domingo, 11 de junio de 2017

Esto es lo que pasará si Rajoy no actúa ante un golpe que implicaría a una institución armada

El Presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont, ha anunciado  que convocará un nuevo referéndum ilegal el 1 de octubre para intentar desmembrar España.
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El anuncio de Puigdemont amenaza con provocar un grave enfrentamiento civil en Cataluña. No se trataría de una mera pelea a bofetadas entre un puñado de separatistas y catalanes que sigan siendo fieles a España. Esto sería lo menos grave en el escenario que se avecina.
El último golpe separatista se saldó con 107 muertos en un solo día
Para darnos cuenta de ello basta con echar mano de los libros de historia. Y es que ya hubo un golpe separatista en Cataluña el 6 de octubre de 1934, durante la Segunda República y gobernando una coalición de centro-derecha en España. Ese día, desde el balcón de la sede de la Generalidad, el entonces presidente del gobierno regional catalán, Lluís Companys, proclamó un “Estado catalán” asumiendo “todas las facultades del Poder en Cataluña” y rompiendo “toda relación” con las instituciones del Estado, un acto de desobediencia proclamado al mismo tiempo que exigía a los catalanes “la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalidad”. A continuación, Companys llamó al Capitán General de Cataluña para pedirle que se pusiera a sus órdenes, tanto él como los medios militares bajo su mando, claro. El general se negó, como no podía ser de otra forma -un militar se debe a la legalidad constitucional, y no a los caprichos separatistas de ningún político-, y en ese momento empezó el conflicto. Companys no dudó en enfrentar a los Mozos contra el Ejército, creándose en Cataluña una situación de pura guerra civil, en la que los separatistas contaron con el apoyo de las milicias armadas de partidos de izquierda, entre ellos el PSOE. El día 7 el golpe fue sofocado. En un solo día el golpe se había saldado con 107 muertos. No hubo más desgracias porque el general Domingo Batet supo dominar la situación de forma rápida. Significativamente, en 1936 sería fusilado por negarse a secundar otro golpe, el del 18 de julio.
Ya se dan todos los ingredientes para un nuevo golpe sangriento
Esto es lo que podría volver a ocurrir si, igual que entonces, la Generalidad intenta obligar por la fuerza a las instituciones públicas a secundar un golpe separatista. Y no le queda otra si desea tener éxito. Puigdemont tendría que obligar a los funcionarios -incluidos policías y militares- a ponerse a sus órdenes en base a un acto que el Tribunal Constitucional ya declaró ilegal. Teniendo en cuenta que la Generalidad tiene su propia Policía -los Mozos de Escuadra-, cuyos agentes tendrán que decidir si siguen la legalidad constitucional o se suman al golpe, ya se dan todos los ingredientes para que este nuevo golpe separatista acabe de forma muy violenta. Incluso aunque Puigdemont no use la fuerza, no le puede pedir a un Estado que cese en sus funciones en virtud de un acto ilegal. Pero el “choque de trenes” que está provocando Puigdemont va a tener como víctimas más indefensas a los ciudadanos de a pie. Por supuesto, los separatistas intentarán obligar a los ciudadanos de Cataluña a someterse a su golpe, pero si les obedecen se estarían convirtiendo en cómplices de un grave delito. A su vez, quienes no se sometan a los golpistas tendrían que afrontar las medidas coactivas que quiera adoptar el separatismo contra ellos. Es lo que pasa cuando alguien intenta imponer un Estado donde ya hay otro Estado.
Y ante esta situación, el gobierno de España se cruza de brazos
Como vemos, lo que pretende el separatismo catalán tiene los mismos efectos que podría acarrear un golpe militar. Lo insólito del caso ha sido la reacción tibia del gobierno de la Nación. El portavoz del ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, ha declarado que “el anuncio no se traduce en nada”. Desde el gobierno han considerado que se trata de “un anuncio verbal” y no “una acción” contra la que se pueda actuar. La actitud de Rajoy y de su gabinete resulta pasmosa. El presidente de una autonomía anuncia ante los medios que va a romper la unidad de España, incluso ha dicho cómo lo hará y el día elegido, y el gobierno de España se cruza de brazos, esperando a que el anuncio se consume, como si no importase la grave situación que se puede crear con ese golpe.
Me pregunto si la respuesta del gobierno sería la misma si un general anunciase que tal día va a dar un golpe de Estado. Alguien alegará que el Ejército está a las órdenes de gobierno y debe respetar la legalidad vigente, y que la diferencia entre un caso y otro es que el Ejército es una institución armada. Sin embargo, las diferencias no son notables. La Generalidad tiene una institución armada a su servicio -los Mozos de Escuadra- y también está obligada a respetar las leyes. Ante un anuncio tan grave como el de hoy, lo lógico sería que el gobierno recurriese ya al mecanismo legal previsto en el Artículo 155 de la Constitución para casos como éste, un artículo que deja en manos del gobierno la decisión de suspender la autonomía de una región cuando ésta “actuare de forma que atente gravemente al interés general de España”. ¿Acaso le parece a Rajoy que amenazar con romper la unidad de España no se ajusta a lo previsto en ese artículo?

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