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domingo, 25 de julio de 2021

Arte religioso y barbarie

 

¿En nombre de qué nos caen estas salvajadas? De la lucha de clases, por supuesto, que es como decir una peculiar “guerra santa” contra el cristianismo

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Que constituya rabiosa actualidad la apetencia socialcomunista de volar la enorme cruz cristiana del Valle de los Caídos y esparcir sus cascotes por toda la explanada esclarece con rotundidad el grado de ceguera, enemistad y carencia de pensamiento constructivo que caracteriza a esa ideología. Esa cruz es la más alta del mundo y forma parte de un conjunto monumental de prominente valor histórico, simbólico y estatal. Su destrucción sería una lanzada a moro muerto que encarnaría una venganza fetichista y vicaria, diferida más de sesenta años, cargada de vileza, infatuación y burricie. Y su mejor autorretrato.

La destrucción de arte sacro posiblemente no sea sólo inquina a la dimensión espiritual del hombre. Aunque comprendamos la lógica de la iconoclasia, sigue pasmándonos que se pulvericen las imágenes veneradas de otras culturas y aun, en el desarreglo español, del vasto subconjunto del país al que aborreces. Los budas de Bamiyán son ejemplificación del encono islámico y de su hambre de exclusividad, nacida del despecho y del complejo de inferioridad. Los milicianos de nuestra II República protagonizaron otro tanto, al acabar con retablos barrocos muy preciados o convertir templos que constituían joyas artísticas en cuadras y galpones. La patología es idéntica. Y todavía hay quien atribuye tal pulsión al atraso social y a la incultura, como si a las variantes coetáneas de esa misma zafiedad o filiación partidista, que invocan con ufanía su posesión del BOE y agitan con delectación títulos académicos que son una filfa, les hayan entrado ganas de escuchar a Palestrina o de leer a Zubiri desde que llevan el riñón forrado “por voluntad popular”.

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Salvador González Anaya

El 11 y 12 de mayo de 1931, apenas estrenándose la II República, los comunistas malagueños, que no el pueblo de Málaga, queman casi medio centenar de iglesias, conventos, asilos y colegios religiosos, acabando con buena parte del patrimonio cultural amparado por la iglesia. Ello incluye esculturas de primer nivel, cuadros de grandes maestros como Alonso Cano, objetos de culto, libros, documentos y registros parroquiales. Lo que pillan. Uno de los cabecillas era el concejal comunista Andrés Rodríguez, que, como alguien le suplicara que respetase el Santo Cristo de Mena, repuso: “Aquí se quema todo.” ¡Bonita manera de estrenar el nuevo régimen político! Plasma con precisión galdosiana estos hechos Salvador González Anaya en su novela Las vestiduras recamadas, de 1932, que posee la inusitada ventaja de haber sido escrita cuando la contienda española era inimaginable. Nuestro autor, encuadrable en la Generación del 98, fue dos veces alcalde de Málaga y miembro de número de la Real Academia Española, si bien no debe sorprendernos su cancelación. Parafraseando a Heine, se diría que las leyes de “Memoria Histórica” son el último clavo en el ataúd del olvido, el engaño y la manipulación.

¿En nombre de qué nos caen estas salvajadas? De la lucha de clases, por supuesto, que es como decir una peculiar “guerra santa” contra el cristianismo, el liberalismo o la economía de mercado. De esa limpieza étnica que exige abolir a los que representan otras maneras de vivir, cuyas convicciones displacen a los progresistas y cuyas propiedades resultan codiciables. Empero, con qué justificaciones más chuscas vienen los apologetas. Que si la moral sexual católica, que si Torquemada. ¡Habrase visto! ¿Son más comprensivos en materia venérea los integristas musulmanes, los homófobos de pensamiento, palabra y obra como MarxStalinMaoCastro o Salvador Allende? La Inquisición existió en toda Europa. Pero la más garantista y benigna, la que menos muertes causó, fue la española. Lo explicita el historiador judeo-británico Henry Kamen, el mayor experto mundial en la materia. Como fue España, con palpable diferencia, el país europeo en el que se quemaron menos brujos y brujas. Pero el progresismo carpetovetónico, erre que erre, preso de una epigenética del comportamiento que no atiende ni a datos ni a razones. Y que al delirio fabulador endosa el rótulo de “memoria histórica”.

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Henry Kamen

Por reivindicar la España católica como espacio no precisamente oscurantista y monolítico, ahí tenemos a la Escuela de Salamanca, viva demostración de que los incontestables logros de nuestro Siglo de Oro no se circunscribían al dominium terrae o a la mejor literatura en verso y prosa del momento, sino que incluían el más avanzado pensamiento teológico, filosófico o económico. O ahí está, como muestra de pluralismo indubitable, el insólito ascendiente de Fray Bartolomé de las Casas, no necesariamente para bien, si tenemos en cuenta el perjuicio injusto que consiguió causarle a Juan Ginés de Sepúlveda, un erudito harto más culto, polifacético y lúcido que el dominico, y menos exacerbado a la hora de argumentar.

Pero volvamos a los voluntariosos aspirantes a exterminar a la burguesía y a la clase alta, tal vez por considerarlos pertenecientes a una especie no deseable. En la devastación de obras de arte religiosas se diría que late un mórbido rencor hacia España, su honroso pasado, su acervo artístico, su significación histórica, una estampida hacia delante que implica una “revolución cultural” de instinto parecido a la desatada por Mao y la Banda de los Cuatro entre 1966 y 1976. Fue una represalia contra el pueblo chino por haber tenido éste el mal gusto de morirse masivamente de hambre como consecuencia del desastre alimentario y social que supuso el Gran Salto Adelante de pocos años antes (que el presidente Sánchez utilice ese sintagma para anunciar su política próxima da la medida de su sapiencia). Fulminar lo existente hasta la raíz, asesinar a quienes puedan recordar épocas anteriores y poner a cero los relojes siempre fue anhelo de los revolucionarios.

Aún sentimos en nuestras retinas y en nuestros corazones la pavorosa actuación del ISIS en esa Mesopotamia que es la cuna de toda civilización. El joven y brillante estudioso Aaron Tugendhaft ha demostrado en The Idols of ISIS. From Assyria to the Internet (Chicago y Londres: The University of Chicago Press, 2020) que, junto al medievalismo y la bestialidad de estos yihadistas, hay también lucro y propaganda política de última generación, puesto que a la par que se filman y se cuelgan en la red las demoliciones y voladuras en museos y recintos arqueológicos, se saquean los pequeños objetos para su venta ilegal. Se trata de obtener el máximo rendimiento con el menor desgaste. De arruinar siglos o milenios de civilización con el matonismo de un advenedizo que, porque es capaz de romper, quemar, profanar y humillar, considera que está a su alcance reinventar el pasado y difundir a los cuatro vientos una mitología tan tenebrosa como refutable.

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Partiendo de un adanismo de este tipo, nuestros próceres sobrevenidos aspiran a dejar su impronta. Para ello no debe sobrevivir recuerdo de esplendor anterior alguno. El antiespañolismo es eso. De ahí que los micro-nacionalismos separatistas y románticos, de pedigrí tan reciente, sean del agrado de esa izquierda antinacional y antipatriótica, reñida con la identidad española, cuya existencia negarán una y mil veces. Acaso no sea ya de tan buen tono quemar retablos, libros y pinturas, o masacrar curas y monjas como lo fue en la Guerra Civil, y se considere más socorrido arremeter contra lo español a través de la adulteración educativa, la segregación lingüística y la obliteración de los iconos culturales. A tal estrategia se suman tanto la comezón de quienes se saben incultos y vulgares como la impagable aportación de deshonestos historiadores, novelistas, cineastas y divulgadores, empeñados en jalear, como Almudena Grandes, la hiperhidrosis del miliciano lujurioso. Pues, al haber ciudadanos de bien que aman a España y la defienden, atacarla comporta una voluptuosidad vestida de deber revolucionario.

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José Calvo Poyato./Foto: Irene Lucena

Y junto a la operación de propaganda de los universitarios tratando de negar algo tan evidente como la aniquilación deliberada del arte y de vidas tan emblemáticamente ilustradas como la de Ramiro de Maeztu, que no falte la antipropaganda contra Franco acusándole de bombardear ciudades indefensas (¡no será Cabra!) o de amenazar el Museo del Prado, cuando lo único cierto es que la intervención republicana en el Prado que urde Timoteo Pérez Rubio es un disparate que describe a la perfección José Calvo Poyato en El milagro del Prado (Madrid: Arzalia, 2018). Obviamente el gran logro del dictador, concluida la guerra, es recuperar los cuadros de Suiza y restituir a sus propietarios legítimos parte de lo que no había sido vandalizado o robado por los republicanos del yate VITA, quienes antes de huir al exilio vaciaron las cajas de seguridad de los bancos y los bienes privados que contenían. Previamente, como es sabido, se habían apropiado del tesoro numismático español, más de 160.000 monedas albergadas en el Museo Arqueológico Nacional.

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San Juan Bautista en Hinojosa del Duque

Para terminar, y dada la ubicación cordobesa, viajaremos al Valle de Los Pedroches. Todas sus bellas iglesias contienen retablos franquistas, por si los socialcomunistas de hoy, los que dicen querer eliminar también los pantanos, no se han apercibido. Se trata de retablos estéticamente dignos, aunque humildes, que fueron aportados por el esfuerzo reconstructor del franquismo para sustituir a los que hubo antes, los artísticamente valiosos, los primorosos retablos barrocos. Que fueron, claro, sistemáticamente arrasados por los socialcomunistas de los años treinta.

Bernd Dietz

BERND DIETZ (Alcalá de Henares, 1953) es hombre de libros y de letras. Tricultural en español, alemán e inglés. Ganó su primera cátedra de universidad, en filología inglesa, con 33 años. Siendo joven publicó profusamente poesía, crítica literaria, traducciones de clásicos y periodismo, hasta que aprendió modestia. Actualmente dirige el Círculo Liberal de Andalucía.

La Voz de Córdoba.es

lunes, 27 de abril de 2020

NO VAN A DEMOLER LA CRUZ DE LOS CAÍDOS EN NINGÚN CASO


NO VAN A DEMOLER LA CRUZ DE LOS CAÍDOS EN NINGÚN CASO
¿ LO HAN ENTENDIDO ?
Era evidente. Algo tenían que introducir en la arena política para desviar la atención de los españoles sobre los 40000 muertos que tiene este Gobierno sobre la mesa. España está a la cabeza de todos los “rankings” de incompetencia en el mundo. No hace falta enumerarlos. Los conocen Vd,s de sobra.
Y es sobre los muertos que este Gobierno socialcomunista, este Frente Popular marxista, nos lleva paso a paso hacia un cambio de régimen político camino de una república bananera bolivariana. No sé porqué se extrañan todavía algunos.
El Sr. Iglesias, el del casoplón en Galapagar, nunca ha escondido sus intenciones; si algo tiene de positivo este comunista de salón es que lleva diciendo la verdad sin complejos desde hace mucho tiempo. Otra cosa es que alguien quiera oírle. Nosotros llevamos avisando desde hace mucho tiempo.
Todos los pasos que este Gobierno está dando bajo la batuta de este individuo van en ese camino: ataque a la monarquía, control del CNI, establecer renta básica para captar votos eternos, descalificación del poder judicial , utilización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en su beneficio ,ninguneo de las Fuerzas Armadas, control de los medios, restricción y prohibición de cualquier acto de culto católico…etc.
¿ Habrá en esta nación alguien que haya leído las viejas tácticas comunistas de asalto al poder desde los tiempos de Lenin, actualizadas al mundo global de hoy ? Sí, algún medio queda pero le auguro poco tiempo de existencia en cuanto le asfixien económicamente. Ya les queda poco.
Mas tienen ahora sobre sus espaldas  40000 muertos y una crisis económica que se avecina que va a llevar a la ruina a esta nación con millones de parados en perspectiva y con evidente riesgo de que la opinión pública se le vuelva en contra más pronto que tarde.
No le queda a este Gobierno otra opción que desviar la atención de la población planteando conflictos ideológicos y consecuentemente provocar una división entre españoles. Ya tiene experiencia. Al fin y al cabo es lo que hizo durante año y medio con la profanación de la tumba del Generalísimo Franco.
Y es en este contexto cuando nos encontramos con una proposición de ley que el Grupo de Izquierda Confederal en el Senado ha presentado el pasado día 21 de abril. Una proposición denominada “ reconocimiento y protección integral a las víctimas del franquismo y de la memoria democrática del Estado Español”.
Es una proposición que ya ha levantado árnica en algún que otro medio si bien cabe decir que en general apenas difiere de la “proposición de ley de memoria histórica y democrática” que el PSOE presentó en el Congreso el pasado mes de enero. Ambas proposiciones responden al mismo patrón de odio, sectarismo y totalitarismo al que nos tiene acostumbrados esta izquierda rancia  anclada en 1917.
La lectura de ambas proposiciones no deja de sorprendernos por la incongruencia , dislates y odio bestial que destilan todos sus postulados.
De no ser porque nos encontramos con un Presidente de Gobierno, el Sr. Sanchez, y un PSOE digno de los tiempos de Largo Caballero, dispuesto a lo que sea con tal de permanecer en la Moncloa,  estas proposiciones no merecerían ni un minuto de atención, más es conocido que en estos momentos todo es posible. Es tan posible como esperpéntico el que haya 40000 muertos y nadie se haga responsable.
Destaca el que los medios, que de momento se han hecho eco de esta última proposición, reflejen como más llamativo de la misma no ya el establecimiento de una comisión de la verdad ni que se ilegalice a todo aquel que no se atenga a la misma y a los postulados del Gulag social comunista. No. Lo que destacan los medios es lo que el artículo 27 de la misma dice respecto al Valle de los Caídos :
  1. Se procederá a la resignificación de todo el complejo, eliminando toda expresión y connotación franquista, o en caso de valorarse su escaso valor arquitectónico, después de una valoración artística y arquitectónica de una comisión de expertos creada para tal fin, se procederá a la demolición del mismo previa exhumación de todos los restos y entrega a sus familiares. Se procederá a anular los convenios y acuerdos de gestión, administración o cesión de la titularidad y uso de todas las partes de este recinto firmados antes de la democracia y se gestionará en su caso como Patrimonio Nacional, de manera pública.
O sea , en roman paladino : demolición de la Basílica y la Cruz.
Es evidente que llevar a cabo semejante barbaridad no cabe en cabeza alguna. De entrada una acción como la propuesta tendría una repercusión internacional de tal calibre que la imposibilitaría y es notorio que eso significaría además dejar sin efecto los acuerdos Iglesia- Estado sobre los lugares de culto.
Claro que uno se acuerda de como los talibanes pese a la oposición internacional volaron los Budas milenarios de Bamiyan en al año 2001 y que recientemente la Jerarquía Eclesiástica española colaboró con la profanación de quien fuera su primer valedor, Francisco Franco, ponién dose de perfil cuando fuerza armada irrumpió y profanó la Basílica del Valle forzando a su máxima autoridad a plegarse. Y de ese recuerdo cabe pensar en lo aparentemente imposible .
Confiamos en que tamaña barbaridad así como todo lo que en esas proposiciones de ley se establecen sean convenientemente impugnadas en vía parlamentaria y con la previsible oposición de la mayoría de los españoles.
Y termino con franqueza y que cada cual entienda lo que quiera :
No . Vd,s no van a demoler la Cruz del Valle de los Caídos. No . En ningún caso . ¿Lo han entendido?
JAMÁS
General Chicharro ( El Correo de España


jueves, 24 de octubre de 2019

Franco yace en Mingorrubio tras ser exhumado del Valle de los Caídos

Francisco Franco ha sido exhumado del Valle de los Caídos, después de 44 años, y sus restos reposan ahora junto a los de su esposa, Carmen Polo, en el cementerio de El Pardo-MingorrubioLa ministra de Justicia y notaria mayor del Reino, Dolores Delgado, ha dado fe de la extracción del finado de la fosa de la basílica de Cuelgamuros y de su reinhumación posterior. Familiares del dictador han gritado "viva España, viva Franco" mientras llevaban el féretro del templo al coche fúnebre. La caja mortuoria ha llegado en helicóptero a Mingorrubio, donde el golpista Antonio Tejero se ha reunido con nostálgicos del régimen anterior. El presidente en funciones, Pedro Sánchez, ha declarado tras culminar el proceso: "Hoy se pone fin a una afrenta moral". Luego ha visitado el madrileño cementerio de la Almudena, donde ha depositado flores en el monumento a las Trece Rosas, fusiladas por el franquismo en 1939La oposición, incómoda por la exhumación, ha criticado el "electoralismo" del Gobierno. Los Franco se han declarado víctimas de un "atropello" de sus derechos fundamentales por la "profanación" de la tumba. 


Sánchez no parará: ahora quiere enviar a José Antonio Primo de Rivera junto al resto de tumbas del Valle



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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no quiere cerrar el filón político de la exhumación de Franco y ya prepara una segunda parte. El traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera. En este caso el plan es sacar su tumba de la Abadía benedictina y llevarla a la zona donde se encuentran el resto de lápidas.

La prioridad era sacar a Franco del Valle de los Caídos, señalan fuentes del Gobierno. Su argumentación es más que conocida. El Ejecutivo apunta que la presencia del dictador en un área destacada implicaba la conversión entera del Valle en un sitio de homenaje a Franco y el franquismo y que, por lo tanto, debía salir de allí camino del cementerio de El Pardo.

Pero existe una segunda argumentación que enlaza con la tumba de Primo de Rivera. El Valle de los Caídos acoge tumbas de fallecidos en la Guerra Civil. Y Franco, evidentemente, no murió allí. Pero sí José Antonio Primo de Rivera.

El Gobierno quiere desplazar ahora los restos de Primo de Rivera, pero el plan no puede ser el mismo que con Franco por ese mismo argumento: que el segundo sí murió en la Guerra Civil, cuestión que legalmente le habilita para permanecer en el Valle tal y como fue concebido este lugar. Pero Sánchez no quiere que esta segunda tumba siga estando protegida por los monjes benedictinos, ni que esté en un lugar destacado y venerado.

Especialmente a la vista de los encontronazos mantenidos con los monjes del Valle, que no han dejado de enfrentarse a las intenciones políticas de Sánchez e, incluso, de mostrar su rechazo a la decisión judicial del Tribunal Supremo.


Por ello, los restos de Franco son exhumados y trasladados a otro lugar -al cementerio de El Pardo-, dado que el dictador no fue víctima de la Guerra Civil, pero los de Primo de Rivera se pretenden juntar con el resto de tumbas que hay en el Valle.

En lugar no preminente
De este modo, la segunda batalla será ahora la del traslado de los restos del fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, que también serán exhumados según el propósito del PSOE. Hay que recordar que Primo de Rivera fue fusilado en el inicio de la Guerra Civil y que, por lo tanto, según los socialistas, puede compartir espacio con el resto de víctimas del bando franquista. Hasta ahora, Primo de Rivera había permanecido en la Basílica al lado de los restos de Franco, ante el altar de los benedictinos.

El presidente defiende que su Gobierno debe exhumar también la tumba de José Antonio Primo de Rivera y trasladarla a un lugar no preminente para que el Valle de los Caídos deje de ser un lugar de exaltación del franquismo. Y que, sin este segundo requisito, sigue habiendo lugares destacados para los franquistas y no para los republicanos. El Gobierno señala, además, que su compromiso con la creación de una Comisión de la Verdad, compuesta por expertos e historiadores, para fijar entre los seleccionados una versión de lo que aconteció durante la Guerra Civil y el Franquismo, respalda este segundo objetivo.

Sánchez también ha planteado ya su deseo de crear un museo de la Memoria Histórica, pero en un lugar distinto al Valle de los Caídos. El Gobierno no descarta, con este fin, que tras la batalla jurídica por la exhumación de Franco, pase a tramitarse como proyecto de ley en el Congreso de los Diputados una ampliación de la Ley de Memoria Histórica para incluir todos estos aspectos

miércoles, 23 de octubre de 2019

El Gobierno incumple la Ley de Memoria Histórica con el traslado de Franco

Una cámara sobre un andamio en el Valle de los Caidos.



El Valle de los Caídos y el cementerio de Mingorrubio-El Pardo   se encuentran ya ‘tomados’ por las Fuerzas de Seguridad y preparados para que el jueves 24 de octubre se cumpla la orden del Gobierno de Pedro Sánchez de sacar los restos mortales de Franco del monumento donde están enterradas miles de víctimas de la Guerra Civil.

Si bien la reinhumación tendrá lugar en un ambiente íntimo, con la familia Franco presente en el mausoleo familiar en Mingorrubio, la salida del ataúd de la basílica a hombros de algunos descendientes del dictador será televisada en directo por TVE, que ha instalado cámaras para no perder detalle del traslado hasta el helicóptero que llevará el féretro.

Todo este despliegue ha provocado que, según ha podido escuchar El Chivato, haya quienes se cuestionen por el encaje legal del mismo. Sería precisamente la Ley de Memoria Histórica, la que reformó para exhumar a Franco, la que el Ejecutivo socialista estaría a punto de incumplir.

El artículo 16 de dicha ley (que fue aprobada en los años de José Luis Rodríguez Zapatero) establece una regulación sobre la naturaleza del monumento del Valle de los Caídos. Uno de los objetivos de este precepto era evitar que, por ejemplo, cada 20 de noviembre acudieran nostálgicos del franquismo a homenajear a Franco y a José Antonio Primo de Rivera.

En el punto 2 de dicho artículo se establece que “en ningún lugar del recinto” del Valle de los Caídos “podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo”.

Pese a las exigencias de la familia, el Gobierno se ha negado a que la salida del féretro fuera acompañada por un piquete de militares que le rindieran honores,y tampoco ha permitido cubrirlo con la bandera de España.
Pero eso no obsta para que se vaya a realizar un acto, conclusión de una decisión política del Ejecutivo de Pedro Sánchez, en la explanada del Valle de los Caídos, con los restos mortales de Francisco Franco como protagonistas, y además con las cámaras de Televisión Española retransmitiéndolo para toda España.

domingo, 20 de octubre de 2019

EL ARTÍCULO DE USSÍA (Como siempre magistral, Alfonso)

«Se han equivocado, señora ministra. Mingorrubio se va a convertir en el epicentro de las visitas de aquellos que nunca fueron franquistas y ustedes se han inventado»
«Son ustedes los creadores del franquismo renovado, de los hijos de aquellos que, a favor o en contra, vivieron durante su mandato»
Ha dicho la señora ministra Dolores Delgado, la más pija de las antiguas alumnas del colegio Alameda de Osuna, remanso de Baltasar Garzón, divertida comensal sobre los manteles de Villarejo, acuñadora del contundente «maricón» dedicado a su compañero de Gobierno Fernández Marlaska, ha dicho –repito–, que la exhumación del cadáver de Franco significa la «primera victoria de la España vencida». Su frase, solemne y pedante, es una sandez, señora ministra.
Vencer a unos huesos que llevan alejados de la vida 44 años, no es una victoria. Es, en el caso que nos ocupa, una derrota del sentido común. Con esos huesos que ustedes, con la inestimable colaboración de una Santa Sede liderada por un peronista montonero y de un Arzobispo de Madrid más blando y melifluo que una gominola de kiwi, han demostrado su ilimitada cobardía. Una victoria jamás es cobarde. Por otra parte, ustedes con su torpeza, han resucitado a quien vivió sobre esos huesos. Profanan un enterramiento custodiado por la Iglesia en una basílica, violan la «res sacra», y deciden, sin la autorización de su familia, donde esos huesos van a ser inhumados. Y hablan de la primera victoria de la España vencida. Sabemos que otro, y muy diferente, es el objetivo de este combate contra un muerto. El objetivo mide más que la tumba, se alza sobre el valle de Cualgamuros y representa lo que Tierno Galván, que era un intelectual de la izquierda culta, definió como el «símbolo de la paz». Me refiero a la Cruz, Dolores Delgado, mucho más grande que aquella que llevaba sobre su pecho el Padre Bartolomé Fernández Vicens y Fiol, su director espiritual en el colegio Alameda de Osuna. –Dolores, Dolores, no me seas traviesa y no te distraigas durante las oraciones, que siempre estás con la cabeza a pájaros–. –Sí, Padre, lo intentaré–.
Explíqueme la «victoria», señora ministra. En casi dos años, la única obsesión como Presidente del Gobierno de Pedro Sánchez ha sido la de desenterrar unos huesos de un lugar para enterrarlos en otro. Conozco hechos históricos infinitamente más brillantes. Su «victoria», señora ministra, es una birria. Y una buena parte de los militantes, votantes y simpatizantes socialistas consideran que esa «primera victoria de la España vencida» es una farsa, una venganza de nenaza, una fruslería. Cuando Franco murió, usted era una niña rica, guapa y ajena a tanta tontería. La tontería la ha ido aumentando en los años que otros ensanchan su experiencia, su inteligencia y su sentido común. Es lo que sucede cuando su cargo depende de un intruso en la política, de un rencoroso obsesivo que cree haber vencido por haber derrotado a un muerto. Y se han equivocado, señora ministra. Mingorrubio se va a convertir en el epicentro de las visitas de aquellos que nunca fueron franquistas y ustedes se han inventado. Son ustedes los creadores del franquismo renovado, de los hijos de aquellos que, a favor o en contra, vivieron durante su mandato. Los huesos de Franco estaban muy bien enterrados en el Valle de los Caídos, olvidados por sus partidarios y sus detractores. Hasta que llegó Zapatero y abrió las heridas cicatrizadas. Hasta que llegó Rajoy, y permitió con su mayoría absoluta que la Ley del Odio se mantuviera vigente. Hasta que llegó Sánchez, y decidió que su política de futuro para España se reducía a sacar un cadáver de Cuelgamuros y llevarlo hasta Mingorrubio. Sucede que detrás de todo eso, lo que molesta es la inmensa Cruz que da cobijo y sombra a más de 30.000 caídos en la Guerra Civil, huesos de nacionales y republicanos, reunidos en el descanso para recordarnos hasta qué límite son capaces de alcanzar los resentimientos.
No, señora ministra. Su victoria no es pírrica, sino inexistente. Otra cosa es la sentencia del Supremo contra los golpistas del separatismo catalán, que tan bien se lleva con ustedes. Ahí sí han ganado. Lo malo es que esa victoria no será para los vencedores o los vencidos. Todos los españoles hemos sido derrotados por una Justicia estercolizada. Píenselo, señora ministra.