

No está pasando Carmen Chacón por sus mejores momentos. Y se le nota que está nerviosa. Su última 'enganchada' en el Congreso de los Diputados con la 'popular' Beatriz Rodríguez Salmones evidenció a una ministra nerviosa y despistada que lleguó a llamar a la diputada del PP "señora Ministra".
Su fulgurante carrera se está viendo amenazada, y ni siquiera los consejos de su marido, el experto Miguel Barroso, que fue Secretario de Estado de Comunicación del primer Gobierno de Zapatero, está pudiendo parar la caída desenfrenada. Es una detrás de otra.
Los medios afines se tragaron el sable de la imagen y vendieron a la ciudadanía una mujer, joven y progresista (y embarazada, para más inri, al frente de los Ejércitos de España). Su "capitán, mande firme"... que dio comienzo a su mandato al frente del Ministerio recorrió las televisiones. La campaña de imagen había sido perfecta.
A partir de ahí, Carmen Chacón comenzó una carrera imparable que la convirtió para muchos en la delfina llamada a suceder a Zapatero. Pero las cosas se le han torcido en los últimos tiempos.
Lo primero fue Kosovo. Después, el brote de Gripe A ocultado en un cuartel del Ejército. Y, ahora, el escándalo del jefe del Centro Nacional de Inteligencia. Se le está viniendo abajo todo.
"Ni siquiera la treintena de periodistas que tiene a su servicio en el Ministerio ha podido ayudar a Chacón a preservar su imagen ante los reiterados patinazos y controversias que está protagonizando. En principio, la cartera de Defensa no ofrecía un gran desafío de gestión para Chacón, sino un buen número de actos protocolarios donde desplegar su mejor perfil de política joven, madre y progresista. No obstante, el panorama se ha complicado notablemente", según informa El Confidencial.
Carmen Chacón ha puesto a su equipo a trabajar a marchas forzadas para tratar de evitar la caída. Miguel Barroso no descansa tampoco un solo minuto. La carrera de su mujer está en juego.
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