| La espiral de delirio en la que se instaló Puigdemont hace ya algún tiempo es digna de análisis. No me refiero, ni mucho menos a su huida metido en el maletero de un coche para cruzar la frontera, en su huida a Bruselas para no tener que dar cuenta ante la justicia de sus delictivos actos. Tampoco a la falta de temple que se le ha de suponer a un presidente de la Generalitat, cuando fue incapaz de resistir la presión de las redes sociales o los denuestos de Marta Rovira la que algunos consideraban la musa -luego ha resultado un fiasco en toda regla- de Esquerra Republicana. Me refiero a su reacción en esos tensos momentos, octubre del año pasado, cuando después de haber decidido convocar elecciones en Cataluña como salda al enredo que había formado, optó por proclamar la simbólica independencia a la que se refirió, cuando perdió la épica que gastaba desde el atril, la expresidenta del Parlamento de Cataluña, Carmen Forcadell. En aquellas fechas Puigdemont exigía al gobierno de España, la inmunidad para él y para algunos de los más conspicuos independentistas, el perdón de sus delitos. Lo pedía al ser consciente de que había delinquido de forma grave y acabaría ante la justicia, por eso huyó a Bruselas. Su petición era la propia de quien tiene un concepto bananero del Estado. La de alguien que no cree en la separación de poderes, que caracteriza a los estados democráticos. Era la manifestación más palpable de su desconocimiento de la esencia de uno de los principios fundamentales en los que se asienta una democracia. Su ignorancia acerca de que hace más de dos siglos y medio Charles Luis de Secondat, barón de Montesquieu la dejaba establecida, en su "El espíritu de las leyes", que vio la luz en 1748. Lo que planteaba revela su concepto de lo que puede ser esa república a la que alude en su confrontación con España, ignorando que en un estado democrático eso que pedía no es posible porque no está en manos del ejecutivo, sino en las de los jueces. Es la separación de poderes. |
Avicena o Ibn Siná (como fue llamado en persa y en árabe) nació en el año 980 en Afshana (provincia de Jorasán, actualmente en Uzbekistán). Cuando tan sólo contaba con 17 años ya gozaba de fama como médico por salvar la vida del emir Nuh ibn Mansur. Puede ser considerado el inventor de la traqueotomía, cuyo manual operatorio sería precisado por el célebre cirujano árabe Abū el-Kasis de Córdoba. Libros: El canon de medicina, El libro de la curación, Poema de la medicina
Mostrando entradas con la etiqueta OPINIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OPINIÓN. Mostrar todas las entradas
jueves, 4 de enero de 2018
Prófugo bananero
lunes, 18 de diciembre de 2017
Supremacistas falsarios
La existencia de supremacistas en Cataluña no es una novedad, ni tampoco son exclusivas de quienes habitan las tierras del nordeste peninsular, otrora pobladas por tribus íberas, como los ilergetes, o los layetanos. Tribus emparentadas con otras que se asentaban en la zona norte y sur de la cabecera del actual Guadalquivir, como eran los oretanos y bastetanos. En la actualidad el número de supremacistas catalanes ha crecido de forma notable y denominan, despectivamente, como charnegos a sus parientes de otro tiempo. Esos aires de superioridad -hay quien sostiene que es una forma de enmascarar un notable complejo de inferioridad- que manifiestan están asentados, como todo planteamiento supremacista, sobre unas bases falsas.
Para otros supremacistas está relacionado con un determinado Rh que otorga a su sangre unas cualidades que la hacen más valiosa que las del resto de los mortales, a los que, también despectivamente, llaman charnegos. Para otros esa diferencia es genética -pese al sustrato íbero que hay en el genotipo de muchas de las gentes que habitan las tierras peninsulares- y confiere un determinado fenotipo a su imagen. Curiosamente, a alguno de los defensores de ser portadores de una genética superior la naturaleza no le ha otorgado el mejor de los perfiles para los cánones de belleza imperantes. Hay, en fin, quienes sostienen que sus planteamientos ideológicos, sustentados sobre tan deleznables fundamentos, son los de la bondad mientras los de aquellos que no comulgan con dichos planteamientos encarnan la maldad.
Me he referido en otras ocasiones -no me resisto a hacerlo de nuevo- a quienes tratan de sustentar ese supremacismo en el pasado histórico. Es lo que hacen los indocumentados del llamado Instituto de la Nueva Historia subvencionado, como tantas otras organizaciones dedicadas a la difusión del ideario supremacista catalán, por la Generalidad. Tales indocumentados niegan que los conquistadores españoles en las Indias pudieran ser extremeños -evidentemente eran catalanes- porque se trataba de gentes pequeñas y bajitas. Sólido argumento que se sostiene tanto como la catalanidad de Leonardo da Vinci, que era natural de Vic. Tanto como la localización de Tartessos en Cataluña -ya existía con anterioridad a la llegada de los romanos a la península Ibérica- porque, como su propio nombre indica, era el territorio cuyo centro ocupa Tortosa. Tanto como que fue del puerto de Pals (Gerona) de donde salieron los barcos, tripulados por catalanes, que emprendieron en 1492 la travesía del Atlántico y descubrieron un nuevo continente. Añadan a esa sarta de memeces y mentiras que eran catalanes quienes en 1453 defendieron Constantinopla del ataque de los otomanos o que el Siglo de Oro tiene sus fundamentos en Cataluña. Imagínense a Quevedo (castellano), Góngora (andaluz), Gracián (aragonés), Cervantes (castellano) Lope (castellano), Tirso (castellano), Calderón (castellano), Velázquez (andaluz), Murillo (andaluz), Zurbarán (extremeño), Martínez Montañés (andaluz), Gregorio Fernández (castellano), Pedro de Mena (andaluz), Juan de Mesa (andaluz) o Alonso Cano (andaluz) comiendo butifarra en la masía tras dejar la pluma, los pinceles o la gubia. Imagínenselos cogidos de las manos bailando sardanas -invento de un andaluz en el siglo XIX- a la caída de la tarde. Imagínenselos participando en la formación de castillos humanos el domingo después de salir de misa en la plaza mayor de Olot, Tarrasa o Manresa. La estulticia de algunos puede alcanzar cotas inimaginables. Si ello se une a planteamientos supremacistas, adobados de mentiras y falsedades, resulta execrable. Los integrantes del Instituto de la Nueva Historia lo hacen con los impuestos de todos.
Situación no deseable
| La situación en que queda el Parlamento de Andalucía, presidida por Juan Pablo Durán en su condición de presidente de dicha institución, podemos considerarla como no deseable. Ello es consecuencia de lo que ha salido a la luz en ABC en relación con la adjudicación de un contrato. Todo apunta a que ha habido mucha opacidad y numerosos indicios señalan que dicha adjudicación no está exenta de una actitud de nepotismo por parte de su presidente. El contrato en cuestión tenía como finalidad promocionar la efeméride del 4 de diciembre, al cumplirse los cuarenta años del 4 de diciembre de 1977 en que centenares de miles de andaluces pidieron autonomía. Señalemos que la promoción en los medios de comunicación, al menos los tradicionales, ha sido prácticamente nula. El contrato fue adjudicado a una empresa denominada «El Cañonazo Transmedia» por un importe de 16.994,87 euros IVA incluido.
El problema ha surgido al conocerse que en dicha empresa trabaja un sobrino del presidente del Parlamento, siendo dicha institución la que lo adjudicaba. Las explicaciones de Juan Pablo Durán a la Mesa del Parlamento no han aclarado su comportamiento en este asunto. El hecho de que trabaje en la empresa adjudicataria no es algo que per se suponga un obstáculo para la contratación, al tratarse de una relación familiar que no lo es de primer o segundo grado. Pero la misma legislación que permite la adjudicación de contratos a familiares en segundo o tercer grado, señala que, con esa relación de parentesco, si alguien forma parte de la institución que adjudica el contrato debe hacerlo constar y además abstenerse de tomar parte en la decisión. Algo que Juan Pablo Durán no hizo. Pero la oscuridad de la contratación no acaba ahí. En la documentación que ha sido entregada a los miembros de la Mesa del Parlamento puede comprobarse que la difusión del video promocional del 4 de diciembre comenzó antes de que se cumplieran los trámites preceptivos de la adjudicación.
Mal asunto porque ese dato lleva a pensar que el procedimiento estaba viciado y la adjudicación a «El Cañonazo Trasmedia» podía estar decidida de antemano. Añádase a ello que la mencionada documentación presenta numerosas lagunas tales como que en la memoria justificativa no aparezca detallado el contenido de la campaña, que no se señalen cuales son los elementos promocionales ni su duración y tampoco el número de inserciones de que consta la promoción. Eso sí, aparece de forma explícita la capacidad técnica de la empresa en la que trabaja el sobrino de Juan Pablo Durán. Todo apunta a que se trata de una verdadera chapuza porque en el aire queda la pregunta de quién indicó a «El Cañonazo Transmedia» que eran los adjudicatarios antes de que hubiera adjudicación. Cuestiones como ésta no deberían salpicar al presidente de una institución como el Parlamento nunca. Pero menos aún en un tiempo en que la política es denostada por muchos ciudadanos, que incluso la consideran un grave problema. En un tiempo en que se ha generalizado, injustamente, que los políticos estén bajo sospecha y que se ha extendido un rechazo que lleva a afirmaciones tan burdas como «todos son iguales». Una situación como la que salpica al presidente del Parlamento de Andalucía no ayudan, precisamente, a recuperar la dignidad de un servicio público donde la ejemplaridad ha de ser norma de obligado cumplimiento. JoséCalvoPoyato |
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Los mozos ya no son nuestros
Si los mozos de escuadra aplican la ley contra los manifestantes de la CUP, son «la policía militarizada» por el 155.
Si nos hubieran dado 5 euros por cada vez que nos han puesto por la TV, ora pública, ora privada, las escenas de las cargas de la Policía Nacional contra las huestes de la CUP que cercaban y tenían virtualmente secuestrada a la comisión judicial que registraba la Consejería de Economía de la Generalidad de Cataluña, seríamos todos tan ricos que nos podríamos ir a pasar la Nochevieja a esa isla caribeña donde se ha casado la niña de Isabel Preysler. La táctica es tan antigua como la de los moros de Queipo, pero con televisión. Sabido es que al general don Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, alzado en armas en Sevilla en julio de 1936 contra el Frente Popular de la II República y quizá aconsejado por su jefe de Estado Mayor, José Cuesta Monereo (un genio militar a rescatar y valorar), ocurriósele montar en unos camiones a las primeras «mías» de un Tabor de Regulares que acababan de cruzar el Estrecho desde el Protectorado de Marruecos y llegado a Tablada. Los hizo subir y bajar en distintos camiones, que puso a dar vueltas por la parte de Sevilla ya liberada de las milicias del Frente Popular. Y creyóse la gente que, con tanto camión y tanto moro dando vueltas, era poco menos que el Ejército de África entero el desembarcado en Sevilla para unirse a Queipo de Llano. Fueron los famosos «moros de Queipo».
Técnica que es la misma, pero la mismita, que han utilizado contra el Gobierno de Madrid los independentistas catalanes, a propósito de las citadas cargas de la Policía Nacional contra los violentos separatistas de la CUP que tenían cercada a la Comisión Judicial en Economía. Tú pones una y otra vez por la TV las mismas escenas de los antidisturbios arreando la estopa de reglamento a los sitiadores de los registrantes y te crees, como los sevillanos republicanos con los moros de Queipo, que es la Policía Nacional entera, con todos sus efectivos, la que está dándole hasta en el carné de identidad a los asilvestrados separatas que destrozan coches y más coches de la Guardia Civil. Mucho después de aquellos hechos en los que la Policía Nacional no hizo más que actuar en nombre de la ley, los moros de Queipo, digo, los policías contra Puigdemont, siguen aporreando separatistas violentos en las televisiones, especialmente en TV 3.
Pero en cambio cuando son los mozos de escuadra quienes tienen que aplicar una sentencia judicial contra los que cercan el Museo de Lérida para que no se ejecute la devolución a Sijena de los bienes artísticos expoliados por la Generalidad, y liberen de su cerco a los camiones que han de llevar a Aragón su centenario tesoro, y arrean la candela reglamentaria, entonces eso no sale en TV. No una y otra vez, sino ninguna. Tome usted la silla que tenga más cerca, para esperar sentado a que la tele saque una y otra vez a los mozos de Puigdemont que se fueron a arar temprano, a los mozos de escuadra ya no mandados por el felón Trapero, disgregando a los sitiadores manifestantes. Con una técnica como de lucha libre americana, que eso se lo vi yo hacer a Marcos el Maldito: coger los dedos como los ponía sir Winston Churchill para hacer la señal de la victoria frente a los nazis, e introducírselos en los ojos, a modo de doble estilete, a las levantiscas huestes de la CUP. ¿Pero sabe usted qué pasa, hablando de ojos, a los ojos del independentismo militante del 1-O? Que entonces ya no son «nuestros» mozos de escuadra. Si son los mozos de escuadra quienes aplican la ley contra los violentos manifestantes de la CUP, entonces son «la policía militarizada» por el 155 desde el odiado Madrid de la España que nos roba... casi tanto como la familia Pujol. Los mozos, entonces, ya no son de los nuestros. Son de Zoido. Y ni siquiera son mozos, que se enteren: son la «policía militarizada» del 155, por lo que no deben salir para nada en la tele largando fiesta. Faltaría más...
sábado, 9 de diciembre de 2017
INDICIOS DE MANIPULACIÓN
Al proceso orquestado por los independentistas catalanes, largo en el tiempo, hay que reconocerle algunas virtudes organizativas. Las que les han permitido, entre otras cosas, adueñarse de la calle y mantener durante años arrinconados a quienes no compartían sus planteamientos. Han calculado, con una más que aceptable precisión, los pasos que necesitaban ir dando, siendo pocas las cosas que dejaban al azar. Es cierto que contaban con dos impagables ventajas. La primera la actitud de los gobiernos de España, tanto los del PSOE como del PP, de mirar para otro lado cuando se estaban echando los cimientos del problema que hoy existe. No han querido ver situaciones de adoctrinamiento en los colegios que, en algún caso, ha llegado a actitudes propias del nazismo más repulsivo, como el marcar con un punto en la frente a los niños que no hablaban catalán en las escuelas. La segunda, que los pasos del proceso se han dado, por lo general, en la penumbra, algo que les permitía caminar por donde resultaba más conveniente, según fuera la reacción del Estado. Añádase a ello la sarta de mentiras, bien dosificadas, para estimular la emotividad de un elevado porcentaje de catalanes que, aunque con luz y taquígrafos, siguen practicando. En las últimas semanas hablan de una declaración de independencia simbólica, algo propio de la Señorita Pepis. La republica catalana no es más que una republiqueta, que dice mi admirado Amorós. Acatan el artículo 155 de la Constitución porque así les conviene para dejar de ser “presos políticos” y salir de la cárcel. En un ejercicio que para muchos es una verdadera tomadura de pelo. Al mismo tiempo no han tenido el menor empacho en insultar a España. La han llamado ladrona, han silbado a su himno y a la más alta magistratura del Estado. España es un país totalitario que los oprime y ser español es sinónimo de facha. Hay que reconocer que no han dado puntada sin hilo a lo largo del proceso.
Desde hace algunos días vienen planteando dos cuestiones que, conocidas sus actuaciones, son indicios de que traman un nuevo gatuperio. Desde las filas independentistas se viene pidiendo la aceptación de los resultados electorales del 21 de diciembre. Plantean, subliminalmente, que los resultados serán favorables a sus tesis y siembran la duda de que España vaya a aceptarlos. Lo repiten sin que desde las filas constitucionalistas, cuyos errores son de bulto, se les requiera para que sean ellos quienes los acepten. Hay razones para pensar que no lo harían si son derrotados, después de sus actitudes totalitarias silenciando en el parlamento a quienes no comparten sus principios. Siendo ellos quienes vulneran las leyes o celebran referéndums donde no hay garantía de limpieza electoral. Siendo ellos quienes han manipulado de forma bochornosa un proceso electoral. Es un indicio que los independentistas pongan en cuestión el respeto a las urnas. Una segunda cuestión es la afirmación que se hace, desde Esquerra Republicana, sobre montar un recuento paralelo de los resultados electorales. Con los antecedentes del uno de octubre, es indicio de que su pretensión, caso de que las urnas del 21 de diciembre arrojen unos resultados que no convienen a sus planteamientos, sea ponerlos en cuestión.
Más que indicios son casi evidencias de lo que en la sombra, una vez más, están orquestando. El proceso de engaños… continúa. Ahora con Junqueras, Forn y los llamados “jordis” en la cárcel, ¿qué estrategia urdirán para sacarle partido?
Fuente: José Calvo Poyato
miércoles, 6 de diciembre de 2017
Unidos somos más
El título quizá induzca a algún lector a confusión. No voy a referirme a la cuestión que llena páginas de periódicos, es objeto de trabajo de los analistas políticos y asunto que preocupa a buena parte de los españoles. No voy a referirme al problema creado por el secesionismo catalán y sus planteamientos de separarse del Estado del que forman parte desde hace más de quinientos años, con una argumentación llena de mentiras y cargada de una emotividad fuera de lugar, pero contra la que resulta muy difícil argumentar con planteamientos de racionalidad. A lo que quiero referirme es a la hermosa tarea emprendida hace algunos años y que ha ido sumando a un número creciente de cordobeses, como en el resto de España. Esos cordobeses, ejemplo de solidaridad llegan este año a los tres mil. Me quiero referir al Banco de Alimentos y a la recolección que, como Gran Recogida, han llevado a cabo en centros comerciales y tiendas de alimentación -en el presente año son centenar y medio- de cosas que nos parecen tan simples son los garbanzos, las lentejas, el arroz, al azúcar, la harina, la leche o el aceite y un largo etcétera, pero que suponen para las familias el sustento de la alimentación.El objetivo de la campaña en Córdoba y su provincia es el de superar los doscientos ochenta mil kilogramos de alimentos recolectados el año pasado y llegar a los trescientos mil. Hace sólo unos años podía parecer casi una quimera hoy es posible, más aún probable porque iniciativas como los bancos de alimentos generan una fuerte corriente de solidaridad. La prueba está en que no ha parado de crecer en sus años de existencia y duplicado las cifras de lo conseguido en el 2011, cuando en lo más duro de la crisis arrancaba este proyecto, convertido hoy en ejemplo de solidaridad.El lema de la campaña lanzada por los bancos de alimentos de Andalucía es el que da título a la columna de hoy: “Unidos somos más”, una verdad sin paliativos porque la suma de voluntades da como resultado una voluntad mayor y porque la unidad ha sido siempre más fuerte que la división. Además, estamos en puertas de una fecha como la Navidad que, si bien, se configura en nuestro tiempo sobre parámetros muy diferentes a como era concebida hasta hace poco, no deja de ser familiar y entrañable. Hoy es, más allá de planteamientos religiosos, una fiesta de consumo y de gasto, a veces descontrolado, estimulado por una apabullante publicidad que nos incita a las compras como elemento consustancial de la felicidad. Pero la Navidad, pese a quienes la critican como tiempo de forzadas reuniones profesionales o familiares y de hipócritas deseos de felicidad, son momentos en los que la solidaridad alcanza cotas más elevadas que en otras fechas del año. Una solidaridad que, en forma de sencillos alimentos en una sociedad sofisticada, tiene historias de ida y vuelta, personas que un día tuvieron necesidad de ser atendidos y son hoy voluntarios que ayudan a que los demás tengan lo que ellos necesitaron.El “Unidos somos más” de los bancos de alimentos es todo un símbolo de cómo hacer frente a necesidades de los más desfavorecidos y resolver problemas que no se solucionan desde las instancias públicas, que es a quienes corresponde en el llamado Estado del bienestar. Al mismo tiempo pone de manifiesto la importancia de la sociedad civil. |
viernes, 21 de julio de 2017
La deconstrucción del PSOE
«Pedro Sánchez está inmerso en otra patraña para vendernos lo del Estado plurinacional español y apoyar el referéndum soberanista catalán. Sin la S, la O y la E, el PSOE se queda reducido a la P de partido, como aquel rey que iba desnudo sin saberlo»
Aquel chiste de Gila «¡Capitán! He hecho un prisionero. -¡Tráelo! - Es que no me deja», me sirve de pórtico a la labor de derribo que se aprecia en el PSOE. El «hemos superado a Podemos» de su nuevo liderato me recuerda la embarazosa situación del captor capturado. Para superar a Podemos, Pedro Sánchez y sus huestes no han hecho otra cosa que ponerse en su lugar. Lo demuestra el eslogan que han adoptado, «Somos la izquierda», que significa varias cosas. La primera, que el PSOE de Felipe, de Rubalcaba, de la gestora de Javier Fernández, no era realmente de izquierdas. Y algo aún más grave: «Nosotros somos sólo izquierda». Nada de centro-izquierda, ni de terceras vías. Somos izquierda pura y dura. «Así vamos a recuperar a todos los votantes que se han ido con Podemos». Una versión española del proverbio norteamericano: «Si no puedes derrotar a tu enemigo, abrázate a él». Estrategia brillante, dirán. Pero que puede resultar un tiro, no en el pie, sino en la cabeza.
Para demostrarlo necesito detallar el proceso de deconstruir el PSOE, como esos edificios históricos de los que se derriba todo su interior, dejando sólo la fachada. En otras palabras: revertir la gran reforma hecha por Felipe González en el Congreso Extraordinario de septiembre de 1979, en el que envió a Marx a las bibliotecas y convirtió al PSOE de «partido de clase» (la trabajadora) en partido multiclasista. O si lo quieren más simple, transformó el socialismo español en socialdemocracia. Podría llamarse también «viaje al centro». Lo que Pedro Sánchez busca es volver a los orígenes, la izquierda-izquierda. Si lo hace por mera estrategia, para recuperar los votantes que se le han ido a Podemos, tiene cierta explicación, pero las posibilidades de equivocarse son grandes.
Por lo pronto, a izquierdista no ganará nunca a Iglesias, que no sólo es marxista, sino también leninista, como ha demostrado con sus purgas y su admiración por las corrientes caudillistas hispanoamericanas, que tienen poco que ver con la democracia. Aunque su mayor escollo puede encontrarlo en su entorno. Es verdad que ha sido reelegido para la secretaría general frente a la corriente moderada, pero que esta no está, ni mucho menos, aplastada lo demuestra que importantes barones que no le apoyaron han sido también reelegidos dentro de sus comunidades. Sánchez se encuentra con tres frentes abiertos: el del PP, el de Podemos y el de su propio partido. No sabría decirles cuál es el más peligroso, sobre todo para un peso ligero como él.
Ya Zapatero apuntó que «nación es un concepto discutido y discutible», metiendo la piqueta. Sánchez no fue capaz de definirla en el debate con López y Susana Díaz
Pero no es menos cierto que el PSOE viene experimentando desde hace años, como todos los socialismos europeos, una demolición debido a no acabar de adaptarse a las nuevas circunstancias que reinan en el mundo. La globalización requiere cambios estructurales que partidos apegados a los dogmas encuentran difícil adaptar. La última crisis económica, aún no superada, no se soluciona con más gasto público, que era el remedio favorito de los keynesianos y de la socialdemocracia, madre del Estado de bienestar, por la sencilla razón de que la competencia es a nivel mundial y quien deje de competir se hunde. Otro tanto puede decirse de la ideología, tan importante antaño, y ahora completamente en segundo plano, con una China liderando el libre mercado. Por no hablar del vuelco dado por Donald Trump al bloque occidental, al que exige mucho más de lo que viene haciendo en defensa, subvenciones y contratos. De la amenaza terrorista, mejor no hablar. Desafíos todos ellos para los que la izquierda no tiene respuestas con un ideario anclado en el pasado y unos líderes que no lo han conocido ni quieren conocer.
Ese desgaste ha ido derribando los principales baluartes del PSOE. El primero en caer fue la E de español. Muy concretamente, la condición de España como nación. Ya Zapatero apuntó que «nación es un concepto discutido y discutible», metiendo la piqueta. Sánchez no supo definirla en el debate televisado con López y Díaz. Pero en cuanto recuperó la secretaría general de su partido, le ha faltado tiempo para proclamar la «condición plurinacional de España», que es tanto como negar la «indisoluble unidad de la Nación española» proclamada en el artículo segundo de la Constitución. Si se le añade su «reconocimiento de las características nacionales de Cataluña», extensibles al resto de las comunidades autónomas, tendremos una bomba de relojería debajo de la Nación española.
La O de obrero la perdió el PSOE no por haberse apartado de ellos, sino porque los obreros se habían distanciado de él. Un obrero con puesto de trabajo indefinido, con asistencia médica garantizada, así como otros beneficios sociales, piso y coche propios, es ya clase media. Un tránsito que efectuó el PSOE, sobre todos sus dirigentes, en consejos de administración de bancos y grandes empresas al más puro estilo burgués: remuneraciones astronómicas y dineros que no les pertenecían. La gran crisis económica dio al traste con todo ello. Los trabajadores retornaron a clase obrera, el PSOE perdió millones de votos y se ve amenazado desde la izquierda por un partido más radical que él.
Buscando votos hasta debajo de las piedras, el PSOE de Sánchez se aproxima a los nacionalistas, lo menos solidario que existe. Con lo que pierde la S de sus siglas. Sus disculpas no pueden ser más peregrinas: «También en Alemania y Bélgica existen naciones sin Estado», dice. Mentira. Ni la Constitución alemana ni la belga reconocen naciones en su territorio. En Bélgica existen «comunidades lingüísticas»; en Alemania, Länder, países, y un cierto tipo de Staat, como FreiStaat Bayer, que nada tiene que ver con un Estado propiamente dicho, como acaba de señalar el Tribunal Constitucional alemán. Nación sólo hay una, Deutschland, y de sus afanes de unidad habla la perseverancia con que los alemanes la buscaron tras ser divididos por sus vencedores en la última guerra mundial. O sea, otra patraña para vendernos lo del Estado plurinacional español y apoyar el referéndum soberanista catalán. Sin la S, la O y la E, el PSOE se queda reducido a la P de partido, como aquel rey que iba desnudo sin saberlo.
Los planes de Pedro Sánchez –desbancar a Podemos en la izquierda, para girar luego hacia el centro y derrotar al PP– se han convertido en cuentas de la lechera. No ha superado a Podemos: ha adoptado sus posiciones. O sea, se ha rendido ante él. Por si ello fuera poco, acepta la premisa fundamental de los nacionalistas: España no es realmente una nación, sino varias. Con lo que lleva su partido, no a la Moncloa, sino a la irrelevancia de otros socialismos europeos. No quiere ello decir que se rinda. Como los nacionalistas catalanes que ven hacerse añicos sus sueños, está dispuesto a luchar hasta el final. A estas alturas, su único objetivo es acabar con Rajoy. Como sea, con quien sea, al precio que sea, incluida su propia destrucción. Yo le llamaría «el complejo de Sansón».
domingo, 13 de septiembre de 2015
La faena de la prensa catalana
Siempre hemos seguido a Felipe González por lo bien que se explica. Así cuando prometió un referéndum para sacar a España de la OTAN y lo celebró para mantenerla. O cuando lo de "no hay pruebas ni las habrá" -cadáveres en cal viva aparte-, pero que conste que "al Estado se le defiende también en las alcantarillas".
No me extraña pues que siga siendo el gran referente intelectual del PAIDECLA -Partido de las Ideas Claras-, vulgo PSOE. A esa claridad de luminaria acaba de contribuir con sus centelleantes idas, venidas y revenidas sobre la actual encrucijada catalana. Ya sabemos que cuando escribió que la situación creada por Mas "es lo más parecido a la aventura alemana o italiana de los años treinta del siglo pasado" no se refería en absoluto a "que haya una intención fascistizante o conducente al fascismo hoy en Catalunya", o sea a que se convoquen multitudinarias manifestaciones de adhesión al régimen, compartimentando a los ciudadanos provistos de cartulinas de distintos colores por demarcaciones, gremios e incluso preferencias sexuales. ¡Qué va! Se refería probablemente al súbito incremento de las ventas de las películas de Cinecittá, los textos de Marinetti y las canciones de Alfredo Clerici entre los barceloneses.
Y sobre todo ya sabemos que Glez, como le llamaba Umbral, está "absolutamente" a favor de que la Constitución reconozca "la identidad nacional de Cataluña" pero "absolutamente" en contra de que la Constitución reconozca a "Cataluña como nación", lo que le ha hecho merecedor del aplauso sucesivo de toda la plana mayor del PAIDECLA. Nada nuevo bajo el PSOE.
Quien sí ha aportado diferencia a la polémica ha sido su brillante entrevistador Enric Juliana al presentar pruebas documentales de que si bien le preguntó por el reconocimiento de la "identidad nacional de Cataluña" y luego alteró la transcripción haciendo creer que le había preguntado por el reconocimiento de "Cataluña como nación", la "oficina" del ex presidente -o sea su veterano jefe de prensa Joaquín Tagar- dio por bueno el "resumen" y añadió: "Nada que objetar".
La clave está pues en el "resumen". Había que resumir: "identidad nacional de Cataluña" tiene cuatro palabras y "Cataluña como nación" sólo tres. ¿Pero por qué no escribió Juliana "identidad catalana" que son dos palabras y nos habrían dejado a todos tan contentos? Pues porque esto del soberanismo de la puta y la Ramoneta es como quien juega a las siete y media obsesionado con no quedarse corto. Por eso Maciá proclamó en el 31 la "Republica Federada Catalana dentro de la República Española" y Companys en el 34 el "Estado Catalán dentro de la República Federal Española". Uno y otro se pasaron de listos, sencillamente porque el contenedor en el que situaban su continente no existía.
Y no existía porque las Cortes, con rotunda mayoría de centro izquierda, asumieron la tesis del presidente de su Comisión Constitucional, el socialista Luis Jiménez de Asúa, y proclamaron que "La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones". Asúa lo explicó en el debate de totalidad en términos que parece entender mejor Susana Díaz que Pedro Sánchez: "No hablamos de un Estado federal porque federar es reunir. Se han federado aquellos Estados que vivieron dispersos y quisieron reunirse en colectividad". Asúa anhelaba con sentido visionario una "federación de Europa" y "precisamente eso -añadía- es lo que nos ha hecho pensar en el Estado integral y no en el Estado federal". ¿Qué pasa, paisano Luena? ¿Es que en Ferraz nadie lee a sus clásicos?

Ilustración: JAVIER MUÑOZ
A propósito de los años 30, siempre he tenido la sensación de que, más que en el de Pla, Juliana intenta mirarse en el espejo de William L. Shirer y busca sobresaltos troglodíticos, con ahínco digno de mejor suerte, en el Madrid cloroformizado por el Estafermo. Su triquiñuela para sacar a Glez de su apócope mental y hacerle decir un poco más de lo que dijo sería irrelevante fuera del circo de los sintagmas en el que trapecistas y payasos entretienen a los catalanes. Pero es definitoria en su cotidiana nimiedad del papel esencial asignado a la prensa por los impulsores del soberanismo como portavoz de una agenda política irredentista, atizador de un clima social de agravio y gota malaya de un insomnio colectivo permanente.
También me ha llamado la atención que este colega considere una práctica "habitual" enviar el texto de una entrevista al entrevistado para que pueda corregirla antes de su publicación. No digo que no haya veces en que esté justificado, o que yo mismo no lo haya hecho en casos concretos -de hecho el Código Ético de EL ESPAÑOL no lo excluye taxativamente como proponían algunos compañeros- pero de ahí a considerarlo poco menos que una fase del proceso editorial, hay un trecho. El trecho de la condescendencia al final del cual resulta que "la mejor entrevista a Pujol" fue, según Pujol, una en la que Pujol no sólo puso las respuestas de Pujol sino también las preguntas a Pujol. Adivinen quién y cómo la publicó.
Podrán leerlo mañana en la tercera entrega de la impactante serie de investigación de Jordi Pérez Colomé El libro negro del periodismo en Cataluña. Tras entrevistar a más de ochenta redactores, directores, editores y personajes de toda laya de la galaxia mediática, Pérez Colomé nos obliga a preguntarnos, de episodio sórdido en episodio sórdido, por qué "ante casos flagrantes de corrupción la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado".
Es decir por qué desde los inicios del pujolismo toda la porquería que rodeaba a la Sagrada Familia gobernante, empezando por el escándalo de Banca Catalana, siguiendo con el 3% denunciado por Maragall hace ya diez años y desembocando en el "todos eran mis hijos" de la seudoconfesión del patriarca, fue sistemáticamente enterrada en la arena del oasis informativo catalán. Y por qué aun hoy tienen que ser periodistas "foráneos" como Esteban Urreiztieta y Daniel Montero quienes descubran en un medio nonato como EL ESPAÑOL que las comisiones de los Pujol eran del 5% y que su monto les permitió trenzar una trama transcontinental de evasión y blanqueo que unía Andorra con Delaware, Londres con Gabón y los proyectos de ferrocarriles en Turquía con los de las granjas de cerdos en Brasil.
Desde los inicios del pujolismo toda la porquería que rodeaba a la Sagrada Familia gobernante, empezando por el escándalo de Banca Catalana, siguiendo con el 3% denunciado por Maragall hace ya diez años y desembocando en el "todos eran mis hijos" de la seudoconfesión del patriarca, fue sistemáticamente enterrada en la arena del oasis informativo catalán
La respuesta es que durante estas cuatro décadas de democracia la casi totalidad de los medios catalanes han hecho suyas las tesis del llamado "nuevo orden informativo internacional", impulsado en los 70 y 80 por el director general de la UNESCO, el senegalés Amadou Mahtar M'Bow, según el cual en los países del Tercer Mundo debía anteponerse el "proceso de construcción nacional" a los valores del "periodismo occidental". O sea que la autocensura en sus modalidades más groseras o sutiles debía proteger el "Procés" porque lo que era bueno para los Pujol, sus aliados y amigos era bueno para Cataluña.
En otras ínsulas de la España autonómica han ocurrido fenómenos similares -los aupados por cada hecho diferencial siempre se abalanzaban sobre las cajas de ahorros y la prensa-, pero su alcance e intensidad han sido mucho menores. El caudal de dinero invertido por las instituciones controladas por los nacionalistas en el empeño de uniformar a la prensa no tiene precedente en el mundo democrático.
En la práctica en Cataluña no han existido sino medios públicos como TV3, medios concedidos como las emisoras de radio más furibundas y medios concertados como los periódicos cuya cuenta de resultados depende de millonarias subvenciones. En ese escenario no es de extrañar que la cómoda tentación de la servidumbre voluntaria, "la adherencia emocional a la causa catalana" según Pérez Colomé, haya tenido su complemento perfecto en "el temor a un poder total con un sinfín de maneras de imponerse".
Claro que han existido y existen las excepciones individuales de quienes nadan contra corriente -y conste mi homenaje al equipo de El Mundo de Cataluña en su veinte aniversario-, pero en su conjunto el periodismo catalán, en lugar de ejercer de contrapoder y perro guardián de la democracia, ha sido cómplice activo de la manipulación nacionalista y, junto con el estamento docente, es el gran culpable de que entre mentiras mil veces repetidas y verdades mil veces ocultadas, hayamos llegado a la situación actual con media Cataluña enfrentada civilmente a la otra media. Si la prensa hubiera cumplido allí con su obligación, como algunos lo hicimos por ejemplo en Baleares, Convergencia habría quedado hace tiempo reducida a la misma condición de asociación para delinquir con que se recuerda ahora a Unió Mallorquina, sus líderes habrían merecido una suerte equivalente a la de Munar y compañía y el manantial del que brotaba el dinero con el que se ha narcotizado y envenenado a la sociedad catalana habría sido confiado a guardianes más honrados y leales.
Durante estas cuatro décadas de democracia la casi totalidad de los medios catalanes han hecho suyas las tesis del llamado "nuevo orden informativo internacional", impulsado en los 70 y 80 por el director general de la UNESCO, el senegalés Amadou Mahtar M'Bow, según el cual en los países del Tercer Mundo debía anteponerse el "proceso de construcción nacional" a los valores del "periodismo occidental"
Por mucho que ahora traten de distanciarse de la purulenta figura que la Justicia y la qué-coño-es-la-UDEF están empezando a iluminar, todos los agrupados para decir "No" a la España constitucional mediante su orwelliano "juntos por el Sí", e incluso los zapatófilos de las CUP, no son sino el producto del modelo totalizador y reduccionista, impulsado por Pujol desde la Generalitat, en paralelo al saqueo de Cataluña. Todo un ejemplo de ingeniería social a caballo entre el fanatismo público y la rapiña privada. De ahí que Javier Muñoz y yo hayamos querido hoy remedar la histórica portada del 2 de enero de 1902 con que se presentó en sociedad el ¡Cu-Cut!, primera revista satírica en catalán que alcanzó tiradas masivas.

Su protagonista, el payés con barretina y pañuelo con lazada que daba nombre al semanario y que sin duda inspiró a los padres de Pujol cuando lo engendraron rellenando el molde, aparecía manejando un tórculo o prensa para estampar grabados, bajo un titular en catalán arcaico: "La feyna de la prempsa catalana". ¿Y en qué consistía esa "feina", esa tarea, ese trabajo? Pues, tal y como mostraba el dibujo, en aplastar y estrujar a una serie de individuos variopintos de forma que su sangre se vertiera en una palangana y de ella brotaran jubilosos espermatozoides con barretina, a modo de réplicas de su creador. Una parodia de la famosa cita de Tertuliano sobre los mártires y los primeros cristianos rubricaba la página: "Sanguis cacicarum, semen catalanistarum".
En relación a esta exhumación hemerográfica vienen hoy a cuento dos precisiones diferenciales. La primera que el periodismo lligaire -vinculado a la Lliga Regionalista de Prat de la Riba y Cambó- que practicaba el ¡Cu-Cut! era entonces una meritoria actividad de riesgo y por eso en 1905 la redacción fue arrasada por un grupo de militares iracundos, ofendidos en su honor por una viñeta más bien inocua sobre las derrotas del 98. La segunda es que lo certero sería darle ahora la vuelta a la parodia para decir "Sanguis catalanistarum, semen cacicarum" porque en definitiva son los catalanes de a pie los que han sido estrujados y expoliados de una parte de su identidad y de sus dineros para inseminar y expandir el cacicazgo nacionalista.
Nada de eso hubiera sido posible sin la complicidad servil de sus tórculos mediáticos. Sin esa presión cotidiana sobre el cerebelo colectivo, el independentismo en una democracia integrada en la Unión Europea, en la era de la globalización, sólo sería motivo de risa o de lástima. Pero Pujol se puso manos a la obra porque sabía que querer no es poder, que, en palabras de Salvat Papasseit, divulgadas por el mejor Serrat, "tenir un propòsit no és fer feina". El "propòsit" habitaba en él, faltaba la "feina". Y esa "feina" es la faena que nos ha hecho a todos la prensa catalana.
viernes, 14 de agosto de 2015
Carta de Sebastián Castella tras la cogida de Rivera Ordoñez
Carta de Sebastián Castella tras la cogida de Rivera Ordoñez – Sebastian Castella
El torero francés resume en una carta la terrible situación del toreo en España y asegura que no son ‘ciudadanos de segunda’ y mucho menos, asesinos.
Sebastián Castella
Sr. Director:
Mi nombre es Sebastián Castella y soy matador de toros. Sé que en los tiempos que corren no es la mejor carta de presentación, pero precisamente por eso me dirijo a usted, cansado de que los toreros nos hayamos convertido en moneda de cambio política y nuestra imagen sea vilipendiada día tras día en el panorama informativo.
Soy francés, afincado en España desde hace casi veinte años. Siempre he admirado a los españoles como pueblo que, históricamente, ha defendido y luchado por su libertad. Y ahora, sinceramente, no lo reconozco.
Cada día presencio con estupor cómo se vulneran derechos fundamentales que, como ciudadano europeo, me corresponden: el derecho a la libertad y la seguridad que reconoce el artículo 6 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea; el derecho a la libertad de pensamiento recogido en el artículo 10 del mismo documento; el derecho a la libertad de expresión y libertad de las artes amparados por los artículos 11 y 13 de dicha carta; o la prohibición de cualquier tipo de discriminación reconocida por el artículo 21 de ese mismo documento.
Si de las leyes españolas hablamos, como ciudadano francés residente en España me irrita ver cómo se vulneran diariamente, cuando al toreo se refiere, los artículos 14 (“Los españoles son iguales ante la ley”), 18 (“Se garantiza el derecho al honor”), 20 (“Se reconocen y protegen los derechos […] a la producción y creación artística”) ó 35 (“Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo”).
Porque, en efecto, aquellos que estamos en el mundo del toro, como profesionales o como aficionados, somos ciudadanos de segunda, a quienes se nos cercena nuestra libertad de expresión y creación artística en nombre de una presunta corriente animalista que no encierra más que una persecución política e ideológica. Se vulnera nuestro derecho al honor acusándonos día tras día de asesinos y se nos priva de nuestro derecho al trabajo cerrando plazas por capricho de quienes, enarbolando la supuesta bandera de la progresía, se creen en el derecho de arrebatarle la libertad a un pueblo que necesita gobernantes que gobiernen por y para todos, incluidos los que les gustan los toros, que somos unos cuantos millones en toda España.
El problema, Sr. Director, es que está mal visto decirlo. Pero o se acaba el tiempo de la vergüenza o se acabará el nuestro. Y primero cercenarán nuestra libertad, y después seguirán muchas otras. Por eso desde estas líneas quiero hacer un llamamiento no solo a los aficionados a los toros o a los que alguna vez han pisado una plaza, sino a todos aquellos que quieren un país libre, libre de verdad: vamos a juntarnos, a darnos la mano; vamos a alzar la voz y a decir con orgullo que queremos ejercer nuestra libertad para ir a los toros sin que nos acorralen en las puertas de las plazas; para decir que nos gustan los toros sin que nos llamen asesinos. Porque hoy son los cosos taurinos, pero mañana será cualquier otra manifestación artística que no les caiga en gracia. El pensamiento único es así.
El toreo no es de izquierdas ni de derechas. No es político. Es de poetas, pintores y genios. De Lorca y de Picasso, dos artistas poco sospechosos de fascistas ni asesinos. Es del pueblo.
Salgamos del armario y llenemos las plazas. Tomemos las calles. Son tan nuestras como de los prohibicionistas. Y nosotros somos más. Y podemos gritar más fuerte.
Diría que es la hora de indignarse, pero no quiero usar palabras manipuladas de antemano. No hay mayor verdad que la de un hombre ante un toro bravo. En nuestra mano está que no nos la quiten.
Atentamente,
martes, 30 de junio de 2015
Grecia ilustra 150 años de fracaso socialista en Europa – Patrick Barron
Grecia no puede pagar sus deudas. Nunca podrá. Tampoco podrán los otros miembros de la Unión Europea. Esa es la razón por la que la élite de Europa aborrece que Grecia entre en default (cesación de pagos). Si a Grecia se le perdonan sus deudas, ¿Por qué cualquier otro deudor de la Unión Europea tendría que pagar? Las consecuencias financieras de una cesación de pagos masiva por parte de la mayoría de los miembros de la U.E. son difíciles de predecir, pero algo es seguro: no será bonito. Europa construyó un castillo de naipes financiero que caerá ante la menor pérdida de confianza.
La tragedia de Europa tiene al socialismo en su núcleo. Europa ha coqueteado con el socialismo desde finales del siglo XIX. El socialismo fundado por Bismarck en dicho siglo ocasionó dos guerras mundiales en el siglo XX. La versión fundada por Lenin a principios del siglo XX masacró y esclavizó a cientos de millones antes de colapsar, misericordiosamente sin provocar otra guerra mundial como su primo Bismarckiano. Pero, tercamente, en medio de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, los socialistas de Europa se embarcaron en otro nuevo sueño socialista. Si el socialismo falló en un sólo país, quizás si tenga éxito si toda Europa se une en una sola organización supranacional. Oh, por supuesto, no llamaron “socialismo” a lo que evolucionó de este sueño, pero es socialismo no obstante.
El socialismo no funcionará, sea en un solo país, sea en una región multi-estados tal como es la actual Europa o en el entero universo. Ludwig von Mises explicó claramente que el socialismo NO ES UN SISTEMA ECONOMICO ALTERNO. Es un programa para el consumo. No dice nada sobre la producción económica. Como la producción de todo ser humano debe ser re-distribuido entre toda la humanidad, no hay incentivo económico alguno para producir algo, aunque si puede haber incentivos negativos en la forma de coerción y amenazas de violencia. A la inversa, el capitalismo de libre mercado si es un sistema económico de producción, por consiguiente cada ser humano se hace dueño y señor del producto de su esfuerzo y, por lo tanto, tiene grandes incentivos económicos para producir tanto para sí, como para su familia y producir suficiente excedente para intercambiarlo por el excedente producido por otros. Aún bajo amenaza de muerte, ni el trabajador socialista ni sus supervisores sabrían qué producir, cómo producirlo o en qué cantidades y calidades. Estas vitales señales económicas son producto del capitalismo de libre mercado y su sistema de precios monetarios.
Bajo el capitalismo de libre mercado, el humano se especializa para producir bienes de consumo para la producción y consumo de otros. Esto es solo una paráfrasis de la Ley de Say: que la producción siempre precede al consumo y que la producción misma crea su propia demanda. Por ejemplo, un granjero puede producir algo de maíz para que él y su familia consuma y alimente a su propio ganado, pero el vende la mayor parte de su maíz en el mercado a cambio de dinero con el cual comprar todas de las muchas otras necesidades y lujos de la vida. Su cosecha de maíz ES su demanda y el dinero es simplemente un medio indirecto de intercambio.
Keynes intentó negar la Ley de Say, clamando falsamente que la demanda misma, creada de forma artificial por medio de la impresión dispendiosa de dinero hecha por un Banco Central, espolearía la producción. Hasta hoy, Keynes sigue siendo una figura muy popular entre los políticos inclinados a gastarlo todo, a quienes él les confirió como imperativo moral gastarse el dinero que no tienen.
En la Grecia de hoy, atestiguamos el resultado final de 150 años de socialismo Europeo desplegándose con gran estilo. Los países productores comienzan a darse cuenta que han sido robados por la garantía de la Unión Europea de que nunca se permitirá a ninguna nación entrar en cesación de pagos con sus bonos de la deuda. Grecia se limitó a aceptar esta garantía de forma descarada y gastó y gastó hasta llegar a la bancarrota. Otras naciones miembros de la U.E. no se quedarán atrás.
Ya es hora que se le dé una oportunidad al capitalismo de libre mercado y al dinero sano: ya sabemos que cada vez que se intentó, funcionó.
——————————————————————
Patrick Barron es consultor bancario. Enseña economía austríaca en la Universidad de Iowa y Simulación de Gerencia Bancaria en la Escuela de Posgrado de Banca de la Universidad de Wisconsin. Puede visitar su blog en http://www.patrickbarron.blogspot.com/
La tragedia de Europa tiene al socialismo en su núcleo. Europa ha coqueteado con el socialismo desde finales del siglo XIX. El socialismo fundado por Bismarck en dicho siglo ocasionó dos guerras mundiales en el siglo XX. La versión fundada por Lenin a principios del siglo XX masacró y esclavizó a cientos de millones antes de colapsar, misericordiosamente sin provocar otra guerra mundial como su primo Bismarckiano. Pero, tercamente, en medio de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, los socialistas de Europa se embarcaron en otro nuevo sueño socialista. Si el socialismo falló en un sólo país, quizás si tenga éxito si toda Europa se une en una sola organización supranacional. Oh, por supuesto, no llamaron “socialismo” a lo que evolucionó de este sueño, pero es socialismo no obstante.
El socialismo no funcionará, sea en un solo país, sea en una región multi-estados tal como es la actual Europa o en el entero universo. Ludwig von Mises explicó claramente que el socialismo NO ES UN SISTEMA ECONOMICO ALTERNO. Es un programa para el consumo. No dice nada sobre la producción económica. Como la producción de todo ser humano debe ser re-distribuido entre toda la humanidad, no hay incentivo económico alguno para producir algo, aunque si puede haber incentivos negativos en la forma de coerción y amenazas de violencia. A la inversa, el capitalismo de libre mercado si es un sistema económico de producción, por consiguiente cada ser humano se hace dueño y señor del producto de su esfuerzo y, por lo tanto, tiene grandes incentivos económicos para producir tanto para sí, como para su familia y producir suficiente excedente para intercambiarlo por el excedente producido por otros. Aún bajo amenaza de muerte, ni el trabajador socialista ni sus supervisores sabrían qué producir, cómo producirlo o en qué cantidades y calidades. Estas vitales señales económicas son producto del capitalismo de libre mercado y su sistema de precios monetarios.
Bajo el capitalismo de libre mercado, el humano se especializa para producir bienes de consumo para la producción y consumo de otros. Esto es solo una paráfrasis de la Ley de Say: que la producción siempre precede al consumo y que la producción misma crea su propia demanda. Por ejemplo, un granjero puede producir algo de maíz para que él y su familia consuma y alimente a su propio ganado, pero el vende la mayor parte de su maíz en el mercado a cambio de dinero con el cual comprar todas de las muchas otras necesidades y lujos de la vida. Su cosecha de maíz ES su demanda y el dinero es simplemente un medio indirecto de intercambio.
Keynes intentó negar la Ley de Say, clamando falsamente que la demanda misma, creada de forma artificial por medio de la impresión dispendiosa de dinero hecha por un Banco Central, espolearía la producción. Hasta hoy, Keynes sigue siendo una figura muy popular entre los políticos inclinados a gastarlo todo, a quienes él les confirió como imperativo moral gastarse el dinero que no tienen.
En la Grecia de hoy, atestiguamos el resultado final de 150 años de socialismo Europeo desplegándose con gran estilo. Los países productores comienzan a darse cuenta que han sido robados por la garantía de la Unión Europea de que nunca se permitirá a ninguna nación entrar en cesación de pagos con sus bonos de la deuda. Grecia se limitó a aceptar esta garantía de forma descarada y gastó y gastó hasta llegar a la bancarrota. Otras naciones miembros de la U.E. no se quedarán atrás.
Ya es hora que se le dé una oportunidad al capitalismo de libre mercado y al dinero sano: ya sabemos que cada vez que se intentó, funcionó.
——————————————————————
Patrick Barron es consultor bancario. Enseña economía austríaca en la Universidad de Iowa y Simulación de Gerencia Bancaria en la Escuela de Posgrado de Banca de la Universidad de Wisconsin. Puede visitar su blog en http://www.patrickbarron.blogspot.com/
martes, 7 de abril de 2015
CARTA ABIERTA A MARIANO RAJOY (Segunda parte)
Querido presidente del Gobierno de España y del Partido Popular,
Te escribo, como lo hice en enero pasado, con la intención de trasladarte ciertas reflexiones como español y como afiliado al PP.
Lo hago al día siguiente de las elecciones autonómicas en Andalucía y lo hago con una enorme tristeza por habernos desplomado en esa Comunidad Autónoma. En las últimas elecciones autonómicas andaluzas ganamos con 50 diputados con una participación del 60%. En esta ocasión hemos obtenido 17 diputados menos, 33, con una participación del 63%. Es decir, han votado más andaluces pero el verdadero resultado del centro humanista reformista cristiano, el perfil de nuestro querido Partido Popular, ha sido muchísimo peor.
La configuración ideológica del arco parlamentario andaluz en la legislatura que ahora concluye era mayoritariamente de izquierdas en una relación de 59 a 50. Es esa la razón, reforzada por la no consecución de la mayoría absoluta pese a ganar las elecciones, de que hayamos estado en la oposición.
Desgraciadamente, Andalucía es el paradigma español y europeo de la corrupción, el paro y de otros muchos indicadores que la sitúan en el vagón de cola del progreso social y económico. Esa maravillosa Comunidad Autónoma española únicamente ha tenido presidentes del PSOE desde el principio de la democracia en el año 1978, desde la Junta Preautonómica. Pero, a pesar de que todos los presidentes de todos los gobiernos en la democracia han sido socialistas y a pesar de que Andalucía es ejemplo de la peor gestión de Europa, la nueva configuración ideológica del arco parlamentario andaluz es más izquierdista que la anterior, concretamente en una relación de 76 a 33.
En esta paradójica situación influye la movilización de la izquierda, por un lado, y la desmovilización y abstención de nuestros propios votantes, por otro. En cuanto a lo primero, poco o nada podemos hacer puesto que si las reformas que están salvando a España generan la movilización de la izquierda, bienvenida sea ya que no por dicha movilización vamos a dejar de hacer las reformas necesarias: se llama patriotismo y es marca de la casa. Respecto a lo segundo, la abstención de nuestros propios votantes, podemos y debemos hacer muchísimo. ¿A qué se debe la abstención que castiga nuestra excepcional y reconocida gestión?
España es actualmente aplaudida por el G20, la OCDE, el FMI, el Banco Mundial, el BCE, la Comisión Europea, el Eurogrupo, EEUU, UK, Alemania, Australia, Italia, Finlandia, México…, y economistas reconocidos mundialmente. Somos la economía que mejor evoluciona de la eurozona, que más crece y el país en el que más empleo se genera. Fuimos los artífices de superar la primera ruina socialista y volvemos a serlo al superar la segunda, todo ello en veinte años. Pero, por lo que se ve, todos los fabulosos logros económicos conseguidos en los tres últimos años no son suficientes como para animar a que quienes fueron nuestros votantes, sigan siéndolo.
La explicación a la desmovilización de nuestros votantes hay que buscarla, por tanto, fuera de nuestra brillante gestión económica. Si seguimos basando nuestro mensaje electoral en los logros económicos no conseguiremos lo más importante en política: seguir gobernando para mejorar la Sociedad.
Si hay que obviar los logros de la gestión económica en la búsqueda del desencanto de nuestros votantes habrá que buscar en otros aspectos. Esos otros aspectos son: la inmediata derogación de la Ley Aído, el contrato laboral único que no hemos implementado y que ahora otros prometen, mejora de la fiscalidad ya que ahora se puede, mayor firmeza en el proceso soberanista, mayor firmeza en la política penitenciaria en relación con el Tribunal de Estrasburgo, mayor firmeza con Partidos vascos y catalanes que atentan contra la soberanía nacional, mayor firmeza con el asunto del Archivo de Salamanca, mayor sensibilidad para con las Víctimas del Terrorismo, mayor firmeza con el caso 11M, mayor firmeza en la lucha contra el DAESH como la que han adoptado los EEUU, UK, Francia y numerosos países árabes, mayor sensibilidad con la disidencia cubana, mayor firmeza económica con ciertas autonomías incumplidoras…
En la medida en que demos claras y rotundas respuestas a nuestros votantes ganaremos futuros comicios electorales, y viceversa. Y una última consideración: dar respuestas a nuestros votantes sobre graves cuestiones que afectan a España y sobre asuntos íntimamente ligados a nuestro ideario no sólo satisfará a dichos votantes y será positivo para los intereses electorales de nuestro Partido sino que también mejorará la Sociedad española. Asimismo, no olvidemos que ponernos de perfil ante ciertas cuestiones desvía el voto de los nuestros, o genera su abstención, y no capta en absoluto el voto ajeno.
En las próximas citas electorales no podemos permitirnos lo que nos ha ocurrido en Andalucía. Tenemos que movilizar a nuestro electorado y, está ya comprobado, con los logros económicos no es suficiente.
Un fuerte abrazo, Presidente.
Sigfrid Soria del Castillo Olivares
Ex Director General de Seguridad y Emergencias. Gobierno de Canarias
Ex Diputado Autonómico. Parlamento de Canarias
Presidente de Honor del Partido Popular de España en Costa Rica
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
En 1939, al terminar la Guerra de España de 1936: “Varias veces he recordado a mis lectores que Franco era un general republicano qu...
-
Cada compra VIP de Soraya le sale muy cara a los ciudadanos La “ejemplar” clase política española sorprende cada día con sus privile...
-
SEPTIEMBRE Día 1.- Paterna (Valencia) .- Asesinado el sacerdote Alfonso Sebastiá Viñals (nacido en Valencia el 27/5/1910). Carabanchel...