martes, 2 de julio de 2019

Carles Puigdemont evita ir a Estrasburgo por temor a ser detenido y llevado a España

El expresidente deja plantados a miles de manifestantes independentistas que habían acudido a Francia para arroparle.
Carles Puigdemont y Toni Comín en una imagen compartida hace unas horas por el periodista Xevi Xirgo - TWITTER


El expresidente catalán Carles Puigdemont se encontraba esta mañana en la frontera germanofrancesa, a tres kilómetros del Parlamento Europeo de Estrasburgo (Francia). «Estamos muy cerca», afirmaba este martes el abogado del dirigente independentista fugado, Gonzalo Boye, en declaraciones a TV3. No obstante, finalmente Puigdemont ha decidido no cruzar la frontera por miedo a ser detenido y trasladado a España.
Según ha detallado el mismo Boye en unas palabras que ha dirigido a los manifestantes concentrados en Francia para arropar a Puigdemont, el presidente no puede acercarse hasta el lugar como había prometido aunque se encuentra solo «a metros» de distancia. Boye no ha aclarado si el líder neoconvergente ha cruzado la frontera y se encuentra en Francia y solo ha dicho que «está en Alsacia». También ha dicho a los manifestantes que se dirigirá a ellos en breve, aunque sin precisar cómo.
Esta mañana el entorno de Puigdemont seguía amagando con su intención de cruzar la frontera para acudir al Europarlamento. «Estoy con ellos (Puigdemont y Toni Comín) pero vamos a reservar el lugar de momento. Debe primar la seguridad pero estamos en Alsacia», revelaba a primera hora Boye, quien no quiso especificar en qué lado «alsaciano» de la frontera estaban. Por otra parte, el abogado resaltó que el objetivo del expresidente no sería ir al Parlamento sino a la manifestación independentista que ha organizado la Assemblea Nacional Catalana en sus inmediaciones.


Desde un primer momento, Boye ya recordó que existe la posibilidad de que Puigdemont -quien fue elegido eurodiputado junto al exconsejero fugado Antoni Comín en mayo- acabara detenido si pisaba territorio francés ya que le constaba que hay una «fuerte presencia policial» española en el país vecino. Asimismo, recordó que existe un acuerdo entre Madrid y París por el que agentes españoles pueden realizar «detenciones administrativas» en el país vecino, algo que les dejaría sin posibilidad de presentar recursos ante la justicia gala.


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EL MEDIADOR



Rodríguez Zapatero es un hombre en busca de un oficio  y al final parece ser que ha encontrado su verdadera vocación: quiere ser mediador de causas malolientes. Yo no sé si las busca o le buscan pero al final  los personajes  más indignos le encuentran siempre dispuesto a pelear por sus intereses, ya sean los chavistas o los golpistas catalanes.

A veces tiendo a buscar una explicación  del comportamiento de los seres humanos cuyas conductas son conocidas a causa de su notoriedad pública,  y casi siempre llego a la conclusión de que  en política algunos llegan a presidentes por méritos acreditados mientras que otros acceden a esa responsabilidad  porque una confluencia de casualidades, errores o maldiciones del destino les sitúan en el lugar al que nunca merecieron llegar.

Zapatero siempre ha sido un desubicado, un desclasado, un político que se quedaba solo y aislado en los Consejos Europeos y que se sentía más a gusto jugando al mus en Bruselas con sus colaboradores que conversando con otros líderes, y así descubrió que lo suyo era el “macarreo”  porque se sentía a gusto con gentes de esas características.

No me cuesta ningún trabajo imaginármelo  en sus encuentros con  Nicolás Maduro, charlando de chabacanadas y arreglando los reales del cobro por el indigno servicio que aceptaba hacer, mientras en las cárceles  venezolanas se siguen pudriendo los presos políticos y en las calles son asesinado por lo paramilitares los ciudadanos que se manifiestan.

Ahora le ha salido un nuevo cliente que se parece al anterior porque en su feudo se persigue y acosa a los disidentes, y ahí está dispuesto a negociar paga y honor  por su trabajo en favor de los golpistas en vez de preocuparse por pasar a la historia con más fama de hombre de estado que de felón  constitucional.

Hay presidentes de gobierno que se rehabilitan de sus errores, excesos o indignidades cuando se  convierten en ex, porque  juegan a parecer honorables y en ese momento entran en el club de los amnistiados por la historia que incluso se reescribe para ellos con más goma de borrar que lápiz de trazo gordo.

En España esa operación de cosmética política e incluso moral funciona de forma casi automática y con una rapidez de vértigo, como es el caso  de  Mariano Rajoy que en solo unos meses ha pasado de ser el presidente de un partido corrupto  para entrar en el limbo de los dioses terrenales, aunque es cierto que él ha ayudado a que el tránsito sea rápido porque no ha entrado en ningún sitio donde le paguen por conseguir favores para grandes empresas.

Yo entiendo que los ex presidentes vivan en un limbo, molesten poco y den su opinión cuando la gravedad de la situación del país lo aconseje, pero a cambio deben mantener la dignidad de lo que representan y ser ejemplo de lealtad constitucional.

Este no es el caso y dentro de unos años no estará solo en sus deslealtades porque Sánchez algún día también será ex presidente.

Diego Armario

lunes, 1 de julio de 2019

Qué parte no recuerda


La memoria es muy frágil, incluso es engañosa. A veces, rememoramos recuerdos antiguos, de cuando el disco duro de nuestra mente acumulaba sin problema nueva información, que tienen diferencias sustanciales con lo acaecido realmente. Se trata de deformaciones y matices que deforman en parte la realidad. Esa fragilidad de la memoria cuando está referida a momentos cercanos es cuando, más que de fragilidad cabe hablar de engaño. Hace poco tiempo, no más de cuatro años, Pedro Sánchez, actual presidente del gobierno en funciones, reiteraba su negativa a desbloquear una investidura de Mariano Rajoy como presidente de gobierno. Afirmaba entonces que tendría que buscar los apoyos entre sus afines ideológicos y le repetía que “no es no”. Con una importante dosis de maldad política, le preguntaba ¿qué parte del no es la que no entiende, señor Rajoy?
El Partido Popular había obtenido en aquellas elecciones, las de 2015, ciento veintitrés diputados. Curiosamente, los mismos que ha obtenido el PSOE en las elecciones celebradas el pasado mes de abril. No fue posible configurar gobierno y los españoles nos vimos abocados a unas nuevas elecciones generales, que dieron como resultado un repunte en los votos del Partido Popular que llegaba a los ciento treinta y siete escaños, mientras el PSOE de Sánchez obtenía los perores desde las elecciones de 1977, al quedarse en ochenta y cinco diputados. Con mucha dificultad -Sánchez seguía en el “no es no” hasta que fue defenestrado de la secretaría general de su partido- Rajoy logró la investidura y comenzaba una legislatura complicada, con un gobierno en franca minoría y que acabaría con una moción de censura ganada por Sánchez, que había recuperado el poder en el PSOE, con el apoyo de los proetarras de Bildu y los independentistas catalanes. Afirmó en el debate de aquella moción que constituiría un gobierno provisional para convocar inmediatamente elecciones. La fragilidad de memoria le hizo olvidarse de aquella promesa y trató de agotar la legislatura. No le fue posible porque sus compañeros de moción de censura se lo impidieron al no aprobar los presupuestos.
Estos días -superados los que transcurrieron entre las elecciones generales de abril y las municipales, autonómicas y europeas de mayo- Sánchez anda recriminando al Partido Popular y a Ciudadanos su negativa a facilitar su investidura como presidente del gobierno. Se ha olvidado de afinidades ideológicas y reitera, una y otra vez, la necesidad de estabilidad. Habla de sentido de Estado y de gobernabilidad. Señala que no quiere ir de la mano de proetarras -su partido en Navarra los ha abrazado- e independentistas catalanes. Pero ni el Partido Popular ni Ciudadanos se apean de la negativa a facilitar su investidura. Sánchez deja caer, como una amenaza, que es posible que se vea abocado a convocar de nuevo elecciones -visto lo ocurrido con Rajoy en 2015 y 2016 pudiera ser que no le parezca mala idea ni a él ni a los fontaneros de la Moncloa-, al mismo tiempo asusta al propietario del casoplón de Galapagar, que trata de enjugar sus pésimos resultados con una entrada en el gobierno que no están por concederle.
La memoria de Sánchez se revela, una vez más, como particularmente frágil y alguien debería preguntarle, con maldad política, acerca de cuál es la parte del no del Partido Popular o de Ciudadanos, que no entiende el señor Sánchez.
(Publicada en ABC Córdoba en esta dirección)
 José Calvo Poyato Web Oficial.

Varapalo del Tribunal de la UE a Puigdemont: no podrá estar en la constitución de la Eurocámara

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña.
Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña. Reuters

Política

Varapalo del Tribunal de la UE a Puigdemont: no podrá estar en la constitución de la Eurocámara

El expresidente de la Generalitat de Cataluña exigía ser reconocido como eurodiputado y conseguir la inmunidad que esto lleva aparejado.

Bruselas

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La estrategia de Carles Puigdemont y su exconseller Toni Comín de acudir directamente a la justicia europea para ser reconocidos como eurodiputados, saltándose a los tribunales españoles, ha sufrido este lunes un fuerte varapalo. El Tribunal General de la UE (TJUE) ha rechazado en cuestión de horas las medidas cautelares que solicitaba el expresidente catalán para poder ocupar este martes su escaño en la Eurocámara de Estrasburgo
Tanto Puigdemont como Comín presentaron el pasado viernes en Luxemburgo un recurso en el que exigían ser acreditados como eurodiputados, con la correspondiente inmunidad que lleva asociada esa condición. El presidente del Tribunal General, el luxemburgués Marc Jaeger, les ha respondido que su petición "no puede prosperar, de modo que queda desestimada".

En un auto urgente, el presidente del Tribunal General de la UE concluye que el reconocimiento de la condición de eurodiputado depende de las autoridades nacionales y no de la Eurocámara. También dice que es la justicia española y no el TJUE quien debe resolver si el acatamiento de la Constitución por parte de Puigdemont y Comín para poder acceder a su acta podía realizarse a distancia, sin personarse físicamente en Madrid.
Con esta resolución, el Tribunal de Justicia hace añicos la estrategia de internacionalizar el caso de Puigdemont ideada por su abogado, Gonzalo Boye. Boye sostenía que, a diferencia de la justicia española, Luxemburgo reconocería al expresidente catalán como eurodiputado y le permitiría estar en la sesión inaugural del 2 de mayo. "Siempre dijimos que este partido se iba a decidir en Europa y no en España", había escrito Boye por la mañana en su cuenta de Twitter. 
Tras conocer el fallo negativo para sus intereses, el abogado de Puigdemont ha dicho ahora que se trata de una resolución que "era previsible" y que tienen previsto recurrir. "Las medidas cautelares eran la forma más rápida de restaurar a los eurodiputados electos sus derechos y ahora nos centraremos en el fondo del caso que, en definitiva, plantea cuestiones de fondo sobre el sentido democrático de la UE", sostiene Boye.