lunes, 19 de marzo de 2018

PODER JUDICIAL

Estamos asistiendo los últimos días a una falacia, particularmente peligrosa, de las que difunde el independentismo catalanista. El relato que han construido está lleno de mentiras que van de las de tipo histórico hasta las referidas al tiempo presente. Entre las históricas están, por ejemplo, las referidas a la Guerra de Sucesión, cuando la denominan como Guerra de Secesión. Para señalar que su lucha era contra España incluso han falsificado antiguos grabados como el de un barco bombardeando el puerto de Barcelona durante la mencionada contienda (1701-1714).  Colorearon la enseña que ondeaba en el buque con el rojo y gualda de la bandera bicolor para que pareciera un buque español Era una falsificación tan burda que no cayeron en la cuenta de que esa enseña fue adoptada por la marina real, muchos años más tarde, en 1785, bajo el reinado de Carlos III. Entre las mentiras del tiempo presente está el “España nos roba”. Otra burda engañifa como está aclarando la justicia al poner en claro quiénes eran los ladrones. Los del “tres por ciento”.
Entre su sarta de mentiras, la que difunden estos días se encuentra una particularmente peligrosa: “No dejaremos que los jueces decidan el presidente”. Lo ha  dicho el señor Torrent y lo repite el suplente de la Asamblea Nacional Catalana -el titular está encarcelado- y es un arma peligrosa. Saben que puede colar porque ha sido la justicia quien, en el ejercicio de sus funciones ha impedido que un fugado o un presunto delincuente encarcelado sean investidos presidentes. La justicia -los jueces dice Torrent, particularizando con aviesa intención- lo único que ha hecho ha sido aplicar la ley. Pero es que la ley,  para los independentistas catalanes, es algo cuyo cumplimiento olvidaron hace tiempo. Se trata de una falacia, pero no es una más, ya que ataca directamente a un poder fundamental del Estado y a un elemento esencial de la democracia: la separación de poderes como señalara hace casi dos siglos y medio  Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu en su obra “El espíritu de las leyes”.
Sólo en una entelequia simbólica, siendo el simbolismo algo que forma parte de la entelequia independentista, podría darse una aberración como la que afirman el presidente del parlamento y el suplente de la Asamblea Nacional Catalana. Tal vez sea, como señala un viejo refrán, que el ladrón piensa que todos son de su condición. En este caso los independentistas catalanes desearían una justicia ajustada a su medida política para que sus delitos quedaran impunes. Venden, dándose tintes de demócratas, que se les prohíbe el derecho a decidir, silenciando que las decisiones, en las democracias, se toman en el marco de la legalidad. El señor Torrent sabe que a la justicia en España no le corresponde el papel que le asigna. Su función es hacer pagar a los delincuentes por sus delitos y fechorías. Pero una mentira, como la lanzada por el presidente del parlamento catalán, repetida reiteradamente, como suelen hacerlo los independentistas, puede llegar a encontrar eco y que sean muchos quienes la tengan como una verdad. Sin ir más lejos, el podemita Pablo Iglesias, al que se le supone cierta formación, no tenía el menor empacho en afirmar que no se podía privar a los ciudadanos catalanes de su derecho a decidir. Estaba refiriéndose a la celebración de un referéndum ilegal.






No hay comentarios: