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jueves, 10 de diciembre de 2020

La demagogia económica rompe otra vez al Gobierno

 

Por disparatadas que sean sus iniciativas, no hay un solo día en que Podemos no se descuelgue con una idea para tensionar al Gobierno en busca de que los ministros socialistas queden desautorizados

La presión de Podemos sobre Pedro Sánchez para que el PSOE sea subalterno de todas sus propuestas económicas nunca tiene final. Por disparatadas que sean sus iniciativas, no hay un solo día en que Podemos no se descuelgue con una idea para tensionar al Gobierno en busca de que los ministros socialistas queden desautorizados. Sin embargo, ayer fue José Luis Escrivá quien negó a Podemos, por inviable, su proyecto para instaurar en España la jornada laboral de cuatro días. Ni tenemos el tejido productivo necesario, ni Iglesias pretende pactar nada con los empresarios. Solo quiere imponer su agenda demagógica para una España subsidiada. Lo mismo ocurre con su plan de subir hasta mil euros el salario mínimo interprofesional, algo que en plena recesión sería demoledor para la creación de empleo. Ocurre no obstante que, pese a las quejas de los ministros económicos socialistas, quien siempre se impone es Iglesias, y eso es lo más peligroso para la recuperación.

ABCABC

jueves, 3 de diciembre de 2020

Sánchez, Iglesias y los ministros cobrarán 4.000 euros más respecto a la bajada que propone el PP

 

Los populares han planteado en una enmienda una rebaja de los sueldos del Gobierno al nivel de 2018, pero PSOE y Podemos solo han aceptado una congelación salarial para 2021.

PSOE y Podemos se han resistido a autoenmendarse hasta rebajar el sueldo del Gobierno al nivel de 2018 como reclamaba el PP y solo han accedido en la negociación de la enmienda a una congelación salarial, que permitirá a cada miembro del Gobierno cobrar casi 4.000 euros más el año que viene.

Hay que recordar que el PP registró más de 1.500 enmiendas parciales a los Presupuestos, entre las que se incluía la solicitud al Gobierno de que llevase su sueldo a niveles de 2018, lo que supone además de renunciar a la subida prevista para 2021, eliminar las mejoras de los años 2019 y 2020.

La propuesta del PP iba así más allá de lo que habían planteado un día antes PSOE y Unidas Podemos, que se autoenmendaron para que los miembros del Gobierno vean congelada su retribución frente al resto de los funcionarios.

El presidente, Pedro Sánchez, seguirá cobrando 84.845,16 euros, en lugar de 85.608,72. Los vicepresidentes recibirán 79.746,24 euros, los ministros 74.858,16; 85.196,88 el presidente del Consejo de Estado y 93.075,48 el presidente del Consejo Económico y Social.

Cobrarán 4.000 euros más en 2021

En cambio, de haber aceptado en su totalidad la enmienda del PP, Sánchez, Iglesias y los ministros del PSOE y Unidas Podemos se habrían bajado el sueldo 4.000 euros más cada uno.

El presidente habría cobrado 80.953,08 euros al año, la misma cantidad que percibió Rajoy en su último ejercicio como jefe del Ejecutivo, en 2018.

Por su parte, los cuatro vicepresidentes habrían recibido lo mismo que su predecesora, Soraya Sáenz de Santamaría: 76.088,04 euros al año. En el caso de los ministros, su salario se habría quedado en los 71.424,12 euros estipulados en 2018.

Por si fuera poco, la iniciativa popular incluía además una rebaja del sueldo a los alcaldes y se enmarca en un plan que persigue eliminar todos los gastos superfluos del Estado para poder dedicar el ahorro a apoyar con más decisión a los colectivos que, como los autónomos y las pymes, están sufriendo especialmente con la pandemia.

En la misma línea se proponía acabar con todas las subidas de impuestos planteados, en línea con lo reclamado por el FMI.


El miserable mensaje del PSOE etiquetando como «valientes y patriotas» a los de Bildu

 

Los socialistas blanquean sin pudor a un partido que no condena el terrorismo

El miserable mensaje del PSOE etiquetando como «valientes y patriotas» a los de Bildu

Hoy el Congreso ha aprobado los Presupuestos Generales del Estado para 2021 con el apoyo del PSOE y de sus aliados comunistas, separatistas y proetarras.

Contra el blanqueamiento: las negativas de Bildu a condenar el terrorismo etarra
La infamia del PSOE: vota junto a Bildu legalizar el ultraje a España y la apología del terrorismo

El único país democrático que aprueba sus cuentas con quienes no condenan el terrorismo

Los socialistas se han aplaudido a sí mismos por el hecho de aprobar las cuentas públicas, por primera vez en la historia de España, con el apoyo de un partido que no condena el terrorismo etarra, responsable del asesinato de más de 800 españoles, niños incluidos. De hecho, con esta votación el de Sánchez se convierte en el primer y único gobierno de un país democrático que saca sus cuentas públicas con el apoyo quienes no condenan el terrorismo.

El PSOE llama «valientes y patriotas» a EH Bildu, ERC y PNV

Esto debería ser un motivo de vergüenza para todos los españoles, pero el PSOE no se ha conformado con pactar con los proetarras, sino que además se ha lanzado a etiquetar como «valientes y patriotas» a todos los que han apoyado esas cuentas, una etiqueta en la que se incluyen los diputados de EH Bildu y de otros partidos que exhiben sin rodeos su odio a España, como el PNV y ERC, partidos que apoyaron el golpe separatista del 1 de octubre de 2017 en Cataluña:

En el vídeo se ve la siguiente imagen que muestra los votos emitidos por los diputados presentes en la sesión. En el círculo rojo, los tres diputados de EH Bildu presentes en la votación, a los que el PSOE incluye entre los «valientes y patriotas» que han apoyado sus cuentas:

Bildu se jactó de apoyar las cuentas para «tumbar definitivamente el régimen»

Hay que recordar que el 12 de noviembre, EH Bildu se jactó de apoyar estas cuentas para «tumbar definitivamente el régimen». Hay que recordar, además, que una de las condiciones del PNV para apoyar estas cuentas fue echar al Ejército de su cuartel de San Sebastián, una traición a nuestros militares que el PSOE aceptó sin pestañear. El único propósito de los separatistas al apoyar estos presupuesto es mantener a un Gobierno débil y sin escrúpulos que cede a todos sus chantajes con el único fin de seguir en el poder como sea.

Críticas desde la oposición: «Son los presupuestos de la ETA»

Desde Vox han contestado así ese miserable mensaje del PSOE«Aplausos que salpican sangre y miseria. Son los presupuestos de la ETA y de la ruina de los españoles». Desde el PP, Teresa Jiménez-Becerril -hermana y cuñada de dos asesinados por ETA- ha contestado así al PSOE: «Resten los 5 de EH Bildu que no condenan los asesinatos de los verdaderos patriotas». Así mismo, desde Cs han contestado el mensaje de los socialistas afirmando: «”Patriotas” llama el PSOE a miembros de un partido político heredero del terror. “Valientes”, a los que en 2017 dieron un golpe a la democracia”».

Avalancha de críticas en Twitter contra el PSOE

Además, el mensaje del PSOE ha recibido más de 1.500 contestaciones, con una avalancha de críticas de internautas por blanquear así a los herederos políticos de ETA.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Las cuentas de la coalición

 

La coalición del PSOE con separatistas y proetarras tiene ganas de demostrar que son el nuevo «rodillo» que va a pasar sobre la oposición, la opinión pública y los principios democráticos.


El control sobre los impuestos está en el origen del parlamentarismo, por lo que el debate sobre la ley de los Presupuestos Generales del Estado constituye una responsabilidad esencial del Parlamento. Esta máxima de la historia de la democracia suena a un maximalismo utópico de «mayores» -como los calificaría Adriana Lastra- si se compara con el comportamiento actual del Gobierno de Pedro Sánchez. Su pacto presupuestario con los separatistas de ERC y los proetarras de EH Bildu se está ejecutando a una velocidad tal que el Congreso de los Diputados y el Senado van a ser simples servidumbres de paso de la nueva coalición de Gobierno que han forjado Sánchez y Pablo Iglesias con los partidos que, según dijo Felipe González, quieren destruir España. Cuando se apruebe el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021, el Parlamento habrá invertido solo sesenta y tres días, entre debates y votaciones, cuando lo normal es que ese plazo se prolongue entre ochenta y noventa días. La coalición del PSOE con separatistas y proetarras no solo tiene prisa por aprobar este presupuesto, sino muchas ganas de demostrar que son el nuevo «rodillo» que la izquierda va a pasar sin contemplaciones sobre la oposición, la opinión pública y, en general, los principios de la democracia parlamentaria. Este ha sido siempre el objetivo de este binomio formado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, bien visible desde mucho antes de que Ciudadanos se diera cuenta de que el presidente del Gobierno prefiere a Rufián y a Otegui antes que a Inés Arrimadas.

Lo que esconde el pacto por los Presupuestos Generales del Estado para 2021 es algo más que esa formalista previsión de ingresos y gastos que la Constitución exige que se presente anualmente. Ese pacto presupuestario es el disfraz de la gran coalición de extrema izquierda que ha tomado el poder en España, y que ha hecho que ERC y EH Bildu pasen a formar parte de «la dirección del Estado», pero con las mismas intenciones con las que un suicida toma la dirección de un coche con ánimo de estrellarlo contra un muro. Estos socios han dicho por activa y por pasiva que quieren una república catalana y una república vasca, y que este pacto es un medio para conseguir una y otra. El sueño de la extrema izquierda es este y lo están convirtiendo en realidad. Sánchez tenía este plan desde que llegó a La Moncloa, y no ha sido Ciudadanos quien ha desvelado la naturaleza política del presidente del Gobierno. Ya era conocida, y se refleja en la falta absoluta de pudor que le permite pactar con proetarras y golpistas. No se trata de «normalidad democrática». Es un escándalo sin paliativos, que el PSOE presenta como normal simplemente porque ha perdido la ética política. Sentirse cómodo con partidos que legitiman el terrorismo o que han pretendido romper España no es un síntoma de normalidad, sino de degradación democrática.

La aprobación de los Presupuestos con esta mayoría de extrema izquierda no será un episodio efímero, a la vuelta del cual Sánchez se moderará. Por el contrario, será la prueba de que se ha superado un límite que parecía infranqueable sin que suceda nada relevante allí donde debía producirse, que es el PSOE. Si los socialistas callan y consienten este pacto con quienes hoy justifican a quienes los mataban y con quienes están en la cárcel por golpistas, ETA y el separatismo tendrán su preciada victoria en el relato contra la democracia española y la Constitución de 1978, porque, manteniendo sus objetivos de acabar con ambas, aquel PSOE de los cien años de honradez los ha puesto a los mandos del Estado que quieren destruir.

EDITORIAL ABC

El largo pulso de Iglesias que acorraló a Sánchez

 

El vicepresidente segundo descartó el intento del PSOE de incluir a Ciudadanos y retó al presidente hasta dejar como única opción al bloque de la investidura

La negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021 se ha sustanciado con una victoria estratégica de Pablo Iglesias, que se ha servido de la necesidad de Pedro Sánchez para sacar las cuentas e imponer su visión. El presidente del Gobierno jugaba con varias barajas. Iglesias solo jugaba con una carta, con lo que no tenía incentivos para ceder. Su estrategia.

Una guerra de posiciones que viene durando meses en el seno del Gobierno y que va mucho más allá de la aprobación del proyecto presupuestario y que se enmarca en el debate sobre cómo gobernar España en los próximos años. Sánchez e Iglesias han compartido muchos encuentros en los últimos meses, han discutido sobre esta cuestión y no han alcanzado un acuerdo. Simplemente han pactado navegar sus contradicciones y ganar tiempo al frente del Gobierno.

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El proceso amenazó con descarrilar en diferentes momentos. Pero ha sido la convicción de Sánchez e Iglesias de que la prematura ruptura de la coalición no beneficiaría a ninguno lo que en última instancia mantiene firmes los cimientos tras meses de mucha crispación.

Ciudadanos contacta con Moncloa

A finales de julio, cuando comienza a haber síntomas de que la segunda ola se va a anticipar, Ciudadanos (Cs) contacta con el Gobierno para extender el entendimiento de los últimos meses, que había permitido a Sánchez aprobar las últimas prórrogas del primer estado de alarma, a la negociación presupuestaria.

La formación de Arrimadas demanda mantener la reunión solo con representantes del PSOE. En Moncloa acceden y la vicepresidenta primera del Gobierno se reúne en los primeros días de agosto con una delegación de Cs. Empiezan los problemas. La ministra de Igualdad, Irene Montero, denuncia la exigencia de Cs de apartarlos de la negociación y carga contra una parte del Gobierno. «Quien mira hacia la derecha no es el Gobierno, sino una parte de él. Cumplir el acuerdo de gobierno implica cuidar la mayoría parlamentaria que lo hizo posible». Calvo responde argumentando que cualquier miembro del Gobierno «representa a todo el Gobierno». Arranca el pulso.

Tras un freno en los acontecimientos durante la primera parte de agosto, Cs reclama al Gobierno, a la parte con la que mantiene contacto, que intercambie información y que se empiece a negociar. Empiezan los primeros contactos que hacen a Cs albergar esperanzas. Desde el Ejecutivo, de manera informal, se empieza a señalar las bondades de un pacto con PNV, Cs y los minoritarios que no incluya a ERC por considerarlos «poco estables». Ni se hablaba de Bildu. El portavoz de Cs en el Congreso de los Diputados, Edmundo Bal, concedió una entrevista en la que definía como «una buena noticia» el hecho de «apartar» a Unidas Podemos (UP) de la confección del Presupuesto.

Saltan las alarmas en Podemos

En UP se encienden las alarmas. Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales en la vicepresidencia de Pablo Iglesias y responsable económico de Podemos, traslada con preocupación a sus jefes que están existiendo contactos entre Cs y los socialistas para entrar en el detalle de la negociación presupuestaria y él está al margen.

El último viernes de agosto Pablo Iglesias reúne a la Ejecutiva de Podemos y da la orden de salir muy fuerte contra la opción de Ciudadanos. La portavoz Isabel Serra cumple el mandato: «El PSOE sabe que con nosotros no va a contar para unos presupuestos con Ciudadanos».Es la primera advertencia seria respecto a la estabilidad de la coalición. Desde UP refuerzan ese mensaje: «No puede haber unos Presupuestos del PSOE con Ciudadanos porque Ciudadanos no está en el Gobierno, entonces el Gobierno sería otro».

El movimiento provoca un gran enfado en La Moncloa y en el presidente del Gobierno. El lunes 31 de agosto tiene lugar un encuentro clave entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La cita marcará los próximos meses. En esa discusión, el presidente insiste en la necesidad de buscar un acuerdo «lo más transversal posible», porque él ya es consciente de la buena disposición de Cs. Recuerda como en 2019 ERC tumbó sus Presupuestos y quiere un acuerdo ya que le garantice la legislatura.

Pero Iglesias defienden lo contrario. «Alcanzaron el compromiso político de tratar de sacar el Presupuesto sin que ninguno tuviera que renunciar de entrada a su fórmula», explica una persona cercana a uno de ellos. Por eso Sánchez nunca ha cuestionado estos meses los acercamientos de Iglesias a Bildu y ERC. Porque los autorizó y amparó en esa reunión.

En la parte socialista del Gobierno albergaban dudas. «Veremos quien quiere negociar de verdad», decían por aquellos tiempos en referencia a las dudas que les generaba ERC. Por eso se mantiene en paralelo un canal de negociación con Arrimadas que establece una serie de condiciones para apoyar la tramitación de los Presupuestos. Iglesias se reúne con Bildu y ERC a mediados de septiembre.

El borrador del Gobierno de coalición

La decisión del presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, de expulsar del Govern unos días antes a la consejera del PDECat ha permitido a esta formación romper el cordón umbilical con Carles Puigdemont. Son cuatro diputados en el Congreso y se abren a la negociación. El movimiento ha espoleado a ERC para resolver sus dudas. Y la entrada de Bildu en escena hace también evidente que el PNV tendrá menos margen de presión que en otras ocasiones.

Con ese ramillete de potenciales apoyos Sánchez vislumbra el Presupuesto al alcance de su mano. Pero algo está frenando el acuerdo. Una de las cosas que Iglesias demandó a Sánchez en su reunión del 31 de agosto es que con carácter previo a la negociación formal con el resto exista un documento pactado entre PSOE y Unidas Podemos. Lo considera la mejor forma de apartar a Cs. Pero hay más actores jugando esta partida.

Durante la negociación el Gobierno es sensible al hecho de que no hay que tocar la tributación del IVA ni el IRPF, al margen de una subida para rentas superiores a 300.000 euros. La reforma fiscal que reclama Podemos queda en suspenso para varios cursos. Pero Iglesias está acostumbrado a negociar así. Renunciar a algunas cosas y mostrarse inflexible en otras.

El 27 de octubre, con un mes de retraso respecto a lo previsto, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias presentan el acuerdo de Presupuestos. En las horas previas la tensión se dispara y el día previo UP traslada la idea que el acuerdo no estaba cerrado. Moncloa insiste en que ese martes se va a aprobar el anteproyecto. Iglesias se indigna ante lo que considera un ejercicio de presión para cerrar el acuerdo sin tener en cuenta sus exigencias.

Esa tarde Iglesias llega a trasladarle al presidente que si no alcanzan un compromiso sobre la limitación del precio de los alquileres y el ingreso mínimo no acudirá a la presentación del acuerdo. Los lugartenientes de ambos, Iván Redondo y Juanma Del Olmo, fueron los encargados de pulir esas discrepancias en contacto con Álvarez y los ministros socialistas implicados. Ese día los contactos se prolongaron más allá de la medianoche puliendo las palabras exactas del comunicado que se lanzaría la mañana siguiente.

Iglesias celebra el aval de Bildu

Hubo pacto de los socios y se empezó a negociar formalmente con el resto de partidos. Unidas Podemos expresa que no tiene problema en que estas reuniones se produzcan previa convocatoria a los medios. Pero el PSOE no quiere. Se realizan varios encuentros con PNV, ERC y Bildu de los que no se informan a los medios.

Pero el jueves 5 de noviembre, antes de las 8 de la mañana, los medios de comunicación que habitualmente siguen la información del Gobierno reciben un mensaje informando de una ronda de contactos entre la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el responsable de Podemos, Nacho Álvarez. Unas horas antes, en la noche del miércoles, Montero ha llamado a Álvarez y le comunica que van a proceder con esa ronda.

Esa llamada genera confusión en Unidas Podemos dado el rechazo previo de los socialistas a dar publicidad a los encuentros. En el lado morado del Gobierno se interpreta el giro como «un regalo de Iván Redondo a Ciudadanos». Y en el lado socialista el análisis no es muy distinto, aunque se niega teatralidad: «No podemos perder a Ciudadanos».

El PNV ni se presenta en esa ronda. El movimiento genera preocupación en Podemos porque ERC y Bildu muestran nerviosismo respecto a la posibilidad de que Cs aguante en la ecuación presupuestaria. En Bildu además se enfadan porque La Moncloa no facilita imágenes del encuentro hasta pasadas las 21 horas para que no tengan espacio en los telediarios. El terreno queda abonado para la réplica de Iglesias tras lo que él y sus socios interpretan como una jugada contra sus intereses.

En La Moncloa están al tanto y participan de las negociaciones con EH Bildu. Saben que todo va sobre ruedas. Pero hay una cosa que no saben. En la misma mañana del 12 de noviembre en que se vota el inicio de tramitación del Presupuesto Arnaldo Otegui comunica en Radio Euskadi la voluntad de Bildu de apoyar las cuentas. Pablo Iglesias sí lo sabía y lanza un rápido mensaje en sus redes sociales para celebrar el apoyo y dar la bienvenida a los herederos de Batasuna «a la dirección del Estado».

Evitar que Cs se refuerce

La jugada colapsa el relato que pretendía difundir el Gobierno, el de la mayoría transversal, porque incluía a Ciudadanos, que había rechazado las enmiendas a la totalidad. El protagonismo de Bildu y el importante rol que reserva para ellos Iglesias abre las heridas en el PSOE. Es el socio mayor de la coalición quien está sufriendo el desgaste en la negociación. La confirmación de Bildu acelera la del PNV. Ciudadanos cada día está más lejos. Y falta ERC. El pasado miércoles Pere Aragonés confirma el acuerdo y los liberales llaman a La Moncloa para decir que no pueden seguir.

Conviene advertir que Sánchez quería incluir a Cs pero no renunciar a ERC. Lo demuestra lo que confirman fuentes del Ejecutivo, y es que el acuerdo final con ERC lo ultima Sánchez. «Lo de la armonización fiscal es algo del presidente con ERC», explican recordando que hay presidentes autonómicos que ya lo han defendido.

En Unidas Podemos entendían que la operación de contar con Cs no era un elemento aislado. Sino que pretendía dar oxígeno a Arrimadas para que mejorase su posición y que en el futuro el PSOE pudiese elegir entre Cs y UP. Por eso en el entorno de Iglesias se ha celebrado como un gran éxito que la líder de Cs anunciase su renuncia el pasado jueves: «Era fundamental que Arrimadas no estuviera en la foto de los Presupuestos para que la estrategia de Iglesias tuviera verosimilitud», analizan en el Gobierno.

A partir de ahora se abre un escenario en el que, con Presupuestos aprobados y sin mayoría en contra en el Congreso, se puede gobernar con más autonomía respecto de Iglesias. Algo que espera un sector del Gobierno. En Unidas Podemos son conscientes y explican que por ese motivo «se han acumulado en esta fase las discrepancias». En La Moncloa quieren mantener en cualquier caso un canal de comunicación con Cs

En el equipo de Iglesias afrontan este hecho «con la misma preocupación que siempre, ni más ni menos» porque saben que esa geometría variable es una aspiración del PSOE. «Pero va a ser complicado pasar del no a los Presupuestos a socio estable», vaticinan. Iglesias ha ganado el primer gran pulso de la coalición y ahora se dedicará a seguir marcándole el paso al PSOE con un único objetivo: que Sánchez lo necesite.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Sánchez nos vende a los separatistas

 ERC reclama Madrid como chivo expiatorio del infierno fiscal imperante en su feudo


Con tal de aprobar unos Presupuestos que le aseguran la poltrona al menos tres años más, Pedro Sánchez nos ha vendido a sus socios separatistas. A todos ellos, sin distinción de ideología ni más requisito que su voto favorable, y a todos nosotros, demócratas, incluidos muchos de los que le votan. (Sería interesante, a este respecto, saber qué papeleta escogieron en las últimas elecciones Felipe González oAlfonso Guerra y cuál elegirán en las próximas…) A cambio de ese poder, que en realidad no es tal puesto que quien acaba imponiendo su criterio totalitario es Pablo Iglesias, como acabamos de ver con la prohibición de los desahucios o el control del dinero que ha de venir de Bruselas, por citar solo los últimos ejemplos, el presidente ha entregado su dignidad como prenda de sumisión a los partidos cuyo propósito es destruir España. Su dignidad y nuestros derechos, pisoteados con fruición por esa ralea supremacista que ni en sus mejores sueños habría creído posible tal grado de complicidad por parte de quien juró defender la Constitución y, a través de ella, la indisoluble unidad de la Nación española, patria común de unos ciudadanos libres, iguales y soberanos. En esta ceremonia de la humillación, que todavía no ha llegado a su fin, Sánchez ha regalado al PNV los cuarteles de Loyola, considerados de vital importancia por el Ministerio de Defensa, cuya importancia estratégica y simbólica no se le escapa a nadie. Ha otorgado beneficios sin cuento a decenas de sanguinarios etarras y callado ominosamente ante la chulería con la que Otegui ha presumido de avanzar mediante ese respaldo en el objetivo de alcanzar una «república vasca independiente». Ha eliminado el derecho de los escolares a recibir enseñanza en castellano o español, aunque ésta sea su lengua materna, cediendo al chantaje de ERC, empeñada en blindar así su implacable política de inmersión lingüística. Ha garantizado, de nuevo, unas inversiones públicas en Cataluña muy superiores a lo que esa comunidad aporta al PIB nacional. Y, por si todo ello no fuera suficiente, ahora va a por Madrid, bestia negra de la izquierda, que los independentistas de Esquerra reclaman como chivo expiatorio del infierno fiscal imperante en el feudo que mangonean. La Comunidad de Madrid es culpable de ser la que más recauda siendo los impuestos más bajos. De aportar el setenta por ciento de los fondos que nutren la caja común solidaria con las regiones más desfavorecidas. De quedarse con un único euro de cada cinco pagados por el contribuyente y de emplear los otros cuatro en contribuir al progreso común. De no gastarse el dinero en embajadas, ni en televisiones ruinosas dedicadas a ensalzar el golpismo o el «relato» equidistante entre terroristas y víctimas, ni en «construcción nacional», sino en ofrecer buenos servicios a los ciudadanos. Todo lo cual resulta completamente intolerable para el inepto que nos gobierna.

Isabel San Sebastián

Objetivo, invadir el Poder Judicial

 

Iglesias ya ha dinamitado dos veces los acuerdos que Sánchez había ultimado con el PP para afrontar la renovación del CGPJ, y ya está entorpeciendo la tercera ronda de contactos.

Una de las consecuencias de que Pablo Iglesias se haya impuesto a muchos dirigentes del PSOE en su objetivo de incorporar a ERC y a Bildu al bloque de partidos que avalarán los presupuestos es su reforzamiento en el Gobierno con el expreso consentimiento de Pedro Sánchez. El Ejecutivo de coalición se afana en la auténtica cuenta pendiente de Podemos para asumir el control total del Estado: la invasión del Poder Judicial. El Gobierno ha inutilizado el Parlamento con la coartada arbitraria de un estado de alarma, bajo el que España habrá permanecido más de nueve meses cuando llegue la primavera. Podemos también ha sometido al Poder Ejecutivo aprovechando que Sánchez se encuentra en estado de necesidad, ya que sin Iglesias a los mandos de La Moncloa, el líder socialista tendría que convocar elecciones. Queda pues la tercera pata del Estado, la de la subordinar y anular al Poder Judicial, objetivo preferente de Podemos para la instauración de un «nuevo régimen».

Iglesias ha allanado la negociación de Sánchez con los partidos independentistas y ha asumido parte del coste de blanquear a Bildu, en la conciencia de que no es a Podemos a quien lastrará esa sumisión, sino a Sánchez. La dependencia de Sánchez es absoluta, e Iglesias lo rentabiliza a conveniencia de parte porque nadie en la actual dirección del PSOE tendrá la valentía de alzar la voz. Muy al contrario, Ferraz jalea esa deriva irracional del líder socialista. Por eso, y después de varios intentos fallidos, su siguiente objetivo es romper definitivamente la separación de poderes que regula nuestra Constitución. Mientras Sánchez da palos de ciego concentrando su gestión en la propaganda, Iglesias mantiene intacta su obsesión de deshilachar las costuras del sistema constitucional.

Iglesias ya ha dinamitado dos veces los acuerdos que Sánchez había ultimado con el PP para afrontar la renovación del Consejo General del Poder Judicial, y es evidente que ya está entorpeciendo la tercera ronda de contactos. Sus estratégicos ataques a la Corona y su inmoral exhibicionismo con Bildu fueron el motivo justificado de la ruptura. Hace dos meses, el Gobierno se sacó de la manga un subterfugio paralegal con el que superar artificialmente la mayoría de tres quintas partes del Congreso necesarias para renovar el gobierno de los jueces. Con ese fin ideó una reforma constitucional encubierta mediante la modificación de la ley orgánica del Poder Judicial y tomar así el control de los Tribunales. Eso es lo que Iglesias pretende recuperar ahora pese que la Unión Europea ya ha condenado una práctica tan antidemocrática. A partir de ahí, y con Sánchez como cómplice, Iglesias se ha propuesto renovar el CGPJ excluyendo al PP y copando la institución con consejeros de la izquierda radical respaldados incluso por Bildu. Sería su forma de visibilizar la «dirección del Estado» que ha ofrecido a Arnaldo Otegui.

La hipotética incorporación de representantes de ERC o Bildu al órgano de gobierno de los jueces implicaría la imposición ilegal de una minoría política para sojuzgar a una mayoría judicial que observa con pavor la operación. Sería una invasión alarmante y un secuestro del único poder del Estado que no está contaminado por Iglesias. La permisividad del PSOE en esta maniobra provocaría una lesión irreversible a la credibilidad de nuestra democracia porque sería mucho más que una opa hostil de Iglesias para minar la independencia de los Tribunales. Sería una práctica prohibida en Europa solo admisible en regímenes autoritarios disfrazados de falsas democracias.

ABC

viernes, 27 de noviembre de 2020

Madrid, ¡traidor!; Rufián, leal


Lo mejor para España, que dicte su futuro el separatismo, dice el PSOE


El que no lo vea, o es un facha irredento o tiene un puré de guisantes

por cerebro: Madrid es malo, y Rufián, bueno y leal. Nada conviene

más a España que ERC y Bildu pilotándola. Sánchez y Carmen Calvo

lo han descubierto: el problema de España se llama Madrid. Con sus

repugnantes recetas ultraliberales, su casposa seguridad jurídica y su

obsoleto talante abierto, la economía madrileña ha adelantado a la

catalana y ahora es la que más aporta al PIB nacional. ¡Qué obsesión

antiprogresista lo de crear riqueza! A mí dame una buena igualación a

la baja. Además, la deuda pública de Madrid es veinte puntos menor

que la de Cataluña, que supera en doce la media nacional. Es

 evidente por tanto que la política económica de España deben dictarla

los separatistas catalanes, unos hachas de la gestión. Merced a sus

genialidades xenófobas, desde 2017 ya han conseguido que se larguen

de allí pitando seis mil empresas. Aciertan Sánchez y Calvo al redactar

los Presupuestos al dictado de Rufián, que por lo visto es como

Keynes, pero en Makoki.

En Madrid gobiernan desde hace 25 años una serie de enajenados de

la peligrosísima secta de Adam Smith. Creen que donde mejor está el

dinero es en el bolsillo de quienes lo han ganado. Con una fiscalidad

contenida su economía ha esprintado y Madrid se ha convertido en un

imán para las empresas. En el arranque de este año atrajo el triple que

Cataluña. Lo que nos reafirma en que las recetas económicas

adecuadas son las de los separatistas catalanes. Visionarios siempre,

Sánchez y Calvo quieren cepillarse la fiscalidad de éxito de Madrid

para imponer la de Rufián, Junqueras y sus 6.000 empresas a la fuga.

Ole.

Madrid vive en la caverna. Todo el mundo se entiende hablando

español, ¡qué locura!, incluidos los 42.000 rumanos, 39.000 chinos,

22.922 marroquíes, 13.400 filipinos y 26.000 italianos que viven en la

capital (no sé a qué esperan para ordenar una moderna

«normalización lingüística» en «cheli», que puede ser mejorado y


ampliado con injertos de laboratorio, como el batúa). Madrid es tan

cutre que ni existe «hecho diferencial». No te dan la brasa chequeando

si eres madrileño pata negra y la bandera española cuelga con

naturalidad de muchas ventanas de vecinos. Por todo ello, Carmen

Calvo, que es muy inteligente, ya acaba de advertir que le «preocupa»

Madrid, porque «no defiende la unidad de España». Ayuso -yo venía

sospechándolo y la gran Calvo me lo ratifica- es una peligrosa

separatista y los «aliados progresistas», Rufián y Arnaldo,unos

patriotas españoles.

Lo de Madrid es insoportable. Hasta han logrado rebajar el Covid

espectacularmente gracias a buscar vías alternativas a las de Illa y

Simón, los nuevos Cajal y Fleming. Cuánta felonía. Menos mal que ahí

tenemos a los leales socios Rufián y Otegui. España nunca será el país

al que aspiramos todas y todos mientras no se impregne de los valores

de Bildu y ERC.

(PD: algunas mañanas me levanto sospechando que vivimos en un pais

definitivamente agilipollado)

Luis Ventoso

España en almoneda


Si Cataluña se hunde, sus nacionalistas sólo tienen que imitar el modelo madrileño


En pública subasta ha puesto Pedro Sánchez a España, un Black Friday durante todo el mes, con el 90 por ciento de rebaja, una auténtica ganga, un chollo. El doctor está dispuesto a tirar la casa por la ventana, incluida la ventana y la casa. Todo a cambio de que aprueben sus Presupuestos. «¡Mi reino por un caballo!», gritaba, según Shakespeare, Ricardo III descabalgado en plena batalla. Nuestro presidente se vende por sus Presupuestos, los mayores de la historia, dicen, donde, a las partidas hay que añadir las mordidas, ya en metálico, ya en especie, entiéndase soberanía, que te exigen por el voto. Total: que España va a quedar en los huesos, si es que queda algo de ella.

Nunca se había visto una rapiña tan feroz, un chantaje tan descarado, sobre todo por parte de los propios socios de Gobierno. Podemos, el primero. Nada más enterarse Iglesias de que su partido iba a tenersólo una representante en el control de los fondos europeos derecuperación, mientras el PSOE metía dos vicepresidentas, se puso en contacto con Sánchez y el resultado es que va a estar todo el gabinete.

¿Rectificación o lo tenían acordado? Hay las dos versiones, pero el resultado es que Iglesias estará en el timón de esos fondos, claves para España. Ocurrió también con los desahucios. Iban a cesar el 31 de enero, pero nueva intervención de Iglesias y están buscando la forma de prorrogarlos. Y algo de lo que no se habla pero está a la vista: pese a tener una cartera social y la segunda vicepresidencia, Pablo se las está arreglando para acompañar a Pedro en sus visitas oficiales en el extranjero. Y a hacer declaraciones en ellas que no coinciden con la línea oficial. Échenle un galgo.

El PNV saca también petróleo de sus seis votos. Enumerar las subvenciones para obras públicas, instalaciones e investigación ocuparía el resto de este artículo. Además, se llevan el cuartel de Loyola, en San Sebastián. Gratis. Si se piensa que su extensión es enorme, edificarlo para viviendas valdría una millonada. Aunque el regalo al independentismo es mayor: según ABC, augura la salida del Ejército español de Euskadi. Otegui comentaba: «Ese sí a los Presupuestos abre el camino a la república vasca». Tampoco le ha ido mal a ERC, que ha eliminado el español como lengua vehicular en Cataluña y el tope a la deuda de la Generalitat. En adelante, podrán endeudarse cuanto les convenga. Pero lo más grave,lo más turbio y aberrante es que han logrado la promesa de una «armonización fiscal», que no significa que en todas partes se paguen los mismos impuestos, sino un subterfugio para obligar a Madrid a subir las cargas por patrimonio y herencia. Si Cataluña se hunde económicamente, sus nacionalistas sólo tienen que imitar el modelo madrileño de bajar impuestos y fomentar la inversión. Pero se lo han gastado en gobiernos en el exilio y embajadas, como otros en vino y mujeres. Que sólo les mueve el resentimiento lo demuestras que nada dicen del «cupo» de sus colegas vascos. Aparte de que el impuesto de patrimonio es el mayor fraude, al basarse en la doble imposición, al obtenerlo y conservarlo.


José Maria Carrascal

miércoles, 25 de noviembre de 2020

El fielato de Iglesias


Al líder de Podemos le entró ayer un ataque de cuernos y el presidente le dió satisfacción en tiempo récord


Media mañana les duró ayer a los ministros económicos el sueño de

dejar a Pablo Iglesias fuera de la comisión de control de los fondos

europeos. Comisión que en realidad sirve de poco porque Sánchez ha

centralizado la gestión real de los proyectos bajo la supervisión de ese

Gabinete paralelo que coordina y en la práctica dirige desde La

Moncloa el trabajo de los ministerios. Sea como fuere, en la alineación

de ese equipo no figuraba en un primer momento el líder de Podemos,

aunque sí una Yolanda Díaz que al parecer no figura ya en su círculo

directo. Tras conocer por la radio el borrador del decreto al macho alfa

le entró un ataque de cuernos, exigió una rectificación

 al presidente y la obtuvo en tiempo récord: apenas unas horas

después compareció María Jesús Montero para anunciar que la

comisión de marras se había convertido en un pleno de todo el

Gobierno, incluido naturalmente el celoso vicepresidente tercero.

Sucede que dicha vicepresidencia, la de Asuntos Sociales, carece de

competencias en materia de economía, por lo que el interés de su

titular en formar parte del equipo gestor del dinero de la UE obedece

sólo a dejar claro el peso de su influencia política. Mensaje para sus

colegas socialistas: no piensa quedarse al margen de ninguna cuestión

simbólica o decisiva y tiene suficiente capacidad de presión para que

cualquier maniobra en su contra resulte fallida. Ya intentaron

excluirlo del comité de la pandemia y su respuesta fue la misma: una

llamada a Sánchez y al instante tuvo reservada una silla. ¿Para qué?

Para estorbar, para meter baza conspirativa, para que ningún plan

gubernamental quede exento de su dosis de ideología. Para que conste

que la cadena de mando no funciona sin su fielato intervencionista y,

sobre todo, que el Ejecutivo entero le debe pleitesía. Que sus

adversarios internos, esos que andan llorando por las esquinas, se

olviden de la más mínima esperanza de perderlo de vista. No es el

cariño sino el poder lo que le motiva, y por mucho que lo aborrezcan,

el presidente sabe que lo necesita.


Todas esas especulaciones madrileñas sobre un giro moderado tras los

Presupuestos son pensamiento ilusorio, fantasías condenadas al

fracaso. La coalición soportará tensiones, conflictos y hasta portazos

porque como todo matrimonio de conveniencia se sustenta en un

mutuo principio pragmático. No hay legislatura posible con los

escaños del PSOE, del PNV y de Ciudadanos; es Iglesias el que aporta

el apoyo parlamentario, el suyo y el de los separatistas catalanes y

vascos. Tiene la llave del mandato y ha entendido rápido que a su

socio sólo le interesa -como a él mismo- su propio liderazgo: ni el

partido, ni el Consejo de Ministros, ni la compleja estructura del

Estado. Entre ambos no caben interferencias de personajes

secundarios. En el darwinismo de la zoología política,los límites del territorio se marcan meando


Ignacio CamachoIgnacio Camacho

lunes, 23 de noviembre de 2020

El miserable mensaje de un senador del PSOE insultando a los niños que van a la concertada

 

Miguel Ángel Heredia ataca los derechos de millones de familias españolas

El miserable mensaje de un senador del PSOE insultando a los niños que van a la concertada

Tras su alianza con Podemos y Bildu, el PSOE parece decidido a pisar el acelerador de su viaje a la extrema izquierda más fanática e intolerante.

Masivas movilizaciones contra el ataque de PSOE y Podemos a la libertad de educación
PSOE y Podemos llevan su ofensiva contra la democracia también a los centros educativos

La insultante respuesta del senador a las movilizaciones contra la LOMLOE

Ayer hubo movilizaciones en 50 ciudades españolas contra la LOMLOE, la ley impulsada por el PSOE y por Podemos para atacar la libertad de educación y rebajar todavía más la calidad de la enseñanza pública. Las movilizaciones empezaban a las 11:00 de la mañana, y unos minutos más tarde un senador del PSOE, Miguel Ángel Heredia, ha publicado un polémico mensaje en Twitter que ha recibido cientos de críticas. En él, el dirigente socialista pretende que el dinero público se dedique exclusivamente a la enseñanza pública y llama “pijos” a los niños que van a colegios privados y concertados:

Los derechos fundamentales a los que Heredia llama «privilegios»

Que una persona adulta insulte a niños de esta forma es algo patético. Que lo haga un senador es intolerable, pues cobra un sueldo público que pagan -entre otros- las familias de los niños insultados. Los padres de los niños a los que insulta este energúmeno pagan impuestos como los demás y tienen derecho a la libertad de enseñanza, un derecho que les garantiza el Artículo 27.1 de la Constitución Española y el Artículo 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos“Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. ¿Son estos derechos fundamentales lo que ese senador llama “privilegios” para justificar que su partido arremeta contra ellos?

El PSOE quiere que sólo los ricos tengan libertad de enseñanza

Por otra parte, esas familias a las que insulta ese senador socialista ya están pagando la educación de sus hijos vía impuestos, y muchas de ellas pagan aún más por optar a un colegio privado. Lo que deja claro ese dirigente del PSOE es la vieja meta de la izquierda española: que sólo los ricos -entre ellos políticos como Heredia- puedan ejercer su derecho a la libertad de enseñanza, y que los menos pudientes tengan que resignarse a una educación pública cada vez más deteriorada y de peor calidad por culpa de sucesivas leyes socialistas que se han dedicado a incentivar la mediocridad y el mínimo esfuerzo.

¿Dinero público para cines y medios pero no para colegios concertados?

Dicho sea de paso, hay que denunciar que esas leyes socialistas están destruyendo la educación como ascensor social, incrementando cada vez más la brecha social entre ricos y pobres, al condenar a los hijos de las familias con menos recursos a una educación de peor calidad. También hay que recordar que la enseñanza concertada ofrece una educación de calidad a muchas familias modestas, y lo hace con menos recursos que los colegios públicos. ¿Con qué cara niega dinero público a esos colegios un PSOE que otorga subvenciones millonarias a mediosal cineal teatro y a otros negocios privados, y que incluso se ha gastado el dinero de los contribuyentes en prostíbulos y en cocaína?

El modelo educativo del PSOE es propio de una dictadura

Teniendo en cuenta que esto es una democracia, lo más deseable sería que el Estado diese a todas las familias la opción de elegir, por ejemplo con el cheque escolar, que otorgaría a ricos y pobres las mismas oportunidades de recibir una educación de buena calidad. La izquierda no lo acepta porque quiere controlar la educación con fines políticos, aunque esto implique perjudicar a los niños. No quiere una enseñanza más libre y de mejor calidad. Lo que quiere es niños más adoctrinados en su ideología, aunque salgan peor educados. Esto es lo que no cuentan tipos como el senador Heredia, cuya demagogia barata sólo tiene un propósito: que políticos como él decidan por las familias cómo han de educarse sus hijos, como en una dictadura.

Foto: PSOE de Andalucía.