jueves, 8 de abril de 2010

Caminar de forma habitual reduce el riesgo de ictus en mujeres

Existen diferencias entre hombres y mujeres, esta relación hallada en este estudio no se puede generalizar de forma directa en los hombres, en estudios previos la relación entre caminar y riesgo de ictus entre los hombres ha mostrado ser inconsistente


 Según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston (Estados Unidos) que se publica en la revista Stroke: Journal of the American Heart Association , las mujeres que caminaban dos horas o más a la semana o quienes suelen realizar una caminata a paso ligero, unos 4,8 kilómetros por hora o más rápido, tenían un riesgo de ictus significativamente menor que aquellas que no caminaban.

Los resultados indicaron que en relación a quienes no caminaban, las mujeres que sí lo hacían a un ritmo ligero tenían un 37 por ciento menos de riesgo de cualquier tipo de ictus y quienes caminaban dos horas o más a la semana tenían un 30 por ciento menos de riesgo de ictus de cualquier tipo.

Aquellas que seguían un ritmo rápido en su caminata tenían un 68 por ciento menos de riesgo de ictus hemorrágico y quienes lo hacían dos o más horas un 57 por ciento menos. En el caso del ictus isquémico, estos porcentajes eran del 25 y el 21 por ciento respectivamente.

Según explica Jacob R. Sattelmair, director del estudio, "aunque se desconoce la relación exacta entre los diferentes tipos de actividad física y los subtipos de ictus, los resultados de este estudio indican que caminar en particular se asociaba con un menor riesgo de ictus".

Los investigadores siguieron a 39.315 profesionales de la salud estadounidenses participantes en el Estudio de Salud de la Mujer que informaron cada dos o tres años de su actividad física durante el año anterior, como caminar, hacer senderismo, correr, montar en bicicleta, nadar, practicar yoga o estiramientos. Además, las participantes informaron sobre si caminaban o no y a qué ritmo lo hacían.

Los resultados mostraron que las mujeres que eran más activas en su tiempo de ocio eran un 17 por ciento menos propensas a sufrir cualquier tipo de ictus en comparación con las menos activas.

Los investigadores explican que suelen existir diferencias entre hombres y mujeres en lo que respecta al riesgo de ictus y los patrones de actividad física.

El estudio es limitado porque fue observacional y la información sobre la actividad física procedía directamente de las participantes. Sin embargo, los autores señalan a su favor que es una investigación amplia y a largo plazo con información detallada sobre la actividad física

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