miércoles, 26 de enero de 2022

ESPAÑA ANTE EL SEPARATISMO, ¿ QUÉ HACE ?

 

La idea de España está indisolublemente vinculada a dos conceptos, Unidad y Solidaridad. En la Constitución vigente de 1978 el artículo 1 establece que “La soberanía nacional reside en el pueblo español”, no en el pueblo murciano, catalán o cántabro. Asimismo, el artículo 2, establece que “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española” lo que viene a decir que al margen de esa unidad la Constitución no cabe y que habría que replanteársela totalmente y a fondo.

Asimismo, señala que “reconoce y garantiza… la solidaridad entre todas (las nacionalidades y regiones) lo que viene a decir que impedirá toda pretensión de que “cada uno se apañe con lo suyo”. El artículo 3 establece que “El castellano es la lengua española oficial del Estado.

Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”, lo cual obviamente no cuadra con pretender excluirla de la enseñanza como lengua vehicular. Es evidente que en la España de hoy no se ve, casi por ningún lado, la Solidaridad interterritorial que es un rotundo principio constitucional.

Por su parte la Constitución de la República de 1931 daba un refuerzo especial a la lengua común en su artículo 4 al establecer que “Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional”

Respecto al conflictivo tema de la educación, el art 50 de esa Constitución establecía que “Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus Estatutos

Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas. El Estado podrá mantener o crear en ellas instituciones docentes de todos los grados en el idioma oficial de la República. El Estado ejercerá la suprema inspección en todo el territorio nacional para asegurar el cumplimiento de las disposiciones contenidas en este Artículo y en los dos anteriores”

 Vista la conflictiva y penosa situación que se sigue agravando en las comunidades que tienen otra lengua además de la lengua común, no habría estado de más que ese artículo se hubiese copiado literalmente en la Constitución de 1978. Por lo demás, la Constitución de 1931 se quedó muy corta. No utilizó los términos unidad ni solidaridad o equivalentes.

¿A dónde hemos llegado en el momento actual? Cada vez más personas que votamos la Constitución en 1978 decimos que no es esto lo que creíamos que íbamos a crear. Cataluña es el ejemplo más grave y sangrante.

El separatismo rechaza la unidad constitucional, quiere claramente la independencia, ha ido arrancando competencias adicionales para su propio interés y al margen de todo criterio solidario, tienen sus propias “embajadas” en creciente número por todo el mundo, ejercen un control totalitario de los medios mediante el uso masivo de dinero público, orientado a promover una imagen independiente y unas informaciones que tergiversan la historia de España y que corroen su presente.

Fingen estar dispuestos a que España sea un Estado Federal pero no para sentirse españoles y no tener necesidad de “embajadas propias” sino para conseguir que se les asignen más fondos por habitante de los que correspondería si se les aplicara la media nacional, porque ellos son un territorio más rico. Por tanto, no engañen, no pretenden ser una nueva Texas, pues ¿qué texano renunciaría a la bandera de barras y estrellas y a su himno nacional?

 En su camino hacia independencia multan por el uso del español, discriminan a los profesores en todos los niveles de la enseñanza, financian todo ese proceso con abundante dinero público, subvencionan todo tipo de chiringuitos antiespañoles y realizan una política expansionista, que está calando en los otros “países catalanes” que llegarían hasta Murcia, e incluiría las Baleares.

Ya dieron un golpe de Estado contra la República en octubre de 1934 declarando el Estat Catalá. Lo han vuelto a dar de nuevo en octubre de 2017 contra la España de la Transición y lo volverán a dar en cuanto sientan que tienen fuerzas suficientes para ello, o porque las circunstancias se lo permitan. Mientras tanto siguen dedicando ingentes recursos en el exterior, no para atraer inversiones sino para engañar sobre sus fundamentos históricos, incluso hasta en las series de televisión.

Los nacionalistas, en los años 1977, 1979 y 1982, no llegaban ni al 30% de los votantes catalanes. No obstante, han ido creciendo. En las últimas autonómicas han captado el 50% del voto, si bien con un bajo porcentaje de participación de apenas el 51%. Diversos gobiernos del PSOE y PP, cuando se hallaban en minoría, mendigaron el apoyo de los secesionistas para poder gobernar y a cambio fueron cediendo competencias y posibilitaron que se apoderaran de las instituciones públicas territoriales.

Hay que enderezar esto o España desaparecerá. ¿Cuál es la solución? No queda más remedio que aplicar, por el tiempo que sea necesario, un 155 contundente a la Generalitat, para obligarla a cumplir las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre el 25% y todas las demás pendientes.

Hay que suprimir las embajadas catalanas; evitar toda discriminación en la enseñanza; hacer que su Administración e instituciones públicas utilicen ambas lenguas, sin discriminación alguna; que se respeten los símbolos de España; controlar a TV3 y afines para que actúen como instituciones públicas españolas y catalanas que son; derogar la norma que permite multar a quien rotula solo en español, pero no al que lo hace sólo en catalán, etc.

Además, hay que desarrollar leyes de armonización del artículo 150.3 de la Constitución que eviten que las discriminaciones se puedan seguir produciendo en el futuro en todos los ámbitos: enseñanza, unidad de mercado, seguridad social, solidaridad con los recursos hídricos, etc. Su objetivo debe ser claro: una España unidad y solidaria donde todos los ciudadanos nos sintamos hermanos.

Todo esto tiene una guinda final. La Constitución de 1931 fracasó, la de 1978 también va por mal camino. Habrá que plantearse, por aquello de que a la tercera va la vencida, una nueva Constitución que afirme de manera indudable y bien estructurada esos principios ya reiterados de Unidad y Solidaridad que permitan que una nueva España, de concordia democrática, pueda llegar a ser un referente mundial en el siglo XXI.

Enrique Miguel Sánchez Motos ( El Correo de España )

martes, 25 de enero de 2022

Hay algo en Sánchez que no convence a Biden: Podemos

 El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, deja fuera a España de su 'war room' -la de verdad, no la de Iván Redondo- para abordar la escalada bélica en Europa del Este.

Hay algo Hay algo en Pedro Sánchez que no convence a Joe Biden. Nadie puede negar el esfuerzo que ha puesto el presidente del Gobierno en situar a España como un actor mundial importante ante la escalada bélica en Europa del Este. Nuestro papel de anfitrión de la próxima cumbre de la OTAN juega a nuestro favor. Y el jefe del Ejecutivo lo ha aprovechado. Sánchez se ha movido. Ha hecho declaraciones contundentes. Y ha enviado a su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a Estados Unidos.

Pero a la hora de la verdad, Biden nos ha vuelto a dar la espalda. Y solo hay una explicación: Podemos. España tiene un Gobierno de dos partidos. Estados Unidos sabe que la coalición tiene dos almas y que Sánchez depende de la formación morada para mantener el poder. La retórica anti atlantista de Podemos molesta en Washington.

Los ecos del no a la guerra y la retirada unilateral de las tropas de Irak son recuerdos de un pasado reciente que Estados Unidos ni olvida, ni perdona. Y a buen seguro que la embajada en Madrid ha hecho constar en sus cables diplomáticos que el Ejecutivo español no está unido ante el conflicto armado en ciernes entre Rusia y Ucrania.

Biden deja fuera a España

Biden ha sentado en su situation room -no la de Iván Redondo- a la OTAN, la Comisión Europea, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Polonia. Es una especie de G-7 ampliado por la presencia polaca, que tiene frontera con Ucrania. La ausencia de España es otro duro golpe para Sánchez, que es incapaz de reconducir las relaciones con Estados Unidos.

Sánchez ha hecho de todo. Desde mover tropas hasta grabarse un vídeo al teléfono al más puro estilo Miguel Gila: "¿Es el enemigo? Que si puede parar la guerra". Da igual. No estaremos en la foto de los buenos, de momento. España sigue siendo anfitrión de la próxima cumbre de la OTAN. Un favor que, por cierto, le debe a Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal. Ellos consiguieron la organización de esa cumbre en 2018, que Sánchez aplazó en 2019 por la repetición electoral y que la pandemia del coronavirus ha retrasado hasta 2022.

Hay algo en Sánchez que no convence a Biden: Podemos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla por teléfono sobre la crisis en Europa del Este. Pool Moncloa

Es el segundo feo de Biden a Sánchez. El anterior se produjo en otro encuentro de la OTAN en junio del 2021 en Bruselas. El Gobierno se pasó semanas anunciando una entrevista entre ambos presidentes, que acabó en una charla de apenas 30 segundos, siendo generosos, por el pasillo. El fiasco se atribuyó, de nuevo, a Washington y a la apretada agenda de su presidente. Pero tal y como informamos en Vozpópuli, España se había volcado con Estados Unidos en una cumbre sobre inmigración en Centroamérica con la intención de allanar la cita Sánchez-Biden.

Sánchez había visto en esta nueva guerra fría entre bloques asimétricos de un mundo dividido la oportunidad de recuperar el favor de Biden. Y hacerse, por fin, una foto importante en política internacional. Otro traspié. Washington no se fía de Madrid. Y España sigue en la irrelevancia mundial.

lunes, 24 de enero de 2022

La Moncloa dispara el gasto en propaganda un 32%: más de 115 millones al año para autobombo

 

El Ejecutivo PSOE-Unidas Podemos se gasta en publicidad oficial casi el doble que cuando gobernaba Mariano Rajoy

A la par, el servicio de comunicación del Gobierno cuesta 69 millones de euros anuales, un 28% más que con el PP


El Gobierno de Pedro Sánchez ha pisado el acelerador del gasto en propaganda informativa y publicitaria, autobombo regado de forma creciente con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. En solo dos años, entre 2019 y 2020, Sánchez disparó el gasto en comunicación y publicidad institucional un 32%. Y todo apunta a que en 2021 se habrá producido otro incremento añadido, a la vista tanto del dinero consumido hasta noviembre por el servicio de comunicación como de las abultadas previsiones de gasto en publicidad ministerial que anunció el Ejecutivo, muy superiores a las de ejercicios anteriores.

A falta de los números que arroje 2021 –aún no se han publicado–, los de años anteriores son elocuentes. Sánchez se instaló en La Moncloa

el 1 de junio de 2018, gracias a la moción de censura con la que derribó a Mariano Rajoy (PP). En 2016 y 2017, los dos últimos años completos de la era Rajoy, su Gobierno dedicó una media de 80 millones al año a publicidad institucional y a costear el servicio de comunicación –54 millones a comunicación y 26 a publicidad oficial–. Sin embargo, entre 2019 y 2020, los dos primeros años completos con Sánchez al frente del Ejecutivo, el coste medio anual se ha disparado hasta los 106 millones, y escalando con fuerza. En 2020 alcanzó los 116,7 millones de euros: 68,8 millones en comunicación y 47,9 millones en publicidad, según la documentación oficial recopilada por ABC.

En promedio, por tanto, Sánchez ha disparado el gasto de conjunto un 32% respecto a sus antecesores del PP. Y eso sin contar el previsible incremento que se haya producido en 2021.

Discriminación informativa

De la propaganda informativa se encarga el servicio de prensa controlado desde la Presidencia del Gobierno. Su responsable político es el secretario de Estado de ComunicaciónFrancesc Vallès, que esta semana ha desatado la polémica al discriminar a los medios de comunicación que le resultan incómodos al Ejecutivo por sus informaciones, entre ellos ABC. Vallès decidió segregar a los medios críticos y relegarlos en una presentación sobre fondos europeos. Lejos de rectificar, Vallès ha anunciado que no descarta seguir usando esos modos, porque entiende que el Gobierno es libre de decidir a quién llama y cómo. «Los criterios son los que establece el convocante», dice Vallès, cuyo nutrido servicio de comunicación oficial consume unos 69 millones de euros al año, 15 de ellos en sueldos, 3,2 millones más del coste salarial que tuvo esta misma unidad en el último año completo de Rajoy en La Moncloa.

En 2020 el Gobierno consumió casi 50 millones de euros en publicidad, y se reservó 123 millones para gastárselos en 2021

Para 2022, el presupuesto asignado a este servicio es todavía mayor. Alcanza los 79,28 millones de euros en total, de los que 16,12 se han consignado para sueldos. Del resto de gastos, el más abultado es el pago a la Agencia Efe por cubrir información «de interés público». El Gobierno se ha convertido de esta forma en el mayor cliente de esta agencia de noticias estatal. Baste un dato: entre enero y noviembre de 2021, el Gobierno le inyectó por esta vía más de 40 millones de euros.

En su conjunto, entre sueldos y gastos diversos de gestión, el servicio de comunicación del Gobierno de Sánchez cuesta un 28% más que lo que costaba el de sus antecesores del PP. En cifra absoluta, es 15 millones de euros más caro.

Publicidad y poder

Pero el autobombo informativo es solo una de las dos grandes patas sobre las que descansa la cara estrategia propagandística del Gobierno. La otra es la publicidad institucional, el enorme caudal de dinero público que reparte entre los medios de comunicación. La inversión publicitaria oficial es una tentadora herramienta para gestionar voluntades, filias y fobias mediáticas desde el poder. Y, a más dinero disponible, mayor capacidad potencial para influir en el escenario mediático. Más aún en tiempos de crisis, en los que la publicidad pública gana peso en el agregado de los ingresos comerciales de las empresas informativas. Pues bien, el Gobierno de Sánchez no ha dudado en disparar el gasto en publicidad institucional. En la práctica, esto ha reforzado su capacidad de influencia en el panorama mediático español por la vía de la inversión publicitaria pagada con cargo al presupuesto de todos los españoles. Hasta 2020 –último año completo del que hay datos–, el Ejecutivo de Pedro Sánchez había disparado el gasto en publicidad institucional un 42%. Y, a falta de que se conozca la liquidación de 2021, hace un año ya dejó claro que pensaba gastar todavía más, según hizo constar en el plan diseñado para ese ejercicio: se reservó una cifra récord de 123,38 millones de euros para gastar en publicidad institucional a lo largo de 2021.

En los dos últimos años de la presidencia de Rajoy –2016 y 2017–, el Gobierno del PP se gastó en publicidad institucional una media de 26 millones anuales. Sin embargo, en los dos primeros años completos de presidencia de Sánchez –2019 y 2020–, su Ejecutivo consumió en acciones publicitarias una media de 37 millones por ejercicio, y la tendencia era de acelerado aumento: de los 25,91 millones que se gastó en 2019, pasó a 47,86 millones en 2020. El Gobierno de Sánchez lo justificó por las campañas lanzadas en torno al Covid, pero dos tercios de todo lo que repartió en 2020 en publicidad oficial no salieron del Ministerio de Sanidad.

Para 2021, el Ejecutivo PSOE-Unidas Podemos decidió disparar aún más su presupuesto para publicidad institucional. Lo elevó hasta los citados 123,38 millones de euros, y el ministerio más nutrido fue el de Agricultura, Pesca y Alimentación, con 23,25 millones disponibles para campañas publicitarias, seguido de los Ministerios deTransición Ecológica (16,33 millones), Sanidad (14,44 millones) e Igualdad (13,88 millones). Aún no se sabe cuánto se ha consumido de todo ese presupuesto que se reservó para publicidad oficial en 2021, porque el Gobierno todavía no ha publicado este último informe anual de gastos publicitarios.

domingo, 23 de enero de 2022

Sortu intenta aplacar la disidencia e incorpora a la dirección a tres exetarras

 

La ponencia del sector crítico, que acusa a Otegi de «excesivo tacticismo», logra un 22 por ciento de los apoyos

Por ahora no hay peligro de escisión, pero el sector oficial se ve cada vez más presionado, en especial por los presos


Foto de familia de la nueva dirección de Sortu, con tres exetarras - EFE


David Pla, Elena Beloki y Haimar Altuna son los tres exetarras que se incorporaron este sábado a la dirección de Sortu, controlada por Arnaldo Otegi. El primero fue el último jefe de la banda terrorista y leyó el comunicado de «cese definitivo de la violencia» de octubre de 2011; la segunda, una histórica, dirigió Xaki, el aparato internacional de la banda; y el tercero cumplió condena en Francia seis años en Francia por pertenencia a banda armada, falsificaciones de documentos y tenencia ilícita de armas. Los tres iban en la única lista que se presentó en el congreso de los herederos de Batasuna, que contó con el 89 por ciento de apoyos.

El movimiento confirma lo que fuentes de la izquierda abertzale adelantaron el jueves a ABC

: «Somos lo que somos, y desde luego no somos unos traidores». La incorporación de estos individuos a la dirección de Sortu, tal como reconocen las mismas fuentes, se explica como una maniobra para intentar aplacar al sector crítico del partido, cuya ponencia alternativa a la oficial ha tenido el nada desdeñable apoyo del 22 por ciento de los militantes que han votado.

Presos a la calle

Este sector acusa a Otegi de hacer demasiadas concesiones al Gobierno sin contrapartidas de peso. La primera de ellas, por supuesto, debería ser la salida de los presos a la calle, que ahora se convierte en condición indispensable para que la formación abertzale apoye a Pedro Sánchez la próxima legislatura, tal como adelantó este periódico. Nacionalistas catalanes y gallegos, siempre según fuentes de la izquierda abertzale, estarían también en esa clave.

En todo caso, en el congreso de ayer no hubo sorpresas. Decenas de ikurriñas y banderas de Navarra celebraron en el frontón de Bilbao la reelección de Arkaitz Rodríguez como secretario general de Sortu. También la de David Pla, desde este fin de semana responsable de Orientación Estratégica de Sortu, fue el último jefe de ETA, y la de Elena Beloki, histórica de ETA. Se ocupará de las relaciones internacionales de la formación proetarra. Beloki, curiosamente, es una de las cabezas visibles de la ponencia crítica con la línea oficialista.

La disidencia de Sortu critica el pragmatismo institucional que ha escenificado la formación abertzale en los últimos tiempos. Cree que pactar con el Gobierno central o con el de Navarra es un error. Consideran, por ejemplo, que apoyando los presupuestos de Pedro Sánchez, indirectamente, también se apoya a la Casa Real o al AVE vasco.

Justifican el terrorismo

Este sector disidente, que junto a Beloki encabezan el exdirigente de Herri Batasuna, Joseba Álvarez, o Carmelo Landa, que estuvo condenado por el caso de las herriko tabernas, se niega a admitir que el terrorismo de ETA fue injustificable. También han criticado duramente la presión que se ha hecho sobre el colectivo de presos, el EPPK, hasta conseguir que se opongan a los 'ongi etorris' para recibir a los presos excarcelados.

En su opinión, el independentismo vasco necesita de una postura más combativa en las calles. De hecho, a este sector crítico se le atribuyen las pancartas que aparecieron hace un mes en la Universidad del País Vasco en apoyo de la huelga de hambre que había iniciado el etarra Daniel Pastor, o el 'ongi etorri' que se celebró en Pamplona a Iñaki Etxeberria la víspera de Navidad, cuando el EPPK ya había pedido que no se celebraran.

La izquierda abertzale no cree que exista un riesgo real de escisión, pero lo cierto es que en las últimas semanas se ha visto obligada a hacer ciertos guiños a este colectivo disidente. Es probablemente la razón por la que varios dirigentes del partido apoyaron con sus aplausos al exdirigente de ETA Mikel Antza, en el juicio por su presunta implicación en el asesinato de Gregorio Ordóñez y también el motivo que ha llevado a la postura oficialista de Otegi a incluir exdirigentes etarras en la dirección de Sortu.

El de este sábado era el primer cónclave abertzale que celebraba Sortu tras la disolución de ETA. Y en buena parte debido a los equilibrios que tiene que hacer el partido en los últimos tiempos para contener a su sector más crítico, había una gran expectación acerca de las palabras que pronunciara el reelegido secretario general.

Ya en el atril, Arkaitz Rodríguez comenzó su discurso con una alusión directa a los presos de ETA. Recordó que ya no existen reclusos en primer grado y que tras los últimos acercamientos, tampoco queda ninguno en cárceles más al sur de Madrid. Sin embargo, consideró que estos gestos no son suficientes y exigió una solución «integral y definitiva». Es decir; excarcelación de los etarras aún en prisión.

Rodríguez también se referió a las víctimas, pero en de sus palabras no salió ninguna autocrítica; tampoco referencias al daño causado. Se limitó a señalar que Sortu seguirá manteniendo el compromiso con «todas las víctimas». «Todas las víctimas han de ser reconocidas y amparadas», puntualizó, en un discurso en el que quedó claro que en esta materia la izquierda abertzale no va a dar ni un solo paso más, «no por supuesto vamos a asumir el diccionario que nos quieren imponer», sostienen fuentes de ese sector consultadas por ABC.

Acumular fuerzas

La independencia y la vuelta a casa de los presos, por tanto, serán los ejes de las políticas de Sortu, que desde ayer aspira a trabajar para convertirse en alternativa al PNV. Por eso Rodríguez pidió a sus simpatizantes aunar fuerzas para crear «un frente amplio soberanista y progresista». Su apuesta para los próximos años pasa por lograr que EH Bildu, la marca con la que la izquierda abertzale se presenta a las elecciones, gobierne en el mayor número de instituciones. «No nacimos para resistir, ni para responder, nacimos para ganar», recordó.

Pero el mismo día del congreso de Sortu se celebró en el cementerio de Polloe, en San Sebastián, un acto de signo muy distinto: el homenaje a Gregorio Ordoñez, asesinado por ETA. Para la presidenta del colectivo de víctimas del terrorismo Covite, Consuelo Ordóñez, lo ocurrido ayer en Bilbao no es sino la escenificación de cómo funcionan las «puertas giratorias» de la banda terrorista. Destacó lo chocante que resulta que antiguos jefes etarras sean nombrados «flamantes nuevos dirigente de Sortu», mientras su hermano fue enterrado hace 27 años.

ABC

jueves, 20 de enero de 2022

El sistema democrático consiste en aceptar el sentido del voto.

 

 


Cuando el socialista sin afiliar, Ángel Gabilondo aspiraba a arrebatar a Ayuso el sillón presidencial de la Comunidad de Madrid, tuvo la infeliz idea de girar al centro diciendo que “no gobernaría Madrid con este Pablo Iglesias”. Días después, en un debate electoral televisado, el mismo infeliz, al ver frustrado su viaje al centro, dijo dirigiéndose al mismo Pablo Iglesias: “Pablo, tenemos doce días para ganar las elecciones”. ¿Hay mayor desfachatez y descaro? El infeliz Gabilondo se quitó la máscara y hoy es Defensor del Pueblo. Preferimos la defensa del Atleti antes que este Gabipéndulo.

 

Tras dos años de extravío del Gobierno de coalición, en España han sucedido muchos y variados episodios relevantes. En el estricto ámbito de la política gubernamental destaca, por encima de todos, el que la mentira se ha elevado a método de gobierno. Parafraseando a Jean François Revel, la primera de todas las fuerzas que dirigen el Consejo de Ministros es la mentira. Mintieron en los albores del coronavirus para que el feminismo se desparramara por las calles, prosiguieron más tarde con la patraña del número de fallecidos para tapar su ineficacia, nos echaron aquellas trolas de que no iban a dejar a nadie atrás, de que saldríamos más fuertes, de que juntos venceríamos al virus. Siguen en modo trapisonda y en el balance de estos dos años la mentira aparece como la partida de mayor superávit.

 

En ese balance de debe y haber hay otras partidas igualmente inquietantes: nefasta cadena de desaciertos y traspiés, intentos solapados de desmontaje constitucional, amenazas chulescas de censura contra las libertades, presión fiscal confiscatoria sobre la riqueza y desafiante ante el ahorro y, sectarismo en el reparto de los fondos europeos y, por supuesto, caos permanente e insistente descontrol en la gestión de la cosa pública. Pero lo más preocupante para la vida nacional es la tenebrosa y perversa concepción que la coalición socialcomunista alberga sobre la democracia. Pudo apreciarse en aquél ataque a la libertad de expresión en Vallecas. También en aquellas frases intimidatorias, rayanas con la amenaza: “Nunca volverán a formar parte del Consejo de Ministros de este país” o “Si llegasen a gobernar, tendrían huelgas y movilizaciones masivas”, dirigidas a la oposición por dos vicepresidentes del Gobierno. En todo ello se concentra una endiosada y totalitaria visión de la democracia. Legataria de aquella otra perniciosa y degradante idea que sostuvo la Pasionaria cuando le espetó en plenas Cortes de la II República a Calvo Sotelo: “Usted ha hablado aquí por última vez”.

 

Raymond Aron escribió que el sistema democrático consiste básicamente en aceptar la oposición, practicar la tolerancia y el respeto a todos y admitir la competencia pacífica con miras al ejercicio del poder. Que tras más de cuatro décadas de democracia, tengamos que padecer a políticos guerracivilistas que solo conocen de la democracia su sombra, resulta nefasto y peligroso para la convivencia y la concordia. Más que viajar al centro, hay que volver a la reconciliación entre los españoles. Pero con políticos excéntricos, ese reto se torna imposible

Blog de Juan Pardo

Maculada Colau.

 

La única empresa que, después del “prusés” y del tiránico 155 del Gengis Kan de Pontevedra, se ha residenciado en Barcelona es el Patio de Monipodio. Su alcaldesa, que ha hecho muy bien en apocoparse el nombre porque llamarse Inmaculada con su currículum confeso es como llamarse Judas y ser Papa (lagarto, lagarto) ampara, con su democrática tolerancia, a todos los desheredados (eufemismo marxista de desharrapado) que, al calor de la empírica impunidad de Pujol y sus Siete Niños de Écija, atracan ( y nunca mejor dicho) en la playa de Barcino.

Maculada Colau (apocoparla Ada suena a limpio, en la misma medida que Azaña suena a épica. Son las putadas de la ortografía con sus haches más mudas que un falangista en VOX) o Manchada Colau, si es que ustedes huyen del latín como yo de las urnas, echa a los apestosos militares fascistas españoles del protocolo y de las ferias docentes de Barcelona mientras cobija con su dialéctica de catequista de charcutería a lo “mejor de cada casa”. Manchada Colau es tan buena y tan piadosa que algún monje heterosexual y casto ( que haberlos, haylos) de Montserrat la quiere entronizar en una hornacina junto a la Moreneta, porque gracias a ella en Barcelona te dispensan sin pestañear, y aunque no quieras, el ruego que el Quijote le suplica al Caballero de la Blanca Luna en la playa de Barcino“Quitadme la vida, puesto que me habéis quitado la honra”.

Barcelona es hoy el colegio mayor de los erasmus del crimen, tal y como lo fue el Patio de Monipodio en la Sevilla del Siglo de Oro. En la capital del separatismo catalán imponen su fuero pícaros y ladrones, asesinos a sueldo y sicarios en paro. Proxenetas de lujo y chulos de ladillas en la bragueta. Manteros que no pagan diezmo y que exigen derechos, chaperos de arrabal y violadores de esquinazo y madrugada. Hampones baratos, matasiete de mercadillo, bandoleros suburbiales y ganters poligoneros. Caseros de narcopisos y negreros de madrigueras patera. Putas baratas, de mediopelo y de venérea a pelo. En Barcelona hoy, si llaman a la puerta a las cinco de la madrugada no es el lechero de Churchill; probablemente sea un acogido a la piedad de Manchada Colau con un ataque de priapismo en la entrepierna y una katana en la mano que viene a quitarte la honra, la hacienda y la vida porque la policía de opereta separatista está muy ocupada cazando catalanes españolistas, mientras Maculada Colau reparte a manos llenas un dinero que no es suyo entre la chusma polisexual, multicultural, multisarracena y homoseparatista que le echa el voto en las urnas para que la alcaldesa de Barcelona se siga orinando en España y en las togas de los jueces que la han imputado. 

 

Por Eduardo García Serrano

Las mentiras de Sánchez merman la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.

 Las mentiras de Sánchez merman la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.


 


Al actual gobierno, así como a sus socios adjuntos y demás diosecillos carnavalescos, no les voy a desear cosa ni buena ni mala para el nuevo cambio de calendario. No soy de esos que tratan a pencazos a los que por su falsaria moral, mala combustión de actos o inútiles en quehaceres públicos, caen en desgracia existencial. Eso sí, solo a modo de recuerdo brindo con sana bellaquería, que hasta al diablo hay que untarle de arrope por si alguna vez me cobra al contado mis fermentados decires.

 

Dicho esto, que ruego sea tomado por mis lectores como una anécdota sin rango de ley, vengo a decirles con sorprendente preocupación que el ser humano está mutando. Lejos queda lo del murciélago o el pangolín, personajes ambos de un cuento chino en los que ya nadie cree; ahora el virus se ha convertido en persona de carne y hueso viviendo la mayoría al aire libre, otros teletrabajando, y algunos supervisando obras callejeras, pero que en número de casi 8.000 millones representamos el mayor redil de semovientes nunca conocido. Bien es cierto que alguno como este trashumante dado en llamarse Ómicron, ha sido el último en incorporarse al aprisco y a fe que lo ha hecho viajando desde Sudáfrica a Bularros del Costillar en menos de dos horas quince minutos. Algo impensable para los fabricantes del tren de alta velocidad y para asombro de la propia ministra de Sanidad, la señora Darias, que por cierto es abogada, que no médica, pero experta en mascarillas obligatorias.

 

Volviendo al tema que me trae, me dirijo a ustedes al estilo de Carlos Arias Navarro, allá por el año 1975: “Españoles, la democracia ha muerto” Ahora la especie humana está mutando y nosotros somos el virus y hemos dejado de ser hijos de Adán y Eva e incluso descendientes del mono así como de cualesquiera otras teorías de homínidos o demás parentescos hasta ahora relacionados. Nos han convertido en tránsfugas de la vida al uso, una especie nueva que viene a borrar toda huella del pasado; dicho sea, una estirpe sometida a obediencia hacia lenguas de difícil verso que arrancan libertad a quienes piensan en contrario. Damas y caballeros, ladies and gentlemen, la democracia ha muerto, bienvenidos a la nueva moralidad.

 

Créanme que cuanto peor va el mundo y éste amenaza con derrumbarse, más afloran las promesas exorbitantes. De ahí que los planes sean cortoplacistas a golpe de pan y agua para mantener una superpoblación cautiva y mansa incapaz de otra cosa que la de recibir órdenes. Ante esta deriva, entre la fragilidad de unos y la codicia de otros, han propiciado la llegada de jinetes oscuros que asolan y menoscaban la naturaleza humana, mientras que los ignotos que gobiernan el occidente, que no son más que panarras al servicio del poder absoluto, se dedican a hacer calceta contemplando la decadencia existencial de las democracias merced a las estrategias de esos dioses henchidos de zumo de uva y que a base de vahos etílicos pierden el parentesco con la honra a cambio de mayor codicia.

 

La democracia ha roto aguas porque el gran reinicio de la humanidad ha comenzado. Las libertades fundamentales de la clase trabajadora se quiebran por la gracia de sindicatos entregados al regusto de esas criaturas del mar de Galicia, que son magras en sustancias, repletas de patas y corazas de rechupe y asaz sobradas de precio, pero nada importa el dispendio cuando paga de gratis el gobierno. La democracia se ha roto porque en la nueva moralidad te dicen como tienes que ser, ética, política y laboralmente. La democracia se ha roto porque a la libertad de fe la malversan los encargados de vaciar el cielo de dioses. La democracia se ha roto por culpa de aquellos que perpetúan el desprecio hacia cuantos ponemos afanes por llamar a cada cosa con el buen verbo.

 

Ahora mismo, para poder haber democracia, tiene que haber demócratas. Y para ser demócrata hay que tener libre el pensamiento, pero toda la educación que nos dan es contraria a esa libertad de pensar; de manera que la actual y sectaria manera de educarnos o de informarnos es el medio que justifica el fin para impedir pensar por nuestra cuenta y ser cada cual quien es. Como vengo diciendo, por obra y gracia de Satanás, sus adláteres y demás gárgolas del infierno, el ser humano ha mutado y ahora somos nosotros los mandados, cuando el pueblo ha de ser siempre el soberano. Ahora bien, quienes utilizan instrumentos de viento para airear falsedades a cambio de llenar sus estómagos con dádivas y ornamentos a costa de licenciosos gobiernos, será el tiempo quien les ponga en ayuno eterno.

 

Les vengo a decir que yo en la ciencia confío, porque ni en Barataria vivo, ni siquiera ermitaño soy, salvo que para escribir mis letanías me refugie en un rincón de mi hogar y allí me consuele con otra dosis de la llamada vacuna para lo que haya de venir; pero insisto que la democracia ha muerto porque rota está la libertad, la concordia, la educación y el respeto. En fin, feliz Año Nuevo a mis lectores, que buena sombra les cobije y que su salud les regocije.

Blog de Juan Pardo.