viernes, 29 de octubre de 2021

Chocolate no, hormonación sí: la aberrante idea de la infancia que impone la izquierda

 

No sólo buscan destrozar su inocencia, sino también hacerles más manipulables

Chocolate no, hormonación sí: la aberrante idea de la infancia que impone la izquierda

Uno de los propósitos de la izquierda parece ser destrozar la inocencia de los niños en materia sexual, y al mismo tiempo impedirles hacer cosas de lo más normales.

Lo que precedió al adoctrinamiento: cuando el PSOE despenalizó la corrupción de menores
La Coruña: talleres escolares sobre «vivencia del placer sexual» para niños de sólo 4 años

Un comunista se lanza a prohibir publicidad de todo tipo de productos para niños

Ayer el Ministerio de Consumo, dirigido por el comunista Alberto Garzón, anunció que prohibirá por decreto la publicidad de ciertos productos dirigida a menores de edad, concretamente productos de confitería de chocolate y azúcar, barritas energéticas, productos de pastelería, bebidas energéticas, zumos e incluso helados, a los que califica como “alimentos perjudiciales para la salud de los menores”, una prohibición que impone con la excusa de “defender sus intereses frente a los de la industria alimentaria”.

Otra comunista cree que una menor sí que es madura para abortar

Hay que recordar que este mismo gobierno, y concretamente su Ministerio de Igualdad (dirigido por otra comunista, Irene Montero), anunció el año pasado su intención de suprimir la minirreforma de la ley del aborto hecha por el PP, la Ley Orgánica 11/2015, que modificaba la ley del aborto hoy vigente -y que el PP no quiso derogar- exigiendo que en caso de que una menor quiera abortar, será preciso “el consentimiento expreso de sus representantes legales”. Irene Montero reclamó que todas las mujeres, incluidas las menores, “tengan derecho a decidir sobre sus propios cuerpos”. Es decir, que el gobierno de Sánchez considera que una menor es lo bastante madura como para matar a su hijo por nacer, pero no para ver anuncios de chocolate o de helados.

Dejo a un lado el peligro que supone estar fomentando las relaciones sexuales entre menores, incluso entre niños, como hace la izquierda con sus programas de educación sexual (que abordaremos más abajo), pues a fin de cuentas el problema de los embarazos entre adolescentes viene, en buena medida, de campañas irresponsables como ésas. En resumen, que le atribuyen a un crío la madurez suficiente para tener sexo y arriesgarse a dejar embarazada a una niña, pero no para ver anuncios de productos azucarados.

Maduros para los bloqueadores de la pubertad pero no para los anuncios de zumos

Así mismo, el borrador de la Ley Trans elaborado por el ministerio de Irene Montero contempla en su Artículo 27 que los menores de edad se puedan hormonar “para el bloqueo hormonal al inicio de la pubertad” y “para evitar el desarrollo de caracteres sexuales secundarios no deseados”. Se trata de una disposición que ha generado una gran polémica, ya que ese tratamiento puede provocar daños irreversibles en la salud de los menores a una edad en la que no tienen madurez suficiente como para tomar una decisión tan grave. De hecho, hace poco Suecia ha tenido que dar marcha atrás en esos tratamientos por los daños que están provocando a los menores.

Lo ocurrido en Suecia no ha hecho rectificar los planes del gobierno. En resumen, que para la izquierda que nos gobierna en España, un niño es lo bastante maduro como para administrarle bloqueadores de la pubertad con el propósito de cambiar sus atributos sexuales -que no su sexo, que viene determinado por los genes- y sin importar los graves riesgos que eso implica para su salud, pero no para ver anuncios de zumos o pasteles.

Les muestran porno gay pero no quieren que vean anuncios de Donuts

De igual forma, y como ya apunté aquí ayer, en Castellón los mismos partidos que gobiernan en España, el PSOE y Podemos, han distribuido libros de pornografía gay dirigidos a menores en los institutos de esa ciudad. Cuando la Asociación Española de Abogados Cristianos denunció eso ante la Justicia, la izquierda política y mediática se le echó encima clamando por la “libertad de expresión”. Es decir, que según la izquierda, un menor es lo bastante maduro como para que se le pueda ofrecer pornografía gay, pero no para ver anuncios de Donuts.

La izquierda está promoviendo el sexo incluso entre niños pequeños

Así mismo, como ya pudisteis leer en Contando Estrelas, el año pasado el gobierno municipal de La Coruña, en manos del PSOE, organizó talleres escolares sobre “vivencia del placer sexual” para niños de sólo 4 años. Es uno de muchos ejemplos que podemos encontrar de talleres sexuales organizados por administraciones públicas y dirigidos a menores en España. Pues bien: la misma izquierda que programa esa basura para niños de muy corta edad, prohíbe mostrar anuncios de barritas energéticas a adolescentes de 15 años.

Buscan destrozar su inocencia y también hacerles más manipulables

Cuando la izquierda impone esa aberrante idea de la infancia en nuestra sociedad no lo hace solamente para destrozar la inocencia de los más pequeños -una aspiración que ha sido una constante en los movimientos totalitarios, desde el comunismo al nazismo-, sino también para hacerles más manipulables y obedientes a sus dictados ideológicos. De paso, acostumbrando a los niños a ver como algo normal esa disparatada idea de la infancia que les está imponiendo, la izquierda consigue otra vieja meta del comunismo: romper los lazos filiales entre hijos y padres, unos lazos que Marx calificaba como opresivos. Recordemos que esa meta ha llevado a la extrema izquierda a defender sin rodeos la desaparición de la familia, que siempre ha sido un formidable dique frente a los proyectos de ingeniería social de los totalitarios. No quieren niños que amen a sus padres: quieren niños que obedezcan a los charlatanes de la izquierda.

@ElentirVigo

Contando Estrelas

Foto: Anastasia Vishnickaya / iStock.

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