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jueves, 11 de junio de 2020



Una nación con más de cinco siglos de historia, y 47 millones de personas, no puede estar al albur de un individuo que confunde la realidad con sus paranoias, que no tiene ni idea de economía, a pesar de ser un falso doctor en economía, que publica un libro que le escribe un negro, en este caso una mujer blanca, Irene Lozano, a la que nombra secretaria de estado, para “pagarle” el favor, etc.
En cualquier país normal, esas actuaciones, y otras más que me reservo, para no aburrirles, descalificarían a cualquier persona normal para ocupar cargos públicos, pero aquí tenemos a ese sujeto ocupando la presidencia del gobierno, nada menos…
No soy médico, psiquiatra ni psicólogo, por lo que solo puedo escribir como un hombre normal, de la calle, que habla con todo el mundo, y escucha mucho, pero en mi opinión, Pedro Sánchez es un psicópata, y un psicópata peligroso, que no sólo puede hacer daño a su familia o seres queridos, sino que nos está jodiendo a los 47 millones de personas que vivimos en esta vieja piel de toro.
Un tipo que con tal de continuar unos años más, o previsiblemente, sólo unos meses, no le importa ceder ante todo y ante todos, terroristas incluidos, separatistas vascos y catalanes, agravar una pandemia de gravísimas consecuencias con su inacción y pasotismo, etc.
Un sujeto que es rehén del comunismo más rancio que subsiste en Europa, aquí representado por Unidas Podemos, ese partido o partida que tanto ha contribuido a la propagación del coronavirus en nuestra sociedad, que parece hecho a propósito. (Yo le llamo comunistavirus, pues eso es lo que es).
Y con estos mimbres, un intervencionismo total y absoluto de la actividad económica, del mundo de la empresa, de las relaciones laborales, etc., (ya solo les falta regular las relaciones sexuales, los días y horas, las diversas “modalidades”, etc., pero todo se andará), está dirigiendo España hacia el desastre más absoluto, el hundimiento de la actividad laboral, y en definitiva, la quiebra del Estado.
¿Cuántos meses tardaremos en tener que pedir ayuda a la Unión Europea, ante la imposibilidad de atender nuestras obligaciones económicas…?
No creo que podamos resistir así hasta fin de año.
El diccionario de la lengua española, que no castellana, define la psicopatía como una “Enfermedad mental”, en su acepción primera, y explica que la psicopatía es una “Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece” (acepción segunda).
Hablando claramente: ¿ustedes creen, de verdad que este tipo está bien de la azotea…?
Yo, no.
Todos conocemos a personas con problemas psiquiátricos, que no están bien de la cabeza, que tienen delirios, paranoias, trastornos bipolares, etc…
Tengo varios amigos y conocidos en esa situación, y procuro apoyarles en lo que puedo, hablo con ellos, les animo cuando están hundidos, e intento que se sientan normales e integrados en la sociedad.
Pero no son personas peligrosas, pues solo pueden hacer daño, en su caso, a las personas que viven o conviven con ellos, a sus compañeros de trabajo (la mayoría están sin trabajo, precisamente por esos problemas mentales, inadaptación al medio, problemas de conducta y relaciones sociales, etc.), pero claro, una cosa son esas personas, normales y corrientes, y otra bien distinta ser el Presidente del Gobierno de España, nada menos…
Por Ramiro Grau Morancho
Por Ramiro Grau Morancho Por Ramiro Grau Morancho

lunes, 25 de febrero de 2019

SU PROPIO VERDUGO


Quien aconsejó a Pedro Sánchez publicar «Manual de la resistencia» le hizo un flaco favor: queriendo emerger como vencedor de una batalla contra todos, es el que peor parado sale. Me recuerda a un joven franquista aspirante a ministro que pensó que una tesis doctoral sobre San Agustín podría ayudarle.
Pero careciendo de conocimientos sobre ello, contrató a un experto que se la escribiese. Éste, que tenía tantos saberes sobre la patrística como mala leche, hizo un trabajo impecable, pero trastocando las citas latinas, y como por aquel entonces la lectura de una tesis doctoral era un auténtico examen, el aspirante sudó tinta al defenderla.
Le dieron un aprobado raspado e incluso llegó a ministro más tarde, mientras Sánchez ha llegado a presidente del Gobierno con una tesis doctoral summa cum laude de copia y pega. ¿Qué le impulsó a meterse en el berenjenal de un libro?
Pues lo único que le impulsa: el poder, con algún otro interés colateral, como saldar cuentas con la vieja guardia socialista, advertir a los barones actuales que ha superado todos los intentos de desbancarle y, algo muy curioso, muy personal, que sólo emerge en ese párrafo donde dice que quiere ser conocido por algo más que su atractivo físico y se reconozca su inteligencia y capacidad. Lo que apunta a complejos de inferioridad y superioridad dignos de estudio por un experto.
Si era ése el último objetivo del libro, el fracaso es rotundo: confundir Fray Luis de León con San Juan de la Cruz le hubiera valido un suspenso en el bachillerato, como equivocarse con Einstein y Hemingway, le convierte en un name-dropper, un pedante que deja caer nombres famosos para presumir.
Que es lo que más se aproxima a su personalidad. Estamos ante un snob, un «trepa», que alcanza sus objetivos a base de tenacidad, astucia y falta absoluta de principios. Sánchez vampiriza cuanto tiene a su alcance, convirtiendo rivales en aliados y viceversa, según el lugar y las circunstancias aconsejen.
Particularmente significativo es que, tras usar la táctica de tierra quemada con Rajoy y acusarle de no ser una persona decente, nos sale con que admira sus dotes de estadista e incluso con que mantienen una relación amistosa, lo que supongo habrá provocado una sonrisa irónica en el aludido.
Todo ello entra en la farsa que la política lleva consigo. Lo inadmisible es la relación de «complicidad» que se atribuye con el Rey. Que haya conversado con él frecuentemente era obligatorio en su cargo. Que presuma de compadreo demuestra ignorar que los reyes no tienen amigos, y Felipe VI, menos que ninguno.
Estamos ante otro intento de colarse en la estela real, como en la salutación de Palacio. Que lo haga un advenedizo que nunca defendió la Monarquía y se ha aliado a quienes intentan derribarla es el colmo de la desvergüenza. El Rey no se ha molestado en rectificarle. Sus palabras sobre la ley y la democracia en la convención de juristas muestran la distancia sideral que existe entre ellos. Tipos así acaban evitados por todos.

José María Carrascal ( ABC )

domingo, 24 de febrero de 2019

Manual de mamarrachismo

Manual de mamarrachismo


Pedro Sánchez
El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la portada de su libro.
Decía un tal Cervantes, al que seguro que Pedro Sánchez confunde con algún rapero o jugador de baloncesto de idéntico apellido, que “la pluma es la lengua del alma”. El alcalaíno tenía razón: pocas cosas reflejan mejor la psique y el espíritu de un ser humano que aquello que pone negro sobre blanco. Claro que, aplicando este cuento del autor de El Quijote, no sé yo si podemos llegar a alguna conclusión certera por cuanto Manual de Resistencia tampoco lo ha escrito él. Nuevamente, un negro, negra en este caso (Irene Lozano) ha hecho el trabajo sucio a un camarada, el todavía presidente, que trabaja menos que la chaqueta de un guardia. Robó su tesis porque la plagió y no la hizo él y ahora se ha repetido el modus operandi, al menos, en un 50%. La escribidora es Irene Lozano, antaño baranda de UPyD, luego incrustada en la bancada socialista con fórceps y ahora jefa de la Marca España. Aquí no hay tantos fusilamientos literarios pero sí mucho embuste y cero autenticidad.

El exordio del libro permite, sin temor a caer en la hipérbole, concluir que ni España pudo caer tan bajo ni Pedro Sánchez llegar más alto. ¿Qué hemos hecho para pasar de Cánovas del Castillo, Sagasta, Maura, Canalejas, Azaña, Gil Robles, Suárez, Calvo-Sotelo, Felipe González, Aznar e incluso Rajoy a Pedro Sánchez? ¿Qué está fallando en este país para que de tipos tan políticamente discutibles como intelectualmente incontrovertibles hayamos terminado ahora en un indocumentado al lado del cual Zapatero resulta un sosias de Olof Palme, Willy Brandt o Bruno Kreisky?

El primer capítulo es para mear, no echar gota y confirmar que estamos ante un destacado practicante del mamarrachismo. Lo cual no es un insulto sino una tan ajustada como terrible descripción. Terrible, obviamente, para sus gobernados. La Real Academia parece que pensaba en nuestro protagonista cuando alumbró la definición de mamarracho: “Persona estrafalaria o ridícula”. ¿Qué se puede pensar de alguien que se jacta de que su “primera decisión como presidente del Gobierno” fue “cambiar el colchón” de la alcoba monclovita?
Vamos a seguir contando mentiras, tralará. Manifiesta por Irene Lozano interpuesta que lo “cambió” pero vuelve a tomarnos por tontos, ya que Mariano Rajoy lo donó a una ONG nada más abandonar Moncloa. Me parece perfecto que por aquello de las escrupulosidades del ser humano el nuevo inquilino del Palacio Presidencial cambie el colchón previo. A nadie le gusta dormir sobre microbios ajenos. Pero de ahí a convertir el asuntejo en una decisión de Estado media un abismo. El que separa a un ADN de nivelón de un mediocre de marca mayor como es, para desgracia de todos los españoles, socialistas incluidos, Pedro Sánchez.
En cualquiera de los países en los que se editan los rotativos que él recibe habría dejado de ser premier hace seis meses
Otro de los pasajes más delirantes de este pueril libro es cuando jura y perjura que su segunda determinación como primer ministro fue cancelar la prensa deportiva que llegaba a Moncloa, seguramente por las veleidades en la materia de Rajoy, por prensa internacional. “Siempre me ha interesado mucho”, escribe en primera persona Irene Lozano, “la actualidad del resto del mundo y tener sobre mi mesa esos grandes periódicos de referencia mundial me resultaba imprescindible, mucho más en estos tiempos de fake news, en los que el chisme se confunde con la noticia y la charlatanería con lo relevante”. ¿Se puede ser más superficial? Por no hablar de la implícita crítica a la prensa española en general y a la deportiva en particular. Ya se sabe: todos los que desvelamos la golfería de su doctorado somos fake press. Claro que en cualquiera de los países en los que se editan los rotativos que él recibe tan gustosamente en su despacho, habría dejado de ser premier hace seis meses, los que han pasado desde que OKDIARIO y Abc destapamos el Tesisgate. Aquí el 90% de los medios lo encubrió; en Reino Unido, Francia o los Estados Unidos hubiera durado en el machito menos que un caramelo a la puerta de un colegio.
Los epítetos se agotan cuando aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para autodefinirse como “guapo”. “Aquella fue la época de Pedro El Guapo, cuyo mensaje implícito era ‘como es guapo, es frívolo’. O algo así. Para combatir estos prejuicios, no tenía más remedio que darme a conocer”, apunta este clon cuatro en uno de Tom Cruise, James Dean, George Clooney y Brad Pitt. ¡¡¡Menuda capacidad neuronal!!! Asusta pensar que el hombre que gobierna la duodécima economía mundial sea alguien tan fatuo, tan presuntuoso y, como él mismo destaca que resaltaban los demás, tan frívolo.
La siguiente mamarrachada es cum laude, como la tesis que le regalaron en un acto prevaricador como la copa de un pino. Justifica su presencia en Sálvame, un programa discutido y discutible pero tan legítimo como cualquier otro, poniendo intrínsecamente a parir a su audiencia: “Aunque fuera verdad que sólo lo ven mujeres mayores e incultas, ¿cuánto vale su voto? ¿No es el principio de la democracia una persona un voto?”. Juajuajuajua. ¿Y esta nadería es nuestro presidente? Manual de Resistencia viene a certificar que cualquiera puede llegar a ser primer ministro, aunque tenga menos luces que un barco pirata. En Francia para ser presidente de la República es casi condición sine qua non haber pasado por la Escuela Nacional de Administración (ENA), tal vez el mejor vivero de jefes de Estado y ministros del planeta. En Reino Unido haber estudiado en Oxford o Cambridge no es imprescindible pero ayuda un huevo. Y en Estados Unidos o te has formado en Harvard, Yale, Berkeley, Brown, el MIT o Columbia o tienes menos posibilidades de ocupar el Despacho Oval que el peor jugador del equipo de mi pueblo de llegar al Real Madrid o al Barcelona. Franceses, británicos y estadounidenses anteponen el talento a cualquier otra consideración a la hora de determinar en las urnas quién quieren que sea su macho o hembra alfa.
Lo más descacharrante es la cantidad de errores que contiene este Manual de mamarrachismo. Hubiera bastado haber googleado las citas para no meter la pata pero es tan desahogado el personaje que le da igual ocho que ochenta. “Se subieron al coche y me preguntaron: ‘¿A Ferraz?’ Me acordé de San Juan de la Cruz en Salamanca: ‘Como decíamos ayer’”. La frase es de Fray Luis de León. Y, como por otra parte todo el mundo sabe, cuando te subes a un coche lo primero que haces es acordarte de los místicos. Otra pifia monumental: “Como dijo Einstein, sólo hay una forma de saber si puedes confiar en una persona: confiar”. La sentencia es de Ernest Hemingway y encima no es exactamente así. Que tu fuente de saber sea Wikipedia, pase, pero que encima la utilices mal es para hacértelo revisar. El colmo de la imbecilidad.
O Pedro Sánchez tiene memoria de pez o Irene Lozano se lo ha currado menos que Torrente las oposiciones a policía
Éste libro es tan fakesísimo como tontísimo. Uno puede equivocarse con las fechas porque la mayor parte de los seres humanos no nace con memoria de elefante. Pero cualquiera, a no ser que sea lerdo de vocación, sabe dónde estaba cuando se produjeron los atentados de las Torres Gemelas y controla perfectamente las jornadas clave de su vida: el nacimiento de sus hijos, la noche en la que se enamoró del amor de su vida y las jornadas profesionales clave. Y si no recuerdas exactamente el número exacto sí al menos controlas si fue un lunes, un miércoles o un domingo. Pues bien, el Manual de Resistencia es un canto a la chapuza, la madre de todas las cantamañanadas. O Pedro Sánchez tiene memoria de pez o Irene Lozano se lo ha currado menos que Torrente las oposiciones a policía: en Manual de Resistencia el hermafrodita autor del libro, Irene Sánchez o Pedro Lozano, asegura que renunció a su acta de diputado “un viernes” cuando en realidad fue un sábado. Por cierto: el día del cumpleaños del arriba firmante, el 29 de octubre.
Lo de sus relaciones con los Reyes, a los que trata poco menos que como coleguitas, es lo nunca visto en un presidente en democracia. De Don Felipe asegura: “Conectamos de forma especial, confiamos el uno en el otro y se estableció una relación muy franca”. Una memez como otra cualquiera porque el trato de los jefes de gobierno con el Rey es siempre en tercera persona o de usted y con el “Señor” por aquí, “Señor” por allá, por costumbre. Y presenta a la Reina poco menos que como una persona ansiosa por conocerle cuando me juego las dos manos a que fue como él relata pero al revés. En fin: un yo-mí-me-conmigo sólo que escrito por una tercera persona. Lo que sí hay que reconocerle es el hecho de haber inaugurado un nuevo género: el de los presidentes que escriben sus memorias estando en el cargo. Suárez, Calvo-Sotelo, Felipe y Aznar acometieron esta faena después de haber dejado Moncloa. Y lo hicieron con la calma, la frialdad y la perspectiva que proporciona la distancia y el tiempo transcurrido. En fin, lo mismo que los mandatarios estadounidenses y europeos.
El chico es tan escasamente listo como tremendamente olvidadizo. Se presenta como nieto de víctimas del franquismo. “A mis abuelos se les negó el acceso a un derecho esencial, aprender a leer y escribir, a disfrutar de un buen libro o escribir una postal de Navidad a sus nietos. Esa herida me hizo afiliarme al Partido Socialista”, apunta en una nueva verdad a medias que, como todo el mundo sabe, son las peores de las mentiras. Y olvida reseñar otro pequeño gran detalle: algunos miembros de la familia de su mujer, Begoña Gómez, que es la que de verdad manda, pertenecían a un partido de extrema derecha que no representaba precisamente a los perdedores de la Guerra Civil.
¿Puede seguir siendo presidente del Gobierno un tipo tan falso como éste? ¿Debería haber llegado a la Secretaría General del PSOE un sujeto que en tiempos de Felipe no hubiera servido ni para lustrar las botas al gran líder? ¿Cómo se pudo consentir que un individuo tan desestructurado y desahogado llegase a La Moncloa? Pedro Sánchez es la quintaesencia de la España actual pero, desde luego, no de la España que fuimos ni de la que debemos y queremos ser. Manual de Resistencia es el compendio perfecto de lo que es el candidato socialista: inepto, traidor, chulo, plagiario, guerracivilista y embustero. En fin, lo que yo les contaba la semana pasada sólo que ahora el que se retrata es él mismo. Bueno, por negra interpuesta. Se puede engañar a todos un poco de tiempo, todo el tiempo a unos pocos, pero no a todos todo el tiempo. El 28 de abril tenemos una ocasión que ni pintada para enviarle a casita a currarse un nuevo libro. Y encima lo podrá escribir él mismo. O, al menos, intentarlo.






martes, 5 de febrero de 2019

Mofas en el PSOE con el libro de Sánchez: “Lo habrá escrito en el Falcon”

"Manual de resistencia"
Pedro Sánchez en el avión Falcon. 

Los críticos con Pedro Sánchez destacan que la publicación es una muestra más de la "vanidad" del presidente del Gobierno.


La próxima publicación de ‘Manual de resistencia’, el libro del presidente Pedro Sánchez, ha generado un vivo debate, no exento de mofa, en el Partido Socialista.
Entre sus críticos, se ironizó con la dedicación que requiere una publicación de este tipo para un mandatario de la responsabilidad de Sánchez. “Lo habrá escrito en el Falcon”, fue un comentario unánime, después de que la editorial, Península (Planeta), revelase que la obra del líder del PSOE estará ya en librerías el 19 de febrero. Desde La Moncloa aclaran que Sánchez elaboró la mayor parte del libro estando aún en la oposición, y que después se actualizó para añadir sus vivencias tras la moción de censura.
“Es inédito, la vanidad no tiene límites”, concede un cargo socialista. En el partido recuerdan también la estricta exigencia de incompatibilidades que Sánchez impuso nada más llegar a Ferraz y que limita sobremanera la actividad privada de los cargos. El propio jefe del PSOE dejó, por ejemplo, de impartir clases en la Universidad. Y esa restricción se extendió a diputados y senadores, cargos políticos y orgánicos a los que, como informa OKDIARIO, se les exige una dedicación plena a sus faenas políticas. “Aquí ni podemos casi escribir un artículo”, comentan desde la ‘casa socialista’. “Pensamos que era un fake“, cuentan otros con guasa.
Lo cierto es que, a dos semanas antes de su publicación, la mejor campaña de márketing, la polémica, ya está en marcha.
Sánchez se convertirá en el primer presidente que publica un libro estando aún en La Moncloa. ‘Manual de resistencia’ es, según ha informado Península, un recorrido por las principales vivencias políticas del dirigente socialista, desde su primera llegada a la Secretaría General, pasando por el convulso Comité Federal de 2016 y la ‘rebelión de los barones’, a la moción de censura y su llegada al Gobierno. La publicación tiene 320 páginas y un precio de 20,50 euros.
“Su llegada a la Secretaría General del PSOE en 2014, en plena crisis económica global, abrió una nueva época en la formación política. Transcurridos dos años, era expulsado del liderazgo de su partido, al que regresó, aupado por la militancia, para ser investido presidente del Gobierno un año después”, resume Península. A preguntas de la prensa, desde la editorial guardan secretismo total y se remiten con insistencia al dossier distribuido a los medios.
En ese avance, Sánchez se construye un perfil de ‘héroe’: “Nunca una moción de censura ha triunfado en España”, “es imposible ganarle unas primarias al aparato de un partido”, “aquí nadie dimite para ser fiel a su palabra”, resume.
La editorial adelanta también que el presidente narra su verdadero ‘Manual de resistencia’ en política “como parte de un proceso personal de resiliencia“, un “cuatrienio aceleración” donde “todo se ha vuelto imprevisible”. El momento, señalan, es “histórico“, por la crisis catalana, los cambios en los partidos o “el auge de los populismos”. El libro promete revelar “el lado más desconocido” de Sánchez en unas narraciones “entreveradas de reflexiones políticas, acción, traiciones y coraje”.