[ La supuesta fortuna de Hugo Chávez]
Obviamente la segunda noticia solapó a la primera. Sin embargo, dos años más tarde, los informes del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri) certificaron que Venezuela aumentó un 555% sus importaciones de armas desde 2007 pasando del puesto del número 46 al 15 en la lista de mayores importadores mundiales.
[ Teorías de la conspiración sobre la muerte de Chávez]
Entre la mercancía adquirida destacan tanques T-72B1, sistemas de misiles antiaéreos de corto alcance S-125 Pechora-2M y S-300, helicópteros de ataque Mi-28, cazas multifuncionales Su-30MK2, vehículos blindados de infantería BMP-3М y BTR-80А, obuses autopropulsados 2S19 Msta-S, lanzamisiles múltiples y morteros autopropulsados.
Entre la mercancía adquirida destacan tanques T-72B1, sistemas de misiles antiaéreos de corto alcance S-125 Pechora-2M y S-300, helicópteros de ataque Mi-28, cazas multifuncionales Su-30MK2, vehículos blindados de infantería BMP-3М y BTR-80А, obuses autopropulsados 2S19 Msta-S, lanzamisiles múltiples y morteros autopropulsados.
Estos jugosos contratos suscritos con Rusia y España, entre otros, han venido otorgando a Venezuela un poder militar, aparentemente sobredimensionado. Las presiones entre Caracas y Washington nunca han pasado del boicot por lo que el temor a un ataque militar parece descabellado. ¿Por qué compró Hugo Chávez tantas armas?
En 2011 Douglas Fraser, General del Ejército de los Estados Unidos, expresó sus reservas a los negocios armamentísticos venezolanos por la creciente influencia de Rusia, China e Irán en Latinoamérica.
"Aunque es más diplomática y comercial que otros de sus países amigos, a EE UU le preocupa la venta de armas automáticas a Venezuela porque pueden acabar en manos equivocadas", señaló.
Las sospechas norteamericanas se cimentan en que Rusia se vio obligada a paralizar en 2011 la venta de su sistema de baterías antimisiles S-300 a Irán debido a las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU.
El contrato, no obstante, no cayó en el olvido dado que meses después Venezuela lo recompró pese a poseer suficientes sistemas antimisiles comprados con anterioridad.
El rastro de las transacciones económicas apuntó directamente al régimen de Teherán aunque el hermetismo iraní impidió a los inspectores comprobar si Hugo Chávez ejerció de intermediario en la compraventa.
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