jueves, 31 de enero de 2019

: El día que Iglesias llamó "gilipollas" a votantes de PP y PSOE

LA DIABÓLICA HEMEROTECA DE LAS REDES SOCIALES
La desmemoria de Podemos con su ataque a Savater: El día que Iglesias llamó "gilipollas" a votantes de PP y PSOE
"El problema no es que Salgado trabaje para Endesa o Rato para Bankia, el problema es que millones de gilipollas les votan"

Pablo Iglesias y su tuit de 2012. 
PD

Están cabreados como monas en Podemos por las palabras del filósofo Fernando Savater en la que se extrañaba de que en España hubiese "cinco millones de tontos" que votaban a Podemos.

Fernando Savater: «Podemos tuvo 5 millones de votos, no creía yo que hubiera tantos tontos en España» Uno de los pesos pesados de Podemos a nivel autonómico, José García Molina, vicepresidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, aseguraba que:
"Son palabras fuera de lugar. Un profesor universitario y filósofo no se puede permitir despreciar e insultar a la gente. Una cosa es la opinión política y otra es insultar."
Lo gracioso del asunto es que quienes se ponen ahora tan sensibles con las palabras del intelectual, ex de UPyD, quizá habría que recordarles que su líder supremo, Pablo Iglesias, utilizó gruesos calificativos contra los votantes de Rodrigo Rato o Elena Salgado

¿Quiénes poseen las mayores fortunas en la prensa española?

Los ricos de España son menos ricos. Así lo asegura un artículo que ha hecho público el diario El Mundo en el que se hace eco de las 200 mayores fortunas de nuestro país. Un año más, Amancio Ortega (Inditex) y Juan Roig (Mercadona) vuelven a ser los empresarios más destacados dentro de nuestras fronteras. Estos datos aseguran que los 200 nombres de la lista acumulan un patrimonio de 231.488 millones de euros, 16.500 menos que el año pasado. Entre estos nombres se han colado los empresarios más reconocidos del sector de la comunicación, ¿quiénes son?
Principalmente, las mayores fortunas de nuestro país están en manos de los dueños de grupos editoriales y audiovisuales. La familia Lara, dueña del Grupo Planeta, es la más destacada de la lista. Ocupa el puesto 64 en el ranking general y ostentan un patrimonio de 840 millones de euros. En segundo lugar encontramos a Francisco Javier Moll, empresario y dueño de grupos de comunicación como Prensa Ibérica –que ha sonado como uno de los principales candidatos a hacerse con la compra del Grupo Zeta- con un patrimonio de 450 millones de euros. El empresario ocupa el puesto número 109 de esta lista. 
Hay que bajar al puesto 182 para encontrar a Josep María "Tatxo Benet", socio de Jaume Roures en Mediapro y poseedor de una fortuna de 260 millones de euros, supera en 30 a su socio, quien ocupa el quinto puesto de esta lista -193 en la general- con 230 millones en su haber. En el cuarto lugar –puesto 190- encontramos a Gerard Romy Belillos, también socio de Mediapro, que ostenta un patrimonio de 240 millones de euros.

Más nombres destacados

Ellos son los cinco más ricos del sector de la comunicación. Sin embargo, no son los únicos. Javier Godó, dueño del grupo Godó también destaca con sus 145 millones de euros, posicionándose en el puesto 286 en las mayores fortunas de nuestro país. También destaca Blas Herrero (Kiss FM) con 145 millones.
Pilar y Fernando de Yarza, empresarios y dueños del grupo Heraldo, poseen 110 millones de euros que les sirven para ostentar el puesto número 351. Se imponen a la familia Asensio Mosbah, dueña del Grupo Zeta que cuenta en su haber con 105 millones de euros.

PODEMOS, SOCIEDAD LIMITADA


Podemos y su principal figura, Pablo Iglesias Turrión, crecieron en la siempre fértil tierra imaginaria en la que no hay límites ni restricciones a la acción política. Crecieron, pero no maduraron. Se lo impedía esa concepción de la política, que en su caso reunía lo de la autoayuda con Lenin, pasando por el caudillismo populista de sus padrinos sudamericanos.
Así que, enfrentados a los dilemas propios de la política democrática, fallaron con estrépito. Como cuando decidieron no permitir la investidura de Sánchez en 2016, tras el acuerdo del PSOE con Ciudadanos. Es significativo que hoy, cuando Iglesias preside el naufragio, haya vuelto a vindicar aquella monumental pifia como un acierto. Peor aún: como la prueba mágica de la pureza podemita que puso sobre aviso a los enemigos, que entonces se habrían conjurado para destruir Podemos.
Todo lo que le queda a Iglesias ahora es la conspiración. No el reconocimiento de errores, y menos el de Galapagar, sino la invención de una gran conjura para acabar con el partido. Prácticamente una conjura internacional, porque el exprofe de Políticas primero sitúa las miserias de su partido en el gran tablero. “Vuelve la geopolítica del miedo”, dice.
Se infiere que, frente a esos tremendos conflictos militares que pronostica para las dos próximas décadas, la salvación también es él. Que tomen nota: se le necesita durante veinte años. No es la primera vez que Iglesias y Podemos –o Iglesias para controlar Podemos– agitan el espantajo de la conspiración para mantener prietas las filas. La gracia es que en esta conjura anda metido Errejón. No lo dice así Iglesias, pero lo quiere decir. Y lo quiere decir cuanto más aparenta decir lo contrario: “Íñigo, a pesar de todo, no es un traidor”. Luego lo es, a pesar de todo.
La pureza de Podemos ha dado lugar a una realidad sucia: es una sociedad limitada, y limitada a una pareja. Este es el quid de la cuestión. Del naufragio y el sálvese quien pueda. Un liderazgo ilimitado, pero limitado a dos, Iglesias y Montero. Aunque la paradoja no es tal. La política que no conoce ni acepta límites, que pregona que todo se puede, tiende a producir liderazgos así. Y el caudillo nunca se equivoca. Sólo que Iglesias se ha equivocado de país.
Cristina Losada ( Libertad Digital )
viñeta de Linda Galmor

miércoles, 30 de enero de 2019

Burguesía revolucionaria


En el tardofranquismo, la editorial Alfaguara publicó una historia de España, en siete volúmenes, que se convirtió en obra de referencia de toda una generación. Aquella obra en la que participaron, entre otros, Domínguez Ortiz, García de Cortázar, Gonzalo Anes o Ramón Tamames, planteaba el estudio de la historia desde nuevas perspectivas. Se daba importancia a la economía, se estudiaba la situación social o se daba mayor realce a la demografía, mientras decaía el interés por la historia política que hasta entonces había sido el centro de atención, aunque no se abandonaba. Uno de los dos volúmenes dedicados al siglo XIX fue elaborado por Miguel Artola y se titulaba “La burguesía revolucionaria”. Abarcaba desde la crisis del Antiguo Régimen hasta el momento en que Cánovas del Castillo protagonizaba la Restauración. Eran los años del reinado de Fernando VII, las décadas de la monarquía isabelina y los agitados años del Sexenio Revolucionario. Era la España que transitaba entre 1808 y 1874.
La burguesía, como clase social, agitó la vida política de aquel tiempo. Buscaba el poder que hasta entonces había estado en manos del monarca que lo ejercía de forma absoluta, mientras el prestigio social lo daban los blasones de la aristocracia o la influencia estaba en manos del clero. La gran burguesía, que controlaba importantes resortes del poder económico, buscó hacerse con el poder político, mediante la configuración de un nuevo Estado que conocemos como liberal y cuyo pilar fundamental era la Constitución. Ese Estado limitaba el poder de la monarquía, establecía la separación de poderes, defendía la soberanía nacional que, expresada en las urnas por un sistema censitario, se ejercía mediante representantes que configuraban Asambleas, Cámaras o Congresos. Desplazó a la nobleza y al clero, como eje de la sociedad, al romper las fórmulas estamentales e implantar la sociedad de clases donde las diferencias quedaban establecidas por el poder económico. La lucha hasta alcanzar sus objetivos no fue fácil. Utilizando como principal fuerza de choque a sectores sociales emergentes en la nueva sociedad -pequeña y mediana burguesía, clases medias- protagonizaron varios ciclos revolucionarios con manifestaciones, barricadas y enfrentamientos, muchas veces sangrientos, hasta conseguirlo.
Una vez asentada en el poder, se impuso el conservadurismo. Esa burguesía conservadora ha llegado hasta nuestros días en que vemos que vuelve a agitarse. No es casual lo que ocurre en la Francia de Emmanuel Macron y Marine Le Pen y el fenómeno de los chalecos amarillos, al menos en su origen, promovido por unas clases medias que se empobrecen y pierden calidad de vida. Ha tenido mucho que ver con el resultado del brexit, que ha conseguido una importante cosecha de votos entre granjeros conservadores y las clases medias del mundo rural. No ha sido ajeno el mundo conservador estadounidense, la llamada América Profunda, a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. También la irrupción de VOX en la política española podría situarse, aunque no exclusivamente, en la misma órbita.
La pequeña y mediana burguesía o si quieren las clases medias -fuerza de choque de las revoluciones liberales decimonónicas- vuelve a agitarse, como cuando fue, en palabras de Artola, “burguesía revolucionaria”. Se enfrenta a un Estado cuya carga fiscal alcanza niveles opresivos para desarrollar políticas que no acaban de entender.
¿Se está rompiendo el esquema cristalizado desde finales del siglo XIX y vigente en el XX de que las revoluciones y la agitación callejera eran cosa del proletariado?
(Publicada en ABC Córdoba el 30 de enero de 2019 en esta dirección)
 José Calvo Poyato Web Oficial.

Las actas aún secretas que podrían haber enviado a Zapatero a prisión

Una copia de las mismas fue incautada en una operación contra ETA en 2008

Esto es lo que se sabe de las actas aún secretas que podrían haber enviado a Zapatero a prisión

Uno de los episodios más siniestros del mandato del socialista José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno de España entre 2004 y 2011 pudo costarle acabar en la cárcel.
Este miércoles, durante un acto en la agencia de noticias Servimedia, Zapatero tachó a Vox de “derecha predemocrática” y advirtió a Ciudadanos sobre posibles pactos con el partido de Abascal. El expresidente socialista, conocido últimamente por ejercer de embajador de facto de la dictadura de Nicolás Maduro, tuvo anoche contestación por parte del presidente de Vox: A Zapatero le preocupa VOX. Hace bien en preocuparse, porque si conseguimos publicar las actas de su negociacion con los enemigos de España… a lo mejor acaba en la cárcel.
La copia que guardaba ETA fue incautada en Burdeos en 2008
Abascal se refiere con ello a los documentos en los que quedó constancia de lo pactado entre el gobierno de Zapatero y ETA en la negociación política que llevaron a cabo hace 13 años. La copia que tenía ETA de esas actas salió a la luz cuando fue incautada en una operación policial en Burdeos en 2008. En ellas se reflejaban las promesas hechas por el ejecutivo socialista a la banda criminal para que dejase de atentar: legalización de Batasuna, fin de las detenciones de terroristas, liberación de terroristas presos como De Juana Chaos y Bolinaga, derogación de la doctrina Parot -que establecía que las reducciones de penas se aplicaban al total de la condena y no al máximo permitido de estancia en prisión- y la creación de un “teléfono de seguridad” al que podrían recurrir los terroristas en caso de verse en problemas con la Justicia. Una de esas actas también señalaba que el Gobierno de Zapatero ocultó que los etarras seguían enviando cartas de extorsión para obtener dinero mediante amenazas de muerte: “El ministro tiene un montón de cartas (de extorsión) que no ha hecho públicas. Sabiendo que se pide dinero, decimos que no consta que se pide. El Gobierno entiende que el envío de cartas es un incumplimiento de lo acordado”.
El PSOE empezó a negociar con ETA el año que asesinó a una niña de 6 años
El 10 de junio de 2007, un medio afín al PSOE, el diario El País, reveló los detalles de esa negociación, detalles que dejaban claro que fue una negociación política con una banda criminal. Lo más revelador es que los contactos entre los socialistas y los etarras se iniciaron en 2002, cuando el PSOE aún estaba en la oposición y ETA seguía cometiendo asesinatos. Ese mismo año, la banda terrorista asesinó al concejal socialista Juan Priede Pérez, al jubilado Cecilio Gallego Alaminos, a la niña de seis años Silvia Martínez Santiago -hija de un guardia civil- y a los agentes de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro Montes y Antonio Molina Martín. Los contactos fueron iniciados por el presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren, a través del etarra Arnaldo Otegi, entonces dirigente de Batasuna, el brazo político de ETA, ilegalizado en 2003.
Las mentiras del gobierno de Zapatero sobre esa negociación
La crónica de la negociación publicada por El País dejaba en evidencia que el gobierno de Zapatero mintió -repetidas veces- al negar sus contactos con ETA y al negar que estuviese negociando con los asesinos. Se trata de mentiras que el gobierno socialista incluso dirigió a las víctimas para intentar desmovilizar las protestas que convocó la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), entonces presidida por Francisco José Alcaraz, contra esa negociación. Unas protestas que fueron blanco de los ataques de los medios afines al PSOE. La noticia de El País también revelaba que Zapatero también mintió al afirmar que su gobierno había verificado la tregua-trampa declarada por ETA en marzo de 2006, al negar que la banda estuviese enviando cartas de extorsión (unos envíos cuya ocultación por el gobierno socialista se confirma, como he señalado, en esas actas). Zapatero también mintió al negar que hubiese nuevos contactos con ETA tras su atentado contra la T4 de Barajas, en el que la banda terrorista asesinó a dos personas.
Los tipos penales que pudieron haberle costado la cárcel a Zapatero
A la luz de lo que se conoce hoy en día gracias a la copia de ETA, Zapatero y otros altos cargos de su gabinete podrían ser acusados de varios presuntos delitos de omisión del deber de perseguir delitos (Art. 450 del Código Penal de 1995, entonces vigente; se castiga con prisión de seis meses a dos años si es un delito contra la vida, como en el caso del terrorismo); delito de encubrimiento (Art. 451, castigado con penas de seis meses a tres años de prisión; sería el tipo penal aplicable a la ocultación de las cartas de extorsión, entre otros posibles delitos); a eso habría que añadir el correspondiente delito de conspiración para cometer esos delitos, y de delitos de prevaricación necesarios para ejecutar los compromisos acordados con la banda criminal. Recordemos que varios de los compromisos reflejados en la copia de ETA acabaron cumpliéndose. La esperanza para los implicados en estos hechos es que el Artículo 131 del Código Penal señala que estos delitos habrían prescrito a los cinco años, al estar castigados con penas inferiores a los cinco años de prisión.
Tras habérselas reclamado a Zapatero, Rajoy mantuvo ocultas las actas
En la ocultación de esas actas -todo hay que decirlo- tuvo un papel muy importante el gobierno de Rajoy. El Partido Popular pidió varias veces la publicación de esas actas entre 2007 y 2011, pero una vez en el poder, Rajoy se olvidó del tema, e incluso siguió de brazos cruzados al respecto cuando Voces contra el Terrorismo le pidió que las publicase. Además de eso, el PP también se olvidó de la revocación del permiso parlamentario para negociar con ETA, que en su momento también había pedido derogar. Todo parece indicar que, igual que hizo con las leyes ideológicas de Zapatero, Rajoy también asumió los compromisos recogidos en esas actas, pues de otra no se explica la liberación del etarra Bolinaga en 2012 por una decisión política (recordemos que la liberación de ese etarra era uno de los puntos que figuraban en el acta incautada en Burdeos).
La tramposa excusa del gobierno de Sánchez para no entregar las actas
A día de hoy, el gobierno de Sánchez insiste en negarse a publicar esas actas. El pasado 8 de octubre Francisco José Alcaraz, en nombre de Voces contra el Terrorismo, envió un burofax al gobierno reclamando la publicación de esos documentos. La respuesta tardó tres meses en llegar, y lo hizo en forma de tramposa y mentirosa negativa, afirmando: “Una vez efectuada la consulta a la Fundación Centro para la Memoria para las Víctimas del Terrorismo, ni dicha Fundación ni la Dirección General de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo tienen documentación alguna referente al objeto de la consulta”. ¿El Ministerio del Interior, el CNI, y la Presidencia del Gobierno tampoco tienen ninguna copia? Tantos años después, nos siguen mintiendo con todo descaro.


Ayer Lituania, hoy España: forman una gran cruz para recordar la derribada por socialistas

Vecinos de Callosa de Segura imitan la resistencia de la colina de Šiauliai

Ayer Lituania, hoy España: forman una gran cruz para recordar la derribada por socialistas

Ayer se cumplió un año del derribo de la Cruz de la Plaza de la Iglesia de Callosa de Segura (Alicante) por orden del alcalde socialista y con el apoyo de sus aliados de la extrema izquierda.
La Colina de las Cruces de Šiauliai, en Lituania. Durante la dictadura soviética, los comunistas la arrasaron varias veces. Los católicos lituanos volvieron a levantar las cruces (Foto: Diego Delso / Wikimedia).
El precedente de la Colina de las Cruces de Lituania
Lo ocurrido en esa localidad española recuerda mucho a unos hechos que tuvieron lugar en Lituania en el siglo pasado. Desde tiempos de los zares, en una colina de la localidad de Šiauliai se empezaron a erigir cruces en recuerdo de los lituanos muertos a manos de las autoridades rusas. Cuando se instauró la dictadura soviética, los comunistas intentaron acabar con la Colina de las Cruces en varias ocasiones, incluso usando buldócers para destruir las cruces. Incluso llegaron a proyectar la construcción de una presa en el lugar para intentar dejar inaccesible aquella colina. Sin embargo, cada vez que los comunistas arrasaban la colina, los católicos lituanos volvían a erigirlas, llegando a haber millares. A causa de ello, la Colina de las Cruces de Šiauliai acabó convirtiéndose en un símbolo de la identidad nacional y de la fe católica de Lituania.
La Cruz de Callosa, durante una concentración de los vecinos para defenderla a mediados de diciembre de 2016 (Foto: Plataforma Ciudadana de Defensa de la Cruz).
Callosa: un gobierno cristianófobo se enfrenta a los vecinos
Cegada por la cristianofobia, la izquierda callosina quiso arrancar la Cruz de la Plaza de la Iglesia. Durante más de un año cientos de vecinos se movilizaron para impedir el derribo, tanto de día como de noche. Las concentraciones vecinales fueron constantes y llegaron a detener un intento de derribar el monumento, cuya eliminación exigía el alcalde socialista apelando a una Ley de Memoria Histórica creada para eliminar los monumentos de contenidos político alusivos a la Guerra Civil o al régimen de Franco. Pero la Cruz de Callosa no tenía ningún contenido político.
El alcalde socialista de Callosa llamó a la Guardia Civil para que cercase la Plaza de la Iglesia, y dio orden de derribar la Cruz con nocturnidad, en la madrugada del 28 al 29 de enero de 2018. A pesar de ello, muchos vecinos acudieron a protestar en plena noche contra esta afrenta.
Finalmente, en la madrugada del 28 al 29 de enero de 2018, el alcalde pidió a la Guardia Civil que cortase los accesos a la plaza y, amparándose en la noche, procedió al derribo de la cruz, eso sí, entre las protestas de muchos vecinos que acudieron al lugar al ver lo que ocurría. Aquella noche os conté en directo aquel infame gesto de odio del alcalde socialista. Ya durante el día, la Justicia ordenaba parar el derribo horas después de haberse consumado.
Teresa Agulló, de 82 años, decidió proyectar desde su balcón una cruz de luz con la silueta de la cruz derribada. El ayuntamiento le impuso una fuerte multa tergiversando una ordenanza municipal (Foto: Objetivo Digital).
Un alcalde cegado por el odio contra una anciana cristiana de 82 años
Después de aquel insultante ataque contra los sentimientos religiosos de muchos vecinos de Callosa, las movilizaciones vecinales continuaron. Además, una vecina, Teresa Agulló, decidió proyectar desde su balcón una cruz de luz con la silueta de la derribada. Cegado una vez más por su cristianofobia, primero el alcalde ordenó poner focos más potentes para cubrir esa cruz luminosa y después le impuso una multa de 725 euros a Teresa, que es una anciana de 82 años. La multa, además, se impuso tergiversando una ordenanza sobre publicidad, como ya señalé aquí. Con estos hechos quedaba claro que lo que estaba pasando en Callosa era un ejemplo más no sólo del odio anticristiano de la izquierda, sino también de su prepotencia y su autoritarismo.
La gran cruz formada anoche por los vecinos de Callosa en la Plaza de la Iglesia, en el primer aniversario del derribo de la Cruz por parte del gobierno local de izquierda (Foto: Plataforma Ciudadana de Defensa de la Cruz).
Los vecinos forman una gran cruz para recordar la que fue derribada
Ayer la plataforma vecinal en defensa de la Cruz volvió a manifestarse para recordar el derribo de la cruz en su primer aniversario: “Ante la sin razón y despropósito de la eliminación de la Cruz justo hace 1 año con alevosía y nocturnidad, con un despliegue policial desmedido y con burlas desde el balcón del Ayuntamiento, muchos vecinos de Callosa han querido expresar hoy toda su firmeza en la fe en un acto sencillo y muy emotivo llenando la plaza de la Iglesia de cruces previamente bendecidas y posteriormente formando una Cruz humana como signo de que la Cruz sigue más viva que nunca, señala la plataforma. Los vecinos han mostrado su agradecimiento a la Asociación Española De Abogados Cristianos, que siguen luchando por esta causa en los Juzgados, y también mostraron su agradecimiento a quienes les siguen y les apoyan con sus oraciones.
Además, la cruz de luz, con la silueta de la derribada, volvió a ser proyectada en la fachada de la Iglesia, en un gesto de profesión de fe y también de rechazo al autoritarismo del gobierno local. Mientras tanto, algunos balcones lucían imágenes de la Cruz derribada.
Como ya he manifestado en varias ocasiones, desde aquí vuelvo a expresar mi apoyo a los vecinos de Callosa contra la actitud cristianófoba del gobierno local. Este año hay elecciones municipales. Ojalá esos fanáticos sean desalojados del poder y un nuevo gobierno local vuelva a poner la Cruz en el lugar en el que estaba y del que nunca debió ser arrancada.