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viernes, 17 de diciembre de 2021

El consejero de Educación catalán lleva a sus hijas a un colegio con 25% de castellano

El consejero de Educación catalán, Josep González-Cambray, lleva a sus hijas a un colegio en el que hay una cuota de castellano del 25% por decisión del centro. No obstante, el pasado martes 9 de noviembre el consejero visitó en horario lectivo la escuela de Canet de Mar, en la que se tenían que aplicar las medidas cautelares del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), y calificó a la salida el fallo de “ataque intolerable al modelo de escuela catalana”. Pero lo que según él es un “ataque intolerable” en el Turó del Drac de Canet de Mar está del todo asumido en su propia casa, según publica El Confidencial, que ha preguntado a portavoces del consejero de Educación por esta cuestión y estos se han negado a responder asegurando que se trataba de la vida privada del consejero y su familia y que, además, les parecía mal que se entrase en terrenos personales por cuestiones políticas.

González-Cambray tiene escolarizadas a sus hijas en el centro Frederic Mistral, una escuela catalana que destaca en su página web su modelo de plurilingüismo, introduciendo el inglés y una segunda lengua extranjera. Así, se dan cuatro idiomas: catalán, castellano, inglés y francés o alemán, a escoger por los padres.

Muchos colegios de la comunidad autónoma han optado por este modelo, en especial en concertados, y eso no quiere decir que la inmersión lingüística esté amenazada como están repitiendo hasta la saciedad los independentistas por el caso de Canet de Mar, como si fuese algo excepcional. Según el citado medio, ni el catalán está en peligro por lo que se hable en el patio ni el castellano se encuentra acorralado por la política educativa, como defienden ciertos políticos de derechas.

Esto es una prueba del modo en que se ha instrumentalizado un conflicto menor. Una providencia del Tribunal Supremo para que se cumpliesen unas cautelares del TSJC para un único centro, con una petición del todo razonable, ha servido para intentar movilizar a unas bases del independentismo que andan alicaídas desde que se concedieron los indultos.

vozpópuli


Foto:Josep González-Cambray

martes, 14 de diciembre de 2021

Desterrar a un ruiseñor

 

El niño de Canet no tiene que irse a ninguna otra parte. Le asiste el derecho a educarse donde viven sus padres.


Si el niño de Canet terminase escolarizado en Madrid, como le ofrece Ayuso admitiendo ella misma que se trata de una mala solución, sería un fracaso del Estado. Y un triunfo del independentismo que al acosarlo -al niño, aunque también al Estado de paso- pretende justamente eso, que los disidentes de su política de exclusión lingüística y comunitaria se vayan de Cataluña. La presión contra el crío es una advertencia, un aviso mafioso de quienes se creen dueños del territorio y sueñan con quedárselo para ellos solos. Una intimidación contra todos los que se resistan a su designio xenófobo, para que sepan que reclamar sus derechos o el simple cumplimiento de la ley es un mal negocio y se plieguen

 a la imposición del nacionalismo obligatorio. El mensaje es nítido: quien no acepte las reglas de la tribu o las cuestione siquiera en el plano simbólico se arriesga a sufrir una descarga de odio. En la distopía separatista no hay sitio para el pensamiento autónomo. Guerra y si es menester exilio a los discrepantes, a los insumisos, a los heteróclitos.

La campaña de señalamiento triunfaría si el chaval se educase en Madrid, en Sevilla, en Zaragoza o en Alicante. Lo tiene que hacer donde le corresponde, donde viven y trabajan sus padres, que han hecho pública una carta emocionante para pedir a los catalanes que piensan igual que no se callen y se atrevan a romper la espiral de silencio aplastante con que el soberanismo amordaza la reclamación de libertades esenciales. Porque lo grave es que esa familia ha recibido en privado numerosas muestras de aliento solidario pero sólo unos pocos han sido capaces de expresar en voz alta su respaldo. En una sociedad sin miedo habría ahora mismo cientos, miles de padres solicitando para sus hijos la reglamentaria cuota de enseñanza en castellano. Y si así ocurriera sería la Generalitat, no ellos, la que tendría un serio problema porque Canet dejaría de ser un episodio aislado, una rareza, y vería comprometido su proyecto de control ideológico de la escuela a través de la lengua.

Aunque como nadie puede exigir heroísmo espontáneo, ayudaría mucho que las instituciones cumpliesen con su deber de amparo. Que el Gobierno español dejase claro de qué lado está en este conflicto y lo hiciese saber sin rodeos ni casuismos. En casos de esta índole no es posible adoptar un perfil ambiguo: o se defiende el veredicto de la justicia y se dispone su observancia efectiva o se refrenda la estigmatización del niño y de todos los demás que eventualmente puedan seguir el mismo camino. La oferta de Ayuso está muy bien para marcar diferencias entre la asfixiante cerrazón de una comunidad y la apertura generosa de otra, pero representa la aceptación de una derrota. La de la nación de ciudadanos libres e iguales frente al diferencialismo de las identidades propias. De eso va este asunto, no de las horas lectivas en cada idioma.

Desterrar a un ruiseñor es un contenido original de ABC.es

sábado, 11 de diciembre de 2021

Canet de Mar o la indignidad

 El profesorado catalán, en su mayoría, es la punta de lanza de la marginación del castellano y la losa con la que se pretende enterrar en Cataluña definitivamente el constitucionalismo.


Durante bastantes años, el catalán y el castellano han sido lenguas de uso común sin que nadie lograra alterar una coexistencia natural basada en la tolerancia y el respeto. Pero finalmente, la estrategia de ir arrinconando la lengua de todos en los medios de comunicación públicos, en el ámbito educativo y, en general, en todos los organismos dependientes de la administración catalana, ha terminado por dar el fruto perseguido desde mucho tiempo atrás por el nacionalismo excluyente. Esto es: convertir la lengua en una poderosa arma de confrontación y en una temible herramienta de señalamiento de quienes no se avengan a sus imposiciones. De no resultar altamente antiestético, no sería improbable que desde el independentismo más radical se llegara a proponer algún día la identificación, con una marca bien visible (¿una ñ quizá?), de todos aquellos que no se resignen a excluir de su cotidianidad el uso del castellano.

Como ya hemos dejado dicho en este periódico, fue Jordi Pujol quien en los años 80 del siglo pasado “dio precisas instrucciones para que en los procesos de selección del profesorado se introdujeran fórmulas de valoración de los candidatos de acuerdo con sus hábitos lingüísticos e inclinaciones ideológicas”. Hoy, tras casi cuarenta años de sistemática manipulación nacionalista y la utilización de ingentes recursos públicos, el profesorado catalán, en su mayoría, es la punta de lanza de la marginación del castellano y la losa con la que se pretende enterrar en Cataluña definitivamente el constitucionalismo. 

El profesorado catalán, en su mayoría, es la punta de lanza de la marginación del castellano

Porque no se trata solo de derechos. Lo que explica la virulenta reacción del secesionismo gobernante a la decisión del Tribunal Supremo de confirmar la sentencia que obliga a las escuelas catalanas a impartir un 25 por ciento de materias en castellano, no es la legítima contrariedad que puede suscitar un puntual revés judicial, por muy serio que este sea, sino la sospecha de que la providencia del alto tribunal podría ser una vía de escape por la que se desinflara el proyecto de agrandar a través de la educación la masa crítica del independentismo, paso previo e imprescindible para culminar algún día el proceso de desenganche del Estado.

Claro que para que eso sea posible, para que la unánime toma de posición del Supremo suponga un punto de inflexión en la actual dinámica de acoso a los castellanoparlantes en la escuela y en otros ámbitos educativos, en no pocas instituciones y en zonas de la Cataluña profunda, es de todo punto necesario que el Gobierno de España tome cartas en el asunto y ponga los medios necesarios para hacer cumplir la ley y proteger el ejercicio de la libertad de elección de los ciudadanos afectados. Con mayor determinación si cabe por cuanto se trata de amparar a menores cuyos derechos, cierto, están tutelados, pero no pueden ser de ninguna manera restringidos o gravemente condicionados. De este modo, la obligación del Ejecutivo es garantizar el libre ejercicio de los derechos del escolar de Canet de Mar, pero también, y tan importante como lo anterior, impedir por todos los medios a su alcance que los niños catalanes sigan asistiendo, y asimilando con naturalidad, la normalización del linchamiento de los no alineados. La asimilación de métodos colindantes con el fascismo. 

Pero es precisamente en este punto en el que se desvanece toda esperanza. A la actitud provocadora del consejero de Educación de la Generalitat, que ha respaldado el hostigamiento a la familia de Canet de Mar después de haber confirmado que el Govern no piensa obedecer al Supremo, Pedro Sánchez ha respondido ordenando que su ministra de Educación, Pilar Alegría, ofrezca “toda la colaboración para que no se produzca ningún tipo de acoso en la escuela”; ¡tiembla Aragonés! La ministra portavoz, Isabel Rodríguez, ha pedido al Partido Popular que no utilice “la riqueza lingüística de nuestro país para enfrentarnos”. Y uno de los barones “sensatos”, Emiliano García-Page, se ha lamentado de que en Cataluña haya “dos o tres xenófobos” que usan el idioma como arma arrojadiza.  

Eso por parte socialista. En el otro lado de la sociedad gobernante ni siquiera se juega a la equidistancia y nos encontramos con un patético Alberto Garzón, quien habla de “polémicas que son instrumentalizadas por esa parte de la derecha que realmente lo que tiene es alergia a la diversidad”, o el silencio de la ministra de Igualdad (sic); o la hipocresía de Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno y cabeza preeminente del socio pequeño de la coalición, que mientras defiende con enérgica retórica el derecho a la violencia de los huelguistas del Metal rehúye pronunciarse sobre el de los niños catalanes que han elegido estudiar una de cada cuatro materias en castellano.

No hay nada que hacer. La Alta Inspección de Educación del Estado en Cataluña, organismo dependiente del Ministerio de Política Territorial, ni está ni se le espera. Ni la Alta Inspección ni nada que se le parezca. El drama es que este Gobierno, por razones de matemática parlamentaria, hace tiempo que decidió anteponer su supervivencia, y por tanto la capitulación ante el nacionalismo, al cumplimiento de sus obligaciones. El drama, más bien la tragedia, es que Sánchez no va a mover un dedo para hacer que se cumpla la ley. Y eso, señores de la Oposición, sociedad civil, es algo que un país que pretenda seguir mereciendo al resto del mundo un gramo de respeto nunca debiera consentir.

Editorial de vozpópuli

miércoles, 24 de julio de 2019

Una alcaldesa de ERC factura 8.000€ al día por alojar a MENAS




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¿Cuánto cobra Blanca Arbell, alcaldesa de ERC de Canet de Mar, por acoger a menores extranjeros no acompañados (MENA) en la casa de colonias de su familia? El Ayuntamiento y la Generalitat de Cataluña se niegan a dar la cifra. Fuentes del sector la sitúan en 155 euros por menor y día, lo que equivale a 8.000 euros al día de facturación (bruta) y 2,9 millones al año, cifra de la que se deben también descontar gastos. Ello es importante en la medida en la que uno de los jóvenes acusados de violar a una menor el sábado en el municipio se alojaba en Can Brugarola, el albergue provisional.


Ninguna administración es capaz de explicar la cantidad que cobra la familia de Blanca Arbell Brugarola, alcaldesa de ERC de la localidad costera, por hospedar a 50 menores tutelados en su casa de colonias. Ni el consistorio, ni el Departamento catalán de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, ni EduVic, la fundación que lleva el proyecto de Can Brugarola. Preguntados por la cuestión, las respuestas han sido evasivas o han rechazado directamente contestar. Solo EduVic, uno de los conglomerados que se lucra con la estancia e integración de los MENA en Cataluña, ha admitido que "es un contrato de servicios" otorgado por Trabajo. Admite también que uno de los dos jóvenes extranjeros acusados de agredir sexualmente a una menor y grabarlo se hospedaba en el alojamiento. Ambos han sido condenados a tres meses de régimen cerrado por su presunta participación en el delito sexual.


"Es un secreto de ERC de Canet"
Este secretismo no gusta a la oposición. Fuentes del PP han recordado que han pedido el expediente de contratación del servicio en el pleno municipal, pero ERC se negó a enseñarlo. Esquerra rechazó también que lo hicieran sus socios de gobierno [Som Canet, Canetencs Independents y PSC]. "Nunca se esclareció cuánto estaba cobrando la familia de la alcadesa por alojar a los menores en el domicilio y la oposición censuró al Ejecutivo local por esta falta de transparencia", aseguran las mismas fuentes.


"Lo que han hecho es bloquear el debate y ser opacos, tanto por parte del gobierno local como por parte del Gobierno catalán. No han frenado el debate sobre este centro y su financiación con dinero público. Dicen [ERC] trabajar para la integración, pero ya ha quedado claro que ésta no es posible a esta escala, con 50 menores en una población pequeña como Canet de Mar. En Calella (Barcelona) ya lo han admitido y aquí seguimos sin querer reconocer la verdad. La acogida debe organizarse de otra manera y, desde luego, ser transparente y dialogada con los vecinos", mantienen las mismas fuentes.


"Opacidad"
Trabajadores sociales contratados por la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (DGAIA) han insistido a este medio que el organismo paga a las entidades 155 euros por menor y día. Esta cantidad es la que estaría inyectando EduVic en Can Brugarola, la casa de colonias de la alcaldesa de Canet de Mar y donde se alojaba uno de los jóvenes que, presuntamente, el sábado agredió sexualmente a una niña el sábado mientras un compañero suyo lo grababa.


"Es lo que cobran los centros de primera acogida. Los Centros Residenciales de Acción Educativa (CRAE) facturan menos. Los Centros de Atención Integral (CAI) sí salen un poco más caros a la administración pública", enumeran los trabajadores sociales a este medio. Y añaden: "Las entidades pueden ingresar más mediante cursos para los MENA cuya realización y contenido nadie controla. Sin hablar de la situación de precariedad de los educadores. El Colegio de Educadores Sociales (CEESC), ¿qué hace? ¿A qué se dedica? No hay control ninguno, los contratos son de precariedad absoluta y te echan a la mínima", lamentan.


Protesta en El Masnou
Cualquiera que sea la cifra exacta, que, de nuevo, cabe recordar que ni el Govern, ni el Ayuntamiento de Canet de Mar ni EduVic, el conglomerado dirigido por Adela Camí Dealbert, no han querido aportar, lo cierto es que es un muy buen negocio para Blanca Arbell. La alcaldesa es administradora única, según el Registro Mercantil en la sociedad Can Brugarola SL, que gestiona la casa de colonias a la que ha contratado la entidad social por encargo de su propio partido: ERC. Los hechos del fin de semana han puesto a la munícipe independentista en el foco público. Ésta asistió a la concentración de repulsa de la supuesta violación el lunes por la tarde. Presidió una mesa de trabajo el mismo día y, a las pocas horas, tomó una posición más dura: pidió cambios legislativos contra el crimen juvenil y una mesa de municipios de acogida para forzar una actualización del Código Penal.


Esto es precisamente también lo que exigirán hoy jueves los vecinos de El Masnou (Barcelona). En esta localidad la policía ha detenido también a tres menores extranjeros por violar a una menor durante la fiesta mayor la misma noche. Los residentes se concentrarán esta tarde ante el ayuntamiento --gobierna Jaume Oliveras, también de ERC-- para "apoyar a la chica y a la familia y pedir que se vayan (sic) los MENA" del municipio costero.