Carmena y Colau lideran, en Madrid y Barcelona, el balance de proyectos torpedeados
Más de 14.000 millones de euros de inversión bloqueada y, parte de ella, directamente fulminada antes siquiera de poder ponerse un ladrillo. Es el balance de conjunto de los apenas dos años de gobiernos municipales de la órbita de Podemos en las principales ciudades a los que se vieron aupados tras las elecciones locales de 2015.
La campaña jaleada contra el ambicioso proyecto cultural que Antonio Banderas quería llevar a cabo en su ciudad natal -iba a jugarse de su bolsillo tres millones de euros- han llevado al actor malagueño a plegar velas y olvidar la iniciativa. Ha sido tras una campaña de ataques que no ha estado dispuesto a aguantar más y en la que han tenido presencia activa los aledaños -y no tan aledaños- ‘podemitas’. El caso es un botón de muestra de esa «política del cambio» que ha hecho sucumbir -por frenados o por directamente dinamitados- proyectos de inversión privada por valor de miles de millones de euros. Y, con ellos, aguadas también las abultadas perspectivas de creación de empleo que llevaban aparejadas.
También se frenó la gigantesca «operación Chamartín», otros 6.000 millones de euros. Viene de lejos, pero Carmena impuso un parón añadido por entenderlo demasiado especulador y ha obligado a replantearlo. Ahora se trata de sacarlo adelante con menor edificabilidad y con el acuerdo del Ministerio de Fomento. Además, Carmena fulminó un proyecto privado para aprovechar urbanísticamente el Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi: un fondo americano iba a invertir 75 millones de euros y a pagar al Ayuntamiento 60.000 euros de canon anual.
Eso sí, al menos en La Coruña o Madrid hay datos oficiales publicados con los que conocer su inversión ejecutada, algo imposible en el caso del Ayuntamiento de Cádiz que dirige el líder local de Podemos, José María González «Kichi». Entrar en el «portal de transparencia» de este Consistorio es un viaje forzado al pasado: los datos de ejecución presupuestaria solo llegan a diciembre de 2014. El propio Tribunal de Cuentas tampoco puede auditar la contabilidad municipal gaditana: desde que «Kichi» está al frente no ha presentado ante ese órgano estatal de fiscalización ni una sola de las cuentas anuales que le tocaba presentar.
ABCLa campaña jaleada contra el ambicioso proyecto cultural que Antonio Banderas quería llevar a cabo en su ciudad natal -iba a jugarse de su bolsillo tres millones de euros- han llevado al actor malagueño a plegar velas y olvidar la iniciativa. Ha sido tras una campaña de ataques que no ha estado dispuesto a aguantar más y en la que han tenido presencia activa los aledaños -y no tan aledaños- ‘podemitas’. El caso es un botón de muestra de esa «política del cambio» que ha hecho sucumbir -por frenados o por directamente dinamitados- proyectos de inversión privada por valor de miles de millones de euros. Y, con ellos, aguadas también las abultadas perspectivas de creación de empleo que llevaban aparejadas.
Carmena: 10.000 millones
Madrid es un ejemplo. Queda en la memoria reciente la espantada del magnate chino Wang Jianlin -grupo Wanda-. A los seis meses de que Manuela Carmena tomara posesión como alcaldesa, a Jianlin se le acabó la paciencia. Harto, desistió de plano a grandes proyectos que habrían supuesto, en conjunto, 4.000 millones de inversión. La espantada del chino -que pretendía derribar y volver a reconstruir la fachada protegida- propició la llegada del promotor murciano Trinitario Casanova, que ha prometido comprar el edificio el 1 de junio.Inversión pública cercenada
A la par que se frena o tumba inversión privada, el gobierno de Carmena tampoco puede presumir de su inversión pública. El año pasado dejó sin utilizar 369 millones de su presupuesto, y una parte sustancial correspondía a inversiones. Dos ejemplos: se dejó sin gastar 55 millones de euros de los fondos presupuestados para el programa de «vías públicas», o la mitad de los nueve millones de euros que consignó para «planes de barrio».La Coruña y Cádiz
En inversión pública aparcada también destaca el Ayuntamiento de La Coruña, gobernado por otra particular «coalición del cambio» participada por Podemos. La patronal provincial de la construcción se ha quejado de la parálisis licitadora: cinco obras públicas tumbadas tras las elecciones locales de 2015 y que hubieran supuesto más de siete millones de euros.Eso sí, al menos en La Coruña o Madrid hay datos oficiales publicados con los que conocer su inversión ejecutada, algo imposible en el caso del Ayuntamiento de Cádiz que dirige el líder local de Podemos, José María González «Kichi». Entrar en el «portal de transparencia» de este Consistorio es un viaje forzado al pasado: los datos de ejecución presupuestaria solo llegan a diciembre de 2014. El propio Tribunal de Cuentas tampoco puede auditar la contabilidad municipal gaditana: desde que «Kichi» está al frente no ha presentado ante ese órgano estatal de fiscalización ni una sola de las cuentas anuales que le tocaba presentar.
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