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miércoles, 15 de septiembre de 2021

IMBÉCILES EN EL PODER

 

Cuando un imbécil llega al Poder es porque sus votantes están muy bien representados”. La frase de Gandhi es una enmienda a la totalidad contra el tonto del voto que, en manada electoral, acude a las urnas a entronizar en el Poder al tonto que los pastorea, al tonto con labia de buhonero que los encandila con su dialéctica cantinflera colgando de sus pescuezos consignas como cencerros. El rebaño modorro siempre elige al imbécil más lenguaraz. Es axiomático.

Si Gandhi hubiera conocido España habría constatado la precisión matemática, exacta, inapelable, de su breve y certero análisis sobre el imbécil singular que llega al Poder a hombros de una plural multitud de tontos que creen que las urnas son la epifania de la Arcadia Feliz, la democracia el pentecostés de la sabiduría popular, y el imbécil al que llevan en andas el mesías de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

En EspañaMahatma Gandhi, no hay pupitres ni tizas para tanto tonto, por eso el primer imbécil, a derecha o a izquierda, que se encarama a la tarima para enseñarles a deletrear a-mo-to se mete el Poder en el zurrón como los bramanes indios se meten en el Ganges. Ellos reverencian a las vacas, nosotros a Pedro Sánchez a Pablo Casado o a cualquier otro Rufián aldeano que enseñe a la manada a descalzarse para contar hasta veinte.

El imbécil ontológico pronosticado, descrito y diagnosticado por Gandhi y que hoy (mañana vendrá otro que le hará bueno) derrama su incuria y su vileza desde los jardines de la Moncloa como se derrama el pus de una infección, acaba de proclamar urbi et orbi la patológica y mezquina idiotez que almena su alma de cántaro e ilustra su lengua de cretino clínico exigiéndonos reverencial gratitud porque “nos ha vacunado a todos sin preguntarnos ni en qué creemos ni a quién votamos”.

Romanones compraba votos a peseta en sus predios de GuadalajaraPedro Sánchez los compra con vacunas que hemos pagado nosotros en sus latifundios electorales, en los que hay más tontos que aceitunas. 

España es un caso demográfico único en el mundo: con cuarenta y siete millones de habitantes censados hay miles de millones de tontos estabulados. Por eso los imbéciles están siempre en el Poder.

Cuando al pueblo se le cae la baba en las urnas lo que sale de ellas es Pedro Sánchez o Pablo Casado, que tanto monta.

Eduardo García Serrano

viernes, 7 de mayo de 2021

Madrid pidió libertad y libertad tiene


En el peor momento de nuestra historia reciente, a los ciudadanos de Madrid se les ha dado a elegir entre políticas "teóricamente" de seguridad y cuidados y la libertad.

Lo primero que un responsable político debe hacer tras unas elecciones es escuchar lo que la ciudadanía ha dicho. Si un político no es capaz de escuchar, si se encierra en la cabina del piloto y desoye todas las señales de alarma mientras los suyos cantan aleluyas, lo más probable es que el asunto acabe mal.

Vayamos al hecho incontestable. En el peor momento de nuestra historia reciente, a los ciudadanos de Madrid se les ha dado a elegir entre políticas “teóricamente” de seguridad y cuidados y la libertad. Han hablado claro, han elegido la libertad. Esta es una excelente noticia para quienes nos decimos liberales. No puede haber otra mejor. El pueblo de Madrid ha elegido el esfuerzo, el mérito y el sudor. Lo legítimo es alegrarse por ello si uno se dice liberal. Hay una inmensa mayoría social que quiere trabajar y salir adelante por su esfuerzo.

Carabanchel vota a Ayuso, pero no se bebe su cerveza: antropología del ayusismo silencioso

Quienes, por convicción, por responsabilidad y por oficio hemos optado en esta grave crisis por los cuidados, por la preservación de la vida y la salud, debemos reflexionar sobre qué significa este hecho. Este hecho no significa que la población prefiera la muerte y la desolación a la ruina. Este hecho tiene más que ver con la percepción, por gran parte de la ciudadanía, de que ambas opciones no eran incompatibles y que el Gobierno central estaba utilizando la pandemia como ariete político, en lugar de asumir sus responsabilidades de cuidar a la población. El Gobierno de Ayuso ha presentado una política propia porque el Gobierno central había abdicado de su responsabilidad, renunciando a explicar los datos y a asumir los costes. El sanchismo ha preferido crear relatos. Relatos que se han revelado ficticios y destinados únicamente a preservar la imagen del presidente más vanidoso y nocivo de nuestra historia. Comités inexistentes, victorias contra el virus reiteradas, informes y evidencias que no se explicaban o directamente se falseaban… Todo eso solo ha generado un enorme descrédito. Además, el descarado uso de la pandemia como arma política y la absoluta falta de empatía han contribuido a desautorizar la acción de un Gobierno que, instalado en la cogobernanza del hortelano, lo único que ha conseguido es disolver el concepto de nación reforzando la imagen de las autonomías y alentando, de paso, el discurso de orgullo local, discurso que ha acabado por darle la puntilla. El país no puede permitirse la pervivencia de un Gobierno que se salta los controles, abusa de la fiscalía, utiliza el Ministerio del Interior... Por tanto, la urgencia hoy es desalojar a Sánchez y a sus socios de la Moncloa. El país no puede permitirse la pervivencia de un Gobierno que se salta los controles, abusa de la fiscalía, utiliza el Ministerio del Interior, desprecia la verdad, deslegitima a medio país e intenta resucitar el guerracivilismo como salvavidas político. El Gobierno de Ábalos, Lastra, Marlaska y Calvo cuestiona los pilares de la democracia liberal. Es necesario apoyarse en el grito de libertad de Madrid para impulsar una política verdaderamente liberal. El Partido Popular y Ciudadanos deben entender que no pueden fallarle a esa inmensa marea de ciudadanos. Libertad es establecer la independencia del Poder Judicial, de la fiscalía y de las instituciones. Libertad es tener gobiernos transparentes con la obligación de responder a las peticiones de información. Libertad es no ampararse en el secreto. Libertad es asegurar el fin del capitalismo clientelar, abrir las agendas públicas, evitar la reciprocidad en las políticas de subvenciones. Libertad es, también, acabar con la discriminación por nacimiento, mediante una educación pública de calidad desde los 0 años. Libertad es abrirnos a la defensa de los derechos humanos con decisión en todo el mundo y en nuestro país.

Libertad es no renunciar a la presunción de inocencia ni aceptar la inversión de la carga de la prueba en ningún tipo de delito. Libertad es asegurar una relación transparente con los medios de comunicación, de tal manera que les aseguremos que no serán mejor o peor tratados por su afinidad con el Gobierno. Libertad es no invadir la Administración pública en todos sus niveles, asegurándonos su profesionalización y su neutralidad. Libertad es instaurar un sistema de evaluación de nuestras políticas públicas para que los ciudadanos tengan medios objetivos para juzgar por sí mismos la eficacia de nuestras medidas. Libertad es que los medios públicos de comunicación no estén controlados por mayorías surgidas del Parlamento. Libertad es, como hemos visto estos días, una Europa fuerte que impida las arbitrariedades de un Gobierno tramposo. Es todo esto, este conjunto programático, lo que nos permite asegurarles a esos ciudadanos que han votado libertad este martes que llegarán tan lejos como les permita su esfuerzo y su capacidad. Esa es la base de nuestro acuerdo con el PP en nuestra comunidad y esa debería ser la base de un acuerdo nacional para alcanzar la irrenunciable obligación de sacar a Sánchez de la Moncloa. Si alguien quisiera hablar de esto, en lugar de los puestos de las listas, tendría mucho ganado para conseguir la suma necesaria para alcanzar el objetivo. Madrid ha gritado libertad, no cerremos nuestros oídos a ese grito.

Francisco Igea

miércoles, 10 de febrero de 2021

Casado: “Embestir a la justicia, en plenas elecciones, contra Rajoy y Aznar, le pasará factura a Pedro Sánchez”.

  

Que el Partido Popular se financió con dinero de la Gurtel y de otras fantasma/empresas cuya contabilidad en “B” la reflejaba Bárcenas, no hay la menor duda. Que el PSOE se financiaba con FILESA, MATESA…. Y hasta que se descubrió “el pastel de más de 800 millones de euros” de los EREs de Andalucía, tampoco lo pongo en duda. Que a Vox, le financie el PSOE, para que reste votos al PP es tan evidente como ¿de dónde se financia?. Qué Podemos se financia del “inmundo bolivariano” y actualmente con dinero del ayatolá, Hasán Rohaní, presidente de Irán es tan evidente como demostrado.

Por tanto es inevitable hacer una Ley de financiación de partidos –SERIA- y se evitarán casos de suma corrupción, igualdad entre partidos políticos,  casos como el de Bárcenas o sufrimientos como los del mártir de España, Santiago Abascal.

 

Cómo es posible que una sala de la Audiencia se pase un mes o más escuchado y leyendo en plena campaña electoral, las gilipolleces de un mentecato como Bárcenas que a las preguntas del tribunal sobre cada uno de los documentos, contesta que los destruyó Rajoy. Le indican este documento que según usted fue destruido por Rajoy, en 2013 y en esta misma sala declaró usted ante el Juez Ruz que se lo dio al marido de Dolores Cospedal; si es cierto no tengo la misma memoria que antes de ingresar en prisión –hay un jajajaja-. Se le pide seriedad y le siguen haciendo preguntas, ¿Dónde están los documentos que trata de aportar y que sobre la compra venta de cuadros? Se los robaron a mi mujer de su despacho. Pero, si dijo usted que su mujer no tenía ninguna actividad laboral ¿Dónde tenía el despacho?

 El arranque del juicio de la supuesta caja B del PP ha enfriado las expectativas creadas por la confesión, la semana pasada, de Luis Bárcenas ante la Fiscalía Anticorrupción. Durante las cuestiones previas, su abogado, Gustavo Galán, ha reconocido que el extesorero cuenta con un "déficit" de documentación para respaldar sus acusaciones y, a cambio, ha propuesto escuchar a varios periodistas que supuestamente pueden confirmar sus palabras. Galán, que ha insistido en la importancia de oír como testigo al expresidente Mariano Rajoy, ha ido un paso más allá y ha reclamado un careo. El letrado ha ofrecido esa posibilidad en el caso de que la declaración del antiguo líder del PP contradiga la versión de Bárcenas, que la pasada semana cargó de forma directa contra el expresidente con el escrito que presentó ante la Fiscalía Anticorrupción

viernes, 15 de enero de 2021

Iglesias amenaza a Sánchez con sentar a Bildu en el CGPJ si pacta con Casado

 

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Senado.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Senado.

El líder de Podemos ha dinamitado en tres ocasiones el pacto de socialistas y populares para la renovación del órgano de gobierno de los jueces que negocian Juan Carlos Campo y Enrique López

 

Las conversaciones entre el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y el consejero del ramo en la Comunidad de Madrid, Enrique López, continúan para tratar de desbloquear, a través de un acuerdo, la renovación del CGPJ.

Una situación que no gusta nada a Podemos y que la formación que lidera Pablo Iglesias ha conseguido dinamitar hasta la fecha en tres ocasiones, confirman a ESdiario fuentes próximas a la negociación.

Iglesias amenaza a Sánchez con ceder a ERC o incluso a Bildu uno de los vocales que, por cupo de representación parlamentaria, le corresponderían en el Consejo si finalmente se produce el anuncio del pacto político que socialistas y populares han conseguido alcanzar varias veces pero que nunca consiguen anunciar.

El veto inamovible del Partido Popular, y empeño personal de su presidente Pablo Casado, a que Podemos acceda a un asiento en el gobierno del Poder Judicial parece ser la causa del chantaje de Iglesias a sus socios en el Ejecutivo.

"A Podemos no le interesa que el PSOE esté alineado en nada con el PP", apuntan las mismas fuentes consultadas por este diario. Por ello, la estrategia de la formación morada en una de las cuestiones mollares de la legislatura pasa por tensionar al Gobierno, cada vez que se cierra un acuerdo, y hacerse valer en un mensaje al más puro estilo 'no nos quieren pero nos necesitan'.

Casado mantiene inamovible su veto a que Podemos acceda al Poder Judicial e Iglesias contrarresta chantajeando a Sánchez

Por su parte, los socialistas son conscientes de la línea roja que supondría -pese a su mayoría de vocales en un futuro y eventual nuevo CGPJ- sentar a los independentistas de ERC, cuyo líder fue condenado por el Supremo por sedición, o a los abertzales de Bildu en el Pleno de la institución. No es lo mismo aprobar unos presupuestos con el apoyo de Bildu que tener a uno de sus representantes en el máximo órgano de representación de los jueces y magistrados.

 

De ahí los recientes ataques de Podemos a la ex magistrada y actual ministra de Defensa, Margarita Robles, que más allá de las decisiones propias de su cartera se ha postulado como uno de los mayores baluartes del Gobierno en la defensa de los valores constitucionales y la visión de Estado que los de Iglesias aspiran a desestabilizar.

Podemos, fuera

Todos los avances apuntan a que la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) pactada por PSOE y PP, cuyos acuerdos se han materializado hasta en tres ocasiones, pero que no se han hecho públicos, por distintas razones, cuentan además con la bendición del PNV.

Tal es así que ESdiario pudo confirmar en exclusiva no sólo que la lista final de miembros ha estado cerrada y los nombres consensuados entre las tres formaciones -en un Consejo mayoritariamente femenino- sino el nombre de la candidata favorita a presidirlo: la magistrada Pilar Teso. Un pacto en el que los nacionalistas vascos se harían con un vocal, incluso hasta dos, y los populares habrían conseguido su propósito de dejar fuera de la lista a Podemos, que no lograría "colocar" a ninguno de sus candidatos.

El PSOE, a dos bandas

El PSOE, sin embargo, juega a dos bandas porque mientras Campo y López mantienen vivas e ininterrumpidas las conversaciones, los socialistas mantienen su alineación parlamentaria con Podemos para imponer su particular agenda y activar parcialmente el Congreso con el objetivo de acelerar el cerco al Consejo General del Poder Judicial. Y, con él, perpetrar el 'asalto' a la Justicia que tanto ansían los de Pablo Iglesias.

No en vano llama la atención que en la única Comisión activa hasta febrero en el hemiciclo, la de Justicia, vaya a ser la única actividad parlamentaria que va a permitir la mayoría Frankenstein en el arranque de 2021. Junto a otra bien significativa: la puesta en funcionamiento de la comisión Kitchen para investigar las intimidades del Ministerio del Interior en la etapa de Mariano Rajoy.

lunes, 4 de enero de 2021

Una encuesta hunde el triunfalismo de Sánchez e Iglesias y eleva a Casado

 

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

PP, Vox y Ciudadanos sumarían, de celebrarse hoy elecciones, el 53% de los votos, frente al 44,8% de las papeletas que lograrían PSOE y Podemos, cuya gestión suspende de forma estrepitosa.

El pasado martes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hizo un balance autolaudatorio de 2020 que, en esencia, ha sido el primer año de Gobierno de PSOE y Podemos en coalición, marcado fundamentalmente por la tragedia de la pandemia del coronavirus, que ha acabado con la vida de más de 70.000 españoles.

Pese a ello, el inquilino de la Moncloa se basó en un informe de 40 páginas y dos anexos sin un atisbo de autocrítica para presumir en estos términos: "Llevamos un semestre de adelanto en el cumplimiento de los compromisos adquiridos".

 

No lo ven así la mayoría de los españoles, según se desprende de una encuesta de Sigma Dos, publicada este fin de Semana por El Mundo, en el que el Ejecutivo de Sánchez e Iglesias suspende de forma contundente. 

El PP se coloca a menos de 3 puntos del PSOE

Este toque de atención al Gobierno se traduce en los resultados que obtendrían ahora en las unas elecciones generales los distintos partidos del panorama político español. El PSOE volvería a alzarse, al igual que en los comicios del 10 de noviembre de 2019, con la victoria, con un 27,9% de los votos, una décima menos que el porcentaje logrado en aquella cita electoral que alumbró el pacto del abrazo entre Sanchez e Iglesias.

El segundo partido más votado volvería a ser el Partido Popular y, además, con buenas noticias para los de Pablo Casado. La formación ya está a menos de tres puntos de los socialistas, con un 25% de los sufragios. Se trata de un dato relevante, habida cuenta de que en la última cita con las urnas, los del puño y la rosa sacaron a los de la gaviota 10 puntos.

Pierden votos, por su parte, según la encuesta publicada por El Mundo -elaborada durante los días 22, 23, 28 y 29 de diciembre- Podemos y Vox. El socio de Gobierno del PSOE desciende 2 puntos, hasta el 10,8% de los votos. En cambio, la formación liderada por Santiago Abascal reduce su peso electoral en un 1,6% y seguiría siendo la tercera fuerza política del país, con un 13,5% de los sufragios.

En cuanto a Ciudadanos, la política impulsada por Inés Arrimadas de intentar llegar a acuerdos con el Ejecutivo de Sánchez apenas se ha traducido en un aumento del 0,8% de los votos, situándose en el 7,6%.

De estos resultados se extraen dos conclusiones muy llamativas: la primera de ellas es que el centro derecha (PP+Cs+Vox) supera en más de 7 puntos la suma de PSOE y Podemos: 53% de los votos frente al 44,8% de los dos integrantes del Gobierno de coalición.

La segunda, que el bipartidismo vuelve a recuperar terreno en el panorama político nacional, pues los votos de PSOE y PP supondrían en la actualidad el 53%, frente al 44,8% de las urnas del 10-N.

La encuesta también arroja otro jarro de agua fría a Pedro Sánchez: el 56,4% de los consultados considera muy negativo o negativo el primer año de Gobierno, frente al 27,7% que aprueban al Ejecutivo de coalición.

 

Respecto a la valoración de líderes, ninguno aprueba, ni siquiera el presidente del Gobierno. Sánchez logra, al igual que Inés Arrimadas, una nota del 4,1. Pablo Casado, por su parte, supera con un 3,8% a Pablo Iglesias, que obtiene una puntuación del 3,2, seguido muy de cerca de Santiago Abascal, con un 2,9%.

Iglesias siquiera logra superar a su socio de Unidas Podemos, el ministro de Consumo y líder de IU, Alberto Garzón obtiene en esta encuesta una nota de 3,5


martes, 5 de mayo de 2020

Casado pone condiciones a Sánchez para apoyar el estado de alarma: test masivos y ayudas económicas garantizadas



casado, sanchez, realspain, estado de alarma, test, ayudas económicas, pp, psoe, podemosPablo Casado ha trasladado a Pedro Sánchez sus condiciones para seguir apoyando el estado de alarma. La primera, que las ayudas económicas lo sean de verdad: que se negocien fuera del estatus de emergencia y unilateralidad que está caracterizando el estado de alarma y que lleguen efectivamente a la población, cosa que, como ocurre con el atasco en el pago de los ERTE, parece evidente que no sucede actualmente.

La segunda condición afecta a los test: desde el PP señalan que deben hacerse esos test masivos, como medida preventiva para poder abordar una desescalada con seguridad, y no sometiendo a un nuevo riesgo a una población que observa con pavor que España se ha convertido en el primer país en muertes por millón de habitantes de todo el planeta.

“Sánchez debe tomar estas decisiones en el Consejo de Ministros de este martes. Tiene que desvincular las ayudas económicas a los millones de españoles que las necesitan del estado de alarma. Debe pagar ya los ERTE. No puede usar a los parados de rehenes”, destaca una fuerte conocedora de las conversaciones mantenidas entre los dos líderes.

Desde el PP recuerdan que «votamos a favor del octavo Real decreto -el que facilitaba los ERTE frente a esta pandemia- y votamos en contra del noveno Real Decreto -el que vinculaba exclusivamente los ERTE al estado de alarma-«. Y es que, desde las filas ‘populares’ consideran totalmente inservibles las ayudas económicas decretadas y exigen a Sánchez que negocie esos paquetes de reformas para evitar que España acabe abocada a un rescate por culpa de la falta de estímulos a la economía.

“El plan B es que las prestaciones por ERTE y la liquidez para las empresas y los autónomos estén garantizadas”.

Y, por supuesto, “que se garantice también la protección sanitaria y test básicos para evitar contagios. Basta ya de chantajes”, destacan fuentes ‘populares’.

Por eso el PP, a día de hoy, no contempla el apoyo al estado de alarma de Sánchez. “Porque no lo es. Está extralimitado. No ayuda al control del virus, no aplica test masivos, y se niega a ayudar a las empresas y autónomos”.
“En estas condiciones no podemos apoyar el estado de alarma”, concluye la misma fuente.

El Gobierno de Sánchez, por su parte, ya ha puesto la maquinaria mediática a funcionar para presionar al PP a la vista de esta postura. La decisión del líder de la oposición, Pablo Casado, de condicionar el apoyo a una nueva prorroga del estado de alarma, ha encendido todas las alarmas en La Moncloa.

Minutos después de finalizar la conversación telefónica entre Pedro Sánchez y el líder ‘popular’, Pablo Casado, los ministros de Sanidad y Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Salvador Illa y José Luis Ábalos, han comparecido en rueda de prensa con un mensaje muy claro: o prórroga del estado de alarma o caos. El propio Ábalos ha amenazado a la oposición que «votar en contra es condenarnos» y les hace «responsables» de ese caos económico y sanitario . El ministro ha revelado que de la conversación mantenida, Sánchez ha llegado a la conclusión que los populares no iban a apoyar la prórroga.

El número tres del PSOE ha argumentado que «cuando se trata de defender el derecho a la salud y a la vida, no hay ninguna alternativa posible». Ábalos defiende que «no es una medida política o ideológica de este Gobierno» y la enmarca en el trabajo del Gobierno «pensando en el interés de España». Moncloa admite que «sólo podemos pedir a la oposición que actúen con responsabilidad y compromiso» pese a que, hasta ahora, ha sido el propio gabinete de Sánchez quien ha despreciado constantemente a los grupos parlamentarios.

martes, 18 de febrero de 2020

El plante de Casado prueba que Sánchez es rehén de ERC y deja sin papel a Vox

El líder del PP se presenta como la oposición que ofrece pactos de Estado a cambio de estabilidad. Así busca también achicar el terreno a Abascal.

Pablo Casado acudió a la llamada de Pedro Sánchez en Moncloa con una generosa oferta que quedó supeditada a una única exigencia: que el presidente del Gobierno rompa la mesa de negociación que ha abierto con el Govern para desatascar la crisis en Cataluña. Era la séptima vez que el líder de la oposición se veía con el jefe del Ejecutivo desde que Sánchez llegó a Moncloa en junio de 2018, y en esta ocasión no quería ser señalado como el culpable del bloqueo.
El PP quiso poner al Gobierno entre la espada y la pared y, por ofrecerle, le ofreció hasta negociar los Presupuestos si Sánchez daba un portazo a los socios independentistas con los que sacó adelante las dos investiduras. Casado desplegó una batería de medidas con la que está dispuesto a dar estabilidad al país, resolver "los problemas de la gente", y brindó apoyo  al jefe del Ejecutivo para que el jueves negocie en Bruselas "aunque sea a cara de perro" un presupuesto europeo que beneficie a "agricultores, ganaderos o pescadores, por las provincias que necesitan fondos de cohesión". 
Con este movimiento, Casado busca erigirse como el verdadero y único líder de la oposición que es capaz de ofrecer pactos de Estado a cambio de devolver la estabilidad al país. Al mismo tiempo, el líder del PP busca también achicar el terreno a Vox, el partido de Santiago Abascal que amenaza con acabar con la única mayoría absoluta que aún conserva el Partido Popular: la que el gallego Alberto Núñez Feijóo peleará el 5 de abril.

Casado expone a Sánchez sus exigencias para sentarse a negociar
Pactos que necesitan mayorías de tres quintos

Casado es consciente de que si desecha esta oportunidad, el Gobierno podrá reeditar pactos a partir de ahora que necesiten de la mayoría absoluta del Congreso con sus socios de investidura, pero será imposible renovar aquellos órganos constitucionales que necesitan el visto bueno de las tres quintas partes del Congreso, una mayoría que obligatoriamente incluye al Partido Popular en la ecuación para que salga adelante.
Desde diciembre de 2018 está pendiente la renovación del Consejo General del Poder Judicial que preside Carlos Lesmes y que saltó por los aires cuando EL ESPAÑOL publicó un mensaje enviado por el entonces portavoz del Senado, Ignacio Cosidó, en el que presumía de que su partido iba a controlar el Supremo y el CGPJ con el nombramiento de Manuel Marchena, que con la polémica renunció a ocupar el cargo y, de momento, sigue sin cerrarse.
Los dos partidos con mayor representación parlamentaria deben ponerse de acuerdo también para nombrar al sustituto de Francisco Fernández Marugán, el Defensor del Pueblo en funciones desde julio de 2017. El Alto Comisionado de las Cortes Generales encargado de defender los derechos fundamentales y las libertades públicas de los españoles necesita el consenso de tres quintas partes del Congreso para su nombramiento.
Menos urgente pero no por ello menos necesario es también el nombramiento de los consejeros del Tribunal de Cuentas, aunque el organismo fiscalizador no está aún en funciones. Sus doce consejeros son designados por las Cortes Generales, seis por el Congreso y seis por el Senado, mediante votación por mayoría de tres quintos por cada una de las cámaras por un período de nueve años.
Tras la reunión entre Casado y Sánchez, que el líder del PP calificó de "cordial" y "fructífera", el Partido Popular y el Gobierno se han cruzado sendos reproches sobre quién tiene la culpa de mantener intacto el bloqueo en el país. Ninguno quiere cargar con la culpa de no avanzar en los temas que realmente importa a los españoles.

"Rehenes" de las instituciones
El Gobierno llegó a acusar a Casado de utilizar de "rehenes" a instituciones clave como el CGPJ y Casado, por su parte, dijo que era un gesto "inédito" ofrecer apoyo para sacar adelante los presupuestos a cambio, eso sí, de que Sánchez bloquee el nombramiento de la exministra de Justicia, Dolores Delgado, como Fiscal General del Estado y que garantice la inhabilitación de Quim Torra, además de cerrar ipso facto la mesa de negociación abierta con el Govern.
Casado dice que ahora "la pelota está en el tejado de Sánchez", pero en el PP son conscientes de que es "misión imposible" que el jefe del Ejecutivo haga una enmienda a la totalidad a su estrategia de Gobierno y a su política económica. Los conservadores también le han pedido renunciar a implantar subidas impositivas como la tasa Google o que renuncien a modificar la reforma laboral que puso el PP en marcha con el Gobierno de Mariano Rajoy.

Otros órganos que necesitan mayoría absoluta
Si rechaza las exigencias del PP, Sánchez tendrá que mantener sin renovar algunos de los órganos más importantes del Poder Judicial. Sin embargo, podrá sacar adelante con la mayoría absoluta con la que se convirtió en presidente del Gobierno la renovación de otros órganos que también están en funciones como Radio Televisión Española, donde Rosa María Mateo llegó apenas un mes después de que el PSOE se hiciera con el poder. La ahora administradora única de RTVE ha recibido en este año y medio un aluvión de críticas por su forma de dirigir la televisión pública y ponerla al servicio del Gobierno.
Otras cúpulas de empresas públicas pendientes de renovación, estas sin necesidad del visto bueno del PP, son la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), del Consejo Económico y Social (CES) o el nombramiento del nuevo presidente del Consejo Económico y Social (CES). Además, el Gobierno deberá elegir a quién coloca al frente de la Autoridad Independiente de la Responsabilidad Fiscal (Airef) tras fichar a su presidente José Luis Escrivá como ministro de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones.

El Español

jueves, 4 de julio de 2019

INVESTIDURA DE HUMILLACIÓN



Ya somos más cínicos que la primera vez. Ahora, el candidato a la presidencia del Gobierno fija fecha para la investidura sin haber atado algo parecido a una mayoría parlamentaria. No tiene siquiera un acuerdo con su socio preferente que pudiera servir de base para aglutinar bien votos a favor, bien abstenciones.
No ha hecho, por tanto, lo que hizo aquella primera vez, cuando suscribió un acuerdo con Ciudadanos antes de presentarse a una investidura que fracasó. Pero entonces había un quizás. Una posibilidad. Ahora, la convocada para el 22 de julio ya circula bautizada como investidura fallida.
Después de las elecciones de diciembre de 2015, Rajoy, con el primer partido de la Cámara, con 123 diputados, renunció a intentarlo diciendo que no veía que pudiera reunir los apoyos suficientes. Ahora, Sánchez, con idéntico peso parlamentario, pone fecha no porque los haya reunido, sino con la finalidad de acogotar a posibles aliados y seguros adversarios.
Ha encendido la mecha y, ¡hala!, que pasen por el aro, y rapidito, que ya está corriendo el reloj, tic tac. Los procedimientos para la formación de Gobierno, y esto es lo inédito, los está usando el líder socialista, de forma torticera, como instrumentos de presión.
Tal uso indebido puede que no tenga coste inmediato para Sánchez y su partido. Ahora mismo es posible que el electorado, ya más escamado que la primera vez, sólo quiera que se acabe la función y que, en ese estado de ánimo, afirme que está dispuesto incluso a votar a Pedro como un solo hombre para conseguirlo.
Cosa distinta, muy distinta, es que lo haga si llega el momento de tener que hacerlo. Queden aparte los sondeos del CIS que, igual que otros, han pasado a ser, en el nuevo cinismo reinante, puras cartas de Tarot echadas con nocturnidad y alevosía para meter el miedo en el cuerpo. Como esas torres vigía desde las que amenazan con repetir elecciones como con una plaga bíblica.
Así las cosas, una investidura fallida sí tendrá una utilidad. Será útil para hacerle ver a Sánchez cuál es su lugar y cuanto pesa, es decir, 123. Ni más ni menos. Nada del otro jueves. Servirá para que el líder socialista sepa que no es deber de los demás investirlo; que es el candidato quien tiene que trabajarse el patchworkde una mayoría.
Será valiosa porque lo que necesita con urgencia Sánchez no es formar Gobierno, sino que se le recuerde que es políticamente mortal. Que se le haga tomar conciencia de que no está en condiciones de transferir a otros los costes políticos que entraña la obtención de acuerdos de investidura o de Gobierno. Esto no sale gratis y es el candidato quien tiene que asumir la parte principal.
Sánchez necesita una investidura de humillación. Pero no por nada personal, sino por la erosión a la que está sometiendo el procedimiento de formación de Gobierno y, por ende, al sistema político. Es eso o el cinismo.

Cristina Losada ( Liberad Digital )

viñeta de Linda Galmor

jueves, 11 de abril de 2019

MANOS MANCHADAS DESANGRE


MANOS MANCHADAS DE SANGRE

Ha manifestado Pablo Casado, que Sánchez prefiere pactar con quien tiene las manos manchadas de sangre, que con quien las lleva pintadas de blanco.
Acierta totalmente, siendo ya un alto dirigente de Herri Batasuna, después de su actividad terrorista en la ETA, Otegui sabía a quienes enviaba la banda etarra sus cartas de extorsión e intimidación.

sábado, 9 de marzo de 2019

Vuelta a Vietnam(Crónica de una hora y cuarto con Casado en Alsasua)

Cada vez que sobrevuelo Pamplona y el piloto aproxima el aeropuerto de Noain, el más complicado de Europa en los simuladores de vuelo ex aequo con Innsbruck y tal vez Bilbao, me pregunto qué hago yo metido en esta vorágine que me impide por perogrullescas razones de seguridad acudir con frecuencia a mi pueblo. Cada vez que lo hago tengo que ir acompañado para impedir que las minorías matoniles que tienen amedrentada al resto de la población me metan la paliza que les gustaría. La infancia del poeta eran recuerdos de un patio de Sevilla y la mía es la memoria de un niño feliz en Cizur Menor, el municipio que, imponente él, sobrevuela Pamplona y diviso desde la cabina del Air Nostrum. El aterrizaje es made in Noain: las corrientes nos ponen los redaños de corbata. El día ha amanecido cabrón. Pablo Casado, María Pelayo, Isabel Benjumea, Carlos Cuesta y servidor respiramos tranquilos cuando el piloto tumba la panza del Bombardier sobre una de las pistas más angostas y cortas de España. Para variar, una patrulla de los GAR y otra de la Policía Nacional, armados hasta los dientes, custodian la zona de Llegadas. Nos saludan con la amabilidad de quienes vinieron a la función pública a servir y no a servirse. La amabilidad de dos de los cuerpos, el tercero es el Ejército, mejor valorados por los ciudadanos.
—Buenos días, buen servicio—, les contestamos. El candidato estrecha las manos de todos ellos con esa sonrisa y ese porte que le convierten en una suerte de Adolfo Suárez redivivo.
Nos dirigimos al imprescindible Hotel Muga Beloso, donde Pablo Casado va a reescribir ese acuerdo que nunca se debió romper: el que une, en tan estricto como lógico matrimonio de conveniencia, a PP y UPN para sortear los obstáculos de esa Ley Electoral que ampara a formaciones como ERC, PDeCAT, destroza a otras como Izquierda Unida o en su día UPyD e impide la gloria a las grandes en las provincias menos pobladas. Una suerte de acuerdo CDU-CSU pero en lugar de a la bávara, a la navarra. Que mola más. Me encuentro con la presidenta del PP de Navarra, Ana Beltrán, futura ministra si Casado es presidente y víctima de la maldad patológica del Gobierno batasuno-podemita de Navarra. Le retiraron la protección pública sin argumento alguno y allá que continúa ella dando la batalla por la libertad en Navarra aun a sabiendas de que las posibilidades de que le rompan la crisma se han multiplicado exponencialmente por culpa de la miseria de Uxue Barcos (sí, con ‘c’, que así se ha hecho apellidar su familia toda la vida). Ella, hija de un grande del mundo taurino, el empresario Arturo Beltrán, antepone los ideales al miedo escénico que debe provocar ser jefe de filas de una formación que detenta el triste récord de ser la que más víctimas mortales acumula a manos de ETA. Ahora no asesinan, cierto, pero te pueden mandar a la UVI en menos de lo que canta un gallo.
El arriba firmante aguarda antes de poner rumbo a Alsasua, donde entrevistará a Pablo Casado a 54 días vista de ese 28 de abril en el que España se juega mucho más que la identidad de la persona que la gobernará los próximos cuatro años. El último domingo del cuarto mes del decimonoveno año del siglo XXI está en disputa el ser o no ser de la segunda nación más antigua de Europa. Hablamos tal vez de las elecciones más importantes desde aquéllas de 1977 en las que votamos por primera vez tras 38 años de oscuridad. O desde ésas plebiscitarias de 1978 en las que nos regalamos esa Constitución que ha proporcionado el mayor periodo de estabilidad, prosperidad y paz de una historia que hasta entonces no era para presumir precisamente.
Llueve de manera tenue en Pamplona y a mares en la localidad de La Barranca, una de las zonas más importantes de España medioambientalmente hablando. Andía y Urbasa a un lado y Aralar a otro no son moco de pavo. Alsasua es la localidad en la que parábamos a comer cuando vivía de pequeño en Bilbao e íbamos o volvíamos de visitar a la familia en Pamplona. El pueblo en el que los hijos de Satanás de ETA crearon en 1978 esa otra serpiente llamada Herri Batasuna. Donde parieron a esa coalición que ponía en la diana a los “enemigos del pueblo vasco” para que los otros culminasen el macabro trabajo de disparar a bocajarro. El camino me resulta familiar por otra inevitable razón: parte de mi familia procede de aquí.
Nuestro vehículo, el de Casado, el de Ana Beltrán y el de los escoltas recorren en medio de una lluvia infernal los 50 kilómetros que separan Pamplona de Alsasua. Lo que más me llama la atención es que, gracias a esa calamidad independentista llamada Uxue Barcos (sí, con ‘c’), todos los carteles figuran en vascuence. El español ni está ni se le espera en las señalizaciones viarias. Cualquier camionero que venga de Albacete, Sevilla o Coruña cuenta con todos los boletos para perderse porque la toponimia en euskera es un auténtico trabalenguas para cualquier forastero. Cosas de un Estado idiota que, como acertadamente apostilla Pablo Casado, “se ha ido ya de demasiadas partes de España”. Pasamos por Echarri-Aranaz acordándonos de la familia Ulayar, santo y seña de la dignidad y la decencia, ejemplo para cualquier demócrata de bien. Asesinaron a su padre pero ellos decidieron quedarse en su pueblo aun a sabiendas de que iba a ser un vía crucis. Les han matado, les han pegado, les insultan a diario, les escupen, pero allí continúan ellos impasibles al ademán cuarenta años después.
La comitiva emboca el centro de Alsasua. Ha despejado pero la calle principal se asemeja más a un pueblo del Lejano Oeste que a uno de 7.000 habitantes. Prácticamente ni un alma por la calle. Damos la vuelta y enfilamos al lugar que el presidente del PP y yo hemos elegido para nuestro cara a cara: el bar Koxka. Un nombre que quizá no les diga nada de primeras pero que les dirá todo cuando les recuerde que fue el escenario de la brutal paliza al teniente de la Guardia Civil Óscar Arenas, el cabo Álvaro Cano y sus respectivas parejas. El hombre que más posibilidades tiene en estos momentos de ser el próximo presidente del Gobierno accedió encantado de la vida cuando le propuse convertir nuestro tête-à-tête en un homenaje no sólo a los dos héroes de España sino a todos las personas de verde que, jornada a jornada, con una profesionalidad encomiable, defienden la libertad y la democracia en un pueblo del que el Estado se desentendió hace 30 años.
Tres agentes del Cuerpo fundado hace 174 años por el navarro Javier Girón merodean por los alrededores por si las moscas. Descendemos de nuestros vehículos y los caretos de los alsasuarras son todo un poema en la calle García Ximénez. Una anécdota comparada con los rostros de personal y clientes del Koxka cuando franqueamos la puerta y el candidato y yo nos sentamos, pedimos dos botellas de agua y nos ponemos a hacer la entrevista rodeados de las cámaras que portan Quique Falcón y Paco Toledo. Es como si hubieran aparecido unos extraterrestres de color verde o azul. Alucinan. Ni los malos ni los buenos se creen lo que está sucediendo: el presidente del PP y el periodista navarro más odiado por el mundo etarra conversan tranquilamente en el punto exacto en el que Arenas y Cano fueron triturados a puñetazos y puntapiés por una manada de cobardes desalmados. La entrevista sigue su curso. Eso sí: el sonido de la música de fondo, el concierto de Los Secretos en Las Ventas, sube varios decibelios con la obvia intención de frustrar nuestro trabajo. El volumen aumenta de tal manera que cualquiera diría que estamos en el escenario al lado del mismísimo Álvaro Urquijo. A pesar de que el equipo de seguridad no pierde ripio, no puedo evitar mirar de vez en cuando de reojo, temeroso de que alguno de los piojosos batasunos me endilgue un puñetazo a traición. Mi interlocutor lo tiene mejor porque desde su silla divisa todo el local.
Pasados unos minutos, superada la incredulidad inicial, empieza a irrumpir una decena de individuos con el sello inconfundible de cualquier batasuno que se precie: desaliño indumentario, aros en los dos lóbulos y camisetas ad hoc. Basura humana que lleva la maldad escrita en la cara. La catarata de insultos no se hace esperar:
—Hijos de puta, txakurras (perros), fascistas, cabrones—. Los oídos de mi pobre madre, oriunda de la zona, de familia peneuvista y con más apellidos autóctonos que la mayoría de esos desgraciados, deben reventar a 400 kilómetros de distancia.
En Alsasua hay muchos malos pero también muchos buenos. Mismamente, dos señoras que salen del local y, sin cortarse un pelo, en alta voz, se dirigen a nosotros de manera inequívoca y una sonrisa por bandera:
—Señor Casado, señor Inda, ¡que pasen un buen día!—. Sus maridos les reprueban con la mirada tamaña generosidad dialéctica en una localidad en la que es mejor callar si eres constitucionalista. No ser independentista, proetarra o peneuvista y explicitarlo es el camino más corto a una paliza o a la muerte civil.
Imposible pedir más. Como imposible es reclamar valentía a otras personas que, por lo bajini, antes y después, se aproximan y, como quien no quiere la cosa, nos espetan:
—Ánimo—.
—Enhorabuena—.
—Gracias por venir aquí—.
—¡Suerte!—.
Finiquitada la entrevista, cuando pensábamos que nuestros peores temores habían quedado despejados, entra en el Koxka un tirillas histérico, malencarado y con cara de pocos amigos. Es Josu Muñoa, el propietario. Empieza a gritar fuera de sí, con el odio escrito en la cara:
—¿Quién es el responsable de esto?—.
Como a los locos o a los niños, nadie le hace ni caso. Hasta que se fija en mí y me pide explicaciones:
—¿Por qué has hecho la entrevista sin mi permiso?—, me dispara verbalmente.
—Porque nadie nos lo ha prohibido y porque éste es un local público—, aclaro con calma tibetana al sujeto que primero confirmó la paliza a los guardias civiles y luego, en el juicio, se desdijo asegurando que “no se había enterado de nada”. Este modélico ciudadano olvida que su taberna tiene poco más de 35 metros cuadrados. Vamos, que no es un Corte Inglés o un Carrefour. En fin, que se dio cuenta de todo.
Muñoa acude a la puerta y baja la persiana cuando se cerciora de que ha salido todo quisqui. Nos deja encerrados a Pablo Casado, María Pelayo, Isabel Benjumea, Carlos Cuesta, nuestros cámaras, los escoltas y yo. Casi 10 minutos que se nos hacen eternos. Mientras tanto, descubrimos que al otro lado de las rejas, en la vía pública, empieza a llegar gente malencarada con las pintas habituales de los proetarras. Muñoa se niega a abrirnos. Hasta que uno de mis guardaespaldas le recuerda que está cometiendo “un delito de retención ilegal”. Como quiera que le toma por el pito del sereno, tomo el testigo expeditivamente:
—¡Esto no es una cárcel ni un zulo, o nos abres inmediatamente o llamo a la Guardia Civil!—. La palabra mágica, “Guardia Civil”, lleva al pájaro a darle, de mala gana, a la llavecita que levanta la persiana metálica. Salimos precipitadamente y observamos que en esos 10 minutos se han congregado en el perímetro del Koxka y alrededores unos 25 proetarras. Algunos de ellos menores de edad con el claro objetivo de que si nos dan una tunda no puedan acabar en prisión. Las miradas de odio infinito son el común denominador. Media hora más encerrados allí y tal vez no lo hubiéramos contado. Nos graban con los móviles y nosotros nos defendemos haciendo lo propio. Nos subimos a los coches, saludo desde la ventanilla a dos ciudadanos que me han felicitado segundos antes y circulamos hasta la entrada de Alsasua. Nos bajamos de nuevo y nos despedimos de nuestros tres ángeles de la guarda. El agradecimiento de este Adolfo Suárez posmoderno, que confía que el 28-A le quieran menos y le voten más, es indiscutiblemente más marcial que el mío:
—Muchísimas gracias ¡y viva la Guardia Civil!—.
Protegidos por un Land Cruiser de los GAR, ponemos rumbo a Pamplona. Nos vamos pero mucha gente buena se queda en este Vietnam navarro, en un territorio comanche en el que lo normal es lo anormal, en el que lo moral es lo amoral. El mundo al revés. Lo nuestro ha sido relativamente fácil: hemos arribado de improviso y con armarios empotrados custodiándonos. Duro es ser concejal de UPN, como Javier López. O constitucionalista. O guardia civil. No puedo evitar acordarme de todos ellos en la media hora larga que tardamos hasta la ciudad que me vio nacer. Siempre contarán con mi respeto, mi apoyo y mi admiración. El desprecio lo reservo para quienes, como el peneuvista de apellido maketo, Aitor Esteban, o la Barcos que se dice “Barkos”, nos acusan de ir “a provocar”. Provocar es defender, amparar o relativizar el mal absoluto que representan ETA y sus mariachis. Moverte libremente por territorio nacional no es una provocación, es un derecho.