domingo, 15 de octubre de 2017

Lluis Companys, en la Guerra civil y bajo su régimen de terror se ejecutó a más de 8.000 personas

     
Tal día como hoy, el 15 de octubre de1940, moría fusilado en el castillo de Montjuic, en Barcelona, Lluís Companys i Jover, el principal dirigente del separatismo catalán durante la Segunda República.
El fusilamiento de Companys, uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), le convirtió en uno de los mayores mitos de la causa separatista. Y para convertirlo en su mártir, el nacionalismo catalán no tuvo reparos en ocultar sus crímenes. Y muestra clara de esa descarada labor de ocultación y blanqueamiento es la biografía que publica en su web la presidencia de la Generalidad: el texto omite los muertos provocados por el golpe de Estado separatista encabezado por Companys -de hecho, dicha web ni siquiera lo cita como un golpe e incluso lo justifica alegando “la involución conservadora del régimen republicano y las amenazas contra la autonomía catalana”-, y también oculta los miles de asesinatos cometidos bajo su mando en la Guerra Civil. Esta misma falsificación de la historia es la que le imponen a los niños en las escuelas públicas catalanas. Como la Generalidad no lo cuenta, os lo contaré yo.
En 1934 encabezó un golpe separatista contra la Segunda República
Después de la victoria del centro-derecha en las primeras elecciones con voto femenino celebradas en la historia de España, en noviembre de 1933, Companys encabezó un golpe de Estado separatista contra la Segunda República el 6 octubre 1934. El líder de ERC exigió al Ejército que se pusiese bajo su mando, algo a lo que el capitán general de Cataluña, el general Domingo Batet, se negó, manteniéndose fiel al gobierno de la República y declarando el Estado de Guerra. Esa misma noche, partidarios del golpe separatista salieron armados a las calles -entre ellos grupos paramilitares de partidos de izquierda equipados con fusiles- y levantaron barricadas. Cuando un grupo de militares fieles a la República acudieron a la Rambla de Santa Mónica a leer el bando declarando el Estado de Guerra, los separatistas iniciaron los combates disparando contra los soldados, provocando un muerto y varios heridos.

Mozos de Escuadra detenidos por su participación en el golpe de Estado del 6 de octubre de 1934
 
El golpe, apoyado por los Mozos de Escuadra, dejó 107 muertos
Además de recibir el apoyo de los citados grupos paramilitares y de algunos miembros de la Guardia de Asalto, los separatistas emplearon en el golpe como fuerza armada a los Mozos de Escuadra. Los combates terminaron al día siguiente cuando los separatistas se rindieron al Ejército. El general Batet empleó la fuerza imprescindible para controlar la situación con el mínimo derramamiento de sangre posible. En las 10 horas que duró, el golpe de Companys dejó 107 muertos. Él y su gobierno fueron sometidos a juicio por el Tribunal de Garantías Constitucionales y condenados a 30 años de prisión por rebelión militar. Companys fue encerrado en el penal del Puerto de Santa María (Cádiz). A pesar de su condena, sólo estuvo en prisión 16 meses. Nada más llegar al poder el Frente Popular en febrero de 1936 mediante unas elecciones amañadas, el nuevo gobierno de extrema izquierda decretó una amnistía urgente a todos los encarcelados por los golpes de Estado de Cataluña y Asturias de 1934, a pesar de ser responsable de sangrientas rebeliones armadas contra la República que se saldaron con numerosos muertos.
Lluís Companys -en el centro de la foto- y otros miembros del gobierno catalán tras su detención una vez fracasado el sangriento golpe de Estado que perpetraron el 6 de octubre de 1934 contra la Segunda República
 
Las ‘purgas’ de Companys incluyeron el asesinato de miembros de ERC
Unos meses después de haber sido puesto en libertad, Companys pasó de ser un golpista a hacer frente al alzamiento militar del 18 de julio de 1936, con el que dio comienzo la Guerra Civil Española. En vez de encarcelar a los alzados como habían hecho con él, Companys hizo fusilar a 199 militares que participaron en el golpe en Barcelona. Fue solo el comienzo de más de tres años en los que Cataluña se convirtió en el escenario de una feroz represión contra derechistas, católicos y contra todo aquel que le estorbaba. De hecho, entre los ejecutados incluso hubo 90 miembros de su propio partido, ERC, una situación pasmosamente parecida a lo ocurrido en la Alemania nazi en la “noche de los cuchillos largos” y en la URSS durante las purgas de Stalin.
Ejecutó a más gente en 3 años que la Inquisición española en siglo y medio
Las cifras son escalofriantes: bajo las órdenes expresas o con el consentimiento de Companys fueron asesinadas más de 8.000 personas por sus ideas políticas o creencias religiosas, muchas de ellas sin juicio previo. El terror de Companys, un político abiertamente cristianófobo, se cebó especialmente con los católicos: fueron asesinados 4 obispos, 1.536 sacerdotes (el 30% del clero catalán) y miles de seglares por el mero hecho por ser católicos. Cualquier excusa valía para justificar esos crímenes: un religioso discapacitado fue ejecutado por el mero hecho de saber latín. El alcalde de Lérida, el catalanista Juan Rovira y Roure, fue fusilado por haber organizado una cabalgata de Reyes. Para que nos hagamos una idea de la magnitud de estos crímenes, simplemente señalaré que en la Cataluña gobernada por Companys y en poco más de tres años fueron asesinadas más personas que por la Inquisición española en 140 años en todo el Imperio español (entre 1540 y 1700 los ejecutados por ese tribunal fueron unos 3.000 en todos los territorios de la Corona española, según los datos de los que se dispone hoy en día).

Cuadro representando la ejecución de los mártires hospitalarios de Calafell, en Tarragona, el 30 de julio de 1936
 
Convirtió a Cataluña en una dictadura de extrema izquierda
Además se las ejecuciones, Companys prohibió el culto católico (preguntado por una revista francesa por su posible restauración, se jactó de que “todas las iglesias han sido destruidas”), y envió a muchos presos políticos a campos de concentración, en los que a menudo los más débiles o los que no podían trabajar eran asesinados sin más. Por otra parte, bajo el régimen de terror de Companys fueron destruidos más de 7.000 edificios religiosos en Cataluña, provocando la destrucción, el robo y el expolio de una gran parte del patrimonio histórico y artístico de Cataluña. En la práctica, Companys actuó como un tirano totalitario, con absoluto desprecio por los derechos humanos, convirtiendo de hecho a Cataluña en una dictadura de extrema izquierda.
El tirano, elevado a los altares del separatismo catalán
A pesar de su sangriento golpe de Estado contra la Segunda República, a pesar del terror que desató durante la Guerra Civil, el hecho de haber muerto fusilado -el mismo método de represión que él usó contra sus rivales- hace que hoy muchos le absuelvan de sus crímenes, dedicándole homenajes institucionales y blanqueando su figura en los libros de texto escolares. También se le dedican a él las calles que se le niegan a la amplia mayoría de las víctimas de su golpe de 1934 y de su ola de terror durante la Guerra Civil, víctimas que hoy son condenadas al ostracismo y al olvido. Como ya dije aquí hace dos años, que el nacionalismo haya canonizado a este salvaje es una muestra más de hasta qué punto esa ideología falsifica la historia y eleva a sus altares a cualquier antidemócrata con tal de que haya profesado un profundo odio a España.

@elentirvigo

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