jueves, 11 de abril de 2019

Ultraderecha: un problema de la izquierda

El ex alcalde de Córdoba reconoce en una entrevista el hueco abierto a las opciones reaccionarias por la inacción de los partidos progresistas.


El primer alcalde democrático de Córdoba acierta al achacar a las fuerzas de progreso dejadez en sus obligaciones


Lo ha podido decir más alto, que no es su estilo, pero difícilmente más claro. Julio Anguita ha atribuido a la dejadez de la izquierda (creo que incluía a las fuerzas del progreso en su conjunto) el avance de la ultraderecha en Europa.
En una entrevista en la emisora de Córdoba de la Cadena SER, el ex alcalde de Córdoba, recordando los cuarenta años de ayuntamientos democráticos, ha afirmado que “el problema de la ultraderecha es un problema de que los demás no hemos hecho las cosas bien, y en otros aspectos, es un problema de cultura”.
Él, que fue el primer alcalde democrático de Córdoba tras el franquismo, afirma que no le da miedo que la ultraderecha llegue a los ayuntamientos en las próximas elecciones municipales, pero que sí constata que “eso se está produciendo como en toda Europa porque la izquierda ha dejado de hacer las cosas que tenía obligación de hacer”.
Julio Anguita durante la entrevista con Radio Córdoba. (Foto: Cadena SER)
Sin duda, Anguita, al que la radicalidad que le hizo simpático en la Transición lo ha llevado a derroteros poco factibles después, no aleja en nada de la realidad al reconocer que es el espacio a los populismos que ha dejado la izquierda tradicional, en general, la que ha permitido la peligrosa entrada del fascismo alicatado de bonito en las instituciones democráticas, las mismas que ponen en solfa cada vez que el laboratorio de oportunidad política le dice que le es rentable electoralmente.
La izquierda, las fuerzas de progreso, tienen mucha culpa de haya tres partidos que se disputen la loseta de la extrema derecha como si les fuera la vida en ello. Probablemente porque les va. Mucho electorado no se ve identificado con la retórica en la que se ha instalado las opciones de progresos y ven en el lado opuesto del espectro político propuestas concretas, aunque sea sobre problemas que no existen, como el de premiar con una medalla a aquel que mate a un intruso en su casa, como si eso estuviese a la orden del día.
El pragmatismo que el Gobierno de España del presidente Pedro Sánchez ha cogido por bandera, con iniciativas que más que rozan la inconstitucionalidad al utilizar el Decreto-Ley como una vía ordinaria de producción legislativa, ha resituado el panorama al retornar a la realidad de las cosas que afectan a diario a las personas el discurso político.
Sea por una cosa o por la otra, esas son las cosas que la izquierda tiene que hacer y que Julio Anguita, y otros muchos, hemos echado de menos.

Álvaro Vega (Córdoba, España, 1963) es periodista de la Agencia EFE, actualmente en excedencia por su pertenencia desde mayo de 2008 al Consejo de Administración de la Agencia Pública Empresarial de la Radio y Televisión de Andalucía (RTVA), que gestiona todos los soportes de Canal Sur, y forma parte de la junta directiva de la Sección Española de Reporteros Sin Fronteras (RSF) desde junio de 2011. Es autor de cinco libros, cuatro ensayos ("Palacio Portocarrero. Baluarte del Renacimiento en Palma del Río", "El pato que se hizo andaluz", "El papel de la prensa en Córdoba durante la II República" y "Provincializar no existe, pero funciona") y una una novela, "El letargo de Abudia". www.alvarovega.es




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