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martes, 4 de junio de 2019

El PSOE intentó falsear el acta de otra mesa en León pero paró al ver que había apoderados de Abascal



José Antonio Díaz, candidato del PSOE de León @EFE 
El PSOE no sólo intentó cambiar el resultado electoral a su favor en una de las mesas electorales de León tras los comicios del 26-M, sino en dos. Sin embargo, en el caso de la segunda, la hazaña no obtuvo el resultado deseado porque, al contrario que en la mesa de la polémica, en esta sí había presencia de apoderados de VOX que hubieran sido testigos de la alteración de resultados.
El PSOE tenía claro que quería ganar el Ayuntamiento de León como fuese. Por ello, al menos por el momento, ha logrado dar la vuelta al resultado electoral inicial de la votación salida de las urnas el pasado 26-M convenciendo a dos vocales de una mesa electoral para que afirmen que realmente el ganador fue el PSOE, cuando, en realidad, en el acta pone lo contrario. Sin embargo, los socialistas intentaron la misma operación en un segunda mesa; eso sí, así como en la primera mesa no había apoderados de VOX que pudieran defender al partido de Santiago Abascal, en la segunda sí, razón por la que pararon la reclamación del segundo caso.
La importancia de ese concejal de VOX en el Consistorio leonés es básica porque con él, el PP sumaría la gobernabilidad suficiente para hacerse con el poder. Sin embargo, si finalmente se va a manos del PSOE, serán los socialistas de José Antonio Díez los que manden en el Ayuntamiento de León junto con Podemos y Unión del Pueblo Leonés (UPL).
La segunda mesa, en la cual el PSOE intentó realizar la misma operación que en la primera, en la que como decimos no había presencia de los apoderados de VOX, fue concretamente la del Distrito censal 1, Sección 1, Mesa B. En ésta se daba una situación muy parecida a la de la polémica mesa sobre la que ha informado OKDIARIO en los últimos días a causa del vuelco del resultado en favor del PSOE, pese a estar plasmado en el acta oficial y por triplicado. En esta segunda, el PP fue el partido ganador con 137 votos, la segunda formación era VOX con 84, la tercera Ciudadanos con 43 y para llegar al PSOE había que bajar hasta los 24 votos
Además, en esta segunda mesa se comunicó a los presentes que el PSOE planteaba la reclamación porque “era imposible” que esos fueran los resultados, tal y como narran miembros de VOX. Sin embargo, la reclamación fue frenada por el PSOE tras comprobar que había un apoderado de la formación de Abascal que podía testificar la plena normalidad del proceso electoral.
Y ese detalle, que no es baladí, es el que llevó al PSOE a preferir trabajar en otra mesa: la de la polémica, concretamente la que pertenecía al Colegio de Las Pastorinas de León porque en ésta, que es la que ha hecho bailar el resultado y el Gobierno del Ayuntamiento de León, no había apoderados de VOX. O, dicho de otra manera, no había testigos de Abascal.
De este modo, fue en la mesa de Las Pastorinas en la cual se alteraron los resultados escritos por triplicado en el acta tras ver que VOX había sacado un resultado claramente superior al resto de partidos. Y fue allí, además, donde los vocales presentes en la jornada electoral del pasado 26-M aseguraron, tras recibir más tarde la visita de enviados del PSOE, que se equivocaron al escribir el resultado y que, en realidad, la cifra de VOX correspondía al PSOE y viceversa, tal y como ha adelantado OKDIARIO.
Esta mesa electoral era una de las pocas donde no había apoderados de VOX. Es decir, una de las escasas mesas donde no había vigilancia de gente del partido de Abascal, un dato que resulta clave en caso de querer realizar cambios sin que nadie se pudiese quejar y que el PSOE conocía porque, al contrario que VoOX, los socialistas sí contaban con apoderados suyos en la mesa.
Ante el escándalo, el PP y VOX han presentado sendos recursos ante la Junta Electoral Central porque sólo un pequeño cambio de votos supone, literalmente, que el Consistorio leonés pase de manos del PP y sus aliados, a las del PSOE y los suyos.  Dicho recurso se apoya, básicamente, en dos de las declaraciones que las citadas vocales de la mesa electoral han realizado ante el órgano electoral, testimonio en el que se reconoce abiertamente que ambas vocales fueron visitadas por miembros del PSOE después de la jornada del 26-M y que fueron estas personas las que les advirtieron “del error” y se ofrecieron, según la declaración literal, a acompañarles “para ir ante notario y verificar que ha sido un fallo de transcripción”. Todos estos detalles, los cuales prueban una manipulación de los resultados electorales en León, están reflejados en las declaraciones de los vocales a las que ha tenido acceso este periódico.
La mesa del escándalo, la de Las Pastorinas de León, ha resultado ser clave en toda la estrategia de pactos, ya que gracias a esos votos VOX mantenía un concejal en el consistorio leonés. Sin embargo, al perderlo, lo ha ganado el PSOE y todo debido a un puñado de votos. La Junta Electoral de Zona –cuyo criterio debe revisar ahora la Junta Electoral Central (JEC) a causa de los recursos de PP y VOX– ha aceptado el cambio de versión de los vocales y, con ello, ha traspasado al PSOE los 130 votos que figuran en el acta a nombre de Vox. A cambio, ha dado a los de Abascal los 28 inscritos en el acta a nombre de los socialistas; sin embargo, al perder VOX esos votos se queda fuera por completo del reparto de concejales en el Ayuntamiento de León por no superar el 5% legal del voto total.






martes, 30 de abril de 2019

DEBER Y QUERER



La idea de un Gobierno socialista respaldado, en coalición o sin ella, por Ciudadanos, se puede ver como un mal menor o como una opción objetivamente constructiva y responsable. En todo caso representaría una mayoría social, otorgaría confianza y estabilidad a los negocios, gozaría de la simpatía europea y, sobre todo, devolvería al sanchismo a un espacio, siquiera relativo, de moderación y consenso.
Sólo existe un pequeño problema: que no quiere el PSOE ni quiere Ciudadanos. En autonomías y ayuntamientos sí puede haber acuerdos: forman parte de otro negociado. Pero para Rivera sería un suicidio político romper su promesa de no pactar con Pedro Sánchez, tan firme que sólo le faltó jurarla por la Constitución, por la Biblia o por su madre. Podría justificarse en el patriotismo pero, habida cuenta de que gran parte de sus votos proceden del PP, seguiría siendo un suicidio.
Cs nació como un partido socialdemócrata con vocación de bisagra para privar a los nacionalistas de ese poder decisivo; sin embargo, muchos electores de centro-derecha lo adoptaron como alternativa a la indeterminación del marianismo, lo que estimuló en su líder la ambición -un motor muy potente en política, véase el ejemplo del propio Sánchez- de encabezar un sector ideológico de referentes vacíos.
Tras varios intentos fallidos de sobrepasar a los populares, la formación naranja los tiene ahora a tiro de sólo doscientos mil votos y en situación de debilidad extrema. No les va a dar lo que más les falta en este momento: oxígeno. Y menos a cambio de una posición secundaria respecto al socialismo cuando los apuros y tal vez la caída de Pablo Casado le pueden ofrecer a Rivera la jefatura de la oposición de facto.
No obstante, aunque el dirigente centrista decidiese inmolarse en patriótico sacrificio, faltaría el elemento principal de la operación, que es el vencedor de las elecciones. Sánchez, diga lo que diga -el postureo y la simulación son sus mayores talentos-, no está dispuesto. La frustrada alianza «del abrazo» de 2016 queda muy lejos; su actual proyecto consiste en construir trincheras con las que aislar y demonizar a todas las variantes de la derecha, y de ninguna manera va a entregar a Pablo Iglesias el monopolio de la auténtica izquierda.
Quiere confederalizar Cataluña, aplacar al separatismo con indultos y ampliar sus competencias, y también las del nacionalismo vasco, según un modelo plurinacional del que Cs se muestra decidido adversario. Además, el presidente está cómodo cerca de Podemos, al que ha reducido a un papel subalterno. Lo incluirá en el Gabinete si no tiene más remedio, pero su preferencia es la de gobernar sin compartir el poder que le produce tan benéficos efectos.
Ignacio Camacho ( ABC )
viñeta de Linda Galmor

DON PELAYO Y DON JULIAN

DON PELAYO Y DON JULIAN
Entre la caverna y la Reconquista, entre don Pelayo y don Julián, el pueblo ha elegido a Pedro Sánchez y ahora toca una nueva etapa de despatriotismo. Hemos salido de peores atascos, aunque vamos a vivir una primavera de pactos, que entre partidos suelen ser de mala fe, especialmente en la España de la fe del carbonero. Ya saben aquel carbonero de Ávila que creía en lo que creía la Santa Iglesia, y cuando le preguntaban que en qué creía la Santa Iglesias respondía: «En lo que yo creo».
No se asusten si llegan por primera vez en esta democracia comunistas al Gobierno como en Portugal y en Grecia. Los de Podemos, aún no saben que los poderes fácticos son los partidos y temen el «pacto de las élites» con PSOE y Ciudadanos; eso va ser casi imposible porque Rivera lo negó tan claramente que de incumplir su palabra rompería el partido, y como ha dicho doña Inés del alma mía en Espejo público, «no hay nadie que haya votado a Ciudadanos para hacer presidente a Pedro Sánchez».
En la calle Ferraz los socialistas gritaban «¡Con Rivera, no!»; así que la mayoría socialista en el Senado no aplicará el 155 como pretendería Ciudadanos; porque ya es tarde para esa medida: el independentismo ha ganado la batalla dentro y fuera de España. Habrá que buscar una alternativa a la autodeterminación y una nueva vía lenta. Resumiendo: un pacto de Ciudadanos con el PSOE destruiría a Rivera como aspirante a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones.
«España se va al carajo», me dice un destacado aznarista al comentar la ascensión de los supremacistas y la posibilidad de que un nuevo Gobierno indulte a los del procés. Cada cual tiene su opinión, pero la mayoría no se ha inclinado por la mano dura. Las derechas habían planteado las elecciones con la manida consigna de nosotros o el caos, y la gente ha preferido el caos, al retroceso histórico.
Pablo Iglesias, que tiene prisa para controlar los aparatos del Estado, resultaría desestabilizador ante Pedro Sánchez si su alianza actual se convirtiera en combate. Si Unidas Podemos forma parte del Consejo de Ministros serán dominados por el sistema.
El PSOE ha demostrado un gran talento para engullir rojos. Como le dijo Bernard-Henry Lévy a François Mitterrand, «su gran mérito será el haber roto el Partido Comunista y haber puesto fin al mito de una izquierda unida en la que el Partido Socialista sería el alma liberal y el Partido Comunista la autoritaria». A lo que contestó el viejo Maquiavelo: «Estoy orgulloso de haber reconducido al Partido Comunista en la vía nacional».

Raúl del Pozo ( ABC )

lunes, 29 de abril de 2019

Carmen Calvo: “El PSOE va a intentar un Gobierno en solitario”

Cristina Narbona mantiene que el partido no descarta gobernar en minoría pero que "no hay ninguna prisa"

Cristina Narbona y Carmen Calvo, a la derecha de Pedro Sánchez, este domingo durante la celebración de la victoria en las elecciones, en la sede central del PSOE. En vídeo, las declaraciones de Calvo en 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser.
Tras su victoria este domingo, el PSOE ya piensa en el próximo Ejecutivo, pero por ahora no se pone plazos. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, ha asegurado en la Cadena SER que "el PSOE va a intentar un Gobierno en solitario", algo que va en línea con lo ya expresado por Pedro Sánchez durante las semanas de campaña. El presidente ha reiterado en las últimas semanas que su opción preferente era continuar al frente de un Ejecutivo "en solitario" en el que tendrían cabida "independientes de reconocido prestigio". No obstante, en una entrevista con EL PAÍS, afirmó que formar un Gobierno de coalición con Unidas Podemos no le supondría "ningún problema". También la presidenta del PSOE y senadora electa, Cristina Narbona, ha afirmado este lunes que su partido no descarta gobernar en minoría, aunque ha puntualizado que "no hay ninguna prisa" en tomar decisiones sobre las posibles opciones. "Somos imprescindibles para que haya un Gobierno de izquierdas", subrayó Pablo Iglesias tras el recuento electoral. Por su lado, Ciudadanos ha cerrado este lunes la puerta a cualquier negociación para investir a Sánchez como presidente.
"Pensamos que tenemos un respaldo más que suficiente para ser el timón de este barco. Sabemos perfectamente que Unidas Podemos nos ha ayudado mucho y nos refuerza en sentido progresista. Pero pensamos que podemos seguir avanzando en esta fórmula que hemos iniciado. Es una fórmula con la que hemos sacado las convalidaciones de nuestras normas con todos los grupos de la Cámara", ha explicado Calvo sobre las posibilidades del PSOE de intentar un Gobierno monocolor. Otra alternativa sería abrir el Ejecutivo al partido de Iglesias y sus confluencias. "Como partido y como Gobierno la gente nos ha entendido muy bien", ha señalado la vicepresidenta.
En cambio, la opción de una alianza con Albert Rivera no cuenta con muchos adeptos en el partido en el Gobierno. Tampoco entre los militantes y simpatizantes que la noche del domingo expresaron su rechazo a Sánchez a un pacto con Ciudadanos. "¡Con Rivera no! ¡Con Rivera no!", corearon. "Creo que ha quedado bastante claro, ¿no?", les respondió el líder del PSOE desde lo alto de una plataforma levantada delante de la sede de los socialistas en la calle Ferraz. “No vamos a hacer cordones sanitarios como ellos. La única condición que vamos a poner es la Constitución y avanzar hacia la justicia social, la regeneración y limpieza política”, añadió a continuación Sánchez. De esta forma, nadie le podría reprochar al PSOE que responda a Ciudadanos de la misma manera, con un bloqueo como el que la dirección del partido de Rivera aprobó antes del inicio de la campaña electoral. La estrategia de Ciudadanos limita la capacidad para cerrar acuerdos del PSOE, que entre sus prioridades tenía no depender de los partidos independentistas catalanes.
Ciudadanos ha cerrado además este lunes la puerta a cualquier negociación con el PSOE para facilitar que Pedro Sánchez sea investido presidente del Gobierno. La ejecutiva del partido mantiene la decisión que aprobó el pasado febrero de no llegar a ningún acuerdo con los socialistas, informa Elsa García de Blas. La apuesta a día de hoy —que se transmite como definitiva— es irse a la oposición e intentar liderarla con un PP muy debilitado por su desplome en las urnas. Casi una decena de veces ha declarado hoy Inés Arrimadas, en una comparecencia tras la reunión de la ejecutiva, que Ciudadanos va a liderar la oposición. "No habrá ningún tipo de negociaciones para un Gobierno, para una investidura, ningún tipo de negociaciones que faciliten que el señor Sánchez llegue otra vez a La Moncloa", ha comprometido Arrimadas tras el comité permanente del partido, celebrado esta mañana para valorar los resultados electorales.
Sobre el panorama que deja la resaca electoral, la vicepresidenta en funciones ha considerado que "la política española ha cambiado mucho", pero también opina que "hay que respetar a todo el mundo y escuchar a todo el mundo". "Seremos un Gobierno progresista", ha concluido. 
La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha realizado unas afirmaciones similares, pero ha puesto freno al horizonte temporal de estas especulaciones. Narbona ha explicado que su partido no descarta gobernar en minoría, si bien ha apuntado que "no hay ninguna prisa" a la hora de tomar decisiones sobre las posibles opciones. En declaraciones en RNE, la senadora electa ha subrayado que España necesita "un Gobierno fuerte" y "un horizonte de estabilidad" para acometer los desafíos que hay por delante, sin dar pistas de si el líder del PSOE, Pedro Sánchez, se inclinará por un gobierno con Unidas Podemos o por buscar el apoyo de Ciudadanos.
"No cabe descartar en estos momentos ninguna opción. No hay ninguna prisa en el sentido de tomar ni hoy, ni mañana, ninguna decisión", ha dicho la dirigente socialista tras recordar que ahora hay que afrontar las elecciones municipales, autonómicas y europeas.
el pais.