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martes, 5 de diciembre de 2017

El juez Llarena retira la euro-orden de detención contra Puigdemont y los exconsellers…

El juez Llarena retira la euro-orden de detención contra Puigdemont y los exconsellers… para evitar que Bélgica ponga trabas

El juez Llarena retira la euro-orden de detención contra Puigdemont y los exconsellers… para evitar que Bélgica ponga trabas
La razón oficial: está investigando un “delito de naturaleza plurisubjetiva, dotado de unidad jurídica inseparable”.
La real: evitar que la justicia belga pueda poner condiciones a la hora de entregar a los miembros del Govern huidos.
Lo que condicionaría su juicio en España.
Llarena no quiere trucos de leguleyo provenientes de una justicia belga que ha llegado a preguntar cómo se trata en las cárceles españolas (un socio suyo en la Unión Europea) a los reclusos.
En plata, no se trata de una medida a favor, sino en contra… de Puigdemont y compañía.

En una curiosa decisión, el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ha acordado retirar las órdenes europeas de detención dictadas contra Carles Puigdemont y los exconsellers Antonio Comín, Lluís Puig, Meritxell Serret y Clara Ponsatí y que se comunique su decisión a las autoridades belgas, a fin de que dejen sin efecto la colaboración solicitada en su día por la magistrada de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, informa RTVE.
Según informa el alto tribunal, el auto del magistrado considera que se deben retirar las órdenes europeas porque está investigando un delito de naturaleza plurisubjetiva dotado de unidad jurídica inseparable, lo que requiere una única contestación para evitar respuestas contradictorias.
La razón real para esta sorprendente decisión (sorprendente en apariencia) es que con la euro-orden se entrega a los belgas la potestad de condicionar el juicio futuro en España a la justicia española, cosa que el magistrado no desea, dado que los delitos de los huidos, además de la propia huida, son graves. En definitiva, Llarena no quiere que la justicia belga condicione su juicio en España.
Lo cual resulta bastante lógico. El juez Pablo Llarena no quiere trucos de leguleyo provenientes de una justicia belga que ha llegado a preguntar cómo se trata en las cárceles españolas (un socio suyo en la Unión Europea) a los reclusos.
En plata, no se trata de una medida a favor, sino en contra… de Puigdemont y compañía.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El prófugo Puigdemont pide a la Justicia belga escolta para venir a votar el 21-D

El expresidente de la Generalitat de Cataluña ya ha gastado medio millón de euros en su defensa jurídica

 
El líder independentista no busca protección sino montar un gran numerito al aterrizar en España para votar en las autonómicas



El futuro penal de Puigdemont, según Forbes en El País

Lo cuenta Salvador Sostres en rigurosa primicia este 29 de noviembre de 2017 en 'ABC': "El prófugo Carles Puigdemont pide a la Justicia belga escolta para venir a votar el 21-D"
Puigdemont lleva días planeando con sus asesores en Bruselas un regreso sorpresa a Barcelona como revulsivo para la campaña.
La primera idea con que especuló fue volver la última semana de campaña y forzar su detención para arrebatarle a Junqueras el voto emocional del victimismo.
Pero sus más estrechos colaboradores le hicieron ver que tal momento de gloria sería extraordinariamente breve en comparación con los años que iba a pasar en prisión, y que un sacrificio tan personal y oneroso tenía poco sentido si de todos modos no podría ejercer la presidencia ni mucho menos lograr la independencia.
Entonces, Puigdemont, que a pesar de su difícil situación se resiste a aceptar su destino trágico, consultó con su abogado belga, que entre provisiones de fondos y minutas le ha costado ya más de 500.000 euros, si había alguna manera de conseguir el mismo efecto sin tanto riesgo: y desde esta semana trabajan en una vía judicial para solicitar a la justicia belga que la policía de su país le escolte a Barcelona el 21 de diciembre para ejercer su derecho a voto.
El expresidente ha bautizado esta última iniciativa como «cordón democrático», y aunque está fijado el próximo día 4 para que se tome una decisión sobre su extradición, sus letrados tienen preparados toda clase de recursos a la justicia belga y a las instancias europeas para alargar su situación como mínimo un año, y confían que entre tanto la justicia belga «proteja sus derechos democráticos».
Al PDECat no le consta esta estrategia. El partido de Marta Pascal asume que Puigdemont va por libre: y el día que el expresidente de la Generalitat dijo que Cataluña tendría que votar para poder salir de la Unión Europea, el en aquel momento era el principal asesor de comunicación que Puigdemont tenía desplazado a Bruselas, Jaume Clotet, quiso dimitir aunque al final se contuvo.
Ante semejante caos político, personal y partidista, el PDECat ha mandado a Joan Maria Piqué -jefe de prensa de Artur Mas mientras fue presidente de la Generalitat- a «controlar» a su candidato. La idea es tenerle ocupado dando discursos y conferencias «para que tenga poco tiempo de pensar y de tener ideas».
Puigdemont no confía en su partido, está dolido con Esquerra porque cree que han jugado a desgastarle y a ponerle en las más difíciles situaciones personales para llevarse ellos el rédito, y en su forma de pensar y de proceder, tiende -«peligrosamente» según sus personas de confianza- a la dinámica de la CUP.
Tiene pocos amigos, cada vez está más encerrado en sus círculos concéntricos y sufre momentos de una gran sensación de soledad, de final de trayecto y de lo difícil que le será volver a su casa y vivir en paz con su familia.
Su horizonte judicial es poco halagüeño, sabe que la posibilidad de interponer recursos se le va a acabar, y en su caso el riesgo de fuga es tan evidente y está tan acreditado que cualquier juez le mantendrá en prisión preventiva hasta que sea juzgado.