jueves, 4 de enero de 2018

La Guardia Civil para a uno de los concejales de la CUP de Reus conduciendo drogado


Oriol Ciurana, uno de los dos ediles de la CUP de Reus que la semana pasada fueron detenidos por los Mossos d'Esquadra tras desobedecer una citación del juzgado, ha sido multado por la Guardia Civil por conducir bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Fue en un control de tráfico dispuesto por agentes del Instituto Armado en la comarca valenciana de la Safor, cuando el concejal independentista dio positivo por consumo de marihuana.
Según una información avanzada por el diario Las Provincias, el regidor fue interceptado el sábado por la tarde en el marco de un macrocontrol que la Guardia Civil había desplegado durante todo el fin de semana en Tavernes de la Valldigna, donde se celebraba el popular festival de música Festivern. Oriol Ciurana dio positivo por marihuana en una cantidad que no derivó en apertura de diligencias penales y que se resolvió con una sanción administrativa y una multa.
Oriol Ciurana había sido detenido el miércoles anterior por los Mossos d'Esquadra en Reus por haber desatendido, en dos ocasiones, una citación de la jueza del Juzgado de Instrucción 2 donde se lo requería a él, y a su compañera en la CUP, Marta Llorens, para prestar declaración en relación con la causa abierta por un presunto delito de odio contra la policía. Los cupaires, junto con el alcalde Carles Pellicer y los regidores de los partidos independentistas que tienen representación en el Ayuntamiento reusense, firmaron después del 1 de octubre un manifiesto exigiendo la retirada de los agentes de la Policía Nacional que se habían desplegado en Reus para controlar el referéndum ilegal.
Atendiendo a la repetida desobediencia de Oriol Ciurana y de Marta Llorens para acudir al juzgado a prestar declaración, la jueza finalmente ordenó su detención. Los dos regidores de la CUP pasaron veinte horas en los calabozos de los Mossos y el jueves, después de ser puestos finalmente a disposición de la jueza, quedaron en libertad con cargos. Dos días después, el sábado, Oriol Ciurana fue parado por la Guardia Civil en Tavernes de la Valldigna.
 
 

 

Prófugo bananero

La espiral de delirio en la que se instaló Puigdemont hace ya algún tiempo es digna de análisis. No me refiero, ni mucho menos a su huida metido en el maletero de un coche para cruzar la frontera, en su huida a Bruselas para no tener que dar cuenta ante la justicia de sus delictivos actos. Tampoco a la falta de temple que se le ha de suponer a un presidente de la Generalitat, cuando fue incapaz de resistir la presión de las redes sociales o los denuestos de Marta Rovira la que algunos consideraban la musa -luego ha resultado un fiasco en toda regla- de Esquerra Republicana. Me refiero a su reacción en esos tensos momentos, octubre del año pasado, cuando después de haber decidido convocar elecciones en Cataluña como salda al enredo que había formado, optó por proclamar la simbólica independencia a la que se refirió, cuando perdió la épica que gastaba desde el atril, la expresidenta del Parlamento de Cataluña, Carmen Forcadell. En aquellas fechas Puigdemont exigía al gobierno de España, la inmunidad para él y para algunos de los más conspicuos independentistas, el perdón de sus delitos. Lo pedía al ser consciente de que había delinquido de forma grave y acabaría ante la justicia, por eso huyó a Bruselas. Su petición era la propia de quien tiene un concepto bananero del Estado. La de alguien que no cree en la separación de poderes, que caracteriza a los estados democráticos. Era la manifestación más palpable de su desconocimiento de la esencia de uno de los principios fundamentales en los que se asienta una democracia. Su ignorancia acerca de que hace más de dos siglos y medio Charles Luis de Secondat, barón de Montesquieu la dejaba establecida, en su "El espíritu de las leyes", que vio la luz en 1748. Lo que planteaba revela su concepto de lo que puede ser esa república a la que alude en su confrontación con España, ignorando que en un estado democrático eso que pedía no es posible porque no está en manos del ejecutivo, sino en las de los jueces. Es la separación de poderes.
Ahora, tras las elecciones del pasado 21 de diciembre, cuando con su huida a Bruselas ha añadido a sus presuntos -concedámosle el derecho a la presunción de inocencia, ya que pese a las evidencias no ha sido sentenciado- delitos el de prófugo de la justicia, exige, para una supuesta negociación con el presidente del gobierno, garantías de inmunidad caso de que regrese España, como alternativa a la "boutade" de plantear la celebración de dicha reunión en cualquier otro país de la Unión Europea. Puigdemont actúa otra vez partiendo de un concepto bananero del poder. Como si la garantía de no ser detenido en cuanto pise suelo español fuese algo que estuviera en manos del poder ejecutivo.
Esa ensoñación en la que vive es, en gran medida, la consecuencia de haber violado de forma sistemática las leyes por las que se rige un Estado de derecho. Haber silenciado de forma dictatorial a la oposición parlamentaria y haber conculcado las leyes que le permitían ejercer el cargo en Cataluña como un presidente bananero.
Si sueña con organizar un estado según ese pensamiento bananero -la separación de poderes está dinamitada en los apuntes de la agenda de José María Jové, mano derecha de Junqueras, incautada por la Guardia Civil-, los independentistas catalanes tienen un serio problema para dar vida a la republiqueta a que aspiran.
 
 

miércoles, 3 de enero de 2018

Tabarnia… ¿broma o realidad?

Tabarnia (esa zona geográfica de Barcelona y Tarragona y territorio político-emocional contrario al separatismo catalán) ha hecho fortuna en las redes sociales convirtiéndose durante días en trending topic (que es como llamamos ahora los españoles a las cuestiones que son tendencia...). La pregunta es: ¿hay algo más allá? ¿Es viable o es sólo una gracieta eficaz para enfadar al golpismo? Y, sobre todo… ¿y si fuera contraproducente?
Estas y otras preguntas son las que nos hacemos este miércoles en nuestro tema de apertura, que trata de arrojar luz sobre un fenómeno que evidencia mejor que ningún otro la división social que ha generado el ignorante separatismo de Puigdemont y los suyos.
“Cataluña está formada por dos zonas claramente diferenciadas desde el punto de vista económico, lingüístico, identitario, poblacional y social. La división administrativa actual, denuncian, no se corresponde con la realidad, y por tanto es necesario cambiarla”. Es el argumentario de los defensores de Tabarnia y si a usted también le suena mitad razonable mitad peligroso ya somos dos. ¿Hasta qué punto no estamos comprando el argumento del separatismo para luchar contra él? Pregunta para reflexionar.

Puigdemont despide el año en Rumanía y Junqueras en Estremera

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El estadista europeo, Carles Puigdemont, como lo define su jefa de paellas, Pilar Rahola, ha celebrado la fiesta de fin de año en Rumanía, en casa de sus suegros y rodeado de su mujer y sus hijas. Mientras Oriol Junqueras lo ha hecho en la prisión de Estremera, sin su familia y cenando un menú “especial” de esos tan estupendos que suelen servir entre rejas. ¿Cuál es la diferencia entre los dos políticos? Que Puigdemont se escapó para no pisar la cárcel, mientras Junqueras se quedó para asumir las consecuencias de sus actos. Así de sencillo, rotundo y clarificador

Las diferencias más que evidentes entre ERC y JuntsxCatalunya se han ido acrecentando antes de las elecciones y más después de las mismas, por los resultados que han dejado a los republicanos como el tercer partido en número de diputados, cuando las encuestas lo situaban en el primer lugar. El uso que Puigdemont ha hecho de los medios de comunicación públicos, y de los privados amigos, con presencia diaria, y alimentando el discurso victimista que ha calado en los sentimientos de miles de ciudadanos con la frase de marketing “¡Puigdemont es el auténtico presidente!” no ha caído bien entre los republicanos que se sienten traicionados.

ERC por su parte, falto de estrategia y una mala campaña, con su líder en prisión sin posibilidad de estar a diario en los medios, más las indicaciones de la ANC que apostaba por votar a Puigdemont -debe ser, entre otras muchas razones porque Jordi Sánchez va en su lista- y porque no ha tenido sustitutos de talla en sus filas, ha sido castigada.

Puigdemont, ha ido a la suya, sin escrúpulos, ni consideración hacia ERC ni Junqueras. Él quería como fuera ser el mártir, el líder, el presidente de la supuesta República Catalana y ha aplicado aquello “el fin justifica los medios”. Estrategia que no ha gustado a sus ex socios y que estos no están dispuestos a darle un cheque en blanco.

Junqueras está muy molesto con los ex-consellers, Comín, Dolors Bassa y Meritxell Serret que son de ERC y que lo único que están haciendo es de comparsa del ex-president, sin sacar rédito para su partido. No han sido capaces de establecer una estrategia que los identifique con las siglas y con Junqueras: han trabajado para el “adversario” político.

El malestar, pese a que lo tratan de disimular, es más que evidente y Comín, como suele hacer, se está buscando la vida profesional para conseguir unos ingresos por si acaso no llega a recoger el acta de diputado.

Quedan muy pocos días para la sesión de investidura, con graves diferencias entre ERC y Junts per Catalunya de forma y de fondo, aunque siguen las reuniones más privadas que públicas. Hay escollos que tienen que salvar las dos formaciones políticas, en un tiempo récord. ¿Será posible? Algunos dicen que están condenados a entenderse y puede sucederles como los matrimonios de conveniencia, que solo se soporten.

"A veces la conciencia va por un lado y la conveniencia por otro” decía Julia Navarro en su obra "Dime quién soy".

Cataluña: de vuelta al 155

 

Cataluña: de vuelta al 155
  • La historia interminable de CUP, ERC y Junts per Cataluña.
  • Y Podemos se reinventa tras la bofetada de los independentistas catalanes.
  • Pero la renovación es como lo del chiste del vasco: aún más progres.
  • Errejón advierte: no siempre hay que hacer lo que se sabe hacer.
  • Pero Errejón ya no pinta nada. Xavier Domènech tampoco.

A Pablo Iglesias (en la imagen) no le importa perder juegos si gana los sets. El voto popular le trae sin cuidado, también no ganar las elecciones, si con ello consigue el poder o que le poder responda de él. Por ejemplo, en Madrid capital no ganó, fue segundo, pero gracias al PSOE consiguió la alcaldía.
Pablo Iglesias está en declive, como lo está la demagogia podemita. Ahora bien, en Cataluña soñaba con que sus ocho diputados tentaran a ERC y a la antigua Convergencia. Se trataba de cambiar la Declaración unilateral de independencia por el referéndum: nosotros no seremos quienes se independicen de Cataluña, nooooo, pero sí creemos en el referéndum, en el derecho de autodeterminación.
Una vez más, el neocomunista Pablo Iglesias y su amigo, el gran Domènech, llegaron tarde. No se dieron cuenta de que el separatismo no era ya una tentación de los burgueses de Junts per Cataluña sino una condición sine qua non para pactar con los separatistas.
Sólo que esos han dicho no. Tanto Puigdemont como Junqueras prefieren a la CUP que a los comunes. Y eso significa volver al esquema del 155. Es más, ERC ha aceptado al presidente R2-D2 que aún no se sabe cómo gobernará desde Bruselas o desde la cárcel.
Así que Podemos ha tenido que reinventarse. Lo malo es que Errejón advierte que habrá que cambiar y Pablo Iglesias tiene claro que si algo tiene que hacer es abandonar a Domènech, ya quemado, y acentuar sus ‘progresismos’: homosexualismo, feminismo y esas cosas, porque la cuestión revolucionaria ya no vende. Y también tiene claro que a los defenestrados no hay que volver a abriles la puerta. Errejón, que se quede donde está.

Puigdemont especula con volver oculto en un barco

También sopesa entrar en España escondido en un maletero, disfrazado, o por las montañas, y presentarse en el «Parlament» para ser investido.

Carles Puigdemont especula con volver a España para ser investido. El plan es abandonar Bruselas escondido en un maletero, disfrazado, o por las montañas; e ingresar en territorio nacional del mismo modo. También se ha planteado hacerlo oculto en un barco.
Los que han visitado a Puigdemont en Bruselas, y han alcanzado un cierto grado de intimidad con él, se han dado cuenta de lo preocupado que está por su seguridad y de la psicosis con que teme el espionaje del Gobierno.
Pero a la vez está envalentonado, sobre todo tras el subidón por haber derrotado a Junqueras, y se ilusiona con que la jugada podría salirle bien, como el golpe de efecto que sin duda el independentismo consiguió dar el 1 de octubre. Es cierto que el Gobierno dice tener perfectamente vigilado a Puigdemont, pero también lo es que quienes lo dicen son los mismos que hasta el día antes dijeron que no habría urnas para el referendo secesionista.
Puigdemont cree que podrá contar con la ayuda de algunos agentes amigos de los Mossos d’Esquadra para que no le veten la entrada en el hemiciclo, pero la parte más fantasiosa del plan es la de considerar que, una vez investido «president» de este modo sorpresivo, «España no se atreverá a detener y encarcelar a un presidente de la Generalitat y que, si lo hace, Europa no lo tolerará».
Si alguna cosa hemos aprendido del llamado «procés», y de su crucifixión con la aplicación del artículo 155, es que cuando el Gobierno ha dejado de actuar acomplejadamente en Cataluña no ha encontrado ninguna objeción ni en los catalanes ni en los funcionarios encargados de implementarla.
Con la misma claridad hemos visto no sólo el respeto sino la solidaridad con que la Unión Europea y la comunidad internacional apoyaban a España en la defensa de su Ley, su Constitución, su libertad y su democracia.
La decisión no la tiene aún tomada, pero sus colaboradores más inmediatos -Joan Maria Piqué y Jaume Clotet-, dos alocados periodistas, mitad supremacistas, mitad de Acció Catòlica, le animan a que lo haga y él parece estar dispuesto, como mínimo, a considerarlo.
Tanto Piqué como Clotet han dado siempre los más extravagantes consejos a aquellos con los que han trabajado sin que nunca nadie se los haya reclamado.
Piqué empujó a Mas al 9-N, pero es a Mas y no a Piqué a quien le han embargado la casa. De muy menor categoría, en todos los sentidos, Clotet hundió la carrera política del exconsejero de Esquerra, Joan Carretero, instándole a realizar las más incendiarias declaraciones contra el tripartito, cuando los republicanos formaban parte de él; y abandonó igualmente a Joan Puigcercós a las garras de «La Vanguardia», creando una desafortunada confusión sobre que iba a retirar la bandera española de su consejería.
Pese a la euforia y al manifiesto desequilibrio de sus asesores, Puigdemont y sobre todo su esposa también cuentan con que podría salirle todo al revés, y que lo torpe que fue el CNI con las urnas no lo fuera para controlarle a él, y que fuera apresado en Francia, en el supuesto barco, o justo al pisar España.
Al expresidente catalán también podría sucederle que no hubiera agentes de los Mossos dispuestos a arriesgar la seguridad económica de sus familias por algo que en cualquier caso tendrá mucho más de circo que de realidad, y por supuesto es mucho suponer creer que España no se atreverá a hacerle cumplir la Ley, como a cualquier otro de sus ciudadanos. De lo de Europa es llamativo que él mismo no se dé cuenta, sin poder salir de Bélgica.

Rivera chantajea a Rajoy

Albert Rivera ha dado orden a su guardia suizo, José Manuel Villegas de que inicie una nueva campaña de descrédito contra el PP por corrupción. Así, a primera hora de la tarde del miércoles, Ciudadanos convocaba una rueda de prensa para exigir al PP que dimitiera la senadora Pilar Barreiro, considerando que el pacto PP-Cs no podía continuar y los Presupuestos aún están pendientes. Exige Ciudadanos el cese-dimisión de la senadora Pilar Barreiro, imputada por corrupción.
Obviamente, en el PP aseguran que el acuerdo no escrito entre PP y Ciudadanos es que no se puede exigir el cese de un imputado (al paso que vamos, no quedaría un solo político en España) sino de un condenado, aunque la condena no sea firme.
Pero es que esa no es la cuestión: Rivera, tras el triunfo (fracaso de gobierno pero triunfo electoral) en Cataluña, pretende convertirse en el líder de la derecha española, forzar elecciones anticipadas. Y de ahí, a La Moncloa.
El asunto se plantea como un chantaje: si no hay elecciones anticipadas y si Rajoy no cede una y otra vez (su modelo para conseguir cesiones del PP es el PNV) Ciudadanos podría romper la cuerda: ni Presupuestos 2018 ni ninguna ley de enjundia… e incluso volver a acercarse al PSOE de Pedro Sánchez.
¿Por dónde sangra el PP ante la opinión pública? Por la corrupción. Pues a sangrarles justamente ahí.
Eulogio López