lunes, 3 de noviembre de 2008

6El Hospital Provincial dilata desde hoy la retirada de los fallecidos en la cama


El Hospital Provincial deja desde hoy de contar con un mortuorio propio. El Hospital Reina Sofía, al que pertenece el primer centro sanitario citado, ha decidido desmantelar su tanatorio con la intención de que el que existe junto al Hospital General, de más capacidad y personal, absorba su trabajo. La optimización de recursos funerarios en la principal infraestructura del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en la provincia tiene dos consecuencias inmediatas: una es la recolocación del personal que hasta ayer se empleaba en el mortuorio del Provincial, y que según las fuentes consultadas se ha resuelto de un modo satisfactorio para todas las partes después de varias semanas de negociación.
La segunda, y la que puede generar más polémica por la incomodidad que previsiblemente ocasionará a los usuarios del Hospital anexo a los Colegios Mayores, es la ralentización de la recogida de los fallecidos de las estancias del Provincial en las que se produzca el óbito. No se trata de una cuestión menor, habida cuenta de que en el citado recinto sanitario mueren una media de tres personas cada jornada, la inmensa mayoría de ellas en las habitaciones que comparten con otros enfermos.
La espera, con otros enfermos
Hasta ahora, cuando un paciente fallecía en una habitación, los celadores del mortuorio del Provincial subían a planta a por el cadáver después de que el personal sanitario lo amortajara y un médico certificara su muerte. Por lo general, el cuerpo tardaba unos veinte minutos en estar en las cámaras del mortuorio, donde la familia podía esperar con tranquilidad (en una sala de velatorio) a que llegara la funeraria y lo trasladara a un tanatorio.
A partir de hoy todo este ágil procedimiento cambia. «Para peor», aseguran las fuentes laborales consultadas. «Como se ha desmantelado el mortuorio y, por lo tanto, ya no tiene celadores, el fallecido permanecerá en la habitación hasta que llegue el empleado de la funeraria», señalaron las citadas fuentes.
Así, cuando se produzca el óbito, el personal sanitario llamará a la empresa funeraria contratada, que a su vez reclamará a su empleado de guardia para que vaya al Hospital Provincial a recoger al fallecido. Mientras tanto, éste y su familia aguardarán en la habitación en la que expiró, por lo común compartida con otro paciente que será testigo todo el tiempo del dolor de sus vecinos de estancia.
En la puerta del Provincial habrá las 24 horas un coche fúnebre disponible, pero sin chófer, que será requerido cuando sea preciso. El conductor trasladará al cadáver al tanatorio que la familia convenga o, si aún no lo ha decidido, al mortuorio del Hospital Reina Sofía.
De otro lado, el flanco laboral del cierre de las instalaciones fúnebres del Provincial ha quedado resuelto। En ellas trabajaban seis celadores: dos se han jubilado recientemente (uno de ellos hace sólo unos días), otro más se trasladará al Materno-Infantil, y los tres restantes ocuparán diversos puestos auxiliares en el hospital en el que se han ganado la vida hasta ahora.

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