domingo, 26 de septiembre de 2021

Pablo Iglesias sufre un escrache en su reaparición en una fiesta del PCE

 Pablo Iglesias sufrió ayer un escrache mientras participaba con una charla en un acto festivo del Partido Comunista Español (PCE) en Vistalegre, Madrid. Era el primer acto en el que reaparecía el exlíder de Podemos desde que dejara la primera línea política.

Durante la conferencia que estaba pronunciando, un grupo de personas intentó interrumpir su oratoria lanzando gritos como “¿dónde está el cambio?” o “¿dónde está el progreso?”. La actitud de estas personas obligó a intervenir a los equipos de seguridad.

Tras la actuación de la seguridad, Pablo Iglesias tildó de “provocadores” a los que protagonizaron el escrache, y agradeció “al servicio de orden, proteger el espacio de diálogo; es una obligación militante”. Y añadió que “los que regalan titulares y clics a los medios de ultraderecha española no son más que provocadores que merecen toda la contundencia de la militancia popular y comunista”.

Esta charla en la festiva y tradicional fiesta del PCE, que este año conmemora además su centenario, había generado expectación sobre Pablo Iglesias, pues era el primer acto en el que se dejaba ver tras abandonar la política al día siguiente de los resultados de las elecciones autonómicas en Madrid, en la que el PP de Isabel Díaz Ayuso salió reforzado. A lo largo de su carrera política ha sufrido otros escraches, incluso en conferencias en la universidad cuando era vicepresidente.

Durante su charla, Pablo Iglesias advirtió al PSOE de que si quiere seguir formando parte del Gobierno “tiene que entenderse” con Unidas Podemos y también con ERC y Bildu.


 

sábado, 25 de septiembre de 2021

El Gobierno volvió a frenar ante la UE el intento del Supremo de extraditar a Puigdemont

 Mientras las autoridades españolas respaldaron a la Justicia europea para suspender las euroórdenes, el Tribunal Supremo defiende su vigencia para conseguir la extradición del expresidente catalán.


a detención de Carles Puigdemont la noche del jueves en el aeropuerto de Alghero (Cerdeña) ha vuelto a reabrir la fractura existente entre el Tribunal Supremo y el Gobierno. El arresto del expresidente catalán cuando iba a asistir a un acto cultural hizo que todos los focos se pusieran en las órdenes de detención, por ser la única herramienta que puede permitir su entrega. Frente a la tesis del Supremo acerca de que siempre han estado vigentes, la Justicia europea sostiene que están suspendidas y refuerza su criterio en el respaldo que le otorgan las "autoridades españolas".

Precisamente los abogados del dirigente independentista se aferraron nada más conocer su detención a la última resolución del Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) en relación a su inmunidad. El órgano se pronunció por última vez sobre este asunto a finales de julio y lo hizo para denegar este privilegio tanto a Puigdemont como los exconsellers electos como eurodiputados. Pero, además de este asunto, se refirió a las órdenes de detención que el magistrado Pablo Llarena dictó en octubre de 2019.

Las autoridades españolas han manifestado expresamente que la solicitud supuso la suspensión de las órdenes. También que ningún tribunal podía ejecutarlas

Al respecto, alegó que su ejecución "quedaba suspendida". El motivo reside en una cuestión prejudicial planteada por Llarena en mayo en relación a la decisión de Bélgica de no entregar al exconsejero Lluis Puig. El rechazo de la Justicia belga (que ya se negó a extraditar a Puigdemont por rebelión) hizo que Llarena recurriera a Europa para que sea este tribunal el que dictamine si Bruselas tenía o no potestad para actuar de este modo. El TGUE se hizo eco de este asunto y concluyó que, dado que la cuestión no se había resuelto, las órdenes de detención quedaban suspensas.

Sin embargo, Europa recabó criterios antes de decidir. De hecho, en su comunicado insistió en que "las autoridades españolas" habían manifestado "expresamente" que las euroórdenes quedaban sin efecto y, además, que "ningún tribunal de la Unión Europea podía ejecutarlas" hasta que no se pronunciara el TJUE sobre la cuestión prejudicial. El argumento sirvió de base para el abogado de Carles Puigdemont, el cual desde Bruselas siempre insistió en que su cliente quedaría en libertad precisamente porque así lo acredita este documento.

"Las autoridades españolas" a las que hace mención la resolución no son, ni de lejos, las autoridades judiciales. De acuerdo a lo recogido en la legislación española, el único que tiene potestad para decidir sobre estos asuntos es el magistrado que los instruye. Se da la circunstancia de que el Tribunal Supremo, desde un primer momento, ha reiterado que las euroórdenes estaban vigentes y activas. Tanto es así que la Policía italiana detuvo al dirigente independentista a su llegada a Cerdeña amparándose en una alerta canalizada a través del Sistema de Información de Schengen.

Desmentido del Supremo

El propio magistrado de la Sala de lo Penal envió este viernes al Tribunal de Apelación de Sassari la orden de detención dictada hace ahora casi dos años y, además, la cuestión prejudicial planteada en mayo. En su nota, Llarena hizo hincapié en que la orden de detención estaba "en vigor", al igual que el procedimiento del procés. El instructor de esta causa procesó a un total de 28 personas en marzo de 2018 por delitos de rebelión, sedición y malversación. Sin embargo, Puigdemont nunca ha llegado a sentarse en el banquillo por estos hechos al encontrarse prófugo desde octubre de 2017.

Aunque la Justicia italiana no ha entrado a estudiar el fondo del asunto, esta misma tardes del viernes dejaba en libertad al exdirigente catalán sin restricciones. El juez le ha citado para el próximo 4 de octubre para celebrar su vista de extradición pero, mientras tanto, tiene libertad de movimiento ya que no se ha acordado ninguna medida cautelar contra él. De este modo, se abre un plazo de tiempo que puede alcanzar los 60 días, en los que el tribunal de la isla italiana estudiará las posibilidades reales de efectuar o no la entrega al Supremo para su enjuiciamiento.

Estos hechos han vuelto a agitar la sociedad y el tablero político, en el marco del cual se impulsaba hace apenas unos días la Mesa de Diálogo entre el Ejecutivo de Pedro Sánchez y el gobierno catalán. Este mismo viernes Sánchez reclamaba a Puigdemont que se pusiera en manos de la Justicia española. Sin embargo, en la esfera judicial, las decisiones adoptadas por sus servicios jurídicos en el marco de la causa por el procés han provocado fricciones tanto con la Fiscalía como con el propio tribunal que les enjuició y sentenció.

Indultos y avales: otros focos de conflicto

El ejemplo más ilustrativo se encontraría en su cambio de criterio de acusación, suavizando el delito de rebelión por uno de sedición (que fue finalmente el adoptado por la Sala de lo Penal para nueve del total de doce condenados). Terminado el juicio, también ha habido disparidad de criterios en relación a los indultos concedidos por el Gobierno de Sánchez. Mientras la Fiscalía y el propio Supremo se opusieron en duros escritos alegando, entre otros motivos, que no se habían arrepentido de los hechos, la Abogacía General del Estado se desligó de ellos.

Los servicios jurídicos del Gobierno no se pronunciaron expresamente a favor (de hecho, dijeron que la decisión correspondía únicamente al Ejecutivo al que defienden) pero allanaron el camino a la concesión de la medida de gracia. Su principal alegato fue que el daño económico por la consulta del 1-O y la posterior declaración de independencia ya fue resarcido. A ello hay que añadirle que esta misma semana ha evitado posicionarse en relación a los avales del procés.

El Tribunal de Cuentas le pidió que se pronunciara sobre las cauciones entregadas por los líderes independentistas para cubrir las fianzas, ante la sospecha de que podría advertir irregularidades. Los servicios jurídicos del Gobierno declinaron el requerimiento asegurando que no podían remitir el informe solicitado con urgencia por el órgano fiscalizador porque podría afectar a su imparcialidad.

vozpopuli

Castells asalta la universidad

 


El Consejo de Estado vuelve a desautorizar un decreto del Gobierno. Esta vez es el utilizado por el ministro podemita para apropiarse de la enseñanza superior con su pensamiento único

Un dictamen del Consejo de Estado al que ha tenido acceso en exclusiva ABC echa por tierra, en el fondo y en la forma, buena parte de la política educativa diseñada por el ministro Manuel Castells para las universidades, y alerta de que podría atentar «contra la seguridad jurídica» si no se corrige. Aunque es previsible que el Gobierno vuelva a hacer caso omiso de las recomendaciones de su máximo órgano consultivo, la realidad es que se asesta un contundente varapalo al propósito de Castells de convertir nuestra enseñanza superior en un nido de adoctrinamiento y sectarismo ultraizquierdista. El golpe del Consejo de Estado es doblemente relevante porque además su composición es mayoritariamente progresista, lo cual no deja de ser una enmienda a la totalidad de la propia izquierda jurídica al Ejecutivo. Pero así viene actuando La Moncloa durante toda la legislatura, ignorando, puenteando o despreciando directamente los informes preceptivos de los órganos consultivos pese a las advertencias de que muchas de sus normas son autoritarias y poco democráticas. Hace tiempo que el respeto del sanchismo por la legalidad -como por el Parlamento o por el poder judicial- tocó fondo.

El primer reproche del Consejo de Estado a Castells es que abusa de los decretos para crear una normativa paralela sin haber aprobado antes su ley orgánica de universidades. Lo lógico sería aprobar primero la ley, y a posteriori, ir aprobando decretos que desarrollen lo regulado. Lo contrario puede tener una «incidencia relevante sobre los derechos y libertades constitucionales». En cambio, el Gobierno sustituye elementos esenciales de la estructura y funcionamiento de los planes de enseñanza con meros decretos que pueden contradecir lo que en el futuro regule la ley. Esto ocurre por ejemplo con la norma que La Moncloa prevé aprobar la semana que viene, creada expresamente para eliminar el sistema de tres años de grados más dos de posgrados y másteres previsto para algunas carreras. Esto no solo contraviene la normativa europea respecto a la equivalencia del sistema de grados, o a la posibilidad de estudiantes extranjeros de cursar en España másteres compatibles, sino que resulta abusivo desde una perspectiva legal. «La norma proyectada -advierte el Consejo- podría tener una vigencia y aplicación total o parcialmente limitadas» si después no se adecúa a la futura ley orgánica del sistema universitario. Justo en eso consiste el ataque a la seguridad jurídica. Y solo es posible crear un marco normativo tan volátil si la pretensión última es una voladura controlada de nuestras universidades a medida de Castells.

Aparte queda la cacicada de impedir a las universidades privadas las prácticas de su alumnado en hospitales públicos. Eso es directamente ilegal y un ataque a la competitividad y al sentido común. Penalizar por penalizar lo privado refleja bien el talante de este Gobierno en su ideologizada defensa de lo ‘público’, porque hacer creer que lo relevante no es que haya más y mejores médicos, sino que se hayan formado solo en la universidad pública, es algo absurdo de todo punto. Los reproches alcanzan también a la falta de regulación de los doctorados, o al capricho de impedir que se evalúe el cumplimiento de los objetivos del decreto, algo inédito. De lo que se trata sencillamente es de imponer y eludir controles con una falsa apariencia democrática. Quizá tenga razón Pedro Sánchez cuando denuncia en la ONU que la democracia está en peligro. Debería leer sus propios decretos y saber también que en las universidades catalanas, esas que protege Castells, se están haciendo listas negras de profesores defensores del español.

ABC

Puigdemont, "España no pierde nunca las oportunidades de hacer el ridículo". Operación orquestada.

 

 




Puigdemont, "España no pierde nunca las oportunidades de hacer el ridículo"

El Tribunal sardo que debe decidir sobre la entrega del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont a las autoridades españolas ha fijado la primera vista para el próximo 4 de octubre y ha dejado al político independentista en libertad sin medidas cautelares, por lo que mantiene la libertad para viajar fuera de Italia.

 

Cuando el independentismo presentó las candidaturas de varios de los implicados en la celebración del referéndum del 1-O, entre ellos al fugado Puigdemont, tenía ya dos claros objetivos: desde el punto de vista político, involucrar a las autoridades europeas en la agenda procesista. Desde el punto de vista legal, generar un embrollo procesal que dificultase la labor de la justicia española como consecuencia de la inmunidad que adquiriría Puigdemont como parlamentario europeo.

 

Llarena envía a la Justicia italiana la euroorden "en vigor" contra Puigdemont

Aragonès exige la puesta en libertad de Puigdemont y culpa al Estado español de "buscar venganza"

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a su tournée impune por media Europa, anoche nos sorprendió la noticia de su detención en Cerdeña, Italia, como consecuencia de una orden dictada por el juez instructor de la causa del 1 de octubre, Pablo Llarena, cuya vigencia ha noqueado al procesismo. Porque en la explicación al estupor causado está el quid, que debe leerse no sólo en clave jurídica sino principalmente política.

 

Efectivamente, han corrido ya ríos de tinta sobre la negativa de la justicia alemana y belga de poner al president de la república fabulada catalana a disposición de la justicia española por el delito de sedición: la primera consideró que, al no existir en el ordenamiento jurídico teutón un delito equivalente, sólo cabría entregar a Puigdemont para que se le juzgase por malversación, algo que el juez español rechazó. La segunda cuestionó la competencia de la autoridad judicial española y su imparcialidad, lo que condujo a Llarena a plantear una cuestión prejudicial ante el Tribunal de la Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que éste se pronunciase sobre el alcance y efectividad de las euroórdenes.

 

Pero no es la pendencia de esa consulta formulada por Llarena al TJUE la que puede obstaculizar la entrega del detenido a España para ser juzgado y, en su caso, condenado, por el Tribunal Supremo -paso previo imprescindible a la concesión del indulto-, sino la postura del gobierno español en el procedimiento iniciado por Puigdemont ante la justicia europea para evitar la retirada de su inmunidad parlamentaria. Se lo voy a intentar explicar de forma que lo puedan comprender sin incurrir en un lenguaje excesivamente técnico.

 

Vamos, que el gobierno español se comprometió en sede judicial a retirar la orden de detención, siendo esta cuestión competencia del tercer poder independiente del estado, el judicial".

 

Hay que remontarse al 9 de marzo de este año, fecha en la que el Parlamento europeo acordó la retirada de la inmunidad a los fugados electos, entre ellos el susodicho, que en mayo recurrió al TGUE para que declarase nulo ese acuerdo, solicitando además la adopción de medidas cautelares para que se dejase sin efecto la retirada de la inmunidad en tanto que se resolviese su recurso. Pues bien, en este procedimiento cautelar, que finalmente se desestimó, parece ser que el gobierno español realizó, por boca de la Abogacía del Estado, una serie de manifestaciones que comprometen la vigencia de la euroorden dictada por el juez Llarena. Concretamente, el párrafo 54 de la Orden del Vicepresidente del Tribunal de 30 de julio presenta el siguiente tenor literal: Lo que viene a decir es que las autoridades españolas declararon expresamente en su solicitud que quedaban suspendidas las órdenes de detención contra los demandantes (Puigdemont y cía), afirmando también que, como consecuencia de ello, ningún tribunal de un país europeo podría ejecutarlas en tanto se resolviera la cuestión de nulidad planteada por Puigdemont.

 

Vamos, que el gobierno español se comprometió en sede judicial a retirar la orden de detención, siendo esta cuestión competencia del tercer poder independiente del estado, el judicial, cuya anuencia por lo visto no se recabó. Algo que confirmó ayer el propio Tribunal Supremo cuando aclaró que la detención se produjo en aplicación de la orden dictada por Llarena, que sigue vigente.

 

Por eso leerán ustedes en los titulares de la prensa que los letrados de Puigdemont van a acudir a la justicia europea para impedir su entrega, es decir, para hacer valer la palabra dada por el Ejecutivo de Sánchez en detrimento de lo acordado por una resolución judicial.

 

No cabe duda de que nos encontramos ante una flagrante injerencia del Gobierno en la labor de la justicia, que además se perpetró mientras aquél cocinaba unos indultos aberrantes y arbitrarios para Junqueras y su troupe. Nada podía perturbar la paz social catalana anunciada por Pedro, aun a costa de comprometer la actuación de la justicia, a la que se atrevió a tildar de vengativa. Una palada más en la tumba que Su Persona está cavando con sus propias manos para enterrar en ella a la independencia judicial.

 

Difícil lo va a tener Llarena para liberarse de esta tela tejida en torno a él por la tarántula venenosa del 'sanchismo'.

 Blog de Juan Pardo.

Mesa de diálogo

José Calvo Poyato Web Oficial.

Hemos asistido a un hecho insólito, no tanto porque Pedro Sánchez haya incumplido una promesa, que eso es algo que forma parte del paisaje político actual, sino porque el gobierno de un Estado, el gobierno de España, con su presidente a la cabeza -calculó hasta el ultimo momento el costo que podía suponerle asistir a una reunión en Barcelona-, se haya reunido con quienes impulsaron un proceso de sedición -sedición con la legislación en la mano-, cuya finalidad era romper el Estado del que forman parte.

Sánchez llama a esa reunión mesa de diálogo, los independentistasmesa de negociación porque desean una amnistía para todos los sediciosos encausados por la justicia y algunos de ellos prófugos y lograr la independencia, amen de las cuestiones que siempre han acompañado al catalanismo, que ha sido sacar del Estado -las inversiones del INI en Cataluña fueron dos tercios del total- la mayor tajada posible en detrimento de los españoles que viven en otras zonas del país o hacernos cargar con el precio de sus tejidos poniendo aranceles a los que eran más baratos y procedían del extranjero.

Los independentistas han buscado, pese al gallinero que es el independentismo en la actualidad, la imagen de una negociación de tú a tú. No ha habido mas que ver como retiraron la bandera de España para que únicamente apareciera la bandera de Cataluña después de que Sánchez compareciera ante la prensa que, curiosamente, lo hizo antes de que lo hiciera Aragonés. Ese trato desigual, respecto a otras comunidades, ha levantado las iras de muchos presidentes de gobiernos autonómicos. La Generalitat no acude a los consejos de Política Fiscal y Financiera porque quiere un trato diferenciado. Ese trato es el que piden desde otras comunidades, temiendo que, en esos encuentros bilaterales, más allá del bochorno que provocan, se sigan llevando la parte del león.

Ha hecho bien Moreno Bonilla, en su condición de presidente de la Junta de Andalucía, en reclamar, inmediatamente, una mesa bilateral, con acompañamiento de ministros, con el presidente del gobierno y tratar en ella los asuntos que incumben a Andalucía. Ni más ni menos que lo que se le ha otorgado, de forma inicua, dados los planteamientos de los independentistas, a Cataluña.

El resultado de la reunión ha respondido a los intereses de Sánchez, que tienen como principal objetivo su permanencia en la Moncloa, lo cual es legítimo si no se valiera de medios detestables, incluso en el campo de la política. Ha aparecido como el defensor de los intereses del Estado frente a las exigencias independentistas. Veremos lo que le dura la jugada que hábilmente ha trazado. Primero, retrasando casi dos años la reunión de esa mesa, y segundo apareciendo como el defensor de la unidad de España que ha puesto en cuestión asistiendo a esa reunión, que también reclama Urkullu.

(Publicada en ABC Córdoba el 25 de septiembre de 2021 en esta dirección)

jueves, 23 de septiembre de 2021

El juicio sobre el saqueo socialista de la Faffe pilla a Espadas a contrapié

 

El exdirector de la Faffe, fernando Villén, acudiendo a los juzgados de Sevilla, por su citación como investigado.


El juez instructor solicita a las partes los escritos de acusación y defensa sobre el caso que investiga los gastos en clubs de alterne con dinero público y la forma de camuflarlos.

ún va a tener que transcurrir tiempo para que en Andalucía se pueda pasar la página de la corrupción. El libro está todavía abierto y se siguen conociendo nuevos capítulos de malversación del dinero público a través de los organismos públicos de la Junta de Andalucía durante los gobiernos socialistas.

Uno de esos entes que siguen demostrando cómo "se las gastaban" y "se lo gastaban" sus directivos es la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe), cuya gestión tendrá que ser aclarada en los tribunales y en la investigación se apunta al uso fraudulento de fondos públicos y a una red clientelar de contrataciones.

Un asunto que deja en evidencia de nuevo al PSOE-A y a su secretario general, Juan Espadas, que difícilmente va a poder "limpiar" la trayectoria socialista y dar una imagen renovada de cara a las elecciones andaluzas de 2022. Más si cabe, cuando estaba dentro de la Junta como viceconsejero, en las mismas fechas que funcionaba la Faffe.

La última novedad sobre el caso ha sido el nuevo auto emitido por el Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla en la causa de los pagos en clubes de alterne con tarjetas bancarias de la Faffe de cara a la apertura del juicio oral. En este asunto figuran como investigados el exdirector de la entidad Fernando Villén y la exdirectora económica y financiera Ana Valls, que tendrán que presentar a través de sus abogados los escritos de defensa.

El juez instructor del caso, José Ignacio Vilaplana, determina que ya se han practicado las diligencias necesarias para decidir sobre la apertura del juicio oral. Ahora se trasladan también al Ministerio Fiscal y a las partes acusadoras para que formulen, en un plazo de cinco días, un escrito de conclusiones provisionales y presenten el escrito de acusación o de solicitud de sobreseimiento. Estos escritos serán a su vez comunicados a los abogados de los investigados para que formulen su defensa.

Los 32.566 euros gastados en locales de alterne

Habrá que esperar a la pronta celebración del juicio para conocer las consecuencias que tendrán los exdirectivos de la Faffe, pero el juez Vilaplana ya desveló, a través de un auto en diciembre de 2020, algunas informaciones sobre la forma de proceder desde el ente.

Villén y Vals lo van a tener complicado para defenderse de sus acciones al frente de la Faffe. El juez insiste en atribuir al exdirector una supuesta "disposición ilícita" de los fondos públicos, mientras que considera que la exdirectora económica "habría podido realizar u omitir actos tendentes a cooperar o a encubrir" tales hechos.

El juez cita en el texto que Fernando Villén, "prevaliéndose de su cargo como director" de la Faffe, había desviado fondos públicos "para abonar servicios recibidos en distintos locales de alterne de Sevilla y otras provincias andaluzas que frecuentaba, utilizando para ello las tarjetas bancarias de las que disponía contra las cuentas de la referida fundación".

El exdirector habría gastado con cargo a los fondos de la Faffe, mediante el pago con tarjetas, un total de 32.566 euros en prostíbulos. Pero además se destinaba a este fin y tenían cómo ocultarlo.

La forma de camuflar los gastos

Según el auto, en connivencia con la directora económica de la Faffe entre 2004 y 2011, ideó "un sistema por el que se simulaban los reintegros de los referidos cargos realizados", de esta forma en los libros diarios de la Faffe consta una devolución de las cantidades que "no se corresponderían con la realidad".

Para simular el reintegro utilizaron la caja de la Dirección Económica Financiera de la Faffe, donde realizaban reposiciones en metálico inexistentes, para camuflar los gastos como ingresos y luego incorporarlos a la contabilidad. Tampoco se hacían arqueos de caja, cuando correspondían al menos uno al mes, poniendo muy difícil el control de las cuentas.

La exdirectora económica y financiera de la Faffe, Ana Valls, en una imagen de archivo acudiendo a los juzgados sevillanos.

 

Hasta que se celebre el juicio y haya sentencia sobre la causa, la Faffe sigue protagonizando la actualidad política andaluza. De forma paralela al trabajo de la justicia, en el Parlamento andaluz se desarrolla la comisión de investigación de esta Fundación para depurar responsabilidades de sus gestores, los dirigentes del Partido Socialista que han gobernado en la Junta de Andalucía durante casi 40 años.

La última en declarar fue Carmen Ibanco, extrabajadora de la Faffe y mujer de Espadas, que describió en la sesión la forma en la que fue contratada, haciendo evidente las irregularidades en su proceso de acceso a un empleo público. Pero también se ha citado sin mucho éxito a los expresidentes andaluces Manuel Chaves, que no contó nada, y José Antonio Griñán, que ni apareció. También se espera a Susana Díaz y a María Jesús Montero, que han eludido hasta ahora sus comparecencias.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Nacho Cano

 Cuando por resentimiento sectario la diputada de Más Madrid ataca a un artista, está abriendo una causa general contra la libertad.


Lo que ha dicho Mónica García de Nacho Cano, acusándolo de recibir un trato de favor de la presidenta Ayuso por ser amigos, revela no sólo la ignorancia sino la maldad de la izquierda. El artista, ciñéndose estrictamente a la Ley, ha pagado de antemano un millón de euros -y pagará un total de dos- por el uso durante cuatro años de un espacio específicamente destinado a actividades culturales. Creará 165 puestos directos de trabajo y 500 indirectos. En él presentará el musical ‘Malinche’. Y aunque yo siempre he defendido que una sociedad culta y civilizada ha de hacer con el talento todas las excepciones que sean necesarias, no es el caso de la Comunidad con Nacho Cano.

Cuando por resentimiento sectario la diputada de Más Madrid ataca a un artista y le acusa sin pruebas de haber hecho trampas, está abriendo una causa general contra la libertad. Es exactamente de esta clase de políticos de los que la democracia y la cultura han de guardarse, porque bajo una apariencia moderna esconden el regreso de la más casposa censura.

Para que la señora García haya caído en la bajeza de sus declaraciones, tiene que haberle pasado inadvertida la genialidad de Nacho Cano, circunstancia que en cualquier país serio sería motivo de definitivo descrédito. Puede no gustarte Nacho Cano pero desdeñar su inmenso tesoro artístico por su afinidad con la presidenta sería que yo despreciara el arte purísimo de Pablo Milanés o de Silvio Rodríguez por ser colaboracionistas de una repugnante dictadura.

Haciendo un uso frívolo y decepcionante de nuestra libertad y nuestra democracia hemos permitido que personas como esta diputada tuvieran responsabilidades de gobierno: Pablo Iglesias llegó a vicepresidente y Ada Colau es la alcaldesa de Barcelona, y aunque tiene razón Jabois cuando dice que a Manuela Carmena no se la puede meter exactamente en el mismo saco, elevarla a alcaldesa tampoco fue la mejor decisión que han tomado los madrileños. Tendríamos que cuidar un poco más de nuestra libertad, porque es lo único que esencialmente poseemos. Tendríamos que tener menos prejuicios contra quien intenta abrir la economía y el mercado, y más prevenciones contra quien pretende secuestrar nuestras vidas a golpe de tributo y distribuirnos en listas de buenos y malos en función de nuestra adscripción política.

Mónica García y su iletrada maldad no son un peligro abstracto y pese a la abrumadora mayoría de madrileños que votó en mayo a la presidenta Ayuso, la izquierda pone balas hasta en los sobres para obtener de cualquier modo lo que quiere. Por supuesto que se trata de Nacho Cano, del artista y de su obra. Pero también, y sobre todo, de la cultura entendida como una forma de libertad y la libertad como nuestro modo de vida. Si la presidenta Ayuso ganó con el voto de artistas, taxistas, camareros y Vallecas no fue porque experimentaran una súbita conversión a la derecha sino porque entendieron lo frágil que es la llama que nos alumbra frente a la siniestra maquinaria de los que quieren dejarnos a oscuras.

Salvador SostresSalvador Sostres