Avicena o Ibn Siná (como fue llamado en persa y en árabe) nació en el año 980 en Afshana (provincia de Jorasán, actualmente en Uzbekistán). Cuando tan sólo contaba con 17 años ya gozaba de fama como médico por salvar la vida del emir Nuh ibn Mansur. Puede ser considerado el inventor de la traqueotomía, cuyo manual operatorio sería precisado por el célebre cirujano árabe Abū el-Kasis de Córdoba.
Libros: El canon de medicina, El libro de la curación, Poema de la medicina
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a ser objeto de una sonora pitada y abucheos durante su visita inesperada a la Madrid Fashion Week, la cita de la moda nacional que se celebra en la capital española. Sánchez, acompañado de su mujer Begoña Gómez, acudió al evento para presenciar el desfile del diseñador Hannibal Laguna, pero su llegada no estuvo exenta de polémica. Fue recibido con gritos de «¡Fuera, fuera!» por parte de asistentes al desfile.
No se esperaba la visita de Sánchez a la Madrid Fashion Week, ya que no figuraba en su agenda pública para este viernes 15 de septiembre. Sin embargo, por sorpresa, el líder socialista ha hecho aparición en el evento. Las imágenes que ha podido obtener OKDIARIO muestran a Sánchez ya sentado en su sitio, acompañado de su esposa y con cara sonriente bajo una nube de fotógrafos.
Los gritos, explican testigos a OKDIARIO, fueron perfectamente audibles desde la zona del desfile, aunque se produjeron en una estancia anexa que da acceso a esa área.
El pulso político y jurídico entre Pedro Sánchez y Carles Puigdemont está cambiando. De día parece que brilla el sol pero de noche ya no se ven las estrellas, incluso empiezan a surgir nubarrones. Del pide lo que deseas porque no hay problema para que se te conceda, hemos pasado a “todo tiene un límite”. La actitud del principio ante las peticiones del independentismo era más una estrategia revestida de apertura y cordialidad, para no empezar en mal plan negándose a todo. Ahora, las cosas son distintas y avanzamos por la senda de la cruda realidad. En la calle Ferraz -sede del PSOE- y en Moncloa ya marcan sus límites en las negociaciones para alcanzar una posible investidura de Sánchez. Incluso los socialistas hablan sin temor de posiciones “inasumibles".El objetivo es que tanto “Junts” como ERC abandonen sus reivindicaciones de "máximos", y no fijen un marco temporal que acelere la ley de amnistía. Si Puigdemont exige que la norma esté lista antes de la investidura, las fuentes negociadoras del Gobierno coinciden en alejarla. Incluso el mediador de “Sumar”, Jaume Asens, ha pasado de afirmar que la ley podía aprobarse antes de que Sánchez fuera presidente a reconocer delante de la prensa que “eso es forzar mucho la máquina”. Es más, dentro de este estilo electoral de ‘sálvese quien pueda’, algunos socialistas intentan cargar el “muerto” de este cambio a los negociadores de Yolanda Díaz, responsabilizándolos de novatos en “cuestiones tan importantes y nada fáciles de resolver”. En pocas palabras: las exigencias separatistas de los cumplimientos por adelantado son inviables.Saber cuál de las dos partes cederá más es una exigencia que requiere mucha lupa y buen ojo para analizar las intenciones de los adversarios, aunque probables futuros socios. En el discurso de Puigdemont se entrevió que su máxima prioridad es la amnistía
y sus colaboradores en Cataluña creen que "hay margen para votar a Pedro Sánchez”, siempre y cuando no se desvíen demasiado de los objetivos propuestos. El prófugo de Waterloo quiere parecer un president legítimo que se encuentra exiliado. Esa pretensión puede quedar bien para los suyos en Cataluña, pero también le hace ser consciente de que sus puntos serán objeto de negociación y tendrá que rebajar las pretensiones, o aceptar que vamos directos a nuevas elecciones.Después del simbólico 11-S y de la Diada se inicia una carrera contra reloj para arrancar cuantas más concesiones mejor. Aunque cualquier independentista sensato sabe que Puigdemont no conseguirá todas sus exigencias, pero el objetivo principal es lograr la amnistía, con eso ya tiene suficiente, al menos para empezar y para librarse él y los otros inculpados de pasar por la cárcel o por los juzgados y pagar serias multas económicas. Sin embargo, si se negocia a la baja puede ser también la muerte política de JxCAT y de Puigdemont, como lo ha sido en buena medida para ERC. Cierto es que la autodeterminación puede esperar, pero no puede quedar olvidada.El expresident de la Generalitat tiene enfrente a un presidente en funciones que con su estilo de zorro plateado demuestra gran habilidad negociadora e incluso burladora, y le puede levantar la cartera y los compromisos al mismo Puigdemont, o incluso volver a timar a Pere Aragonés con otra inexistente mesa de negociaciones, pero el de Esquerra ya está bastante domesticado por el poder central. Sánchez no miente, sólo cambia de opinión, pero esos cambios pueden salirle muy caros a algunos políticos catalanes. El único separatista que aún encarna cierta rebeldía a lo “Asterix” -pero sin pócima milagrosa- es el prófugo de Waterloo, pero ese caudal también puede perderlo si no juega con acierto sus cartas frente.Para los socialistas unas nuevas elecciones ya no suenan tan mal ni lejanas, aunque no es la opción preferida del líder del PSOE que sabe que los comicios los carga el diablo y que es mejor no tentar a la suerte, y si no que se lo pregunte a Núñez Feijóo. Sin embargo, si las encuestas, las buenas y no las de Tezanos, les dieran un porcentaje elevado y una aceptable subida de votos podrían arriesgarse, ya que además tienen la excusa perfecta de que ellos rompen las negociaciones por las exigencias descabelladas de Junts y así dejar muy claro que son un partido leal a España y no subastan la patria con nadie.Puigdemont puede percatarse de que las cosas cambian cuando menos te lo esperas y unas nuevas elecciones no parecen tan rentables para él ni para su gente, por mucho que él amenace con ellas. Su salvavidas es que Sánchez siga creyendo que es un mal paso poner de nuevo las urnas, pero si cambia de opinión, y cada vez está más cerca esa posibilidad, las cosas se torcerán para los independentistas, ya que otra comparecencia en enero polarizaría al electorado en beneficio de PP y PSOE, y el voto útil se centraría en ambos, y tanto Junts como ERC perderían aún más votos, así como Sumar y Vox. No es muy probable que a Junts y a todo un prófugo de la Justicia se le ofrezcan tantas ventajas políticas si hay una repetición electoral.Todo apunta a que los socialistas tienen ahora mejores bazas que los soberanistas que sienten que pueden perder una oportunidad única que a lo mejor no vuelve, y la vida en Bélgica o en la cárcel es muy dura. La clave está en Moncloa: ¿le interesa gobernar con 19 partidos y conceder una amnistía por la puerta de atrás que no acepta casi nadie y que retorcerá la Constitución y las leyes, o prefiere unas elecciones con riesgo pero también con mayores ventajas? Los 'dinosaurios' de su partido -como llaman ahora los progres a Felipe González, Guerra y compañía por decir lo que piensan y expresarse libremente- lo tienen claro y se lo han dicho sin remilgos: la Constitución y la Transición son patrimonio de toda la sociedad y no propiedad de un solo partido. Falta que también lo tenga claro el principal afectado, Sánchez. Parafraseando a Monterroso y a su célebre relato: “Y cuando despertó, Puigdemont todavía estaba allí”.
Tiene todos los visos de hacerse realidad. Y es que con Pedro Sánchez en La Moncloa, aunque sea en funciones, todo es posible. Máxime cuando el propio presidente socialcomunista se ha dedicado a lo largo de su mandato a colonizar todas las instituciones. Por eso, la jugada que este 12 de septiembre de 2023 anticipa Carlos Herrera no resulta nada descabellada. El director de 'Herrera en COPE' plantea que el propio PSOE estaría dispuesto a dar por buena la decisión del Tribunal Constitucional de rechazar el recurso presentado por el partido de Ferraz para hacer un nuevo recuento del voto CERA y que así, cuando ese órgano se zampe el sapo de dar por buena la amnistía, nadie ponga en tela de juicio la independencia del mismo. El comunicador almeriense se hizo una pregunta decisiva y que si tan buena es la amnistía, ¿por qué la misma no fue objeto de debate durante la campaña electoral del 23-J? Por supuesto, como no podía ser de otra manera, porque nadie pensaba que los votos de la formación de Carles Puigdemont, Juntos por Cataluña, iban a ser decisivos: Si una amnistía que si era tan buena, si están conveniente, si va a ayudar a desinflamar las calles como dice el equipo nacional de opinión sincronizada, que es ahora mismo, ¿por qué no la pensaron antes? ¿Cómo es que esta amnistía no se le había ocurrido a nadie? Es algo que no alcanzo a comprender, con las mentes tan claras que hay en la política española, y no digamos a la izquierda. ¿Por que no se le ocurrió a Sánchez antes incluso antes del 23J? Y dio la respuesta: Porque antes del 23-J no hacían falta los votos en Puigdemont y ahora, como hacen falta los votos de Puigdemont, la amnistía ya es una cosa recomendable y, por lo tanto, hay que empezar a buscar argumentos para que usted se los trague como un caramelo, claro. Que si la convivencia, que si la desinflamación, que si la desjudicialización, que si las calles, que la mano tendida, pelillos a la mar, no ha sido nada. Herrera se metió de lleno a ver con perspectiva la jugada que esconde Pedro Sánchez: Hay un detalle que no es baladí y que tiene que ver con el Tribunal Constitucional. En principio hoy decide sobre el recurso para que se recuente el voto CERA y toda la pinta tiene que va a desestimar el recurso del PSOE porque la Fiscalía responsable de la ponencia, que antes era partidaria, ahora ya no lo es. ¿Por qué pasa eso? Porque a lo mejor ya tienen amarrado lo de Puigdemont y la chapuza de admitir contra viento y marea, el recuento ya no les hace falta. Y fue más allá: Así, para cuando tengan que decir que la amnistía es constitucional, les conviene haberle negado antes algo al Partido Socialista, aunque sea algo de perogrullo. Cuando tengan la poca vergüenza de aceptar la amnistía como constitucional, la mayoría progre podrá decir": 'Oiga, que nosotros un día le negamos al PSOE el recuento del voto'. Aquí nadie da puntada sin hilo.
El Debate repasa las últimas resoluciones judiciales y analiza las claves de la investigación.
El juez del ‘caso Negreira’, Joaquín Aguirre, titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, ha dado un gran impulso a la investigación. En estos momentos, el objetivo principal es encontrar los motivos por los que el Barça pagó 7,5 millones de euros en comisiones a José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA). Durante esta semana, El Debate ha desgranado los cinco autos judiciales dictados por el juez Aguirre. A continuación, vamos a hacer un repaso de las novedades que se desprenden de estas resoluciones judiciales y explicaremos las claves de la investigación.
«CORRUPCIÓN SISTÉMICA»
El juez sostiene en uno de sus autos que se dieron a conocer este martes es que los pagos del club deportivo a Negreira provocaron un sistema de «corrupción sistémica» entre los árbitros españoles. De esta manera, el Real Madrid y cualquier otro equipo de Primera División que haya coincidido con el FC Barcelona durante los años objeto de la investigación puede considerarse perjudicado por la trama. Mientras que el trabajo del juez y de la Guardia Civil se han destacado por dar un impulso a la investigación, ha llamado la atención la falta de iniciativa procesal de la Fiscalía salvando su denuncia inicial.
BLANQUEO DE CAPITALES
A pesar de que el objetivo es encontrar los motivos por los que el Barça pagaba a Negreira pero, en paralelo, el juez ha decidido abrir una pieza separada en la que ha imputado por blanqueo de capitales tanto a Negreira como a su hijo. Una decisión que Aguirre ha plasmado en uno de los autos y que ha tomado apoyándose en numerosa jurisprudencia en materia de conexidad de los delitos recogida a su vez en un estudio del magistrado Pablo Ruz y un artículo de la magistrada María Concepción Roig Angosto.
EXPULSIÓN DE LA FEDERACIÓN
Otra de las decisiones de Aguirre ha sido expulsar a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de la causa. La entidad, hoy en el punto de mira por las polémicas de su presidente suspendio Luis Rubiales, se queda fuera del sumario por la vinculación que mantiene con el Comité Técnico de Árbitros (CTA). Mientras que por un lado la Federación pretendía esclarecer lo ocurrido con Negreira, se ha desvelado que el presidente de los árbitros, Luis Medina Cantalejo, abroncó llamando «traidor» y «rata» a un árbitro del VAR que se querelló contra Negreira y su hijo por los delitos de corrupción y fraude deportivo.
LA PRUEBA FORENSE
De la misma manera, el juez también ha solicitado que Negreira, que alega alzhéimer para eludir el banquillo, pase por un forense para comprobar hasta qué punto es cierto el estado de demencia que sostiene buscando evitar asumir responsabilidades penales. Aguirre ya está preparando las declaraciones y quiere saber si Negreira está en condiciones o no de ser interrogado. Está previsto que comiencen entre los próximos meses de diciembre y enero.
¿QUIÉN ES EL JUEZ JOAQUÍN AGUIRRE?
Afincado en Barcelona desde hace más de tres décadas, es conocido por sus prestigiosas instrucciones en numerosas causas de corrupción, muchas de ellas en el seno del separatismo catalán. Una de las últimas ha sido la del 'caso Voloh', donde se investigó la injerencia de Rusia para financiar el proceso independentista de Cataluña. Aguirre se ha hecho con las riendas del 'caso Negreira' este verano, ha dado un impulso a la investigación y ya se ha consolidado como el primer juez en investigar la corrupción arbitral en España.
De nuevo, bucear en la historia de nuestros antepasados depara grandes sorpresas. ¿Quién diría que los musulmanes de Al-Ándalus y los "baskunis" estuvieran emparentados?
El califa Abderramán III. (Archivo)
En el origen de esta historia acontece que el reino visigodo, que era un acérrimo y encarnizado enemigo de los vascones, en el año 711 y dada su enorme fragmentación, cayó en manos de los pérfidos musulmanes que se habían apuntado al turismo de masas convirtiendo a la protoespaña en destino turístico por excelencia. Ya apuntaban maneras. Hacia el año 756 Abderramán I, único sobreviviente de los caídos en desgracia omeyas de Damasco, había puesto su pescuezo a buen recaudo y declarado independiente al emirato de Córdoba, más tarde, califato.
Algunas lunas después, allá por el año 927, Abderramán III, como hemos dicho, se proclamó califa por las bravas elevando el emirato de Córdoba a rango de califato con la correspondiente peineta a Damasco que era por donde habitualmente salía el sol que iluminaba aquel vasto imperio poblado de turbantes. Hacia el año 1031 se fragmentaria en Taifas por aquello de meterse el dedo en el ojo con profusión, algo muy habitual en este entretenido suelo patrio y que ya tiene categoría de costumbre nacional porque viene en nuestro particular ADN de parvulario o jaula de grillos, que viene a ser lo mismo.
A partir de la muerte de Íñigo Arista, las cosas se empezaron a torcer y las aceifas del emir de Córdoba se hicieron constantes contra Pamplona
Por aquel entonces, el primer monarca de Navarra era Íñigo Arista, mandato que ejerció entre los años 816-851. Este famoso rey navarro, al parecer, estaba casado con una tal Maritxu, que era una mujer de armas tomar que según dicen las crónicas, por su carácter, ponía en fuga al más osado y que además, mandaba más que el regio coronado. Al parecer era tal el grado de respeto que le tenía el tal Arista a su amada, que se pasaba todo el día diciendo '¡bay! ¡bay!', que significa algo así –en euskera–, como '¡sí! ¡ sí!', que no es lo mismo que 'vete a dar una vuelta'. El imperativo en el País Vasco con las mujeres es como hablar con la pared, no tiene ningún valor, no te hacen ni caso y además si te pones farruco te quedas sin postre el sábado.
Estatua de Iñigo Arista en la Plaza de Oriente de Madrid.
Total, que el tal Íñigo Arista va un día y se muere. Al padre, por la inercia de los acontecimientos y la naturaleza de las cosas, le sucedió el hijo, un tal García Íñiguez que de joven sería educado en Córdoba. ¿En Córdoba? Si, tal cual. Es que entonces la pública estaba fatal y pensaron que el mozalbete debía de tener una educación "comme il faut". Las relaciones entre los linajes de los Arista y los Banu Qasi emparentados entre ellos fue fructífera a la hora de fortalecer el neonato reino de Pamplona, que vivía en un sinvivir emparedado entre dos colosos; el Imperio Carolingio y los árabes por el sur dando la lata permanentemente.
Pero las cosas se tornaron más complejas a partir de la muerte de Íñigo Arista y durante el período de entronización del reinado de García Íñiguez. También, en esos momentos ocurría que el mentor de su antecesor y amigo –un tal Musa Ibn Musa– le había dado por irse lejos de lo banal y terrenal un día que estaba ensayando unos ejercicios aeróbicos con una concubina. Entonces, se empezaron a torcer las cosas y las aceifas del emir de Córdoba se hicieron constantes en contra del reino de Pamplona, y la cosa se empezó a poner fea.
Hay que destacar que en la época romana y goda, ambos pueblos mencionaban los territorios subpirenaicos y al este de la Sierra de Aralar como Vasconia. Más tarde los textos en árabe llegados hasta hoy utilizaron el vocablo “baskunis” en alusión a los vascones a la hora de mencionar a los navarros. En aquel entonces, la influencia de los monarcas navarros era relativa y estaba condicionada por el hábitat al que se reducía su diminuta orografía que no llegaba a la actual Ribera en el sur de lo que hoy se llama Navarra, pues en cuanto querían avanzar un par de palmos hacia el sur, cobraban de lo lindo.
El príncipe Fortún y Oneka
Según se desprende de los relatos de Al-Udri y otros cronistas andalusíes, cerca de cinco generaciones de emires y califas de la poderosa Córdoba (que entonces podía rondar los 700.000 habitantes) tuvieron madres vasconas o “Baskunis”. Hoy se sabe asimismo que una princesa vascona fue esposa favorita del malvado Almanzor. Pero ocurría que los navarros eran un pelín testarudos y un día, echándoles uno de eso pulsos a los omeyas peninsulares, se pasaron de rosca y ¡zas!, Fortún, príncipe heredero e hijo de García Iñiguez y su joven hija Oneka, serian capturados y todos juntos y en unión se irían de excursión a Córdoba como rehenes.
Tras cerca de 20 años tutelado por matemáticos y astrónomos, Fortún regresó a Pamplona para ser proclamado rey de los navarros
Era el año del señor de 860 y el que les había echado el guante era ni más ni menos que el que sería el abuelo del gran Abderramán III, Muhammed I ibn Abderramán, gran consumidor de los ancestros de los actuales cojonudos, espárragos tremebundos donde los haya. En consecuencia, padre e hija convertidos por arte de magia en unos adelantados de la Reconquista, serían llevados a la capital de Al-Ándalus, donde habitarían plácidamente y sin cadena alguna para así asegurar el sometimiento del Reino de Navarra y disuadirles de cualquier futura temeridad.
La hija de Fortún se casaría con el Emir de Córdoba, y con el tiempo, sería la madre del siguiente emir y abuela del famoso Abderramán III, califa soberano e independiente que llevaría a Al-Ándalus a la hegemonía cultural en la Europa de entonces, alumbrando el reino más poderoso y con mayor número de sabios por metro cuadrado en la historia conocida hasta ese momento.
Fortún, el cautivo en Córdoba, volvería finalmente a Pamplona para ser proclamado rey de los navarros una vez muerto su padre, García Iñiguez, y tras cerca de veinte años ilustrándose tutelado por matemáticos y astrónomos, filósofos y una pléyade de avanzadas gentes en el campo de las artes. Vamos, que volvió hecho un pincel a Pamplona. Esta empatía con los Banu Qasi (las familias políticas en los países árabes dan para llenar un estadio si es necesario) le hizo desarrollar una política de convivencia con los del sur, basada esencialmente en el reconocimiento y agradecimiento dispensados en Córdoba más allá de la situación que tendrían que “padecer”.
Pero la cosa no acaba ahí. Vamos a hablar un poco de genealogía y de la primera ikastola de la historia de la humanidad, que curiosamente alumbró este extraterrestre idioma en medio del Califato de Córdoba. Onneka, la hija de Fortún, nació hacia el año 850 y era hija este y la Banu Qasi llamada Oria ibn Lopo ibn Musa. Como ascendientes familiares paternos-maternos Onneka Fortúnez (hija de Fortún) se lían la manta a la cabeza y se producen una serie de alianzas matrimoniales, ya que Íñigo Arista y Musa Ibn Musa eran hermanastros, con una buena relación y por ende de buen rollito; este último se casó con su sobrina Assona, hija también de Iñigo Arista.
La boda que lo cambió todo
Hemos hablado antes de cómo Onneka vivió plácidamente en Córdoba y recibió el nombre árabe de Durr (Perla). El emir Abdalá I la tomaría como esposa en una ceremonia fastuosa rodeada de la elite de la sabiduría de la época, y con él, tuvo tres criaturitas, dos de ellas, niñas. El hijo que tuvieron sería a la postre el emir Mohamed, padre de Abderramán III, que más tarde se proclamaría primer califa independiente de Al Ándalus. Por si fuera poco el ADN de los de la txapela en la confección genealógica del futuro del califato, el esposo de Onneka y abuelo del súper califa Abderramán III también era hijo de madre vascona. Y más… Si algún lector se ha perdido en el laberintico vericueto de esta saga de vascones y árabes, le aconsejo que se estabilice con una biodramina acompañada de un buen trago de aguardiente.
Abderramán III alegaba vehemente que era de descendiente de los omeyas, pero sus ascendientes más próximos eran vascones
Abdalá I era el marido de Onneca e hijo del emir Mohamed I y de una vascona que de bien alimentada con txistorra de Arbizu y quesitos de esos de tres kilos ahumados en Idiazábal, medía cerca de 1.85 m. La criatura en cuestión se llamaba Ushar. Además de todo este follón de pasiones cruzadas de hormonas, ADN, txacolí y gazpacho; Abderramán III, para mayor abundamiento, era nieto de Doña Onneka e hijo de otra vascona del extramuros de lo que hoy es la zona de Guipúzcoa, otrora un bosque impenetrable ante el cual los árabes no tenían arrestos para adentrarse en él por entender que muchos congéneres habían desaparecidos volatilizados en todos los intentos de penetración de esta mágica y a la par fagocitadora masa arbórea.
En estas estábamos cuando ocurrió otra carambola. Mohamed II -hijo de Abdalá I y de Onneka- tomó como esposa a la vascona Muzna (Lluvia) y de esta relación nacería el famosísimo Abderramán III. En el caso de Abderraman III, se da la paradoja de que aunque él alegaba vehementemente ser descendiente de la familia de los omeyas (el pescuezo estaba en juego), sus ascendientes más próximos por trazabilidad tenían más sangre vascona que árabe. Cosas de la vida.
Para más abundamiento, Maryam, asimismo de origen vascón, casó con Abderramán III y con él, tuvo de retoño al califa Alhakén II. El hijo sucesor de Abderramán III tuvo en su serrallo a una vascona llamada Shub que según las crónicas pudo ser esclava en el harén, pero una esclava muy distinguida pues más allá de ser políglota, tenía una vasta cultura. La vascona consiguió conquistar al bisexual califa poco interesado en lo femenino con artes de seducción muy elaboradas. Las mujeres de elevado rango social fueran o no esclavas, tuvieron amplio acceso a la cultura. Por ello, Subh sabía de derecho, matemáticas, física y astronomía, era una reconocida poeta y sus dotes musicales como “gawari”(cantora), traspasaban las fronteras de entonces. Ello pudo atraer a Alhakén II de manera particular pues al margen de estas dotes, Subh, vestía como un efebo, y fue ungida con el nombre masculino de Yafar.
Conocida con el sobrenombre de la “Aurora la vascona”, se casaría con Alhakén II y pasaría a ser la madre de Hisham II, un chaval que subiría al trono a la precoz edad de once años. Shub ejercería de regente, y se convertiría en amante del famoso Almanzor, que acabaría desplazándola de las funciones de gobierno. En resumen, si contablemente comenzamos por el bisabuelo hasta enunciar al nieto de Abderramán III, los emires y califas de Al Ándalus tuvieron madres y esposas vasconas. Seguramente hubo más vasconas emparentadas con otros dignatarios de Córdoba pero solo mencionaremos a una de muy alta alcurnia, que fue esposa de Almanzor. Caída en desgracia Shub, aparecería Abda Sánchez, que se cree que llegó a Córdoba como garantía de un pacto, o dicho de otra manera, como rehén, probablemente por un impago de tributos a los cordobeses.
Paradójicamente, el califa andalusí Abderramán III era pelirrojo, de piel blanca y ojos azules
Abda fue convertida al islam y a continuación se hizo esposa del caudillo Almanzor hacia el año 990 y ésta en el natural devenir de los acontecimientos, le daría un hijo al que apodarían Abderramán el Sanchuelo para clarificar la saga de procedencia, en este caso, de Navarra. En definitiva, ya fuera vía por acuerdos matrimoniales entre el emirato (posterior califato de Córdoba) y los reyes navarros, o sencillamente, por haber sido tomadas como rehenes (caso de Doña Onneka) o quizás al ser hechas prisioneras en razias o aceifas (excursiones-incursiones veraniegas que hacían los árabes por los pagos del norte), las vasconas serían llevadas a Córdoba y con el tiempo, por aquello de que el roce hace el cariño, los sucesivos emires y califas las tomarían por esposas. En conclusión, hubo dos princesas vasconas esposas e hijas de reyes: Onneka y Abda Sanchez.
Una geneaología mareante
Paradójicamente, el califa andalusí, Abderramán III, era pelirrojo, de piel blanca y ojos azules. Como relató el cronista Ibn Hazam (1030) en 'El collar de la paloma', este famoso califa oscurecía con alheña su cabello, pero no podía evitar el color cielo de sus pupilas al ser hijo de una concubina cristiana, al igual que su abuela Onneka y su bisabuela Ushar. En fin, una genealogía mareante.
¿Por qué hace cinco años se mostraba Sánchez contrario al indulto y hoy no ve impedimento para que Puigdemont vuelva a España con honores?
Fui uno de los millones de españoles que salimos a la calle para pedir la amnistía tras la muerte de Franco. Aquellas movilizaciones fueron impulsadas por el PSOE y el PC, cuyo objetivo era que los presos de la izquierda no volvieran a la cárcel y que desaparecieran las causas contra quienes lucharon contra el régimen. Adolfo Suárez aprobó una amnistía por decreto en 1976, considerada insuficiente por la oposición. Al año siguiente, el Congreso dio luz verde a una ley que establecía la imposibilidad de exigir responsabilidad penal por «los actos de intencionalidad política».
No fue un borrón y cuenta nueva ni una norma para exculpar a los franquistas de sus delitos, como sostiene Podemos, sino una iniciativa para que la democracia pudiera nacer sin los lastres del pasado. Dicho con otras palabras, fue un acto de reconciliación. Era el hito que simbolizaba la transición pacífica de una dictadura a una democracia.
La amnistía que reivindica ahora el independentismo catalán tiene otro carácter bien distinto y no está motivada por ese deseo de reconciliación. Es sencillamente la exigencia de impunidad a cambio del apoyo de siete diputados. Es, por tanto, una transacción nacida del interés de las dos partes, que sólo se está planteando por una cuestión de gobernabilidad y no atendiendo al interés nacional. Casi da vergüenza subrayar algo tan obvio. Al igual que resulta inaceptable para la gran mayoría que un prófugo pueda chantajear al Gobierno.
Hay estos días un debate jurídico sobre la constitucionalidad de la amnistía. Sus partidarios argumentan que no está prohibida expresamente en la Constitución y que lo que no está prohibido está permitido por la ley. Me parece un razonamiento muy pobre porque la Carta Magna veta «los indultos generales». La jurisprudencia establece que deben ser individualizados y motivados. Esta amnistía es lo más parecido a un indulto general.
Resulta absurdo sostener que quien no puede lo menos puede lo más. Es obvio que los padres de la Constitución nunca pensaron en la posibilidad de amnistía porque sencillamente en una democracia eso es impensable. Y menos aún cuando quienes han delinquido se reafirman en su voluntad de repetir sus comportamientos. Si sale adelante la medida, se estará no sólo burlando el espíritu de la ley sino además concediendo la impunidad a quienes desobedecieron las advertencias de la Justicia e hicieron tabla rasa de las reglas de juego.
El mensaje que va a quedar, si prospera, es que cualquier delito, por muy grave que sea, puede ser perdonado a cambio de unos votos. Y que la obtención del poder justifica un fraude de ley. Solamente una sencilla pregunta para el presidente: ¿por qué hace cinco años se mostraba contrario al indulto y hoy no ve impedimento para que Puigdemont vuelva a España con todos los honores?
El Gobierno acogió favorablemente el plan del lendakari, Íñigo Urkullu , para desarrollar una reforma del modelo de Estado que permita privilegiar a las llamadas nacionalidades históricas -el País Vasco, Cataluña y Galicia- y que éstas alcancen un mayor «autogobierno». El jefe del Ejecutivo de Vitoria, del Partido Nacionalista Vasco (PNV), planteó la cuestión en un artículo publicado en el diario 'El País' en el que plantea establecer una Convención Constitucional para reformar el texto de 1978 por la puerta de atrás. El ministro de la Presidencia en funciones, Félix Bolaños, aseguró que «es una propuesta muy legítima, que yo valoro. No es la nuestra, pero siempre valoro muy en positivo todas las propuestas que se hacen para buscar puntos de equilibrio, puntos de acuerdo entre diferentes, dentro del marco constitucional, que es lo que propone el lendakari».
Sin igualdad entre españoles
Félix Bolaños concede valor y legitimidad a un artículo en el que el lendakari establece una hoja de ruta contraria a la igualdad entre españoles y al orden constitucional.
Iñigo Urkullu ha publicado este jueves un artículo en 'El País' en el que con indisimulada claridad planteaba una voladura controlada del pacto constitucional de 1978 y en el que, abiertamente, defiende la desigualdad entre españoles. El texto del lendakari parte de una premisa falsa, a saber, que las elecciones generales del pasado 23 de julio habrían refrendado la diversidad y pluralidad del Estado tal y como las interpretarían los nacionalistas y parte de la izquierda. Lo cierto y seguro es que, salvo EH Bildu y el BNG, todas las fuerzas independentistas (ERC, Junts o el propio PNV) han visto disminuida su representación en el Congreso. Este hecho incontestable, e incluso la pérdida de protagonismo específico de su formación, no le ha impedido a Urkullu aprovechar el marco negociador del inicio de la investidura para exponer la hoja de ruta del nacionalismo vasco.
El texto, que dice partir de dos preguntas, se circunscribe a un objetivo: diluir la unidad de la nación en lo que, según sus palabras, sería un Estado plurinacional. Es de agradecer que en ningún momento disimule su intención y que exponga, abiertamente, su compromiso con el federalismo asimétrico asistido por una crítica de lo que tendenciosamente denomina «café para todos». Olvida que la simetría es, precisamente, una propiedad formal en la que se sustancia la igualdad entre españoles y el café para todos una metáfora malograda con la que se intenta saldar la equidad de la ciudadanía.
Más allá del conjunto de imprecisiones presentes y pasadas del texto (su referencia sesgada al siglo XVIII es un paradójico recurso para quien aspira a defender un ideal de progreso), resulta especialmente inquietante la mención que Urkullu realiza a una eventual convención constitucional que, en esto sí acierta, es una figura propia de la cultura política anglosajona y que es ajena a nuestro ordenamiento jurídico. El lendakari plantearía, así, quebrar la soberanía nacional para conformar una convención como solución «flexible y creativa» que permitiera, a través de la mera interpretación de la Constitución, avanzar en un supuesto carácter plurinacional de España sin modificar la literalidad del texto. Forzar la hermenéutica hasta que la ley diga lo que no dice es la estrategia que plantean quienes no tienen ni la mayoría ni la legitimidad para operar una transformación de régimen. Nuestra Constitución es clara al destacar que «la soberanía nacional reside en el pueblo español» (art. 1) y en su artículo 66 consigna que «las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado». Es decir, en el caso de que los españoles legítimamente decidiésemos alterar o modificar nuestro pacto de convivencia habríamos de recurrir a los mecanismos recogidos en el Título X y que exigen un amplísimo consenso cualificado de dos legislaturas sucesivas y un referéndum.
Que alguien con la responsabilidad política del lendakari acaricie la posibilidad de alterar la igualdad entre españoles a través de la conformación de cámaras ilegítimas y asimétricas en su representatividad y que pudieran decantar interpretaciones contrarias a la letra o al espíritu de la Constitución es preocupante. Esta preocupación se acrecienta cuando, en el mismo día, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, se mostró capaz de saludar esta propuesta advirtiendo que la consideraba legítima y digna de valor. Bolaños llegó a afirmar que se trata de una aportación al debate y que eso siempre es positivo. Considerar que la desigualdad entre ciudadanos puede ser una aportación legítima a un debate es, sin duda, una excentricidad de difícil asimilación en una democracia liberal. De igual modo, conceder valor a la posibilidad de explorar fórmulas que puedan desactivar nuestra norma fundamental da cuenta de hasta qué punto el Partido Socialista está dispuesto a sacrificar nuestro pacto constituyente con tal de garantizarse una investidura.
En las últimas semanas se está intentando introducir en el debate público medidas que abiertamente lesionarían nuestro Estado de derecho y nuestro orden constitucional. La amnistía, instrumento específico de los contextos de justicia transicional en los que se impugna el régimen previo al olvido, es un instrumento derogatorio de facto de nuestro acuerdo civil. De igual manera, la desigualdad entre españoles que propugna Urkullu y que Bolaños dice saludar, así como la posibilidad de inventar una cámara alternativa a las Cortes Generales para mutar nuestra norma fundamental es una tentativa extraordinariamente temeraria a la que todos los demócratas, independientemente de su ideología, deberían oponerse con total rotundidad.