jueves, 22 de noviembre de 2018

Esto sí que es un escupitajo a la democracia: el ataque de Calvo a la independencia judicial

La vergonzosa bronca montada ayer por los separatistas de ERC en el Congreso, escupitajo a Borrell incluido, hizo que pasase desapercibido algo aún más bochornoso que eso.
Durante la sesión plenaria de ayer en el Congreso, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, contestó a sendas preguntas del Partido Popular y de Ciudadanos. El diputado Juan Carlos Girauta, de Cs, se refirió al pacto que estaban amañando el PP, el PSOE y Podemos para controlar el Poder Judicial, un pacto que quedó frustrado anteayer con la renuncia del juez Marchena al presidir el Tribunal Supremo, advirtiendo: “Mi trayectoria ha estado siempre presidida por la independencia como presupuesto de legitimidad de cualquier decisión jurisdiccional”. Un gesto de dignidad que honra al juez.
Calvo falsea la Constitución para cargarse la independencia judicial
La respuesta de Calvo fue una sobredosis de indecencia. “¿Ustedes qué entienden por separación de poderes y por independencia del poder judicial?”, preguntó la vicepresidenta a Girauta. Y añadió:la Constitución establece que todos los órganos constitucionales del Estado y todos los poderes del Estado salgan de aquí, que aquí es donde estamos todos los españoles”, dijo refiriéndose al Congreso de los Diputados. No es la primera vez que una dirigente del PSOE suelta algo parecido. Hace tres meses Adriana Lastra, portavoz socialista en el Congreso, negó que el Senado representase la soberanía nacional. Tanto una como otra declaración tienen un denominador común: ambas han falseado miserablemente lo que dice la Constitución Española.
En el caso de Calvo ese falseamiento es especialmente grave, ya que es doctora en Derecho Constitucional, algo que cuesta mucho creer oyendo las cosas que dice. Para empezar, la Constitución no dice que todos los poderes del Estado emanen del Congreso, sino del pueblo español. Artículo 1.2: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Sobre el origen del Poder Judicial, el Artículo 117 es muy claro: “La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley. ¿Habrá leído Carmen Calvo lo de “independientes”, o eso se le escapó cuando hizo su doctorado?
Calvo se salta lo que dicen tratados internacionales sobre la independencia de la Justicia
Calvo también defendió que el Poder Judicial rindiese cuentas ante el Congreso de los Diputados. Es decir, que la vicepresidenta considera que el Poder Judicial está subordinado al Poder Legislativo. Por lo visto, esta mujer no se ha leído el Artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial. Tampoco se ha leído los Principios básicos relativos a la independencia de la judicatura de la ONU, que en su punto 1 establecen: “La independencia de la judicatura será garantizada por el Estado y proclamada por la Constitución o la legislación del país. Todas las instituciones gubernamentales y de otra índole respetarán y acatarán la independencia de la judicatura“.
El PSOE lleva más de un siglo atacando la independencia judicial
Hay que decir que este intento del PSOE de cargarse la independencia judicial no es nuevo. Como ya os conté aquí, en 1985 el PSOE usó su mayoría absoluta para liquidar la separación de poderes, mediante una Ley Orgánica del Poder Judicial que dejaba en manos de los políticos la elección de los 12 vocales del Consejo General del Poder Judicial que la Constitución asignaba a jueces y magistrados. El entonces vicepresidente del Gobierno, el socialista Alfonso Guerra, resumió lo ocurrido con esta expresión: “¡Montesquieu ha muerto!”, en referencia al filósofo ilustrado francés que propuso la separación de poderes como uno de los pilares de la democracia. Recordemos, también, que el 7 de julio de 1910 Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE, reconoció públicamente que aspiraban a suprimir la Magistratura, y lo dijo -por cierto- en un infame discurso pronunciado en las Cortes, el mismo sitio en que ayer Calvo cargó contra la independencia judicial. Un ataque que tiene como fondo algo tanto o más vergonzoso que ese ataque contra la separación de poderes: el empeño del Gobierno en poner al Estado a los pies de los aliados golpistas del PSOE.

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