jueves, 20 de diciembre de 2018

UN ANÁLISIS PSICOLÓGICO DE PABLO IGLESIAS

UN ANÁLISIS PSICOLÓGICO DE PABLO IGLESIAS
La psicóloga Pilar Enjamio traza el perfil del líder de Podemos, marcado por el infantilismo, el narcisismo y una tendencia a la confrontación que esconde un cierto complejo.
En cada una de las conductas de Pablo Iglesias se manifiesta de forma exacerbada un complejo de base muy magnificado.  Siempre, en su diccionario vital y en su esquema mental, debe haber vencedores y vencidos.
No es la lucha por hacer o por un proyecto, sino la pelea por derrocar al poder establecido. La creadora de Podemos, Carolina Bescansa, ha recordado las experiencias de su niñez en el laboratorio del abuelo y lo ha extrapolado a la sociología.  Así ha surgido Podemos, que más que un proyecto político fiable y real se caracteriza por la teatralidad en las conductas de sus miembros.
Pablo Iglesias es un perfecto actor con variedad de roles y papeles cuya finalidad es la provocación. Ser el centro de atención eleva su autoestima y atenúa su complejo, pero de forma pasajera.  Lo normal y satisfactorio sería ser el foco de atención pero por haber hecho algo productivo de cara a la sociedad.
Su política es la política del disparate y la locura narcisista, con la obsesión por ser presidente del Gobierno a través de una moción de censura, a sabiendas de que nunca lo conseguirá en elecciones,  sin tener apoyos para ganarla . Esto me hace pensar en algo indeseable y patológico que va más allá de asemejarse a lo dictatorial presente en un típico golpe de estado, sin que diga que ésa es su intención directa.
Es el ámbito de las alucinaciones y obsesión con el poder. Fabular, crear imágenes viéndose ya Jefe de una nación. Según su ideario hay que distinguir entre educación formal o denominada autoritaria, de traspaso unilateral de conocimientos, sin reflexión ni crítica;  frente a la educación popular o espacio de diálogo, encuentro, reflexión y que surge en la rebeldía del ambiente universitario.
Nadie educa a nadie sino que uno se reeduca a sí mismo y genera conocimientos. Los enfrentamientos pasados entre Errejón e Iglesias, que se perciben como peleas del patio del colegio en la etapa infantil, para ellos constituyen la educación formal. Como vemos, se cuestiona lo aprendido del mismo modo se cuestiona el gobierno establecido.
La afirmación de Irene Montero del respeto a los valores humanos es contradictoria observando su ataque y pretensión de eliminación de valores espirituales y tradiciones de la mayoría de los españoles, amén de la defensa de la vida y en contra de la violencia, que es el primer derecho.
La afirmación de que todo vale en política, destierra la ética. Igual que los charlatanes de feria, Pablo vende las virtudes y propiedades de un producto inexistente y quiere ser el chamán curará a la sociedad. Abducido por el espíritu de contradicción, como lo demuestra la visita al Rey en mangas de camisa y el chaqué y pajarita en los Goya .Quizás creía le entregarían su estatuilla. La mentira más grande jamás contada, ése podría ser el título de su película. Tres palabras les definirían y que son farsa, carnaval e ineptitud para gobernar.
Pilar Enjamio ( ElSemanalDigital.com )
viñeta de Linda Galmor

VOX

VOX
Tras descalificarlo con todo tipo de insultos -ultras, fascistas, machistas, xenófobos, antieuropeos, franquistas-, resulta que ha crecido en Andalucía más que nadie. Sumiéndolos en un enorme desconcierto. Unos lo atribuyen a que muchos seguidores se quedaron en casa, al dar por segura la amplia victoria, por lo que sólo necesitan movilizarlos.
Otros lo achacan a la llegada a España, tarde, como todo, de la extrema derecha que barre Europa por lo que no hay que hacerle caso. Olvidando la explicación más simple: que los andaluces, cuyo fino olfato nadie niega, pueden haberse dicho: si quienes nos gobiernan y se forran desde tiempo inmemorial, hablan tan mal de Vox, algo bueno debe tener. Aparte de darse cuenta de que su régimen de cortijo no da más de sí.
Veo a Vox como producto de la indignación de las víctimas de la última gran crisis económica, que reproletarizó a la clase media creada por el capitalismo benévolo y la socialdemocracia, padres de la sociedad de consumo y del Estado de bienestar. Funcionó durante la segunda mitad del siglo XX, el mejor de la historia de Europa en crecimiento económico y ampliación de libertades.
Llegamos incluso a creer que habíamos llegado al mundo feliz a caballo de la economía de mercado y la democracia parlamentaria. Pero ha terminado siendo víctima de su propio éxito. Si la democracia no puede dar a todos cuanto piden, el Estado de bienestar termina gastando más de lo que ingresa, con lo que el desplome financiero de 2008 era una tragedia anunciada.
Por otra parte, la explosión de las comunicaciones ha convertido el planeta en una auténtica «aldea global», en la que se ve y oye cuanto ocurre en todas partes al mismo tiempo. El mercado traslada la producción a los lugares de sueldos más bajos y quienes viven en los lugares más castigados por guerras, faltas de recursos y malos gobernantes están dispuestos a jugarse la vida, que es lo único que les queda. para alcanzar «un lugar en el sol», aunque sea bajo un puente, allí donde brille.
Igualmente lógico es que, en esos lugares, surja un temor a las invasiones, un renecer del nacionalismo y un deseo de castigar a los dirigentes que les habían prometido Jauja, cuando sólo lo era para ellos. En el resto de Europa hace ya tiempo que crecen los «indignados». En España dieron su voto a Podemos y Ciudadanos, que ofrecían novedad frente a los partidos tradicionales, en 2014.
Pero cuatro años después, no ofrecen más que los viejos. Vox es el nuevo chico en el barrio, y atrae a los descontentos de ambos bandos. De que logre mantenerlo en la próxima tanda de elecciones dependerá que se consolide como alternativa o como muleta de los de siempre. Mientras tanto, el juego de tronos de cuatro se ha convertido en uno de cinco, lo que lo hace más disputado, más incierto, más fiero, como es hoy la escena política española. Abróchense los cinturones de seguridad.
José María Carrascal ( ABC )

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Inda: “Si derogan la prisión permanente y hay una nueva Laura, los culpables serán Sánchez e Iglesias”

Eduardo Inda está en contra de derogar la prisión permanente revisable, que de haber entrado en vigor en 1994 habría mantenido al “hijo de perra” asesino de Laura Luelmo en prisión evitando así su asesinato. Los que no se dan por enterados son Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Los dos quieren demostrar, una vez más, que son más progres que nadie derogando una figura que existe en nuestro Código Penal y que ya ha sido aplicada en asesinatos como el de Pioz. Sanchez e Iglesias van incluso en contra de lo que la mayoría de las democracias europeas contemplan en sus códigos penales.
“La figura de la prisión permanente revisable o la cadena perpetua, matiz arriba, matiz abajo, existe en todos los códigos penales del Viejo Continente”, señala Inda. La diferencia es que en España, el Partido Socialista la recurrió ante el Tribunal Constitucional en el año 2015. “El señor Sánchez, que está en contra de la cadena perpetua, y a Pablo Iglesias, que siempre está del lado del mal, hay que recordarles que si esta figura estuviera vigente desde 1994, el hijo de perra de Bernardo Montoya no hubiera asesinado a Laura Luelmo porque estaría en prisión”, señala Inda.
“Si el señor Sánchez e Iglesias insisten en derogar la ley de prisión permanente revisable y si Albert Rivera permanece en ese impás en el que no dice si está a favor o en contra, si se acaba derogando, cuando haya un nuevo crimen como el de Laura Luelmo todos les apuntaremos a ellos: a Pedro Sánchez, a Pablo Iglesias y, si no vuelve por sus fueros, a Albert Rivera”, sentencia el director de OKDIARIO.

El separatismo declara el estado de excepción en Cataluña

Torra, Artadi y ERC evitan llamar a la calma a los CDR y calientan las vísperas del "desembarco" socialista en Cataluña.

Reunión del DIPLOCAT presidida por Quim Torra | EFE

Sólo quienes no dispongan de la aplicación de whatsapp en sus móviles ignoran que los Comités de Defensa de la República (CDR) se han organizado para colapsar desde las 00:00 del viernes 21 de diciembre las comunicaciones terrestres de Cataluña. Además de por las convocatorias oficiales de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, la mayoría de los habitantes de Cataluña saben que Barcelona será una ratonera el viernes, que las carreteras serán tomadas por los encapuchados por la república y que puertos, aeropuertos y estaciones de tren registrarán incidencias.
El caos se da por descontado una vez que el presidente de la Generalidad, Quim Torra, el vicepresidente Pere Aragonès y la portavoz Elsa Artadi se hayan negado en sede parlamentaria a pedir calma a los encapuchados de los CDR y hayan avalado los cortes de vías de comunicación y los asaltos a infraestructuras públicas anunciados por los dichos CDR y las juventudes de la CUP, que amenizan las vísperas del Consejo de Ministros extraordinario en Barcelona con ataques a sedes del PSC y el PP y muñecos ahorcados con las siglas de los partidos "unionistas" en los puentes ferroviarios.
El gobierno regional y el Gobierno negocian a cara de perro el formato del encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra más una "cumbre bilateral" entre representantes de ambos ejecutivos sin que desde la Generalidad se haya registrado el más mínimo gesto de apaciguamiento. La libertad de manifestación y expresión cubre todas las actividades de los CDR y su escisión, los Grupos Autónomos de Acción Rápida (GAAR). Miles de personas cambian de planes, anticipan o retrasan viajes, anulan negocios, entrevistas y reuniones, suspenden citas y dan por empezadas las vacaciones de Navidad. Los colegios cancelan clases y funciones y rectores y decanos universitarios anulan las convocatorias de obligada presencia ante la certeza de piquetes violentos en los campus. A mayor abundamiento, la ANC convoca marchas lentas en todas las carreteras e incita a provocar colapsos viarios en Barcelona al estilo de las protestas de los taxistas. Òmnium se suma y añade una manifestación cerca del edificio donde prevé reunirse el Gobierno, la Lonja de Mar.

Colapso garantizado
El separatismo ya ha conseguido alterar la agenda de la ciudadanía del 21 de diciembre. Ha decretado un estado de excepción en toda Cataluña, el colapso de las comunicaciones y por si no fuera suficiente, una huelga general de 12:30 a 14:30 y una manifestación unitaria por la tarde. El nacionalismo aspira a provocar las imágenes del 1-O, una nueva jornada excepcional para despedir el año y preparar el terreno para las movilizaciones por el juicio de los golpistas. Se trata de apretar, como pedía Torra, y demostrar que la república catalana vuelve a estar a la vuelta de la esquina, Las alteraciones del orden público están garantizadas. Los dirigentes separatistas llaman a la movilización, inflaman el ambiente al tiempo que negocian las fotos con el Gobierno y descartan una llamada a la calma de última hora que mantenga quietos y en la recámara a los CDR.

Dos pueblos renuncian a 500.000€ por Franco: "Nos quieren robar la dignidad"


Juan Sánchez, alcalde pedáneo de Villafranco del Guadiana (izquierda), y Antonio Pozo, alcalde de Guadiana del Caudillo (derecha).© Externa Juan Sánchez, alcalde pedáneo de Villafranco del Guadiana (izquierda), y Antonio Pozo, alcalde de Guadiana del Caudillo (derecha).
En el Ayuntamiento de Guadiana del Caudillo (Badajoz) hay una placa protegida con cristal doble que dice así: "Francisco Franco Bahamonde, jefe del Estado español, en el mes de mayo de 1951 inauguró la primera fase de este pueblo (…) como modesta ofrenda a sus constantes entusiasmos en pro de la labor colonizadora". Sobre la placa hay un escudo de España con el águila de San Juan, el yugo y las flechas, emblema de la dictadura. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx) exige la retirada inmediata de los dos elementos por violar la Ley de Memoria Histórica. Pero el alcalde, Antonio Pozo, se niega en redondo. La Diputación de Badajoz ha cancelado una subvención de 70.000 euros para el segundo semestre de este año y exige de vuelta 230.000 euros abonados entre 2017 y 2018 si ambos elementos no son retirados. Pero el alcalde, de nuevo, se niega en redondo. Ningún pueblo de España se ha resistido tanto como Guadiana del Caudillo a remover su simbología franquista, hasta el extremo ya de perder cientos de miles de euros por ello.
La placa y la cruz franquistas en la fachada del Ayuntamiento de Guadiana del Caudillo. (D.B.)© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. La placa y la cruz franquistas en la fachada del Ayuntamiento de Guadiana del Caudillo. (D.B.)
"La dignidad de un pueblo está por encima del dinero. No vamos a permitir que nadie nos pisotee, por muy importante que se crea", desafía el alcalde en su despacho. La mitad del pueblo da un respingo al oír a su alcalde decir que la dignidad de Guadiana depende de una placa y una cruz franquistas. La misma mitad del pueblo que vive en estado de 'shock' desde que Pozo abandonó el Partido Popular y se afilió a Vox el pasado mes de septiembre, convirtiendo Guadiana en el cuarto pueblo de España gobernado por la extrema derecha. La otra mitad del pueblo fluctúa entre quienes no dan importancia a la placa, la cruz y al apellido 'del Caudillo' y los que directamente lo apoyan. Entre estos últimos se encuentran los más mayores, que en lo más crudo de la posguerra se instalaron en este pueblo de colonización procedentes del campo, donde casi todos malvivían en chozos y pudieron aquí habitar una casa con patio y tierra de regadío.
"En Guadiana no incumplimos la Ley de Memoria Histórica. La palabra exaltación es la clave", dice Pozo, que hace oídos sordos a la sentencia del TSJEx. "Aquí no se exalta nada, solo se reconoce el hecho histórico, que es la inauguración del pueblo por parte del jefe de Estado de ese momento. Si la placa dijera 'glorioso' o 'generalísimo de los ejércitos nacionales' ya sería otra cosa". En realidad, la placa y la cruz que presiden el ayuntamiento son réplicas de los vestigios originales, que fueron vandalizadas y están a resguardo en dependencias municipales. "La iremos arreglando poco a poco", promete el alcalde, que ha hecho de la defensa de los símbolos franquistas la bandera de su mandato.
Cartel de entrada a Guadiana del Caudillo. (D. B.)© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Cartel de entrada a Guadiana del Caudillo. (D. B.)
Pozo no quiere valorar el tremendo agujero que supondría para Guadiana del Caudillo perder 300.000 euros y los que vaya a dejar de ingresar en adelante. Está convencido de que ganará el recurso que ha presentado en los tribunales contra la Diputación de Badajoz por "arbitrariedad" en los requisitos para otorgar las subvenciones. Pero si lo pierde, este pueblo de 2.544 habitantes, muy envejecido y basado en la agricultura, donde los bares son casi los únicos negocios, no podrá acometer mejoras en infraestructuras, en servicios ni en planes de dinamización de empleo.
Guadiana del Caudillo lleva gastados más de 20.000 euros en costes procesales en los distintos contenciosos que tiene abiertos. El bufete madrileño Milans del Bosch lo representa en los tribunales y la Fundación Francisco Franco presta toda la asesoría y apoyo necesarios. De hecho, Pozo recibió en diciembre de 2016 el distintivo de caballero de dicha fundación por "su labor destacada de la verdad histórica y de la memoria del Caudillo y su gran obra". Cuestionado sobre si le molesta que se le conozca como el alcalde más franquista de España, Pozo se revuelve: "Me lo tomo como una medalla, y que me llamen facha si quieren. Aquí ya se ha acabado el cuento, por eso dejé el Partido Popular y me afilié a Vox. La gente está harta. Esa placa lleva ahí 60 años, nadie se fijaba en ella hasta que vinieron estos de la memoria histórica a denunciarnos y a dividir al pueblo. Todo lo que hemos gastado en juicios ha sido para defendernos".
El gran triunfo por ahora de Pozo ha sido la sentencia del TSJEx en otra causa, la del apellido del pueblo, en la que el juez no ve razón legal para quitar 'del Caudillo', ya que existe un polémico catálogo de vestigios franquistas que no incluye el nombre como símbolo y que fue aprobado en firme por un juez sin que hubiera alegaciones. Tendrá que ser un nuevo gobierno municipal el que apruebe el cambio de nombre en pleno. Eso sucederá si Pozo pierde la mayoría en las elecciones municipales de mayo o dentro de al menos cuatro años si las vuelve a ganar.
Señal de tráfico con parte del nombre del pueblo borrado. (D. B.)© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Señal de tráfico con parte del nombre del pueblo borrado. (D. B.)
En Guadiana del Caudillo la gente calla o habla con prudencia. En uno de los bares del centro, el camarero es claro: "Aquí nadie quiere cambiar el nombre", dice, y acusa al PSOE local y a la Junta de Extremadura de querer tumbar a Pozo como trofeo antes de las elecciones autonómicas de mayo. En una mesa, Sacramento, de 56 años, se lanza sin pestañear: "Quiero que cambien el nombre y que quiten la plaza y el escudo. Pero ellos no", dice señalando a sus padres octogenarios.
La división alcanzó su punto de ebullición el pasado 24 de noviembre, cuando la plataforma Guadiana Despierta organizó una protesta frente al ayuntamiento para exigir la retirada de todos los símbolos. Acudieron más de 300 personas. "La gota que colmó el vaso fue el paso del alcalde a Vox. Nosotros no queremos tener un alcalde de Vox", afirman al unísono Ana Plaza, Marco Antonio Carreño y Ana Márquez, portavoces de Guadiana Despierta. "Es una vergüenza vivir en un pueblo que ensalza el franquismo", prosiguen. Según testigos, al mismo tiempo que unos vecinos protestaban en la calle, en un bar de la localidad un grupo de gente cantaba el 'Cara al sol' brazo en alto.
Imagen de la protesta contra los símbolos franquistas en Guadiana del Caudillo.© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Imagen de la protesta contra los símbolos franquistas en Guadiana del Caudillo. Franquista a mucha honra
Villafranco del Guadiana, una pedanía del municipio de Badajoz, es el otro pueblo extremeño que se encuentra en la misma tesitura que Guadiana. Solo que aquí el clima social está menos enrarecido. Según una encuesta hecha puerta a puerta semanas atrás, el 85% de los mayores de edad de este pueblo de colonización no quiere dejar de llevar Villafranco en sus carnés de identidad. Así lo confirma Daniel Sánchez, promotor de la iniciativa. "Yo no soy de derechas, pero cuando vi que amigos míos de todos los partidos decían que no querían cambiar de nombre, me hizo reflexionar", asegura.
En el caso de Villafranco, la diputación solo le exige cambiar el topónimo para liberar el dinero, pues no hay otro símbolo que contravenga la Ley de Memoria Histórica. Pero tanto en Badajoz como en Villafranco se han atrincherado. El alcalde pedáneo, Juan Sánchez, lo tiene clarísimo: "Es de bien nacidos ser agradecidos y este pueblo se lo debemos a Franco. Hizo este pueblo en la vega del Guadiana, la mejor tierra de Extremadura. Le debemos mucho y ahora nos quieren quitar la dignidad. ¿Eso es ser franquista? Pues entonces lo soy. Para mí no fue una dictadurasino un régimen de autoridad, ley, respeto y orden, que es lo que no tenemos hoy. A este pueblo solo trajo prosperidad", dice vehemente.
Es más, Sánchez arremete contra el PP y entiende el auge de Vox por asuntos como la memoria histórica. "Vox tiene más cojones, ¿no? El PP no ha defendido lo que debía, ha sido muy tiquismiquis y por eso tanta gente se ha cambiado". Sánchez dice que a su edad no va a cambiar de siglas como sí hizo el alcalde de Guadiana al saltar a Vox hace tres meses. Así lo cuenta Pozo: "No me sentí respaldado por mi partido. Pedí que me dieran apoyo públicamente y se negaron. Me decían 'déjate de líos que esto nos perjudica electoralmente'. Hablé con Santiago Abascal y sintonizamos en todo. En Vox puedo hablar claramente y decir las cosas como las siento y no el 'cuidado' del maricomplejines del PP de a ver qué vas a decir. Que me llaman franquista, pues que me llamen franquista".
Juan Sánchez, alcalde pedáneo de Villafranco del Guadiana. (D. B.)© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Juan Sánchez, alcalde pedáneo de Villafranco del Guadiana. (D. B.)
Un jardín municipal, el asfaltado de la ronda sur del pueblo y un campo de fútbol son solo tres de las mejoras que Villafranco no podrá acometer por negarse a cambiar de nombre. En total, unos 200.000 euros que por fortuna para la pedanía cubre el Ayuntamiento de Badajoz. "Que venga la diputación y les explique a los 300 niños que no tienen campo para jugar a fútbol. Verás como no vienen. No tienen derecho a quitarnos subvenciones en base a un comité de expertos totalmente sectario que para nosotros no tiene ninguna validez", dice el alcalde pedáneo.
Sánchez celebra el apoyo del alcalde pacense, Francisco Javier Fragoso, pero avisa: "Si un día mi alcalde decide cambiar el nombre de Villafranco, en ese mismo instante le diré que ya se puede ir buscando otro alcalde pedáneo porque yo me voy". No parece que Fragoso vaya a traicionar a Sánchez, ya que Badajoz ha dejado de ingresar un millón de euros en subvenciones por no acatar las indicaciones de la comisión de expertos de la diputación. A los vecinos no parece importarles demasiado. En el bar de la plaza del ayuntamiento todos están con su alcalde y hasta se reenvían chistes de Franco y la memoria histórica desde sus teléfonos móviles.
Bar en Villafranco del Guadiana. La mayoría de vecinos está en contra de cambiar el nombre. (D. B.)© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Bar en Villafranco del Guadiana. La mayoría de vecinos está en contra de cambiar el nombre. (D. B.)
Julián Expósito, jefe del Área de Presidencia de la Diputación de Badajoz, muestra su asombro por la beligerancia de Guadiana del Caudillo y Villafranco. "El 98% de las solicitudes que hemos hecho a los pueblos con vestigios franquistas han sido aceptadas sin problemas. Son 163 pueblos donde no hemos tenido un problemay dos que se han opuesto. Nosotros no les obligamos a cumplir la Ley de Memoria Histórica, solo les decimos que si quieren solicitar las subvenciones deben adecuarse a las bases, entre las que hay las consideraciones de un comité de expertos que elaboró un catálogo de vestigios. Si no quieren cumplir la ley allá ellos, pero no pueden exigir que les demos ese dinero", resume.
Expósito adelanta que en el mes de marzo procederá a solicitar el reingreso de los 230.000 euros abonados a Guadiana y los cerca de 100.000 pagados a Villafranco entre 2017 y 2018. Los dos alcaldes avisan de que no van a devolver un solo céntimo sin llevar antes el caso hasta el Tribunal Supremo si es necesario. "Es una cabezonería de un señor que está perjudicando a todo un pueblo", dice José Manuel Corbacho, vocal del Comité Provincial de Expertos de la Memoria Histórica de la Diputación de Badajoz y representante de la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica. El alcalde de Guadiana responde: "Los antifranquistas y los socialistas radicalizados no pueden con el pueblo. Les estoy revolcando en los tribunales. El 26 de mayo, en las elecciones, veremos qué quiere el pueblo".
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