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lunes, 4 de junio de 2018

Una periodista francesa tira de la manta y rebela cómo la chantajeó Puigdemont

Con dinero, así compraba los aliados Puigdemont.


Con dinero, así compraba los aliados Puigdemont.

La corresponsal de "Le Monde" en España, Sandrine Moral, ha escrito un libro que no gustará al independentismo, puesto que desvela conversaciones privadas y la compra de aliados.

Todo tiene una explicación, y ahora se entiende mejor por qué algunos medios internacionales hablan maravillas del procés.
La corresponsal de Le Monde en España, Sandrine Moral, asegura en el libro En el huracán catalán que, hace un año, desde el PDeCAT le ofrecieron meter publicidad en su periódico a cambio de que hablara bien del proceso independentista.
En la obra, que acaba de salir a la venta, también revela que Carles Puigdemont le aseguró en 2016 que estaba convencido de que podían "hacer caer" a Mariano Rajoy.
La periodista francesa explica en el libro la conversación que mantuvo con el director de Comunicación del PDeCAT en junio de 2017 en un hotel de Barcelona. "Hablamos en un tono informal, acerca del referéndum del próximo 1 de octubre. Le expongo mis dudas sobre su legitimidad, sobre las garantías que pueden ofrecerse en el caso de una consulta organizada unilateralmente, sobre las consecuencias que entrañará retar a Madrid", explica.
Y continúa: "Él se siente molesto ante mi escepticismo. Considera que estoy siendo demasiado crítica con el independentismo. Y me suelta una frase que me deja helada: 'Si compramos dos páginas de publicidad de Le Monde, escribirás lo que tus jefes te digan...' Al ver mi indignación, me responde avergonzado: 'Bueno, así funcionan las cosas aquí'".
En el huracán catalán. Una mirada privilegiada al laberinto del procés comienza en 2012 con el pistolezado al proceso independentista dado por Artur Mas y prosigue con el papel de ANC y Òmnium Cultural, la presión a los informadores, la escalada de tensión y la desobediencia masiva con la celebración del referéndum del 1 de octubre y la declaración de independencia.
La obra incluye también conversaciones privadas mantenidas con los protagonistas. Entre ellos, un off the record que tuvo con Puigdemont tras una entrevista que le realizó en 2016. "Estamos convencidos de que podemos hacer caer a Rajoy", le aseguró argumentando a la vez que para él "esto es un duelo" y estaba "decidido a vencer".
Otra de las conversaciones reflejadas en En el huracán catalán fue con Oriol Pujol, quien se mostró convencido de poder "forzar" al Estado a negociar un referéndum alegando que Convergència era mucho más que un partido: "Convergència es el país", aseguró.
Uno de los asesores de Artur Mas también le confesó poco antes de las elecciones de 2012 que preveía que se iba a producir un enfrentamiento y la advirtió de que "En los próximos años, esto va a ser Vietnam. Cataluña está a punto de convertirse en un lodazal". No se equivocaba.

lunes, 23 de octubre de 2017

El editorial de Le Monde, el mayor diario de Francia, dejando KO al separatismo catalán

"El Sr. Puigdemont tiene muy poco respeto por la democracia", señala

 

    
Hoy Le Monde, el diario de mayor prestigio y difusión de Francia, ha publicado un duro editorial en el que desmonta sin titubeos las mentiras de la propaganda del separatismo catalán.
Cataluña: esto es lo que casi nunca explican algunos medios españoles e internacionales
Aplicar la Constitución no es un golpe de Estado: lo es violarla para romper España
Por su interés os ofrezco aquí la traducción completa del editorial:
En Cataluña, la política de lo peor
Editorial. Carles Puigdemont confía en una radicalización de una parte de la opinión pública y en el hecho de que la administración directa de Cataluña por parte de Madrid va a unir su campo.
España está viviendo una tragedia. Forzado a fondo por los separatistas en el poder en Barcelona, ​​prestos a todas las derivas, el gobierno central de Madrid ha decidido suspender el estatuto de autonomía de Cataluña y administrar directamente la región. El jefe del gobierno catalán, Carles Puigdemont, ha sido declarado fuera de la ley. Asumió un riesgo de enfrentarse cara a cara con Madrid que puede tornarse violento.
Se volverá, el viernes 27 de octubre, de confirmar el Senado español la decisión del jefe de Gobierno, el conservador Mariano Rajoy, que es plenamente apoyado en este asunto por los socialistas del PSOE y por los centristas de Ciudadanos. El jefe del Partido Popular vaciló, esperó, dejó tiempo al tiempo. Le propuso al gobierno catalán organizar elecciones en la provincia. El Sr. Rajoy dijo que no estaba cerrado a una forma de diálogo si el Sr. Puigdemont regresaba a la legalidad poniendo fin al referéndum ilegal del 1 de octubre sobre la autodeterminación.
Nada ha hecho. A la cabeza de una raquítica mayoría independentista, el Sr. Puigdemont confía en una radicalización de una parte de la opinión pública. Sabe que la administración directa de Cataluña por parte de Madrid unirá el campo independentista. Cuenta con los “excesos”, está apostando a la putrefacción. Un cierto número de independentistas apelaba con sus votos a que se pusiera bajo tutela a Cataluña -la activación del artículo 155 de la Constitución española- para que se estableciese una situación insostenible en la provincia.
Los separatistas venden ilusión
¿El Sr. Rajoy está a la altura de la tarea, es suficientemente “creativo”, inteligentemente “político”? El referéndum organizado por el Sr. Puigdemont fue ilegal, contrario a la constitución de 1978 -masivamente aprobada por los catalanes. Apenas el 40% de los votantes votaron. El resultado no es confiable: un 90% de síes cuya sola magnitud es cuestionable. ¿Qué hacer de la expresión de este micronacionalismo ultra llevado por gente que denuncia por otro lado los peligros del nacionalismo?
Sr. Puigdemont convocará sin duda el Parlamento regional en el momento de la reunión del Senado a Madrid. Probablemente responderá a la votación sobre el Artículo 155 proclamando la independencia. Esta es la estrategia de la tensión. Podemos sentir la mayor simpatía por la aspiración de los catalanes a una autonomía más completa. Podemos denunciar la actitud estancada de esperar y ver de Madrid desde 2010. No podemos dejar de señalar que el Sr. Puigdemont tiene muy poco respeto por la democracia.
No es solo el referéndum ilegal del 1 de octubre. Desde hace semanas, el Parlamento catalán no se ha reunido, por la única razón de que la mayoría se niega a responder a las preguntas de la oposición. Hace meses que la televisión pública catalana, TV3, bombardea con una propaganda independentista simplista y engañosa. Y hace meses que utiliza una retórica de victimización que quiere hacer creer, grotescamente, que Cataluña es víctima del regreso de la dictadura franquista. Este no es el caso.
Los separatistas viven en una burbuja, venden ilusión, capitalizan la complejidad de la situación catalana. Pero no se atreven a organizar unas elecciones regionales, bajo el control de la comisión electoral española; unas elecciones precedidas por una campaña libre sobre los problemas reales de la “independencia”; una votación legal que diga cómo se divide la población de Cataluña. Ellos prefieren la política de lo peor.