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martes, 7 de abril de 2020

TODO CAMBIA


Primero neofascista francés, luego nacionalcomunista, admirador de Girón, alumno predilecto de Fraga, fundador de Reforma Democrática; promotor del club del Sable y fundador de Alianza Popular, de la que fue diputado y secretario de acción territorial y luego secretario general.
Cabeza de lista de la coalición entre AP, el Partido Demócrata Liberal y la Unión Liberal; tras dimitir por enfrentamiento con Fraga funda su propio partido, Renovación Democrática, tras lo cual y tras flirtear con el CDS de Suárez se afilia al PSOE; tras una buena temporada en él y una vez dado de baja se hace asesor del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida.
Desde 2014 apoya a Podemos y colaboró con el partido [la partida] en la redacción de un documento de investidura para la formación del Gobierno. De este Gobierno.
Tadeu ( El Mundo )

lunes, 30 de marzo de 2020

COLLEJA DE USSIA A VERSTRYNGE


Alfonso Ussía cuenta este 28 de febrero de 2018 una historia poco conocida de Jorge Verstrynge. El podemita y anticapitalista de ahora, el mismo que le tiene ‘gato’ a los bancos, resulta que por finales de los años 80 quiso que Mario Conde, el entonces financiero que empezaba a despuntar, le respaldase un proyecto político que tenía en mente:
Jorge Verstrynge , que ya no sabe cómo llamar la atención, ha asegurado en el programa de Ferreras de La Sexta que Cataluña está como Polonia cuando fue ocupada por los nazis. Este personaje es curioso. De nazis sabe mucho, porque lo fue. Evolucionó y engatusó a Fraga Iribarne, que se dejaba engatusar por personas rarísimas. Y se convirtió en la sombra del fundador de Alianza Popular. Fue candidato al Ayuntamiento de Madrid por AP, y Tierno Galván le barrió sin mover un dedo. Fue en aquella campaña tan divertida con el Viejo Profesor marcándose un chotis con Flor Mukubi, Miss Guinea Ecuatorial. «Don Enrique se menea/ con la niña de Guinea;/ suavemente toquetea/ su culito respingón./ Y la nena, que es muy sosa,/ y altamente pudorosa,/ le susurra candorosa:/ «Don Enrique, ‘ujté é un sobón’!». Diputado por AP, decidió ser tránsfuga y pasar al Grupo Mixto.
Apenas nos conocíamos y me invitó a comer al restaurante Ma Mounia en la calle de Recoletos. Un cuscús. No me gustaba nada Verstrynge y me horrorizaba el cuscús. Soy alérgico al cordero. Le di mi opinión: «Lo justo y caballeroso es que renuncies al escaño. Eres diputado gracias a Alianza Popular, porque tú en solitario no hubieras conseguido ni mil votos». No lo hizo. Me anunció su intención de unirse a Adolfo Suárez. Me temo que Adolfo Suárez, que era más listo que Fraga, no se dejó convencer.
Relata como intentó convencer a Mario Conde para que le financiase un partido político:
Transcurridos algunos meses, fuimos invitados unos pocos matrimonios a cenar a casa de Lourdes y Mario Conde, en la calle Triana. Antonio e Isabel Mingote, José María y Adela Stampa, Jaime y Conchita Campmany, y Pilar y el que firma. Nos sorprendió, al llegar a la casa de los Conde, la presencia de una quinta pareja invitada. Jorge Verstrynge y su entonces mujer, María Vidaurreta.
Durante la cena, Verstrynge desglosó a trompicones, y confundiendo las zetas con las eses, los rasgos fundamentales del partido político que se disponía a fundar… con el dinero de Mario Conde. Un partido liberal y europeo con amplio contenido social. Entre todos, nos cargamos el proyecto aquella misma noche, y le ahorramos a Mario Conde, que ya asomaba la cabeza en el mundo de la política, cincuenta millones de pesetas, que era la cantidad acordada para financiar el nacimiento del partiducho de Verstrynge. Hasta Antonio Mingote, siempre moderado y medido, le afeó a Mario Conde que nos hubiera invitado a semejante encerrona: -Este tío te va a timar-.
Asegura que la decisión del banquero de no respaldar económicamente su proyecto le dejó helado:
Verstrynge y María Vidaurreta estaban consternados porque Conde, después del repaso que experimentó su candidato, se lo pensó mejor y reculó. Fue la última vez que vi al extraño y extravagante polítólogo. Fracasado el «Plan Conde», suplicó a Alfonso Guerra ser aceptado en el PSOE, y Alfonso Guerra se lo contaba a todo bicho viviente, divertidísimo. Ignoro si al final fue admitido en el Partido socialista, detalle que carece de relevancia.
Asesor de Chaves y de Maduro y ahora podemita desbordado. A su lado, Emilio Romero, el mítico Director del diario Pueblo y gran conspirador político durante el franquismo, fue un inocente parvulillo. Jaime Campmany le dedicó un soneto, cuyos tercetos molestaron sobremanera al periodísta de Arévalo: «Conservador tenaz, progre fecundo,/ anteayer liberal, hoy socialista;/ mañana, reaccionario en un momento./ Emilio, cuando dejes este mundo,/ no habrá perdido España un periodista./ ¡España habrá perdido un Parlamento!». Con una diferencia. Romero era cáustico, inteligente, irónico, sabio, adulador y viperino. «Yo no me vendo; me alquilo». Y ni de conservador, progre, liberal, socialista y reaccionario, dijo majaderías. El problema de Verstrynge no es la incoherencia. Es la memez.
Periodista Digital