemas reales de los españoles con políticas dirigidas a ellos». Lo dice Cuca Gamarra, portavoz de los populares en el Congreso, donde el pasado diciembre registraron una proposición no de ley reclamando que Sánchez destine el dinero que dedica a consejeros a luchar contra la pobreza infantil, precisamente el objeto de otro de los negociados que se integró en la Presidencia del Ejecutivo en esa última reestructuración bajo la forma de un Alto Comisionado con su correspondiente oficina.

Hay que hacer notar que Aznar cerró su etapa con 182 asesores en La Moncloa, Zapatero con 303 y Rajoy con 434, una cantidad muy abultada. Y también engañosa, puesto que es el resultado de la absorción en plena crisis independentista camino del referéndum del 1-0 de 129 consejeros de Hacienda y Función Pública, que fueron a sumarse a los 284 cargos de confianza que había entonces en el complejo, donde el Ministerio de Presidencia pasó a llamarse «y para las Administraciones Públicas».

Factura incalculable

La factura de la corte sanchista es imposible de calcular. En su petición a la Cámara Alta, el PP indica que en los Presupuestos Generales para este 2021, la partida para el «personal eventual dependiente del Presidente del Gobierno» se ha incrementado en un 114% con respecto al ejercicio anterior. Al margen, cifran en 71 millones de euros el aumento que ha supuesto engordar los ministerios con más asesores y más altos cargos, figura distinta esta última que no se aborda en esta información.

De uno en uno, echar la cuenta de lo que cobra cualquiera de los 730 asesores es un sudoku aún peor. «No son funcionarios, pero para pagarles, de algún modo les encajan en la estructura administrativa, se les equipara», señala Jordi Solé. Así, al sueldo fijo correspondiente al nivel asignado -va del 12 al 30, pero se les suelen aplicar los máximos del escalafón- hay que agregar el complemento específico propio de cada puesto y un «concepto fundamental más, el menos transparente de todos: el de productividad, que no aparece en la Ley de Presupuestos». Y que puede suponer una parte muy importante del sueldo.

De acuerdo con los PGE de este 2021, en el programa «212 Presidencia del Gobierno» están previstos como gastos para el «personal eventual» un total de 15.164.600 euros. Conviene no perder de vista que hay otros 5.316.890 para ser repartidos como «incentivos al rendimiento», esto es, la sospechosa productividad (5,1 millones) y una pequeña parte (142.000 euros) que se reserva para «gratificaciones». Un dispendio sensiblemente por encima de los 4,4 millones que en el último mandato de Rajoy se consagraron a tan espléndido complemento. No obstante, el experto subraya que estas dádivas pueden ir a parar tanto al bolsillo de los asesores, como al de funcionarios, laborales o altos cargos del departamento. A discreción.

Es un extra fantasma , de modo que no consta en retribuciones como las de los 51.946 euros que, fuera de La Moncloa, el Ministerio de Igualdad ha dado a conocer en relación a sus asesoras tras el escándalo que recientemente denunció el presunto empleo de una de ellas, Teresa Árévalo, como niñera de la ministra Irene Montero y su pareja, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias.



Laura L. Caro

Enchufismo y arbitrariedad

 Buena parte de los organismos son la coartada para que La Moncloa gestione sin filtros los 140.000 millones que Europa pueda enviar para rescatar nuestra economía

El Gobierno de Pedro Sánchez, con más de una veintena de ministerios y con el complejo aparato administrativo que esa elefantiasis de poder conlleva, es también, con diferencia, el Ejecutivo que más ha inflado el número de asesores de confianza de toda la democracia. La última actualización de datos a la que está obligado el Gobierno revela que son ya 730 los asesores elegidos discrecionalmente, un número que supera ampliamente los 604 que había cuando Mariano Rajoy abandonó la presidencia, y muy por encima también de los equipos que asesoraban a Rodríguez Zapatero o a José María Aznar. En concreto, 347 de esos 730 están adscritos a la Presidencia del Gobierno, lo que supone el 47,3 por ciento del total, prácticamente la mitad, de modo que Sánchez y su jefe de Gabinete, Iván Redondo, cuentan con el aparato más amplio de ‘asesoría’ -y enchufismo selectivo- jamás visto en ningún equipo de gobierno.

Este esquema propicia casos tan llamativos como que un secretario general de ‘Asuntos económicos y G-20’, un cargo que razonablemente tiene lógica, se sitúe al mismo nivel que el llamado ‘alto comisionado para la lucha contra la pobreza infantil’, de quien no se conocen iniciativas; o de otro alto comisionado, el de ‘España, nación emprendedora’, cuyo titular tampoco parece tener objetivamente mucha actividad. Y si existe, resulta bastante desconocida e ineficaz. Más allá de la rimbombancia propagandística que pretenda atribuir la Presidencia del Gobierno a tan altos cargos, difícilmente pueden ser interpretados de otro modo que como una suerte de ‘lobby’ de poder dentro del propio Gobierno. En realidad son una agencia interna de colocación de afines del PSOE y de Podemos sin más expectativa que la de recibir un sueldo público en organismos en muchos casos prescindibles. Por ejemplo, sería útil conocer la actividad real de la llamada ‘Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de país a largo plazo’, en manos de Redondo y, sobre todo, de la llamada ‘Unidad de Información de Transparencia’, toda vez que se trata del Gobierno menos transparente conocido en cuatro décadas.

El Gobierno no es solo una inmensa estructura que ha terminado por convertir una dirección general de Igualdad en la coartada jurídico-legal para que la pareja de Pablo Iglesias e Irene Montero disponga de niñera permanente a costa de un sueldo público, o para que amigos de juventud de Sánchez accedan a puestos de privilegio en organismos y empresas públicas sin gozar siquiera de la formación necesaria para ello. En realidad, La Moncloa es todo un aparato para hacer creer al ciudadano que hay muchos altos cargos trabajando denodadamente para la reconstrucción política, social y emocional de España. Pero en realidad solo está para maquillar la realidad con el dinero de todos. El único trabajo de algunas de estas oficinas es el marketing político, con departamentos solo dedicados a infravalorar la gravedad de la recesión. El ‘escudo social’ del Gobierno es un fracaso, y buena parte de los organismos son solo la coartada para que La Moncloa gestione al margen del Congreso, del resto de partidos y de las propias autonomías, los 140.000 millones que Europa pueda enviar en el futuro para rescatar nuestra economía. La Moncloa ha creado una estructura endogámica, cerrada y opaca cuya gestión ha recibido ya, aunque sea de modo indirecto, el reproche del Consejo de Estado, porque solo es el andamiaje paralelo que servirá a Sánchez para que nadie pueda fiscalizar la distribución y destino de esos fondos. El enchufismo y la arbitrariedad, como banderas.

Editorial de ABC