viernes, 8 de febrero de 2019

UN PELIGRO PÚBLICO

UN PELIGRO PÚBLICO
Por el camino que vamos, antes de mayo quienes van a salir a la calle contra Sánchez no van a ser los seguidores del PP, Ciudadanos y Vox, sino los del PSOE. Anteponiendo su agenda personal no ya a la del país, sino a la de su propio partido, este hombre representa un peligro para un socialismo que lleva en sus siglas el adjetivo de español y se alía con fuerzas que, por una razón u otra, quieren acabar con lo que España ha representado a lo largo de su historia.
Si lo hizo para mantenerse en el poder, al que esas fuerzas le auparon, o porque siempre ha comulgado con ellas, es objeto de controversia. Conociéndole como ya le conocemos, doy más crédito a su ambición personal, ya que todo indica que los principios le importan un bledo.
Él es pedrosanchista y subordina todo a su gloria y beneficio, de ahí que cambie de criterio según las circunstancias. No es la mejor forma de gobernar, pues la ambición desmesurada son arenas movedizas en las que te entierras sin darte cuenta.
Quiero decir que su gobernanza es una fuga constante sorteando obstáculos, sin importarle lo que arrolla a su paso. Como todos los arribistas, vive día a día, sobrevive mejor, lo que considera ya un triunfo. No tiene amigos, sólo cómplices, tan desleales como él, y subordinados, dispuestos a sacrificarse por él, lo que quiere decir, no muy inteligentes. Lo que tampoco significa que él lo sea.
Lo demuestra que no aprende de los tropiezos que sufre. Lo de Andalucía, donde buena parte del voto socialista se quedó en casa el día de las últimas elecciones, pese a saber que eso significaba ceder el poder que llevaban 36 años detentando, era una lección inequívoca, Todo, por su connivencia con los separatistas.
Pero ha seguido adelante en ese camino, cometiendo errores cada vez mayores, como negociar de igual a igual con quienes se han sublevado contra el Estado. Luego, admitir 21 demandas a cual más anticonstitucional, que ha mantenido secretas hasta que ellos las han hecho públicas, mostrando el poco respeto que le tienen, y, además, un «relator», mediador, notario o mamporrero entre ambos, que eleva el problema catalán al rango de conflicto entre dos naciones.
Como es imposible que no supiese la reacción que iba a producir en su partido, se saca de la manga un libro donde cuenta cómo consiguió superar la defenestración que sufrió hace poco y cómo logró superarla. El título lo dice todo: «Manual de resistencia».
Esperemos que no sea un «corta y pega» como su tesis doctoral, aunque de este hombre puede esperarse cualquier cosa. Aunque lo veo, más que nada, como una advertencia a aquellos correligionarios que alberguen la idea de relevarle de nuevo. «Yo no me rindo ni olvido -viene a decirles-. Yo aguanto y, al final, gano».
Por lo pronto, se ha ganado los calificativos más duros de la oposición en democracia. Parece no importarle. Con contar con independentistas y antisistema, le basta. Lo malo es que son tan poco de fiar como él.
José María Carrascal ( ABC )
Viñeta de Linda Galmor

No hay comentarios: