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domingo, 1 de abril de 2018

La ambigüedad de Podemos y Xavi Domènech con el independentismo

Xavier domenech en el parlament

Estamos en Semana Santa, algunas personas se encuentran ya regresando de vacaciones, otros se han  quedado en sus casas, por razones diferentes. Para algunos políticos, esta puede ser una semana de dolor, y hay unos cuantos, quizás demasiados.

Xavier Domènech el diputado de En Común Podemos y aspirante a unificar las siglas de todos los partidos que conforman la agrupación política que el "preside", cargándose de un plumazo a Podem Catalunya, tiene encima de su cabeza la corona de espinas que él solito se ha puesto. La foto del domingo en el Parlament, con los independentistas no ha gustado a una amplísima mayoría de los "inscritos" de Podemos. Lo mismo que su posicionamiento y tonteo con los separatistas. ¿Domènech sabe de verdad quiénes son sus votantes? ¿Quieren desbancar a la CUP o a ERC? Sería bueno que aclare sus ideas para que nadie se lleve a engaños. Las medias tintas y los coqueteos, ideológicos nunca dieron resultados, salvo al que lo práctica.

El pasado miércoles, pleno urgente en el Parlament a propuesta de JuntsxCatalunya, ERC y la CUP para insistir otra vez, en la reivindicación de la figura de Puigdemont y defender "su derecho" a ser investido president. Es decir, más de lo mismo. Es esta postura de trasversalidad que quiere el bloque independentista. ¿Que va a hacer el diputado Domènech y su grupo? Lo que parece más que probable es que se abstenga para seguir alimentado su ambigüedad. ¿Se ha planteado que ante situaciones como estas deben consultar a las bases para saber lo que opinan? No lo ha hecho. Él y los popes de su partido que tan partidarios  son de las consultas, a la hora de la verdad practican lo contrario de lo que predican. Es la ley de los "controladores" de los partidos que se llaman populistas.

La otra espina que le pincha la cabeza a Domènech, es precisamente su candidatura para liderar/mandar más todavía sobre el "gran" partido que va a salir de todo este tinglado, y que él va a controlar, nominado por el dedo de Madrid, es decir de su amiguete Pablo Iglesias. Esto va de eso, de "amiguetes". El bolivariano Iglesias y su trupe se han pasado por la entrepierna sus propios estatutos, como ha denunciado alguna otra candidatura y la comisión de garantías de Podemos Catalunya -situación que puede terminar en los tribunales-. Es que como dice un amigo mío que se ha vuelto pasota, los estatutos, las leyes están para saltárselas según a uno le convenga.

Así que Domènech, que Dios te coja confesado, aunque no creas en él. El Podemos de Pablo Iglesias seguirá hundiéndose más cada día. Esto ocurre cuando se aplica la filosofía de los curas que dice "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago". Así que váyanse encomendando a San Judas Tadeo, el santo de los imposibles a ver si les echa una manita y vuelven a sus esencias, que no son precisamente las Maderas de Oriente que suenan a rancias.


Artículo publicado originalmente en Catalunyapress

sábado, 10 de marzo de 2018

Pablo Iglesias,Podemos y su casta


Pablo Iglesias Ada Colau Xavier Domenech

En el 2011, la indignación de la gente había subido unos cuantos peldaños más, fruto no solo de la crisis económica, sino también por los abusos de los poderes políticos y económicos. Es en ese momento, cuando los movimientos ciudadanos salen a la calle, ocupan la Puerta de Sol en Madrid, durante bastantes meses para expresar su indignación. Las acciones de protesta corrieron como la pólvora por el resto de España. El movimiento fue conocido como el 15M, que dejó muy claro que eran los ciudadanos los que lideraban las protestas, no los partidos “tradicionales”. Como en cualquier acontecimiento, siempre hay algunos que se aprovechan de ello y sacan partido. Ese es el caso de Podemos y en menor medida, IU.

Pablo Iglesias surgió del movimiento, en la segunda etapa de este. Capitalizó el triunfo del movimiento ciudadano y llegó a decir en muchas ocasiones: “Somos hijos del 15M”. Y más que hijos, se convirtieron en padres, desalojando a los promotores del mismo a la calle, donde los habían encontrado.

Con un discurso fresco, populista y acusando a los partidos de corruptos, y de casta, Pablo Iglesias y sus compañeros de partido consiguieron ilusionar a muchos ciudadanos que se sentía decepcionados y huérfanos ideológicos. Podemos se convirtió en un partido que muchos veían como una la tabla de salvación y en el referente para todos ellos. El éxito se les atragantó más rápidamente de lo que pensaban. No supieron o no quisieron dosificarlo, ni crearon una estructura de partido que los sustentará. La democracia participativa de los “afiliados” de abajo arriba que tanto habían predicado resulta que se dio la vuelta, por un terremoto de soberbia y prepotencia de su caudillo, Pablo Iglesias. Las consecuencias son por todos conocidas, no entraré en más detalles.

Podemos ha ido perdiendo votos en todas las elecciones que se han ido celebrando, las encuestas no le otorgan  hasta ahora buenos resultados. ¿Pero hay voluntad de arreglar la situación? Creo, sinceramente, que no. Ahora  Catalunya debe elegir una nueva ejecutiva que dirija el partido, ¿qué partido?

Y una vez más, Pablo Iglesias, elige a dedo -desde arriba- a su candidato, vamos, a su “tete”, porque esto va de amiguetes. No son las bases, se impone y lo disfraza con que se van a celebrar primarias. Cuantas presiones hay para que Domènech, el ungido por el caudillo bolivariano dirija el partido. Es decir, que utiliza los métodos de la “casta” para conseguir su objetivo.

Lo grave del asunto es que, esos “valores democráticos” se han extendido a los “inscritos”, como les llama ahora Pablo Iglesias a los afiliados de Podemos, donde otras candidaturas que se están montado como “alternativa” a Domenech , no quieren hacer primarias para ser elegidos para las listas, sino elegir a un grupo de amigos con intereses comunes que no son otros que tener la posibilidad de colocarse bien para acceder a algún puesto bien remunerado.  Es la democracia pura y dura de la elección, tan directa que no pasan por las urnas electrónicas, es lo que se conoce como “dedocracia”. Ya tenía razón cuando Iglesias dijo que “venimos para quedarnos”, se olvidó de especificar, “quedarnos el control de todo el movimiento, el partido, los cargos y lo que haga falta".

Xavier Domènech, el candidato de Pablo Iglesias, que no goza de muchas simpatías entre las bases de Podemos Catalunya se está buscando su propio futuro dado que sus relaciones con Ada Colau no son muy buenas que digamos, es más, según nos comentan algunas personas conocedoras del tema, Colau quiere quitárselo de encima, porque ya no confía en él, por su afán de protagonismo.

Dice un refrán popular que “Dios los cría, ellos se juntan y la ambición los separa”


Artículo original publicado en catalunyapress.es