martes, 23 de noviembre de 2010

GENOCIDIO MARROQUÍ DE SAHARAUIS ESPAÑOLES CON LA CONNIVENCIA DE ZAPATERO

martes 23 de noviembre de 2010

GENOCIDIO MARROQUÍ DE SAHARAUIS ESPAÑOLES CON LA CONNIVENCIA DE ZAPATERO: Toman sedes socialistas al grito de «Marruecos asesina, el PSOE patrocina»



MANUEL SÁNCHEZ / Madrid

Zapatero, inquieto por el Sáhara

Militantes del PSOE empiezan a movilizarse para pedir una condena contra Marruecos
Zapatero embustero José Luis Rodríguez Zapatero sigue preocupado por la situación del Sáhara y de cómo afecta a buena parte de su electorado, y ayer dedicó una buena parte de su intervención en la Ejecutiva Federal del PSOE a relatar cómo ha actuado su Gobierno y a pedir al partido que explique a los ciudadanos esta actuación.

Zapatero incidió, según fuentes consultadas, en recordar que su Gobierno ha multiplicado por cuatro las ayudas al pueblo saharaui; que ha mantenido la misma posición en este conflicto que todos los países del mundo, exigiendo transparencia a Marruecos y la defensa de los derechos humanos; que la prudencia ha sido buena consejera porque no se corresponden los datos que se tenían los primeros días con los que se tienen hoy, y que, pese a todos los incidentes, el Gobierno mantiene la interlocución con Marruecos, con Argelia y con el Frente Polisario.

El secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, se esforzó, en la conferencia de prensa posterior a la Ejecutiva, en seguir el mandato de Zapatero y justificar la posición del Ejecutivo español en este conflicto.

Así, Iglesias anunció que este jueves la secretaria de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, recibirá a plataformas de apoyo al Frente Polisario en España para explicarles la posición de «responsabilidad» que ha mostrado el Gobierno desde que Marruecos desmanteló el campamento saharaui a las afueras de El Aaiún. Al encuentro, además, es probable que también asista la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.

El objetivo de este encuentro, según fuentes consultadas, es tratar de explicar que el PSOE sigue defendiendo su postura prosaharaui y que sigue haciendo todo lo posible por buscar una solución rápida al conflicto que, en opinión de toda la dirección del partido, «debe ser necesariamente consensuada».

El dirigente socialista explicó que para el partido es muy importante seguir manteniendo esta interlocución y explicar de forma clara que el Ejecutivo ha actuado de forma «correcta» en todo este conflicto.
LUCÍA MÉNDEZ

'Lost' en el desierto

Es verdad. El problema del Sáhara es muy difícil de resolver. Y Mohamed VI no es el rey Gustavo de Suecia. Cuando pasa una mala noche en uno de sus palacios, se cabrea y puede montar una crisis con España en un cuarto de hora. Para el monarca marroquí, el Sáhara es una cuestión de vida o muerte. Su objetivo es dejarlo resuelto durante su reinado para pasar a la Historia y ser más llorado aún que su padre, Hasán II, y que su abuelo, Mohamed V. Aunque trata a nuestro Rey como si fuera su tío, el resto de los españoles -sobre todo los periodistas- somos personas non gratas para la corte alauí y sus ministros. Por eso, las relaciones diplomáticas con Marruecos no pueden ser nunca como las que tenemos con cualquier país democrático.

A cualquier gobierno le puede ocurrir que Mohamed VI le monte una crisis por cualquier tontería, como cuando mandó a sus muchachos a la frontera con Melilla porque creyó que el CNI le había hecho fotos en su yate. Ahora bien, las crisis que provoca Mohamed VI se pueden gestionar regular, mal o muy mal. Y resulta difícil encontrar una crisis peor gestionada por un Gobierno que la que tiene al Sáhara como epicentro. No se sabe qué es peor. Si la cara llena de culpa y mala conciencia con la que la ministra Trinidad Jiménez explica que no sabe lo que ha pasado en El Aaiún, la tesis de anteponer los intereses a los valores o el lío en el que se ha metido Bernardino León, el hombre del presidente, negociando con el Gobierno marroquí la entrada selectiva de periodistas, sólo de dos diarios, en la capital del Sáhara.

Es palpable que los ministros del Gobierno y los dirigentes del PSOE están más perdidos en el Sáhara que los protagonistas de Lost en la isla del Pacífico. Ya sabemos que el Sáhara será de Marruecos o no será porque los que mandan en el mundo así lo han decidido. Pero aún así, ¿era tan difícil mandarle una señal de afecto o una muestra de cariño a los pobres saharauis? ¿Acaso el Rey no podría hablar con su sobrino de Rabat para pedirle magnanimidad -a Mohamed VI no se le puede pedir otra cosa- hacia el pueblo saharaui?

El Sáhara, además, ha sido un hito más en la acelerada metamorfosis de Zapatero. En mayo decayó su relato social con el plan de ajuste al que le obligaron los mercados, en octubre dejó por el camino el Ministerio de Igualdad y ahora, en noviembre, ya no es aquel líder de los pobres y débiles del mundo. Aún le queda más de un año de mandato, así que no es descartable que pueda sufrir alguna otra transformación con la que sorprender desagradablemente tanto a los militantes de su partido como a quienes le votaron.

Leyendo la entrevista de El País el pasado domingo se llega a la conclusión de que Zapatero no es muy consciente de lo que le ha pasado y aún le pasa. Cree que sigue siendo amigo del pueblo saharaui, a pesar de que el pueblo saharaui y muchos españoles piensan lo contrario. ¿No será que el presidente está despidiéndose y por eso ya ciertas cosas que antes le importaban ahora le dan igual?


Sin embargo, esa misma mañana varios centenares de militantes socialistas, muy vinculados a la corriente Izquierda Socialista, se agrupaban para exigir al Gobierno una reacción más contundente contra Marruecos.

Ya por la tarde, una parte de los dirigentes de la única corriente oficial que hay en el PSOE anunció que hoy hará público un comunicado de condena a la «agresión marroquí» al pueblo saharaui. Los firmantes pedirán al Gobierno español una «acción decidida» para aclarar los hechos y, además, para resolver definitivamente el contencioso. Estos militantes del PSOE quieren que el Ejecutivo «condene» de forma clara y explícita la agresión al pueblo saharaui por parte de Marruecos.

Además, el comunicado será remitido a la Ejecutiva Federal del PSOE para que la dirección analice su postura y entienda la importancia que este asunto tiene para muchos militantes socialistas.

Marcelino Iglesias, al ser preguntado ayer por esta iniciativa nacida en el seno del propio partido, no tuvo ninguna palabra de crítica ni de censura: «Entendemos que existe esa sensibilidad y una iniciativa como ésta es perfectamente comprensible», dijo.

Estas palabras se corresponden, en gran parte, con las dichas por el propio Zapatero el pasado sábado en Lisboa, donde explicó que «el Gobierno debía adoptar una actitud prudente y moderada», pero eximió de ella a los ciudadanos y hasta a los partidos políticos. No obstante, Iglesias añadió que el Ejecutivo ha actuado con «responsabilidad» y recordó que la situación, sin estar clarificada del todo, sí se ha aclarado mucho en los últimos días: «Sabemos que hay 10 gendarmes marroquíes muertos y un agente de seguridad. Y que también han muerto dos saharauis. Hace una semana se hablaba de una masacre, de cientos de muertos. Es evidente que, por lo que hasta ahora sabemos, la situación es otra», afirmó.

El secretario de Organización del PSOE insistió en que el partido y su secretario general son «muy conscientes» de que éste es un tema muy sensible para la ciudadanía española, pero volvió a defender la actuación del Ejecutivo en todo el conflicto.
Valencia

«Si esto no se arregla, guerra»

Una veintena de activistas saharauis ocupó ayer «de forma indefinida» la sede del PSOE en la calle de Blanquerías de Valencia en protesta por «el silencio del Gobierno español», al que instaron a condenar «los actos de la ciudad de El Aaiún». Los ocupantes, con banderas saharauis, corearon consignas como «Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra» y «Marruecos asesina, el PSOE patrocina», y se pintaron las palmas de las manos de color rojo.

El secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, aseguró que había hablado con la responsable de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, para «ver en qué se puede ayudar» a los saharauis. Los activistas criticaron que Alarte no leyera ningún comunicado con sus reivindicaciones y manifestaron su propósito de pasar la noche en Blanquerías. Desde el PSPV no se mostró ningún impedimento a su intención de seguir la protesta, aunque seguía negociando anoche con los ocupantes.
JOAQUÍN MANSO / Madrid

El hermano del español asesinado se querella en la Audiencia Nacional

Pide que Jiménez y el director del CNI aporten los datos que tengan sobre la represión
La Audiencia Nacional recibió ayer la segunda querella por el «asesinato» del ciudadano saharaui con nacionalidad española Baby Hamday Buyema durante el desmantelamiento violento del Campamento de la Dignidad -Gdeim Izik, en El Aaiún (Sáhara Occidental)- por el ejército y las fuerzas de seguridad marroquíes. Esta acción penal del hermano de la víctima, Lammad Mulud Ali, que reside en Alicante, se suma a la que presentó hace días la Liga Española pro Derechos Humanos.

La querella, por los delitos de lesa humanidad y asesinato, se dirige contra el ministro del Interior de Marruecos, Taib Cherkaui; el gobernador de El Aaiún, Mohamed Jelmouss; el jefe del cuerpo especial de la Policía marroquí para el Sáhara (el GUS), y los agentes que intervinieron en el desalojo de Gdeim Izik.

Algunas fuentes jurídicas se mostraron escépticas acerca de la posibilidad de que la querella tenga recorrido, ya que la jurisdicción española está sometida al principio de subsidiariedad: es decir, que sólo puede investigar esos crímenes si no lo hacen los órganos competentes en el lugar en el que ocurrieron los hechos. Y el propio Taib Cherkaui se encargó de repetir durante su visita oficial a España la semana pasada que la Fiscalía de El Aaiún ya había llevado a cabo sus pesquisas.

De hecho, el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó que su homólogo marroquí le había dado una explicación «detallada y minuciosa» sobre el asalto al campamento y la muerte de Hamday Buyema. La versión oficial es que falleció atropellado por un vehículo militar de forma accidental. Ayer, la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, precisó que está a la espera de recibir más información y que ni siquiera se ha ratificado la identidad del fallecido.

Pero otras fuentes jurídicas señalaron que es discutible que pueda reconocerse efectividad a la investigación de un órgano controlado por una potencia ocupante, cuya soberanía sobre el Sáhara es insostenible en Derecho. En esas circunstancias, la jurisdicción correspondería a España, al tratarse de posibles delitos de lesa humanidad, cometidos sobre víctimas españolas y en un territorio sobre el que nuestro país tiene una responsabilidad, al menos, como antigua metrópoli.

El querellante, como el Frente Polisario, la Liga Española pro Derechos Humanos y muchas otras ONG, no se cree la versión marroquí. Por eso, pide que declaren los querellados y la propia Trinidad Jiménez, para comprobar si, como él sostiene, su hermano «fue interceptado por un control de policía y, al comprobar que era saharaui, la policía misma lo sacó a la fuerza y, una vez en la calzada de la calle, un furgón policial le atropelló y le pasó varias veces por encima, dejándolo malherido hasta que, por falta de auxilio médico, falleció».

También reclama al director del CNI, Félix Sanz, que aporte la información de la que disponga. La querella relata que «hay más de 100 personas sin identificar, también asesinadas. Muchas de ellas por el simple hecho de ser saharauis, españoles o descendientes de españoles». El escrito contabiliza «600 desaparecidos, 4.500 heridos y 2.000 detenidos». «No cabe duda de que el objeto no es otro más que acosar, destruir y aterrorizar al pueblo saharaui», concluye.
MIGUEL CABRERA / Almería

La Eurocámara estudia si el acuerdo de la UE y Rabat es legal

Los servicios jurídicos del Parlamento Europeo estudian si el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Marruecos es ilegal, al incluirse en él los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

El hecho ha sido ya advertido por varios eurodiputados, que así lo han manifestado en el informe jurídico que debe realizarse sobre cada acuerdo de la UE, según informó ayer Andrés Góngora, secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag) en Almería.

Góngora añadió que el vicepresidente de la comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, el francés José Bové, ha puesto sobre la mesa un antecedente de 2004, cuando Marruecos tuvo que acceder a las exigencias de Estados Unidos para que retirara el Sáhara del acuerdo bilateral que en ese momento se negociaba entre ambos países.

El que pueda existir esta irregularidad en el acuerdo es muy relevante para los intereses de la agricultura española, puesto que, de confirmarse cualquier ilegalidad, el Parlamento tendría que desestimar el acuerdo y enviarlo otra vez a la Comisión de Agricultura para iniciar el proceso de negociación. «Estos trámites podrían suponer como mínimo un par de años, algo que sería muy positivo para nuestros intereses», aseguró el representante del colectivo agrícola y ganadero.

Entre las principales conclusiones que Góngora extrae tras entrevistarse con eurodiputados de distintos signos y países, destaca su decepción por el hecho de no contar con la ayuda del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. «Como ha dicho la nueva ministra, se mantiene la columna vertebral del acuerdo, y no se garantiza su cumplimiento, como hemos denunciado año tras año, y esta debe ser la clave para que no se renueve», explicó.
ANA ROMERO
El Aaiún

'La policía marroquí me dio una paliza y me ha dejado un mes inválido'

Ahmed Gachbar Baillal, con DNI español, fue torturado en la comisaría de El Aaiún
Zapatero embustero Ahmed Gachbar Baillal, con pasaporte y DNI español, escapó por los tejados el 8-N de la furia destructiva de los marroquíes del norte que arrasó su casa en El Aaiún. Al día siguiente, la policía le detuvo, le vendó los ojos y le llevó a una comisaría de al lado de la wilaya, el edificio del gobernador desde tiempos de los españoles.Sigue en pág. 24

Enviada especial

«Me ataron las manos. Escuchaba a la gente gritando de dolor y llorando. Me dieron una patada entre los riñones y cuando les dije que no podía caminar, me contestaron: 'Muérete ahí'», explica Baillal, un saharaui de 38 años que estuvo detenido entre el 9 y el 11 de noviembre pasados sin cargos y sin asistencia judicial.

Su caso y otros testimonios recogidos en El Aaiún ponen de manifiesto que Marruecos torturó a un número indeterminado de personas tras los sucesos del 8-N (cuando policías marroquíes desmantelaron el campamento de protesta saharaui de Gdeim Izik). Aquí no hubo un genocidio, tampoco una masacre, y los detenidos están ya identificados. Pero Marruecos cometió una violación de los derechos humanos con este maltrato extrajudicial.

Baillal fue puesto en libertad. Sin embargo, cuando acudió al hospital, le denegaron la asistencia. Confinado a una silla de ruedas, un médico particular le ha dicho que quizá pueda volver a andar dentro de cuatro semanas. «Por la paliza me han dejado un mes inválido», se lamenta.

Al hospital no se atreve a acudir otro saharaui, Lasiri Saleq, de 29 años, que muestra en un vídeo la herida de bala que sufrió en el brazo izquierdo cuando estaba en el campamento de Gdeim Izik el pasado 8 de noviembre.

El cuadro que emerge de las conversaciones mantenidas a lo largo del día de ayer en El Aaiún es el de un Estado marroquí que ha dulcificado sus prácticas bajo el rey Mohamed VI. El maltrato, como ocurría en los llamados años de plomo de Hasan II, ya no tiene que acabar en la muerte del detenido. La manera de reprimir a los saharauis tras el 8-N recuerda a lo que ocurría en dictaduras más benévolas, quizá como la propia franquista hace ahora 35 años.

Nos han hablado de palizas, dientes rotos, muchos moratones y un caso extremo: el de un saharaui que fue rociado con gasolina pero al que le fue perdonada la vida cuando creía que le iban a prender fuego. También hubo destrucción inmobiliaria contra civiles saharauis, de la misma forma que la hubo contra edificios oficiales de Marruecos.

En esta guerra propagandística entre Marruecos y el Polisario no pasa por alto el detalle de una saharaui, cuya casa fue asaltada hace dos semanas por las fuerzas de seguridad marroquíes. Baghia, de 40 años, ha mantenido intacto el escenario del crimen porque sabía que, tarde o temprano, alguien vendría a visitarla y a tomar fotografías, como ocurrió ayer. En su vivienda del barrio saharaui de Matala no ha movido ni siquiera la barra de carmín que salió disparada de su bolso cuando entraron los uniformados.

Todo esto pudimos averiguarlo ayer con dificultad. Marruecos nos dejó entrar en El Aaiún y nos mostró las morgues de sus hospitales, pero los saharauis están muy controlados y tienen miedo a hablar. Fuimos seguidos cuando acudimos a sus viviendas, una práctica por otro lado habitual aquí incluso durante la tranquilidad previa al 8-N.

El único acceso que nos denegó Rabat fue el de la cárcel donde está el grueso de los detenidos del 8-N (113, según Marruecos). Según fuentes saharauis, la llamada Cárcel Negra tiene sitio sólo para 50 personas.

La Asociación Pro Derechos Humanos en el Sáhara denunció ayer que a las familias no les están dejando entregar ropa y alimentos a los presos.

El relato del español Baillal es revelador. Le pegaron con un palo durante horas y lo tuvieron todo el tiempo sin comer. Cree que fue la patada entre los riñones lo que le provocó la invalidez transitoria que sufre. Cuando acabaron con él, un policía de paisano (es habitual aquí el uso del impecable traje de chaqueta) le conminó a levantarse: «¡Si no caminas, no saldrás de aquí!» Al final, lo sacaron del edificio entre cuatro como a un ternero: dos por las manos y dos por los pies. En volandas, apoyado entre dos de ellos, fue conducido a un petit taxi, unos desvencijados vehículos incómodos incluso para una persona en buen estado. Así llegó a su casa, tres días después de haber desaparecido.

Pero sus desgracias no acaban ahí. En el hospital civil Moulay Hassan Ben Mehdi, la policía le impidió el paso. Regresó un día más tarde transportado por su hermano, y una doctora le explicó que «las máquinas» no funcionaban. Cuando el médico privado le hizo las radiografías, le explicó que tenía lesiones en las lumbares y que no podría caminar al menos hasta dentro de un mes.

Baghia, cuya casa fue asaltada el día 8 a las 8.00 horas no tiene miedo. Se ríe incluso cuando ve al policía que nos sigue en una ruidosa motocicleta. Sí se queja por sus tres hijos (de 13, ocho y tres años) a los que tuvo que tirar literalmente al otro lado de la pared que separa el patio que está detrás de la cocina de sus vecinos.

Otro hermano explica que a los pocos días del asalto, funcionarios marroquíes vinieron a ofrecerle 200 euros para reparar los destrozos: «Dios es el único que nos protege. Ni el PSOE, ni el PP, ni ningún Gobierno de España, ni la comunidad internacional. Los saharauis estamos solos en el mundo».

OORBYT.es

>Ana Romero, reportera en las calles de El Aaiún.
ANA ROMERO / El Aaiún

Un religioso español aferrado al desierto

El padre Rafael se resiste a marcharse del Sáhara, donde se encuentra desde 1962
Enviada especial

La tortilla francesa con atún del padre Rafael sabe a gloria. «Si tuviera chorizo, te lo pondría», señala este leonés de 77 años mientras bate un par de huevos en la cocina de la misión católica de El Aaiún.

El padre Rafael Álvarez Muñiz, oblato de María Inmaculada, recibe con gran generosidad a la española que llama a su puerta buscando un poco de sosiego entre tanta convulsión. La iglesia, su casa y el jardín forman una especie de oasis en esta ciudad herida y llena de hombres uniformados. No queda lejos el complejo de la comisaría tan desafortunadamente conocida por algunos saharauis. «Son tiempos difíciles», afirma este misionero nacido en Acevedo al tiempo que pone una cerveza encima de la mesa y una barra de pan. «Es de ayer», advierte entre sonrisas.

La historia del padre Rafael es sabida en El Aaiún. Llegó aquí en 1962, quedó «embrujado» por el desierto y aún no ha conseguido marcharse. ¿Por qué? «Quieres a la gente cuando la quieres», dice por toda explicación, refiriéndose al enorme cariño que siente por los habitantes del lugar. Enciende su pipa -«dejé de fumar cigarrillos porque el viento del desierto me los quemaba»- y muestra su famoso poema Sáhara, escrito en 1969.

«Si sabes buscar/y oír el silencio/hallarás mensajes/de paz y sosiego/de calma y quietud/en su inmensidad/ Por eso no es raro/que se enferme el alma/que sufra saudades/que no tenga calma/ Si nadie te dijo/cómo vacunarse/ contra tal embrujo», declama el padre Rafael, mientras su compañero de fatigas, el congoleño padre Valerio, sonríe ante unos versos que probablemente ha oído ya más de una vez.

El congolés y el leonés suelen concelebrar una misa a la que acude una decena de personas (principalmente de la Minurso -la misión de la ONU- y de la pequeña comunidad española de El Aaiún). Cada mañana, a las 7.30 horas, abren la puerta de la iglesia, «aunque sea algo simbólico». El día transcurre a base de «quehaceres». A veces, como hoy, esa actividad doméstica incluye un improvisado almuerzo.
ALI LMRABET / Casablanca

Una ONG independiente ratifica las cifras de Rabat

Su informe descarta la implicación de Argelia en los sucesos
Especial para EL MUNDO

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), la ONG más independiente en Marruecos, viajó a El Aaiún el 12 de noviembre para investigar el asalto al campamento Gdeim Izik. Y sus conclusiones son claras: la cifra de muertos publicada por el Gobierno marroquí es la más verosímil. «Hemos hablado con varios residentes del campo de Gdeim Izik. Todos juraron haber visto cadáveres, pero cuando les pedimos pruebas y datos, rehusaron hacerlo», explica a EL MUNDO uno de los miembros de la organización. Esta fuente, que pidió el anonimato, discrepa, no obstante, de la versión oficial de asalto pacífico al campamento. «Las fuerzas del orden entraron violentamente en el campamento y usaron gases lacrimógenos contra hombres, mujeres y niños».

Este activista subraya, ante todo, que su organización viajó al Sáhara con el beneplácito del Ministerio de Interior y que pudo desplazarse libremente por El Aaiún salvo cuando se trató de acceder al hospital militar, la jefatura de policía y la Cárcel Negra.

Dice que la cifra de muertos en el bando de las fuerzas del orden le parece elevada, algo que achaca a la irresponsabilidad de las autoridades, que enviaron jóvenes reclutas inexpertos a luchar contra «milicianos experimentados» que, asegura, habían sido «identificados».

En El Aaiún, la AMDH se entrevistó con varios testigos saharauis que señalaron que justo después de los enfrentamientos de Gdeim Izik, un rumor corrió por la ciudad. Se hablaba de un «genocidio» cometido por las fuerzas del orden en el campamento, lo que «empujó a muchos civiles saharauis a salir a las calles».

Durante unas horas, la ciudad fue tomada por encapuchados bien organizados, montados en todoterrenos, que quemaron escuelas, dispensarios, bancos, oficinas de correo y casas particulares con bombonas de gas y gasolina. Alguien oyó a uno de ellos ordenar «no agredir a los civiles marroquíes». La mayoría de estos «auténticos comandos», subraya el interlocutor, se esfumó en el desierto tras dejar El Aaiún en fuego.

La reacción marroquí fue terrible. Para vengar a los miembros de las fuerzas auxiliares, algunos degollados a la vista de sus compañeros. La policía, acompañada de turbas marroquíes, desató una ola de persecución contra todo saharaui. Casas y comercios de particulares fueron atacados y devastados, y sus ocupantes agredidos y robados.

En cuanto a la acusación vertida por varios medios marroquíes sobre la implicación de los servicios secretos y el Ejército argelinos, la delegación de la AMDH asegura que no ha encontrado pruebas. «Muchos saharauis que regresaron recientemente al Sáhara tenían pasaporte argelino, pero no son argelinos ya que los documentos de viaje entregados por el Frente Polisario no son válidos en muchos países de la región».
Madrid

El Polisario prepara la guerra

Soldados del Frente Polisario se dirigen hacia el sur por si la guerra estalla en cualquier momento. Un equipo de Televisión Española ha sido testigo de cómo unos 20 camiones recogían a los combatientes en los campos de refugiados del desierto de Argelia y viajaban preparados para tomar las armas contra el Ejército marroquí.
«Tenemos un arma que es la fe en nuestra lucha y en liberar nuestra tierra. Estamos entregados a cualquier orden, cualquier manifestación y cualquier guerra contra el Ejército marroquí. No tenemos miedo de ningún ejército», afirma uno de los reservistas al enviado especial de TVE. Parece que entre los más jóvenes la llama de la guerra se ha encendido. Advierten de su intención de atravesar el desierto argelino para desplegarse cerca del del muro que separa este territorio 'rebelde' de las tropas de Marruecos.

Afirman que el desmantelamiento violento del campamento de Gdeim Izik les ha hecho actuar y alistarse para un posible conflicto. Es el testimonio de Mohamed Alí, quien ni siquiera tiene 20 años: «Es mi país, es mi gente y no puedo estar con las manos cruzadas», afirma, rodeado de otros como él, que levantan el puño y emprenden la marcha.

«Tenemos armas, hombres y voluntad suficientes para que no haya paz en la zona mientras no exista una solución pacífica», afirma Bucharaya Beyin, delegado del Polisario en España, quien añade que había «un reclamo masivo» para acudir a la lucha armada.
MARÍA RAMÍREZ / Bruselas

La Eurocámara se pronunciará sobre la crisis del Sáhara

Jiménez pide a los eurodiputados que no se excedan en su crítica a Marruecos
Corresponsal

Marruecos es uno de los pocos países que consigue cambiar la agenda del Parlamento Europeo, pero la violencia en el Sáhara Occidental ha desatado una pequeña rebelión dentro de las familias socialista y conservadora, y ayer los eurodiputados volvieron a incluir la votación de una resolución sobre el conflicto el próximo jueves.

El Gobierno marroquí había logrado que el voto desapareciera del pleno de esta semana con el apoyo de los conservadores franceses y los socialistas españoles y alemanes. El Ejecutivo de Zapatero tampoco estaba entusiasmado con la idea y pidió ayer «sensatez» para una resolución que negociarán hoy los grupos europeos.

La ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, recalcó su «respeto a todo lo que decida el Parlamento en el ámbito de sus competencias», pero reclamó moderación. «Confío en que los miembros del Parlamento Europeo adopten la resolución que sea sabiendo cuál es la dimensión de la situación y cuál es la vía más razonable para apoyar soluciones. Yo confío en que cualquiera que sea la cuestión que se vote ayude a solucionar la situación que existe en la actualidad. Confío en la sensatez de los miembros del Parlamento Europeo», dijo la ministra, tras una reunión con sus colegas de Exteriores de la UE en Bruselas.

En declaraciones a este diario, Raül Romeva, eurodiputado verde y quien negociará hoy el texto de la resolución, respondió a Jiménez que «lo sensato es decir 'basta ya' al Gobierno marroquí» y se quejó de la «complacencia» del Ejecutivo español o el francés frente a los abusos de Rabat. El eurodiputado espera una condena de la violencia en los campos saharauis, la petición de una investigación independiente a la ONU y una vinculación de los acuerdos pesqueros con Marruecos también al respeto de los derechos humanos. Si no se pactan estos puntos, podrían competir varias resoluciones. Dada la división dentro de los grupos parlamentarios, Romeva espera «sorpresas».

Así se vio ayer en la votación para devolver la resolución a la agenda pese a que se había borrado por el acuerdo de los presidentes del Partido Popular Europeo, el francés Joseph Daul, y del Partido Socialista Europeo, el alemán Martin Schulz.

En principio, el Sáhara se había quedado en un debate, mañana, a la espera de que el ministro de Exteriores marroquí acudiera a la Eurocámara, el 1 de diciembre. Pero el portugués Joao Ferreira, del grupo de la Izquierda Unitaria, minoritario y a la izquierda de los socialistas, propuso en el pleno volver a incluir la votación, algo que se aceptó con el apoyo de 156 eurodiputados, 113 en contra y 16 abstenciones.

«La situación en el Sáhara es lo suficientemente grave como para que este Parlamento se pronuncie», dijo Ferreira. Según el portugués, «no definir una posición ahora supondría una postura de complacencia» ante los «muertos, heridos y desaparecidos». El socialista Martin Schulz, en cambio, defendió que sería «más serio» y «lógico» esperar a debatir con el ministro marroquí.

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